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DATOS Y COMENTARIOS: |
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INTRODUCCION
En octubre, cuando ya la temporada española se esfuma, se celebra en
la cómoda y cubierta Plaza de la Misericordia de Zaragoza la última feria
europea de gran importancia.
Es una feria que para organizarla ofrece a los empresarios el añadido
inconveniente de no siempre poder incluir en el abono lo mejor de la torería,
ya que algunas de las figura, para estas fechas, han colgado los trastos hasta
la temporada entrante, y otras deciden tomarse un descanso antes de irse a
torear a América. Por lo tanto, no es de extrañar que en los carteles del abono
siempre falten algunos diestros que la afición quisiera ver y que, a pesar de
la gran categoría de la feria, en general, los carteles no sean tan atractivos
como en otras ferias de similar o inferior categoría que se celebran cuando la
temporada está en el apogeo.
En esta edición del abono baturro se notaba principalmente las
ausencias de Enrique Ponce y Sebastián Castella. Sin embargo, en los carteles
se ha dado cabida, además de a algunas figuras como “El Juli” y “El Cid”, a
notables diestros jóvenes y a toreros más maduros que andan en busca de
oportunidades, así como a varios toreros locales.
El ciclo ferial comenzó el viernes 6 de octubre con una novillada y
concluyó el domingo 15 con una corrida de toros. El abono estuvo compuesto por
una novillada, una corrida de rejoneo y ocho corridas de toros, incluyendo un
mano a mano entre los toreros regionales
Luis Antonio Gaspar "Paulita" y Paúl Abadía "Serranito". Los carteles
fueron variados, ya que de los veintitrés diestros anunciados ninguno hizo
doblete. Además de la novillada y las nueve corridas, se dieron otros festejos taurinos, como el desencajonamiento, una
corrida a estilo hispano-portugués y varios espectáculos de exhibiciones y
concursos de recortadores.
En este resumen de la Feria del Pilar, como en los otros que he
reportado de otras ferias importantes españolas de la temporada del 2006,
pretendo informar sucintamente lo más notable acontecido en los diez festejos
del abono, para aquellos que no pudieron, o no tuvieron el tiempo, de seguir
detalladamente lo sucedido en el abono ferial. Para ello, después de está
introducción, primero entraré los carteles con los resultados numéricos de las
actuaciones de los toreros, junto con la entrada que hubo en la plaza en cada
festejo. Luego, concluiré el resumen con unos comentarios generales sobre el
comportamiento de los toros y las actuaciones de los diestros. Hago saber que
los datos que anoto aquí han sido extraídos de las reseñas publicadas en la
prensa y, también, dejo constancia que mis comentarios son basados en mi
interpretación personal de la información esparcida por los distintos medios de
comunicación, ya que yo no he estado presente en ninguno de los festejos
celebrados en la Plaza de la Misericordia zaragozana durante la pasada feria.
Solamente he visto en la pantalla chica las corridas de los días 12 y 15, las
que fueron televisadas por TVE, y por lo tanto las opiniones sobre esos dos
festejos son más personalizadas.
A continuación aparecen los carteles de los diez festejos del abono
mostrando los resultados de las actuaciones de los protagonistas y la
asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un resumen cuantitativo de
solamente las corridas de toros.
Estas son las equivalencias de los símbolos que vemos en paréntesis
detrás de los nombres de los diestros. Estos signos representan datos objetivos
de las actuaciones, tal como fueron reportados en las reseñas de la prensa:
3a=tres avisos; 2a=dos
avisos; b=bronca; pit=pitos; d=
división de opiniones; s=
silencio; ov=ovación, aplausos o salida
al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o
=dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar
la lidia.
Analizando los datos de las
reseñas de las ocho corridas de toros que aparecen arriba, los números muestran
que de las 48 faenas:
También muestran que:
Identifiquemos algunos de los protagonistas de estos hechos: ‘Morante
de la Puebla” oyó los tres avisos y Talavante dos en un toro; Esplá y Antonio
Barrera fueron abroncados en un toro; y Vilches, Millán, “Paulita”,
“Serranito”, “El Cid”. Jiménez, Vega y López Chaves fueron los matadores que
obtuvieron un trofeo; y Alvarez y López Chaves derramaron su sangre en al
arena.
El público respondió a la atracción de los carteles de los diez
festejos, llenando o casi llenando la plaza en los festejos de los días 8, 11,
12, 13,14 y 15; cubriendo poco más dos tercios el día 9; aproximadamente media
plaza el día 10; algo más de un cuarto de plaza el día 7; y un tercio del aforo
el día 6.
Antes de pasar a comentar sobre las corridas de toros haré unas breves
referencias a lo acontecido en la novillada y en la corrida del rejoneo.
En la novillada que inició el ciclo se dio el caso raro de que a dos novillos se les castigaran con
banderiíllas negras, lo que hoy en día es algo casi desusado, aunque el reglamento ordena que se les
coloquen estas banderillas enlutadas a las reses mansas que no van al caballo.
Los dos utreros, como el resto del encierro, pertenecían a la ganadería “Los Maños”, y ambos animales pusieron en apuros a David Esteve y a
Salvador Fuentes quienes, al menos, los despacharon rápidamente. Sus hermanos, aunque se libraron de un
deshonor similar, también fueron mansos y presentaron dificultades a los
nombrados novilleros y a Soto de Jerez. Este espada se llevó lo mejor de lo
malo y, por su voluntariosa labor, fue aplaudido en el novillo que abrió plaza
y dio una vuelta al ruedo en el cuarto de la tarde. Esteve oyó aplausos y
silencio, y Fuentes solamente silencios.
En fin un encierro que los tres jóvenes espadas probablemente les gustaría
olvidar. La plaza registró solo un tercio de entrada.
Por el contrario, la plaza se llenó a reventar el domingo 8 para ver a
los veteranos maestros Joao Moura y Hermoso de
Mendoza y al joven jinete Sergio Galán torear a caballo a un
noble encierro de Fermín Bohórquez. El público, como
en
tantas ocasiones sucede en los festejos de rejoneo, no salió defraudado como
en la novillada, sino por el contrario dejo la plaza maravillado con la
actuación magistral de los tres caballeros, especialmente con las del centauro navarro, quien cortó tres orejas
y abrió la Puerta Grande. Hermoso de Mendoza toreando a caballo es como Ponce a
pie. Con el tiempo ha llegado a adquirir una maestría que unida a una afición y
entusiasmo sin igual, triunfa en casi todas las plazas en donde actúa, y en
Zaragoza no ha sido menos. Por esta actuación Hermoso de Mendoza fue premiado
con el XV Trofeo Ayuntamiento de
Zaragoza como triunfador de la feria. Galán
no se quedó atrás, y contestó al maestro también haciendo gala de la doma de
sus monturas y toreando con los caballos como si capotes o muletas fueran.
Cortó una oreja a cada toro y el público le pidió con fuerza otra más, la que
el presidente le denegó, quitándole de acompañar al navarro en la salida
triunfal de la arena. Además, el portugués Joao Moura también dejó su marca en
el ruedo aragonés con su más sobrio clasicismo y buena monta. Se llevó un
solitario apéndice por haber fallado con el rejón de muerte, cosa que le sucede
a menudo. Total, un buen balance del toreo a caballo: seis apéndices cortados y
clases de rejoneo dadas por los tres caballeros.
El sábado, 7 de octubre, se dio la primera corrida del abono ferial.
El festejo comenzó con Luis Vilches cortando la primera oreja de la feria;
siguió con Iván García voluntarioso sin poder triunfar con el peor lote del
encierro, y concluyó con el diestro local Alberto Alvarez entrando en al
enfermería herido gravemente. Se lidiaron cinco toros de “La Quinta”, y uno de
Carlos Charro, en general, bien presentados y de desigual juego, aunque algunos
flojearon en demasía. Sobresalieron el primero por la casta y el sexto, aunque
con pocas fuerzas, por la nobleza. Vilches, el fino torero sevillano, aprovechó
las buenas condiciones del toro que abrió plaza para completar una faena en la
que destacaron unas series de elegantes y hondos derechazos y unas pinceladas
artísticas. Mató de una buena estocada y le fue concedido un trofeo. Con el
cuarto fue otra historia pues, con un toro que se defendía, su faena fue
deslucida, y después de matar efectivamente el silencio fue la respuesta del
soberano. A Iván García también el público le respondió a su primera faena con
silencio y con aplausos a su segunda. De sus actuaciones fue notable su labor
con el capote y con las banderillas. Con la muleta estuvo decidido pero no
cuajó faenas, y con la espada necesitó de pinchazo
y estocada para rematar a su primero, y de dos pinchazos y una estocada
delantera a su segundo. El local Alvarez, quien apenas torea, ha suplido la
falta de recursos, arrimándose de verdad a sus toros para probarles a sus
paisanos que merece mejor trato de las empresas. Es de admirar que al ser
herido por el sexto toro apenas comenzar la faena, el maño permaneció en el
ruedo para completar una voluntarios faena, que le hubiera valido un trofeo a
no ser por fallar con el estoque. Fue ovacionado en su lote. Este fue el parte
facultativo del doctor Val Carreres: “una herida en el muslo derecho con 2 trayectorias; una hacia fuera que
llega al fémur y otra de 16 centímetros descendente que dislosiona los
músculos. Pronóstico grave”.
El lunes, después del festejo de rejones del día anterior, y con
tercios de plaza cubiertos, se reanudaron
las corridas de toros con Juan José Padilla, Eugenio de Mora y Jesús Millán,
lidiando un difícil y serio encierro de Samuel Flores. Los toros tenían una
terrorífica presencia y les ofrecieron a los diestros problemas difíciles de
remontar, siendo el aragonés Millán el único que se impuso a la dura prueba,
mientras que los otros dos espadas no consiguieron lucimiento. Digno de notarse
fueron los tercios de banderillas del jerezano y algún que otro detalle del
toreo profundo del segoviano. El crítico Angel González
Abad de ABC, en su crónica “Millán pone la bravura ante una colección de
mansos de Samuel”, comentó lo siguiente de la valerosa actuación del
diestro maño:
Así, a su primero, con
pitones para dar y vender... se plantó de rodillas en el mismísimo platillo de
la plaza para soplarle de esa guisa una ligada serie por el pitón derecho. El
toro tomaba la muleta por abajo, pero acababa el muletazo sin fijeza. El torero
se metió mucho con él, aguerrido y firme, rematando las series bien con buenos
pases de pecho, bien con preciosos ayudados por bajo. El samuel ya rajado y
Millán cada vez más bravo. Se fue tras la espada y cobró un estoconazo que hizo
rodar al animal sin puntilla. Oreja de ley. Con el sexto rematar en triunfo la
tarde fue imposible. Lo intentó como buen baturro, pero el arrimón que se pegó
no dio fruto.
El martes, al igual que en la anterior edición de la Feria del Pilar,
los diestros aragoneses “Paulita”y “Serranito” se enfrentaron de nuevo en un
mano mano. Pero esta confrontación no generó el interés ni ante ni durante la
corrida, pues los aficionados solamente cubrieron la mitad del aforo de la
plaza, y durante el festejo, aunque ambos diestros tuvieron sus buenos
momentos, no transmitieron la pasión que genera una competición por la
supremacía. Quizás los momentos de competición se apreciaron más en los quites.
Ambos diestros cortaron un trofeo, "Paulita" en el primer toro de la
tarde y “Serranito” en el sexto. También
obtuvieron los mismos resultados al completar las faenas a los otros dos
toros de sus lotes, ya que fueron ovacionados en un toro y silenciados en el
otro. La suerte en el sorteo también fue similar, pues de los seis toros de
“Alcurrucén”, a cada uno le tocó un toro bueno, uno malo y otro que, sin ser
bueno, era toreable. Los dos diestros abandonaron la plaza sin defraudar, pero dejando la impresión que pudieron
haber dado más de sí de lo que dieron. Fue una lástima que el éxito no fuera
más contundente en una feria de primera como la de Zaragoza, pues tanto “Paulita” como “Serranito” se encuentran en esa zona templada del toreo en la
cual cada actuación cuenta mucho ya sea negativamente o positivamente.
El miércoles la plaza se llenó para ver actuar a “El Juli” en su única aparición en la feria. Estaba acompañado en el
cartel por dos jóvenes promesas del toreo José María Manzanares y Eduardo
Gallo. Se enfrentaron con un encierro de José Luis Marca, cuyos pupilos
fueron mansos y estuvieron escasos de casta y fuerzas, y con ese material,
aunque los toreros estuvieron decididos para agradar, se vieron impotentes para
conseguirlo. El espectáculo fue desilusionante y aburrido, que es lo que
generalmente sucede cuando el toro, aunque tenga peligro, deje de proyectarlo a
los tendidos. Los seis astados fueron pitados en el arrastre. “El Juli”con el temple de su muleta mantuvo de pie al primero de su
lote, tratando inútilmente de ligarle faena, y cosa similar hizo en su segundo,
al que lidió con suficiencia. Manzanares, a base de insistir,
consiguió sacar algunos buenos pases a sus toros, pero al igual que “Juli” no
tuvo manera de completar una lucida faena. El público valoró los esfuerzos de
ambos diestros con aplausos al rematar a sus toros. Gallo se apoyó en el valor
y en un toreo encimista para calentar a los espectadores en algunos momentos.
Su temeridad le costó un revolcón en cada toro. En su primero al matar bien
hubo una petición de oreja minoritaria, la que al no ser concedida, el premio
quedó en solamente la única vuelta al ruedo de la tarde. En su remolón segundo
astado también se pegó otro arrimón. Esta vez la labor no tuvo la misma
respuesta del público que lo aplaudió tibiamente.
El Día de la Raza se celebró una interesante corrida en la que se
lidiaron cuatro toros de “Valdefresno”, uno de Loreto
Charro y otro de Javier Pérez Tabernero, tres de los cuales, tercero, cuarto y
sexto contribuyeron con sus buenas
cualidades a que Manuel Jesús “El Cid”, “El Fandi” y César Jiménez divirtieran
a los espectadores, quienes pidieron y obtuvieron una oreja para el sevillano y
otra para el madrileño, y hubieran hecho lo mismo para “El Fandi”, si este no
hubiera pinchado cinco veces y descabellado dos al quinto toro, cuando ya tenía
el trofeo en sus manos. Al primer toro
de la tarde “El Cid” le completó una faena intermitente, que comenzó bien pero,
al toro rajarse y doblar las manos, fue a menos. Mató de una estocada caída y fue
aplaudido. Lo mejor lo dejó para la lidia del noble y bravo ‘valdefresno” que
salió en cuarto lugar. Con la franela comenzó la faena en el centro del anillo
con dos largas tandas de templados derechazos, para seguir con la izquierda,
rematando las series con interminables pases de pecho con ambas manos. Hubo un
desarme y, al toro rajarse, terminó con el animal de un pinchazo y una estoca
algo trasera. Lució una oreja en sus manos en la aclamada vuelta al ruedo. Ya antes Jiménez había calentado al público
en el tercer toro, al dar dos buenas tandas
de derechazos, ejecutadas con temple,
naturalidad ye y fineza. Después de unos naturales, terminó la faena con un
buen toreo de rodillas, y al cobrar un pinchazo hondo, cortó la primera oreja
de la tarde y la última de su temporada, pues en Zaragoza concluyó su campaña
del 2006. Sus buenas intenciones para rematar triunfalmente la tarde se
estrellaron con el manso y más de 600 kilos de toro de Pérez Tabernero. Después de brindar al
público comenzó la faena con un pase cambiado en los medios, y poco más notable
pudo lograr luego, pues el astado no quería pelea. Fue fuertemente aplaudido.
“El Fandi” al otro sobrero, como es su norma, lo banderilleó lucidamente, pero
luego con la muleta estuvo machacón en una tarea sin ligazón, pues el toro
manseaba y doblaba las manos. El granadino fue aplaudido por su voluntad. Ahora
bien, el panorama cambió con el más colaborador quinto astado, al banderillearlo espectacularmente, para luego
hacerle una larga faena variada, que fue comenzada con una serie de naturales
de rodillas para, y como ya se dijo, estropearlo todo al matar. La corrida fue televisada por
TVE y, a pesar de ello, el coso se llenó.
Para la corrida del viernes se puso el cartel de “No hay billetes” en
las taquillas ya que, como esta pasando en otras plazas, en Zaragoza había gran expectación por ver a Alejandro Talavante, quien se presentaba en Zaragoza, junto a “Morante
de la Puebla” y Salvador Vega y lidiando toros de “El Pilar”. Estas reses, como
a tantas otras, en esta feria pilarica, no le sobraban casta. Sin embargo, los
tres primeros toros se dejaron torear, mientras que los tres restantes tuvieron
dificultades, especialmente el sexto. Fue precisamente con este astado con el
que el joven Talavante mostró falta de
recursos para solventar con maestría las dificultades de un toro verdaderamente
difícil, el que incluso lo volteó una vez y lo atropelló más de una. En su
primero, gustó al público su entrega y su asentado y estilizado estilo de
torear, y aunque tampoco aprovechó al máximo las mejores condiciones de ese
toro, tal vez hubiera obtenido un trofeo, a no ser que pinchó cuatro veces,
antes de quitarse de en medio al animal de una estocada caída. Oyó dos avisos y
fue aplaudido. Tal vez se haya acelerado la marcha de este jovenzuelo, quien tiene
madera para ser grande. Habrá que esperar a que se madure. La tarde guardaba
otra sorpresa que la proveyó Morante en su primer toro, con el que, después de
estar lucido toreando artísticamente con el percal, consiguió dar muestras de
su inspirado y florido toreo, pero perdió el concepto del tiempo al usar el
acero, causando que el clarín sonara tres veces, para que el toro volviera a
los corrales, cosa que no sucedió pues tuvo que ser apuntillado en el ruedo. No
hubo protestas para el maestro sevillano, solo silencio. Quiso desquitarse en
su segundo, que era manso con dificultades. Sin embargo, después de un buen
comienzo capotero, con la muleta la faena no tomó vuelo. De nuevo más silencio.
Vega se llevó el único trofeo concedido esa tarde, al aprovechar las muy buenas
cualidades del segundo toro. El trasteo fue lucido y basado en la mano derecha,
intercalando tandas de pases profundos y lentos con otras más aceleradas, en
las que hubo algunos enganchones. Se llevó una oreja y dio una vuelta al ruedo,
pero la prensa, en general, opinó que aunque la oreja que cortó el malagueño
fue de ley, este dejó que el cornúpeta se fuera al desolladero con la otra en
su sitio. Con el quinto estuvo largo tiempo en la cara del toro intentando
ligar faena, sin conseguirlo. El silencio inundó los tendidos.
El sábado 14 volvía al ruedo de la Misericordia un encierro de Cebada Gago, ganadería que el año pasado había sido galardonada
con los premios del Ayuntamiento
de Zaragoza al mejor encierro y al mejor toro
de la feria. Los toros tenían presencia y estaban bien armados pero, en
general, tuvieron una casta peligrosa con arrancadas cortas y humillando a
media altura, siendo el quinto el de peores condiciones. Fue más manejable el
toro que abrió plaza y el segundo tenía movilidad, repetía y, aunque sin
fijeza, se arrancaba de largo. Salió suelto del caballo, y aun así se llevó el
premio al ‘toro más bravo de la feria’. El maestro
Luis Miguel Encabo, quien volvía a Zaragoza, después de haber abierto la Puerta
Grande por desorejar por partida doble al mejor toro de esa feria y de
esta misma ganadería, no repitió el triunfo. En cambio, sí lidió a los dos
astados de su lote y al toro perteneciente a López Chaves, con decisión y
efectividad, pero sin gran lucimiento. Su mejor momento lo consiguió al poner
tres buenos pares d banderillas al toro lidiado en sexto lugar. Aplausos,
silencio y pitos fueron los resultados de sus tres faenas. Hay veces en que la falta de obtener trofeos no desmerece la actuación
de un torero, y este ha sido el caso de la actuación de Fernando Cruz con dos difíciles ‘ceabadagagos’. Con ellos se vio a un
torero obsesionado con destacar, dotado de un valor seco, producto de una buena
cabeza lidiadora, que ejecuta un clásico toreo castellano. De su actuación queda en el recuerdo sus
preciosos doblones con los que inició la faena al tercero de la tarde, y una
doble serie de buenos muletazos ejecutados al animal antes de que este no diera
más de sí. Además de su gran entrega destacó el que conscientemente el salmantino
se jugara el pellejo con el quinto toro, el peor del encierro, al que le hubiera
cortado una oreja, a no ser que necesitó de tres pinchazos y estocada para
acabar con un manso refugiado en las tablas. El punto álgido del festejo
sucedió en el segundo toro. Este entró en el ruedo con veloces y bruscas
arrancadas queriendo asustar a los toreros, pero se encontró con Domingo López
Chaves, a quien este año, con su afán de ser figura, no lo asusta nada ni
nadie. Lo paró con unas apretadas verónicas. Luego, comenzó la faena de muleta,
arrodillado en el centro de ruedo, templado las bruscas arrancadas del bruto
con unos suaves derechazos. Continuó su labor muy asentado, pudiéndole al
animal al torearle con clase, temple. Entonces, se vieron unas imágenes en la
pantalla del televisor difíciles de olvidar: el toro volteando y corneando
repetidas veces al torero, y a este levantándose sin mirarse y como, con un torniquete colocado en la pierna y la sangre fluyendo de su muslo
derecho, daba unos naturales más y mataba al agresivo animal de pinchazo y estocada. Se le concedió una oreja, que
pudieran haber sido dos si la estocada hubiera sido más certera. El salmantino
aun tuvo la fuerza de mostrar en su mano el trofeo al público, antes de
retirarse cojeando a la enfermería. Esta hazaña tiene doble mérito al leerse el
siguiente parte facultativo que muestra la seriedad de su herida:
Herida por asta de toro a nivel del tercio medio de la cara interna del muslo derecho con orificio de entrada de 9 centímetros y cuatro trayectorias: una inferior de 5 centímetros que desgarra el músculo recto interno. Una posterior de 14 centímetros que alcanza los músculos isquiotibiales y dos ascendentes de 25 y 20 centímetros que alcanza el pubis y desgarra los músculos abductores mayor y mediano.Contusión en la rodilla derecha pendiente de diagnóstico por imagen. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia. Trasladado a la Clínica Quiró.
Así como la feria comenzó con la lidia de una mala novillada de “Los
Maños” el domingo 15 de octubre el ciclo se completó corriéndose un mal
encierro de Victorino Martín. El encierro se ganó el premio ‘a la mejor corrida
presentada en la feria’,
sin el jurado considerar que los toros, además de
presencia, deberían tener aceptables condiciones para la lidia. De este festejo la
prensa casi por unanimidad ha criticado la dificultades y el peligro que tenían
los toros que envió a Zaragoza el ganadero de Galapagar, así como el extraño
comportamiento del público maño, que generalmente es exigente pero justo. Los
espectadores aplaudieron los restos de los seis toros al ser arrastrados por
las mulillas, al mismo tiempo que pitaban o abucheaban a cinco de las
actuaciones de los diestros Luis Francisco Esplá, Antonio Barrera y Salvador
Cortés. En parte, Cortés se libró de este mal trato al dar una vuelta al ruedo,
después de estar decidido y completar una
asentada faena, basada en un toreo derechista, al toro que cerró la
feria. Este animal pesaba 642 kilos, y embestía con
más nobleza que sus hermanos. Perdió un trofeo por matar de un espadazo caído. Estos fueron
los resultados: Esplá, silencio y bronca; Antonio
Barrera, pitos; y bronca y Salvador Cortés, división de opiniones y leve petición de oreja con vuelta al
ruedo.
Concluyo este resumen con esta cita de la crítica de Juan Posada en el
diario madrileño LA RAZON, titulada “Cinco
alimañas y un toro”, para dar una idea de como la prensa al juzgó al festejo
que cerró la Feria del Pilar del 2006:
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