RECORTES-2003 por Mario Carrión

MARZO 2003: UNA APERTURA A LA TEMPORADA
Y LAS DOS PRIMERAS FERIAS TRADICIONALES
Por Mario Carrión

Desde hace unos años el principio de la temporada taurina europea se adelanta más, pues en España y Francia se celebran algunas corridas y novilladas en los fríos meses de enero y febrero, cuando aun la temporada americana sigue su curso. Sin embargo, no es hasta el primer fin de semana de marzo en Olivenza (Badajoz) cuando la temporada se atempera para inmediatamente calentarse en las tradicionales Feria de Las Fallas en Valencia y en la Feria de la Magdalena en Castellón. El principio de temporada siempre se anticipa con ilusión y esperanza pues, a pesar de las clásicas polémicas y criticas invernales sobre la fiesta brava, el aficionado muestra una cara optimista en la primavera. Esta temporada entrante ha creado una aumentada expectación entre los aficionados, pues hay asuntos pendientes de la intensa temporada pasada que deben resolverse en 2003. Primero se anticipa que en el Olimpo taurómaco, con José Tomás ausente, haya una competencia abierta, o entre bastidores, por la supremacía taurina entre el veterano Enrique Ponce y el joven Julián López "El Juli", quien el año pasado terminó como el líder de la torería. Segundo, existe también expectación por ver si Antonio Ferrera, "El Fandi" y César Jiménez se afianzan en la posición de figura que alcanzaron el año pasado. Además hay interés en ver si las figuras establecidas que encabezan "Finito de Córdoba" y Manuel Caballero son capaces de resistir el empuje de esos tres diestros como también el de los tres recién alternativados novilleros y otros varios determinados matadores que aspiran al relevo. Y además, hay curiosidad por ver como los reaparecidos veteranos Dámaso Gómez, César Rincón y "Jesulín de Ubrique" funcionarán en este ambiente competitivo que se cree pueda ser el de la corriente temporada. Pues bien, como en los carteles de Olivenza, Valencia y Castellón han actuado diestros que entran en las categorías mencionadas ahora al terminar el mes de marzo, ya podemos relatar el desenlace del primer capitulo de la temporada.

El fin de semana de Olivenza

En Olivenza durante el fin de semana del 8 y 9 de marzo se celebraron dos corridas de toros y una novillada con carteles muy bien logrados que atrajeron a mucho público, el que llenó los tendidos a reventar en las dos corridas, y que cubrió tres cuartso del aforo de la plaza en la novillada. El sábado el público taurino se complementó con personajes del mundo de la prensa rosa, atraídos por la reaparición de "Jesulín de Ubrique", cuya vida privada y las de sus familiares han llenado las páginas de HOLA y otras revistas cotillas.

"Jesulín" no decepcionó ni a su público ni al aficionado, que vieron como un hombre se jugaba el físico toreando después de haber tenido rota la espalda y haber hecho innumerables esfuerzos para rehabilitarse. El gaditano, en su primero con un toro que le ayudó poco no estuvo muy solvente y fue aplaudido. Su desquite llegó en su segundo, un toro manso pero noble, al que toreó de muleta primero con pases templados largos y ligados y luego con su peculiar ensimismo. Pinchó antes de la estocada final, por lo que se le concedió una única oreja. En total una estimable vuelta al palenque después de un año y medio fuera de los ruedos. Sin embargo, la tarde fue de Enrique Ponce, quien fascinó al aficionado y dio lecciones de toreo a los espectadores ocasionales que se hallaban en los tendidos. Triunfó con su primero que, aunque se quedaba corto, era noble, y también con el quinto, un toro con poca fuerza. A ambos los toreó con elegancia y con una suprema maestría, encelando a los animales y, poco a poco, metiendo a los animales en los engaños. Hizo un toreo compuesto de series de pases super lentos, tanto con la derecha como con la izquierda, rematadas con pases de adornos. Dos estocadas eficientes le pusieron en sus manos todas las orejas de sus dos toros. Tuvo el detalle de brindarle una de sus actuaciones a "Jesulín". Si hubieran algunas sospechas que el veterano valenciano iba a dejar un hueco en la cima en su decimocuarta temporada, que lo piensen bien, pues Ponce no únicamente está hecho un fenomenal maestro, sino que también se encuentra en son de guerra. Por el contrario "Joselito", el otro maestro, no estuvo inspirado, alargando sus faenas sin lograr entusiasmar al público. Fue ovacionado en su primero y se silenció la labor con su segundo, aunque se le aplaudió en sus intervenciones con el capote. Los bien presentados toros del ganadero jerezano Juan Pedro Domecq dieron un juego variado.

El domingo se dispensó una doble dosis taurina, con una novillada matinal y una corrida por la tarde que tuvieron buenos efectos en los aficionados, pues en ambos festejos protagonistas hicieron cosas de buena calidad y cortaron varios trofeos, e incluso un novillero indultó anti-reglamentariamente a un utrero.

La jornada comenzó lidiándose una buena novillada de "Herederos de Bernardino Píriz", de la cual el quinto utrero fue indultado, después de una buena faena de Javier Solís, al que se le concedieron las dos orejas y rabo simbólicos del animal. En su primero ya había cortado una oreja. Matías Tejela , que toreaba su penúltima novillada antes de su alternativa en Valencia. Fue fue ovacionado en el novillo que abría plaza y cortó las dos orejas en el cuarto. Se le vio cuajado y listo para integrarse en el escalafón superior. Salió a hombros en compañía de Solís. Completaba el cartel, en substitución de José María Manzanares, Miguel Angel Pereda, quien, aun sin obtener trofeos por el mal uso de la espada, dejó la impresión de ser un torero valiente que torea con gran entrega y temple. Fue ovacionado en su primero y dio una vuelta en el astado que cerró plaza.

Unas horas después hicieron el paseíllo el colombiano César Rincón, que toreaba su primera corrida en España después de estar alejado de los ruedos españoles por cuatro años a causa de una grave enfermedad, "El Juli", que comenzaba su campaña europea, y César Jiménez, la revelación del 2002, para enfrentarse con astados de Zalduendo. El cartel había creado gran expectación y ni toreros ni toros que, aunque terciados, fueron manejables, defraudaron a la concurrencia. En esa gran tarde de toros, se otorgaron nueve trofeos, los que permitieron a los tres diestros abandonar la plaza por la Puerta Grande. César Rincón mostró que vuelve no para pasear su nombre glorioso por los ruedos, sino para torear con la casta, y clásica calidad que siempre le caracterizaron y a lo que ahora añade la maestría, la seguridad y la técnica que la veteranía otorga. Los aplausos con los que le recibió el público se prolongaron durante toda su actuación, hasta que abandonó, junto a sus compañeros, la plaza por el portón de los triunfadores con tres orejas en su haber. "El Juli" también se llevó otros tres trofeos, pero tuvo la cosa menos fácil, pues tuvo en contra a un público hostil, que mientras que este toreaba con el capote repetía a gritos el nombre de Ferrera, recriminándole el rumor que circulaba de que el madrileño había vetado la actuación de Antonio Ferrera en Olivenza. Su triunfo se basó en como, con su determinación y técnica de su tu toreo, cambió la actitud de los espectadores, que le aplaudieron con fuerza en sus dos actuaciones, especialmente en su segunda intervención. César Jiménez, otra vez más quiso dejar constancia de que está dispuesto a mantenerse en figura. A un toro suavón que transmitía poco, le compuso una faena porfiona, no despavorida de toques artísticos. En este toro su labor se premió con palmas. Lo mejor llegó en el buen toro que cerró el fin de semana taurino. En este astado logró una templada faena, en la que destacó el toreo de mano izquierda, rematándola con una buena estocada. El joven matador fue recompensado con dos orejas y con el segundo rabo concedido en la jornada.

. Olivenza otra vez sigue sin fallarles a los tantos espectadores que en marzo anualmente, atraídos por llamada de la sirena taurina, acuden en masa a este típico pueblo extremeño. Este fin de semana taurino no hubiera podido ser más entretenido, pues se ha lidiado un ganado que ha permitido a los toreros lucirse en tres festejos y despojar a esos animales de un total de 20 apéndices, incluyendo los simbólicos del utrero indultado.

Las Fallas de Valencia

El mismo día que en Olivenza se celebraba la triunfal jornada dominical taurina en Valencia se abría la serie de festejos del abono de la Feria de las Fallas con una novillada sin caballos, en la cual el jovencito Iván Córdoba fue el triunfador al cortar dos orejas.

"Las Fallas" es la primera feria taurina del año que toma lugar en una plaza de toros de primera categoría. La feria este año se antepuso a la Feria de la Magdalena, la que usualmente abre el calendario taurino español. El abono se extendió desde el domingo 9 hasta el miércoles 19 de marzo y durante este tiempo, además del festejo mencionado, se dieron dos novilladas, ocho corridas de toros y un festejo de rejones. Los carteles eran muy atractivos, ya que incluínvarios platos fuertes: un mano a mano entre las dos super-figuras Enrique Ponce y Julian López "El Juli"; la reaparición de Dámaso Gómez; la alternativa de Matías Tejela; la inclusión de Vicente Barrera y César Jiménez, triunfadores de las ferias valencianas del año pasado; Antonio Ferrera y "El Fundi", las revelaciones del 2003, y de algunas las figuras triunfadoras en otras ocasiones. Obviamente, la empresa acertó en las combinaciones, pues la feria dio un balance económico muy positivo, producido por llenarse la plaza en cinco ocasiones y agotarse el billetaje en dos tardes.

Primero anotaremos algunos datos objetivos, para luego resaltar lo más sobresaliente o negativo acaecido en los festejos feriales. Los puestos de los dos festejos menores los cubrieron seis novilleros, y solamente uno obtuvo trofeos. También, fueron seis los rejoneadores que entraron la corrida de rejones, en la cual Leonardo Hernández, Rui Fernándes, Cartagena y Sergio Galán se llevaron un trofeo cada uno. Segio Galán obtuvo el trofeo otorgado al 'mejor rejoneador' de la feria.

En las ocho corridas actuaron 15 matadores, de los cuales Ponce, "El Juli", "Joselito" y Vicente Barrera torearon dos corridas por coleta, y los demás una. Se otorgaron un total de 14 orejas. Dos matadores, César Jiménez, Vicente Barrera salieron a hombros por cortar una oreja a cada toro de sus lotes y Antonio Ferrera, aunque obtuvo el mismo número de trofeos, no pudo hacerlo por ser gravemente herido. Fernando Robleño también fue herido en la feria, aunque de menor gravedad que Ferrera, pero sin tener la satisfacción de obtener trofeos como este. Ponce también cortó el mismo número de trofeos, pero en tardes diferentes.

El lunes 10 de marzo en la primera novillada picada ninguno de los tres novilleros dieron la nota alta, a pesar de que la bien presentada novillada de Fuente Ymbro no ofrecía mayores dificultades. César Girón solo oyó el silencio al terminar sus dos actuaciones y Juan Alberto e Iván García fueron ovacionados en sus lotes. No se puede decir que los novilleros estuvieran mal, pues los tres tienen ya experiencia, sino que no hicieron el esfuerzo para estar bien que un novillero debiera hacer en una feria de tal importancia. Especialmente, se esperaba más de Iván, quien se despedía de novillero. Tampoco Matías Tejela tuvo suerte en su despedida de novillero en la segunda novillada del abono que se celebró al día siguiente. El silencio reinó en los tendidos al concluir sus actuaciones. José Luis Miñarro salió algo mejor parado, siendo ovacionado en su lote. El triunfador de la tarde fue el extremeño Javier Solís, quien substituía a José María Manzanares. Solís, quién hacía unos días había indultado un utrero en Olivenza, aprovechó las buenas cualidades de sus novillos para cortar una oreja a cada astado y abrir la Puerta Grande en esta feria. Su triunfo le mereció ser el recipiente del premio 'mejor novillero' de la feria. Los novillos de Daniel Ruiz tuvieron presencia y, en general, fueron cómodos para los toreros y cumplieron con los caballos.

El miércoles con solo medio aforo de la plaza cubierto, la feria continuó con la primera corrida de toros. Se lidiaron cinco toros de Alfonso Guardiola de la rama Pedraja y un sobrero de Astolfi, que fueron lidiados por el valenciano Javier Rodríguez, el sevillano Antonio Barrera y el madrileño Fernando Robleño. El diestro local, que torea poco, aunque estuvo decidido, desaprovechó las buenas condiciones de su primer toro y estuvo muy valiente en el peligroso segundo de su lote. Fue ovacionado en uno y silenciado en el otro. El sevillano inició su temporada cortándole a su bravo primer astado la única oreja otorgada esa tarde. El madrileño, quien la temporada pasada sorprendió con sus grandes éxitos en Madrid, se llevó el peor lote y con ambos astados estuvo muy valiente. Su primera labor la estropeó con la espada, y al usar esta arma fue corneado en el muslo derecho por el último toro del encierro. La herida fue calificada de menos grave por los doctores, y esta no le evitaría actuar de nuevo unos días después en la feria de Castellón. Robleño fue trasladado a la enfermería y Rodríguez remató al animal con un estoconazo bajo.

La casi mitad de aficionados que quedaron en casa en la aburrida corrida del jueves poco bueno se perdieron, pues Víctor Puerto, "El Califa" y Eugenio de Mora proveyeron pocos momentos de emoción con los 'montalvos'. Y aunque los tres diestros no estuvieron inspirados, tampoco estas voluminosas reses, especialmente los débiles tres últimos toros, ayudaron a la terna a levantar la tarde. Según se reportó en la prensa, estos fueron los resultados finales: Puerto, ovación y división con aviso; "El Califa" ovación tras aviso y palmas, de Mora algunos pitos y silencio.

El ansiado mano a mano Ponce-"Juli" tomó lugar el vienes con una plaza llena a reventar, pero el encuentro de la pareja con los toros de Juan Pedro Demecq no produjo el brillante resultado esperado, pues solo se cortó un apéndice en toda la tarde. Esta la consiguió Ponce con una lograda y bien medida faena al bravo y noble astado que abría plaza. El valenciano se pudiera haber llevado otra en el tercero de la tarde pero la espada malogró una larga faena de dominio, temple, y elegancia. Al tardar el toro en doblar, Ponce oyó dos avisos, pero también oyó un fuerte aplauso al saludar desde el tercio. En el quinto de la tarde, un animal protestado por el público por su debilidad, el valenciano intentó conjugar faena, pero era como sacar agua de un pozo seco. El silencio acompañó a Ponce al retirarse al callejón. Al triunfo de Ponce en su primero, respondió "El Juli" metiéndose entre los pitones de su primer astado, una animal con genio. Su esfuerzo le produjo una voltereta, de la que salió obviamente dolorido. Hubo petición de oreja, sin embargo, la cosa quedó en una gran ovación. En el cuarto no pudo sacar partido de un toro blando y deslucido. Hubo silencio en los tendidos. Parecía que el madrileño iba a empatar con el valenciano con su actuación en el toro que cerró plaza, pues estuvo lucido con el capote, las banderillas y la muleta, pero no con la espada. Así que por culpa de esta, todo quedó en fuertes aplausos.

El sábado el veteranísimo diestro albaceteño Dámaso Gómez reapareció en el ruedo valenciano para doctorar a Matias Tejela, el novillero máximo triunfador de la temporada 2002. De la ganadería "Martelilla" anunciada solo se lidiaron dos toros, y tanto estos como los sustitutos mostraron poca casta y fueron blandos, y algunos fueron peligrosos. El albaceteño ha tenido un feliz retorno al toreo activo. A pesar de sus años, se le vio en buena forma física y con la misma eficiencia lidiadora y sentido del sitio que siempre tuvo en su larga carrera. En su primero estuvo simplemente bien y en el segundo cortó la primera oreja de su tercera etapa profesional. Tejela vino a la alternativa para demostrar que quiere ser gente en escalafón superior. Aunque no obtuvo un triunfo sonado, desde que recibió a su primero con largas cambiadas, se jugó la vida con animales que no le ayudaron. Su entrega le costó dos escalofriantes revolcones, levantándose dolorido para ponerse entre los pitones de nuevo. Fue ovacionado en el toro de la ceremonia y hubo petición, desoída por el presidente, en el último de la tarde. Saludo desde el tercio. El maestro "Joselito", quien fue el testigo de la ceremonia, tuvo dos actuaciones anodinas que el el público acogió con un indiferente silencio.

El domingo 16 con un lleno de 'no hay billetes' en la plaza, la terna de madrileños "Joselito", "El Juli" y César Jiménez lidió una noble y floja corrida de Santiago Domecq. El patriarca no pudo salvar su feria en esta su segunda intervención pues, pues lo mismo que en la corrida del día anterior, sus dos faenas fueron silenciadas. "El Juli", no podía irse de las Fallas de vacío, por consiguiente, mimó a su primer astado con temple, para sacarle algunas buenas series con ambas manos y lo remató bien, llevándose un trofeo. Con su segundo no pudo animarse ni asimismo ni al público, quien guardó un respetuoso silencio al evaluar su labor. Por el contrario, Jiménez oyó las palmas durante toda la tarde, pues estuvo con el ánimo de un novillero. En sus intervenciones en quite estuvo variado, dando verónicas, chicuelinas y gaoneras, entre otros. Con la franela toreó con temple tanto a pie como de rodillas, y mató bien. La concesión de una oreja en cada astado y la salida por la Puerta Grande fueron sus recompensas. César tuvo en suerte el mejor material para moldear el toreo, pero fue su dedicación y entusiasmo los que le hicieron replicar el triunfo del año anterior en ese ruedo.

El lunes 17, con los tendidos casi cubiertos, otros tres maduros diestros, "Finito de Córdoba", Manuel Caballero y Vicente Barrera hicieron el paseíllo para confrontar seis hermosos cornúpetas de "Torrestrella", que dieron un juego variado y fueron bravos con los caballos. Barrera, quien fue el triunfador de las pasadas Fallas, en su primera presentación en esta feria estuvo a punto de abrir la Puerta Grande, pues con la muleta tenía ganada una oreja en cada toro pero, al no emular al Cid con la tizona, las orejas se le esfumaron y la puerta se le cerró, hasta que luego la abriera en la corrida que clausuraba la feria. Barrera estuvo muy bien con su primer buen 'torrestrella' y muy por encima del peligroso segundo toro, con el que se jugó el pellejo. Fue ovacionado fuertemente en sus actuaciones. El que se llevó el único trofeo de la tarde fue Caballero, quien después de cumplir en su primero, en el que fue ovacionado, ligó una faena templada con la maestría y dominio que posee. 'Finito' mostró las dos caras de su toreo que mostraba a menudo durante la pasada temporada: completar una faena elegante y clásica con entrega cuando el toro la admite, o torear con cierta falta de esfuerzo, cuando el toro no le ayuda. En el primer toro se vio su buena cara, y fue aplaudido con calor. El otro aspecto de su actitud la enseñó con el peligroso garbanzo negro del encierro, su segundo astado, al que no lo quiso ni ver. Lo despachó de dos pinchazos y trece descabellos, provocando una bronca en los tendidos.

A pesar de la corrida ser televisada por TVE el público llenó la plaza para ver a Antonio Ferrera y a "El Fandi ", dos valientes que están dispuestos, no solamente a mantener los altos puestos que se ganaron a pulso la temporada pasada, sino a remontarlos. Se lidiaron seis toros serios y astifinos de José Luis Pereda, que tenían arrancadas cortas y, a menudo, buscaban el bulto en vez de seguir los vuelos de los engaños. Esto toros necesitaban toreros dispuestos a triunfar con ellos a cualquier precio. Y los encontraron en Ferrera y "El Fandi" y tambien a un maestro como Espla que aunque no triunfó, lidió con facilidad a su lote. Alabar los emocionantes tercios de banderillas que se vieron es reiterativo, ya que es cosa bien sabida como los dos jóvenes espadas juegan al toro con los palos, dando un increíble espectáculo, mientras que Esplá parea con más clasicismo y menos espectacularidad. Lo que hay que alabar es como tanto Fererra como "El Fandi" sorprenden cada día más con un toreo con capote y muleta muy asentado y vistoso, basado en el toreo básico de naturales y derechazos. Antonio tuvo su mejor momento en el segundo de la tarde, el toro más noble. Lo remató de una estocada y se llevó su primera oreja. En el segundo arrolló la razón, con un toro que lo buscaba y lo avisaba, y prácticamente se dejó coger para conseguir el triunfo. Sangrando pasó a la enfermería, en donde se le curó de una grave cornada en el glúteo. Esplá terminó con el animal y se le concedió una oreja al extremeño---quizás, anti-reglamentariamente, pero merecida. Se puede decir que abrió la Puerta Grande simbólicamente. "El Fandi" estropeó su labor con la espada en su primero. Fue ovacionado. Su momento llegó en el sexto toro, al que toreó bien con el capote, lo banderilleó haciendo alardes de facultades increíbles y con la muleta mandó y templó, sobresaliendo unos naturales muy ajustados y largos. Media estocada ayudó a que le otorgaran un apéndice. El maestro Luis Francisco Esplá se quitó de en medio a sus incómodos enemigos con la capacidad lidiadora que es su moto. Oyó palmas en su primero y silencio en el otro astado.

Después de la entretenida corrida de rejones matinal, el miércoles 19 por la tarde los tres diestros valencianos Enrique Ponce, Vicente Barrera y José Calvo cerraron la feria, alumbrando el ruedo con tracas de buen toreo. Se lidiaron cinco toros de "El Niño de la Capea" y uno de la "Dehesilla", bien presentados y nobles pero blandos en general. Ponce, con su toreo cerebral y su suprema técnica, exprimió las arrancadas que sus contrincantes tenían. Incomprensiblemente, el público estuvo algo hostil con Ponce al comenzar la lidia a su primero, pero este terminó por entusiasmar a sus paisanos, al mimar al toro con la muleta, y con suavidad sacarle un buen pase tras otro. Fue aplaudido. En su segundo mejoró su actuación, ganándose una oreja mientras que sus paisanos le pedían una segunda. Lo tenía difícil Calvo, un torero modesto, que torea poco, al encontrarse compitiendo con dos consumados maestros. No se amilanó y en su primero compuso una bonita faena con destellos de clase, hasta que el toro se rajó. Fue aplaudido. Su faena al último toro de la feria, un enorme animal, se basó en la valentía, y al matarlo bien obtuvo un trofeo. Barrera fue el máximo triunfador de la tarde al cortar una oreja a cada toro y abrir la Puerta Grande. Las orejas son importantes, pero fue más significativa la manera como el diestro toreó para ganarlas. Vicente ha adquirido una madurez que le está permitiendo ejecutar con más técnica su particular estilo manoletista, compuesto de un toreo estático y vertical, basado en el juego de muñeca y cintura, y ahora rociado con una variedad de pases de adornos.

La Feria de las Fallas ha concluido con la Diputación de Valencia reconociendo a Vicente Barrera como 'triunfador de la feria' y a Enrique Ponce como 'matador de toros más sobresaliente' y al toro "Ventero" de "Torrestrella" como 'el toro más bravo', mientras que el premio a la mejor corrida lo dejaron desierto. Sin embargo, lo que oficialmente no se reconoce con un premio es el hecho importante de que en este primer encuentro de la torería en una plaza de primera se ha apreciado que en los carteles han aparecido prominentemente los nombres de Ferrera, "Fandi" y César Jiménez, las revelaciones del 2002, suplantando los nombres de conocidas estrellas y que ellos, con sus triunfos, han obscurecido las actuaciones de otras establecidas figuras que torearon en el ruedo valenciano.

La Feria de la Magdalena de Castellón

El abono de la Feria de la Magdalena comenzó el domingo 23 de marzo y concluyó el domingo siguiente y se compuso de seis corridas de toros, dos de las llamadas duras, la de Cuadri y la de Victorino Martín, una novillada y una corrida de rejones. Excepto por "El Juli" que actuó en dos festejos, el resto de los matadores solamente se anunciaron en una corrida. Aunque el abono tenía algunos alicientes, los carteles en general no estaban también rematados como los de Las Fallas. Es necesario anotar la ausencia en el abono de Antonio Ferrera, el triunfador de la feria del año anterior, por razones no relacionadas con triunfar en el ruedo, sino con la política taurina.

La feria se abrió con un cartel en el que los empresarios anunciaron juntos a "Jesulín de Ubrique", Javier Conde y a Francisco Rivera Ordoñez, diestros que aparte de sus logros taurinos, son los toreros más populares en 'la prensa del corazón'. Como Patón, uno de los socios de la empresa, dijo que la intención de anunciar ese cartel era: 'traer a la plaza a gente que generalmente no va a los toros". No se equivocó, pues la plaza tuvo uno de las mejores entradas de la feria, con tres cuartas partes del aforo llenas. Los toros de "Jandilla" fueron bonitos de hechuras y tuvieron buenas intenciones, permitiendo a los espadas entretener a la audiencia, e incluso a uno de los diestros completar una de las faenas más artísticas de la feria. Este fue Conde que toreó inspirado con su personalismo estilo, al que esta vez le añadió profundidad, técnica y valor. Su primera faena no la pudo consumar, aunque estuvo decidido. Su labor fue silenciada. En cambio se llevó la oreja del quinto de la tarde. "Jesulín" tuvo también sus momentos buenos. En su primero la faena fue sosa y dijo poco, pero en su segundo combinó el buen toreo con el efectista y se llevó una oreja. Rivera Ordoñez toreó muy bien con el capote y estuvo decidido y valiente con la muleta, intentado siempre hacer un toreo de manos bajas, pero su lote era el menos bueno del encierro y no le ayudó. Fue ovacionado en ambas actuaciones.

La encastada, bien presentada y gorda corrida de Celestino Cuadri--- tres toros sobrepasaron los 600 quilos---, fue lidiada el lunes por tres sevillanos: Eduardo Dávila Miura, veterano en 'cuadris', y Antonio Barrera y "El Cid, quienes después sus éxitos en la pasada temporada, están entrando en las ferias con este tipo de corridas. Los diestros valientemente intentaron sacar partido del encierro y tuvieron buenos momentos. Ahora bien, Dávila Miura fue el único de la terna que dejó el ruedo con un trofeo en su haber. Consiguió ese trofeo en su primer toro con una faena que fue de menos a más, consiguiendo sacarle unos largos pases majestuosos, los que remató con media estocada honda. Su segunda faena fue juzgada con silencio. A "El Cid" le tocó en suerte el mejor toro del encierro y le compuso una faena clásica y elegante pero sin redondearla, en la cual sobresalieron una serie de naturales largos y templados. Sin embargo, como en Valencia, la espada le privó de un triunfo. Antonio Barrera se llevó el peor lote, con el cual estuvo decidido, pero sin lograr lucirse. Ambos diestros fueron aplaudidos en un toro y silenciados en el otro.

El martes y el miércoles se celebraron una triunfal novillada y un entretenido festejo de rejones respectivamente. En la novillada triunfaron los tres novilleros, uno al precio de una grave cornada. Se lidió una seria novillada de José Vázquez, cuyos utreros fueron manejables, excepto por el tercero que tuvo peligro. Este novillo hirió a Alejandro Rodríguez al entrarle a matar después de una buena faena. Se le concedió un trofeo y tuvo que retirarse a la enfermería para ser operado. Paco Ramos también se llevó otro apéndice en su segundo novillo y tuvo petición en el último astado de la tarde, al que lidió sustituyendo al torero herido. Manuel Escribano fue el primer torero en abrir la Puerta Grande en la feria, al ganarse tres orejas. El miércoles los caballeros Leonardo Hernández, Joao Salgueiro, Rui Fernandes, Andy Cartagena, Sergio Galán y Diego Ventura rejonearon seis astados manejables de "Los Espartales". Andy Cartagena obtuvo dos trofeos y abrió la Puerta Grande, y Rui Fernándes obtuvo un apéndice.

Las dos corridas con Julián López "El Juli" en los carteles se dieron el jueves y el viernes, y ambos festejos han dado mucho que hablar y escribir tanto por lo interesante como por lo contovesersial que en esas dos tardes sucedió. En el cartel del jueves "Joselito" dió la alternativa al novillero puntero Iván García, bajo la mirada de "El Juli". Se lidió un encierro del hierro Juan Pedro Domecq, con toros bien presentados y nobles, excepto el tercero y sexto que presentaron dificultades. La tarde fría y lluviosa no pudo amilanar el deseo por triunfar de la terna de toreros madrileños, aunque el toricantano no lo logró. Iván estuvo voluntarioso toda la tarde e hizo cosas buenas con capote y muleta, además de banderillear con lucimiento, pero con la espada no pasó la prueba de matador. Pudo haber obtenido un trofeo en el toro de la ceremonia, pero el premio quedó en una salida al tercio a saludar y en fuertes aplausos en el sexto. "El Juli" estuvo discreto con el problemático tercero y con discreto silencio se sentenció su eficiente hacer. El gran Julián hizo acto de presencia en el buen quinto astado. En este animal "El Juli" fue aclamado desde que ase abrió de capa por verónicas, en los quites, en las banderillas y en una faena muy lograda. Pinchó antes de cobrar un espadazo y paseó una oreja en la vuelta a la arena, aunque sin la otra que se pidió, pero que el presidente no concedió. El maestro "Joselito" había tenido un principio de temporada soñoliento, pero al parecer la llovizna que caía lo despertó. Y de que manera, pues no solamente toreó clásicamente y elegantemente de capa y muleta, sino que también calentó unos grados más el frío ambiente, con pases de rodillas y de adornos. Con la espada dio lecciones de como se debe ejecutar el volapié. El resultado fue una oreja en cada toro y una salida a hombros por el portón de los triunfadores.

La controversia llegó el viernes y fue causada por el escándalo formado en la plaza por la pobre presencia de la corrida de Victorino del Río, ganado que el diario madrileño EL PAIS calificó como "simulacro de corrida". El escándalo comenzó al salir el primer toro chico y sin fuerza, al que el presidente no retiró. Luego, la cosa se empeoró con la salida de otros dos astados con peores apariencias y que, aunque fueron devueltos a los corrales, soliviantaron a un público ya frustrado. Los otros toros, excepto el tercero, no fueron aptos para el lucimiento. Se culpó a "El Juli" por el bochornoso incidente y sufrió las consecuencias, pues su actuación no fue apreciada y se le despidió con una bronca. En realidad la responsabilidad y la culpa debieran ser compartidas tanto por el ganadero, la empresa y la autoridad, quienes contribuyeron al descalabro, tanto como por el diestro. Ponce tampoco pudo levantar la tarde. En cambio, como 'a río revuelto, ganancias de pescadores', el público estuvo al lado del joven Matías Téjela, quien aprovechó el mejor toro para lucirse, componiéndole una buena faena y desorejándolo. Con el segundo estuvo muy valiente y se ganó otra oreja y el privilegio de abrir la Puerta Grande.

La paz volvió a los tendidos con el triunfo de "El Fandi" con una corrida de "El Pilar", la cual tenía la presencia normal para una importante feria en una plaza de segunda. "El Fandi" está en un momento que, con su entrega, es casi una garantía que en donde aparezca satisfaga al público son su labor, bien sea con el toro bueno o con el regular. En sus toros y en los de los demás se lució en quites, sobresaliendo uno por zopetinas y banderilleó a sus dos astados con la emotividad que le caracteriza. Especialmente fueron sublimes los cuatros pares que le colocó al tercero de la tarde. Luego, el granadino prosiguió con faenas templadas y variadas, mezclando lo esencial con el toreo para la galería, para terminar sus faenas matando eficientemente. Tres orejas y una salida en volandas por la Puerta Grande fueron la merecida recompensa. El local Alberto Ramírez lidió a "Pórtico", astado ganador del trofeo 'mejor toro' de la feria. Lo toreó lucidamente pero sin redondear la faena que pedía el toro y al fallar con la tizona, el premio no fue más que una fuerte ovación. Sin embargo, una gran estocada a su segundo fue el remate a una lucida faena que le hizo merecerse un trofeo. "Finito de Córdoba", como "Joselito", llevaba un principio de temporada poco lucido, pero a diferencia del madrileño, el cordobés no ha remontadado su campaña en la Feria de la Magdalena, pues oyó solamente silencio en su primero y una sonora bronca en su segundo.

La feria se cerró con la lidia de 'los victorinos', a los que se enfrentaron los valientes diestros Juan José Padilla y Fernando Robleño, y el fino matador Uceda Leal. Los toros estaban correctamente presentados y dieron un juego variado, unos buenos como el segundo y quinto y otros más complicados, ahora bien todos pedían toreros que les pudieran. Robleño, quien reaparecía después de la cogida en Valencia, toreó mostrando el mismo valor que antes. Asustó a los espectadores con la manera como se jugaba el pellejo en sus dos enemigos. El descabello le quitó el trofeo que ya tenía ganado en su primero. Estuvo muy decidido con el peligroso segundo, al que le hizo una faena de recursos y dominio. Lo mismo se pudiera decir de Padilla, quien como Robleño, estuvo también dándolo todo para buscar el éxito. Sus mejores momentos sucedieron en el segundo tercio y en su variada faena a su segundo. Ambos diestros fueron fuertemente aplaudidos en sus intervenciones. Lo mejor de la tarde, y tal vez de la feria, lo hizo Uceda Leal, quien olió a torero en todo cuanto hizo en el ruedo. Sus faenas fueron el producto de un torero fino que ha tenido que madurarse lentamente con las corridas duras sin perder su clase. Buenos quites, lidia perfecta, colocación en el ruedo, sentido del sitio y la composición de pases básicos largos y no desprovistos de arte, fueron las bases de su triunfo. Al matar bien se llevó una oreja de cada toro y la satisfacción de abrir la Puerta Grande y de ganarse la admiración de los buenos aficionados.

En conclusión, si nos atenemos a los trofeos otorgados, puede decirse que la Feria de la Magdalena ha tenido unos resultados satisfactorios para el público, pues los matadores han cortado 14 orejas en seis corridas, los novilleros 5 en una novillada y los rejoneadores se llevaron tres en un festejo. Al terminar la feria queda el buen recuerdo de la artística faena de Javier Conde, las completas actuaciones de "Joslito", "El Fandi", Matías Tejela y sobretodo la magnífica actuación de Uceda Leal con 'los victorinos'. Lástima, que la mala prensa del escándalo con la corrida de Victorino del Río le haya quitado algo de lustre a lo bueno que sucedió en la feria. Así como el público ha salido satisfecho del resultado artístico, también lo habrá estado la empresa con el resultado económico, pues la asistencia de los espectadores a la plaza ha sido superior a la del año anterior.

Algunas conclusiones del arranque de la temporada

Al arrastrarse el último 'victorino' por el ruedo de la Plaza de Toros de Castellón el 30 de marzo se concluyó el tramo de arranque de la temporada europea del 2003. Por consiguiente, basado en lo sucedido en Olivenza, Valencia y Castellón haremos comentarios de carácter general sobre las inmediatas perspectivas de algunos de los diestros que participaron en esos abonos.

En la cima nos encontramos con un Ponce seguro en su toreo y libre de controversias. Al abrir la Puerta Grande en Olivenza con el corte de cuatro apéndices y al salir triunfante del mano a mano con "El Juli" en Valencia, el valenciano ha dejado constancia de estar rejuvenecido artísticamente y dispuesto un año más a compartir la hegemonía del toreo con el madrileño. Por otro lado, "El Juli", a pesar de haber obtenido apéndices en Olivenza, Valencia y Castellón, no ha tenido los resonantes triunfos que de él se esperan. Además, el joven maestro ha estado envuelto durante el mes en controversias fuera y dentro del ruedo, que han afectado negativamente a la percepción que el aficionado y la prensa tienen de su persona y su entorno. Ahora bien, no hay que olvidar que en la campaña pasada al no triunfar en Madrid, el espada pasó una pequeña crisis como la de ahora, y terminó siendo el máximo triunfador de la temporada.

En marzo también ya se han visto los primeros resultados de la sutil y callada competición que existe entre las figuras establecidas y 'los toreros del relevo' para entrar en los abonos de feria. Para empezar, si observaran los carteles selectos de Olivenza, Valencia y Castellón y los anunciados para algunas ferias venideras, notarían las ausencias de varias de las figuras establecidas, y si leyeran las reseñas de las corridas ya celebradas, también se darían cuenta de que los triunfos de César Jiménez, 'El Fandi" y Antonio Ferrera superan a los de las más veteranas figuras protagonistas de las últimas temporadas. También, se debe anotar con respecto al relevo, que Fernando Robleño, "El Cid" y Antonio Barrera, diestros triunfadores en la pasada temporada empiezan a dislocar de los carteles de las corridas duras a los espadas que regularmente se anunciaban en ese tipo de corridas.

También en ese mes, Matías Tejela e Iván García se han despedido de novillero e ingresado en el plantel de matadores y, aunque lo han hecho sin el impacto esperado, siguen apuntados a la lista del relevo. De los dos, Tejela ha salido mejor parado, al abrir la Puerta Grande de Castellón en su segunda actuación como matador.

Tampoco hay que olvidar que las tres grandes figuras Dámaso Gómez, César Rincón y "Jesulín de Ubrique" han reaparecido con ilusión y éxito; que los jóvenes veteranos Vicente Barrera en Valencia y Uceda Leal en Castellón han tomado el primer paso del segundo año de su resurrección taurina; y que el novillero Javier Solís, al indultar un novillo en Olivenza y al ser declarado el triunfador de los novilleros en Valencia y en el Encuentro Mundial de Novilleros en San Sebastián, se ha convertido en un novillero puntero.

Ahora que las primeras ferias de marzo se han realizado en un modo competitivo, votemos por que la competición se intensifique en las ferias de abril y en las del resto de la temporada, pero sin que los toreros sigan siendo heridos, como ya en marzo ha sucedido.


LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA:
UN ABONO ABIERTO A LA RENOVACION
por Mario Carrión

Los carteles de la Feria de Sevilla reflejaban la situación actual del toreo, pues en ellos aparecían los nombres tanto de las dos reinantes super-figuras y de las establecidas figuras como los de las revelaciones del 2002 ly de los de otros jóvenes diestros que aspiran a ser actores en el proceso de renovación que, desde al año pasado, continúa efectuándose en el escalafón taurino. O sea que ha sido una feria abierta con un abono más parecido al abono de San Isidro que a los más conservadores que tradicionalmente organizaba Dionisio Canorea, el padre del actual empresario de la Maestranza.

A priori, los alicientes del abono eran varios. Primeramente, las super-figuras Enrique Ponce y "El Juli" se anunciaban juntos en dos corridas de las tres de sus compromisos. El sevillano "Morante de la Puebla" se presentaba por partida triple ante sus paisanos, después de haber estado ausente de la pasada feria. Además, aparte de las regulares figuras, Antonio Ferrera, "El Fandi", y César Jiménez, las tres revelaciones del 2002 entraban en la feria ocupando posiciones estelares, aunque Jiménez lo hiciera en solo una corrida. También, se anunciaba a Dávila Miura, Manuel Caballero, Eugenio de Mora y Pepin Liria, unos de los pocos triunfadores de la mala Feria de Abril anterior, y al sevillano "El Cid", triunfador en la Maestranza en corridas fuera de las ferias. Asimismo, en un año en que los ojos de la afición están fijos en los renacientes jóvenes valores, a Uceda Leal, Antonio Barrera, Fernando Robleño, Javier Valverde y al recién alternativado Matías Tejela se les daba una ocasión para que duplicaran ante el público bético los éxitos conseguidos en otras plazas. De igual manera, era de gran interés para los aficionados la inclusión en dos festejos de rejones al centauro Hermoso de Mendoza, quien es un ídolo en Sevilla. Además, para los amantes del toro duro no podían faltar en los carteles los encierros de Cuadri, Cebada Gago, Guardiola y Miura.

Antes de meternos a comentar sobre los resultados de la feria, examinemos los componentes de su programa taurino. El abono se compuso de 14 corridas de toros y dos de rejones, que se celebraron desde el Domingo de Resurrección, el 20 de abril, hasta el 4 de mayo con la sola interrupción del martes 22, por suspenderse por lluvia el festejo de rejones, que fue pospuesto hasta el primero de mayo por la mañana. En las corridas de toros se corrieron 84 astados, lidiados por 26 matadores. Tres diestros actuaron en tres corridas, 10 en dos corridas y 13 hicieron el paseíllo una única tarde. Estos son los protagonistas:

Ahora pasemos a comentar sobre los altos y bajos de las corridas. Primero nos referiremos a la corrida del Domingo de Resurrección y a las de las tardes del 24, 25, 28 y 30 de abril, en las cuales participaron los diestros que torearon en tres festejos. Luego, seguiremos con las corridas del 23, 26, 27 y 29 de abril y la del primero de mayo, en cuyas tardes aparecieron el resto de las figuras establecidas compitiendo con los aspirantes a serlas. Concluiremos apuntando lo más notable que sucedió en los dos festejos de rejones y en las corridas de las duras que se corrieron los últimos tres días de feria.

El Domingo de Resurrección actuaron juntos Enrique Ponce, "Morante de la Puebla" y "El Juli", los tres matadores que estaban anunciados en tres tardes, y el cartel llenó la Maestranza de bote en bote. Se corrieron toros de "Torrealta", regordíos y faltos de casta, que dieron pocas facilidades a la terna, siendo los más toreables el primero, cuarto y sexto. Morante, quien es un artista de contrastes entre claros y obscuros y de no mucha decisión, en su reaparición ante sus paisanos no hizo el esfuerzo necesario para sobreponerse a las dificultades de sus toros y, excepto por un gran quite a la verónica y un par de series de muletazos, la tarde se le fue sin mostrar la faceta brillante de su toreo. Mató a sus toros de medias estocadas y descabellos, y al retirarse a la barrera en la plaza imperaban silencios. También el público reaccionó a la labor de "El Juli" con silencios, aunque este estuvo más decidido. El madrileño tuvo sus mejores momentos con las banderillas y con el uso de la tizona, pero con capote y muleta tuvo altibajos. "El Juli" está encontrando un público que ahora, a diferencia de sus primeros años, le exige estrictamente cuando no produce lo esperado de él. Este hecho da la impresión que le está afectando algo en su ánimo. Ponce fue el triunfador de la tarde, más por la manera magistral como actuó que por la merecida oreja que se llevó del cuarto de la tarde. El valenciano en su primero estuvo elegante y en maestro, sacando buenos pases pero sin unificar la faena, mató de una media y fue aplaudido. Lo grande llegó en el cuarto astado bis de la tarde, un sobrero cinqueño y grandullón que humillaba poco, al que con su mimosa muleta le construyó una templada faena, a base de elegantes pases esenciales, sobresaliendo series de naturales y derechazos largos y suaves. El toro se echó con media estocada y a pesar de levantárselo con la puntilla su banderillero y sonar un aviso, se le concedió una merecida oreja. Su labor pudiera resumirse con el título de la crónica de Zabala en el ABC, "El sabio de Chiva, impone su ley", o con título de la crónica de Luis Nieto en el DIARIO DE SEVILLA "Enrique Ponce, sublime".

El jueves 24, con otro llenazo en los tendidos, repitieron de nuevo Ponce y Morante, y "Joselito" cumplió su primer compromiso en la feria. Fue una tarde triunfal a medias, en la que tres toros lidiados de Manolo González fueron descastados y tuvieron pocas fuerzas, y con los que tres espadas fueron silenciados en sus labores, mientras que los otros tres toros de González, aunque también descastados, fueron nobles, permitiendo a cada uno de los espadas llevarse una oreja. "Joselito" estuvo descentrado en su primero al que mató bien, y en su segundo compuso una larga faena y algo sobria, compuesta de buenos y templados pases con ambas manos, pero con falta de ligazón, y al rematarla con un buen volapié, el presidente le concedió una oreja al juzgar que la petición era mayoritaria, pero el diestro arrojó el apéndice en contra la barrera al oír bastantes protestas al dar la vuelta al ruedo. Ponce de nuevo confirmó el buen momento por el que atraviesa en su segunda presentación en la feria. A su primer astado, el más bravo del encierro, lo recibió con unas lucidas verónicas, que fueron el preludio de la magistral faena que siguió a continuación. En ella se vio a un determinado y entusiasta amaestrador de toros, quien poco a poco engarza pases señoriales para completar series que crecen en belleza, conforme la labor avanza. Una buena estocada le puso una merecida oreja en sus manos. En su segunda intervención, ni su magia lidiadora ni su decisión le sirvieron para sacar una faena de calidad a un marmolillo que apenas andaba. Morante con su actuación descentrada en su poco colaborador primer enemigo y con su mal uso del acero recibió el silencio de desagrado de la parroquia, pero el sevillano volvió a congraciarse con sus paisanos con la artística faena al toro que cerró plaza. El diestro tuvo la suerte que el inválido toro que saliera en sexto lugar por los chiqueros fuera retirado y el sobrero, aun sin ser un toro bueno, era toreable. Con este animal vimos la otra cara del diestro de la Puebla, pues no solamente compuso una faena con artísticos pases básicos entremezclados los toques alegres de su estilo sevillano, sino que además estuvo muy decidido. Un buen volapié le ayudó a pasear una oreja por el redondel.

"El Juli" repetía en la feria el viernes 25, yendo acompañado en el cartel por "Finito de Córdoba" y Eduardo Dávila Miura, que cumplían su primer compromiso de los dos que tenían en la feria. Probablemente, los tres hicieran el paseíllo con ilusiones de triunfo, pero estas fueron truncadas por la mala corrida que envió el prestigioso ganadero Juan Pedro Domecq. Como sería el comportamiento de las reses, que el mismo ganadero jerezano las juzgó así en unas declaraciones en MUNDO-TORO: "La corrida ha sido mala…una corrida que se ha venido a menos desde la mitad de la faena en adelante." Así que "El Juli", "Finito de Córdoba" y Dávila Miura no pudieron lograr muchas cosas notables con los deslucidos y flojos 'juanpedros'. Se puede anotar el buen inicio de faena del cordobés en el cuarto, hasta que el toro se echó. Luego, el toro volvió a levantarse, para echarse de nuevo después del matador pincharlo varias veces. También, "El Juli", después de completar un lucido tercio de banderillas, estaba cuajando una buena faena a su segundo, cuando el animal se refugió rendido en las tablas y la faena se quedó en un bosquejo. Al madrileño le fue devuelto al chiquero el último baldado animal y el que salió de sobrero tampoco tuvo muchas fuerzas, ni dio facilidades para el triunfo, por lo que el joven maestro solo pudo estar valiente y decidido. Por otro lado, Dávila Miura creyó en eso de 'no hay quinto malo', e ilusionado por hacer algo de substancia brindó al público. Pero el toro no dio mucho de si, pero para ser leal al brindis, el matador sevillano mostró una valentía desesperada, jugándose la vida al intentar conjugar una faena, Su esfuerzo fue malogrado con sus fallos con la espada al entrarle a matar a un avisado animal que le ponía los pitones en el pecho. Los tres espadas empataron en el resultado, pues fueron aplaudidos en un toro y silenciados en el otro. Esta fue la primera corrida del ciclo en la que el público que llenaba la plaza no tuvo que molestarse en sacar los pañuelos para pedir trofeos.

El lunes 28 se despidieron de la feria "Morante de la Puebla" y también "Joselito" y "El Cid", lidiando una corrida de "Jandilla", de la que un par de toros fueron bravos y otros sacaron un genio molesto. Desafortunadamente al día siguiente los medios de comunicaciones no alababan las triunfales despedidas de estos tres diestros, por la simple razón que no las tuvieron. Sino, por lo contrario se leían crónicas en las que casi unánimemente se censuraba la desgana y el desánimo mostrado por "Joselito" y la falta de esfuerzos del artista de la Puebla, de quienes se decía que habían estado por de debajo del cuarto y quinto astado de la tarde, dos toros bravos que necesitaban presentarles la cara. Poco de lo que hicieron dejó recuerdo, sobresaliendo unos buenos lances y unos enjutos naturales del sevillano y un empezar de faena sentado en el estribo, seguido por unos buenos pases del madrileño al cuarto astado de la tarde. Los dos espadas fueron silenciados en el primer toro de sus lotes y pitados en el segundo. También se comentaba que la corrida había sido aburrida y que duró tres horas, en parte debido a la tardanza en retirar a tres toros de los nueve que saltaron al ruedo. Por otro lado se juzgó a "El Cid' con algunas frases más positivas. Se le alababa su decisión, especialmente con el peligroso tercero, y la ejecución de algún quite con el capote y de algunos pases con la muleta, pero de nuevo se le criticó su mal uso de la tizona, la que por seguro no pertenecería al original Cid. Silencio en su primera faena y palmas en su segunda fueron los resultados de sus actuaciones.

El cartel del último día de abril era uno de los más atractivos del abono, pues combinaba la despedida de la feria de Ponce y "El Juli" con la presentación en la Maestranza de César Jiménez, el benjamín de las nuevas generación de figuras, lidiando toros de Víctorino del Río, los predilectos de la las estrellas. El público abarrotaba los tendidos esperando que el festejo resultara triunfal, para quitarse el mal sabor de boca dejado por las desagradables incidencias ocurridas con los toros en las dos corridas anteriores. Sin embargo los resultados no fueron mucho mejores, pues salieron al ruedo toros derrengados con los cuales los esfuerzos del Ponce y "El Juli" no fueron apreciados. Decía hiperbólicamente sobre este particular el comentarista Antonio Lorca en EL PAIS que "Ponce y 'El Juli' mataron cuatro toros muertos. Porque estaban muertos antes de matarlos". Además, el ambiente en la plaza se enrareció por las devoluciones de tres toros, uno fue devuelto por el mal criterio del presidente, pues nadie lo pidió. Esto hizo que la corrida durara tres horas. Total que del hierro predilecto se lidiaron solamente dos astados y los demás fueron de ganaderías distintas. El maestro Ponce poco lucido pudo conseguir con el peor lote, toros flojos y parados. Estuvo intentando sacar agua de un pozo seco. Mató a ambos astados de una estocada, y en el primero escuchó palmas y el segundo aplausos con algunas protestas. "El Juli" también intento remontar el temporal con valor y casta. No pudo hacer nada de particular en su primero, al que mató de media y descabello, oyendo tibias palmas. Intento cambiar su suerte echando mano al valor en su último toro de la feria. A este lo recibió a portagayola, como también lo volvió a hacer a los dos sobreros que salieron por los chiqueros. Luego, banderilleó brillantemente, y con la muleta, al no poder cuajar faena, se metió entre los pitones arrimándose de verdad, pero su esfuerzo no fue apreciado y terminó la labor con un pinchazo, estocada y descabello. No pudo ser y se fue de la feria sin ningún trofeo. Por el contrario, el joven Jiménez entró en la Maestranza con buen pie. Tuvo la suerte de llevarse el único buen toro del encierro, el tercero de la tarde, y lo aprovechó toreándolo con valor, maestría, elegancia y clase. Apesar de pinchar una vez, antes de derrumbarlo de un estoconazo, se llevó el único trofeo otorgado en el festejo. En su segundo, un manso complicado, comenzó la faena de rodillas, como la había iniciado en su primero. Luego intentó completar faena, pero solo pudo conseguir algunos artistísticos pases sueltos, pues el toro se rajó. Mató bien y fue fuertemente aplaudido. Su actuación alumbró la tarde.

Después de haber relatado lo importante sucedido en las corridas en las que actuaron Ponce, "El Juli" y "Morante de la Puebla", pasemos a comentar sobre las corridas del 21, 23, 26, 27 y 29 de abril y la del primero de mayo, en las cuales aparecieron el resto de las figuras establecidas compitiendo con algunos de los aspirantes a serlas.

El lunes 21 se lidió la primera corrida 'dura' del ciclo, y vaya si era dura, pues de los seis astados de Celestino Cuadri solo el segundo fue del gusto de los alternantes. Con los cinco toros serios, difíciles y con un genio peligroso, la terna únicamente pudo estar entregada y exponiendo el pellejo para demostrar al público que los tres habían venido a Sevilla a triunfar, aunque en realidad solo uno lo consiguiera. El trío lo formaban Uceda Leal, "El Cid" y Javier Valverde. Los dos primeros espadas, con vasta experiencia con 'las duras', y el tercero con menos, pues apenas empieza su segundo año en el escalafón superior, estuvieron bien por encima de sus enemigos. Los tres obtuvieron unos considerable triunfos en la pasada temporada y venían a la feria para aprovechar esta oportunidad para repetirlos. Pues, para Uceda Leal y Valverde no pudo ser, pues sus esfuerzos se estrellaron con los las dificultades de los 'cuadris'. Sin embargo, el público reconoció tanto sus esfuerzos como sus buenos detalles de lidiadores y de artistas, aplaudiéndolos fuertemente en sus intervenciones. Uceda Leal recibió un fuerte varetazo al entrar a matar que le produjo contusiones leves. Por otro lado, "El Cid" que reaparecía ante sus paisanos de la cornada grave que recibió en ese mismo ruedo el pasado octubre, aprovechó las buenas condiciones del primero de su lote, para sacarle una faena templada y elegante, en la que sobresalieron tres series de naturales. Mató a la primera, y a pesar de levantarle el puntillero al toro, se ganó una oreja. En su segundo, ya el panorama cambió y solo pudo ofrecer destellos de su pausado toreo y, al no matar bien, su labor se silenció.

El miércoles 23 Sevilla vio a Matías Tejela y como una quinceañera se infatuó con el debutante a primera vista. Con gusto le hubiera abierto su Puerta del Príncipe, pero el novel espada con pinchazos inoportunos cerró las hojas de la puerta maestrante que la tenía entreabiertas. Matías Tejela venía a Sevilla dispuesto a triunfar, después de haber cortado cuatro orejas en la Feria de Pascua en Arles, pero creo que cuando brindaba su primer toro a la concurrencia en el centro del ruedo, ni el mismo se figuró que iba abandonar la plaza con la admiración de la afición sevillana. Y esta admiración fue adquirida dando una lección de toreo auténtico, profundo y de clase, lo que es sorprendente si se considera que el novel diestro toreaba por cuarta vez como matador de toro. A su primer astado, un noble ejemplar pero algo parado, le compuso una faena con series majestuosas con ambas manos, que la remató con un excelente volapié. Una oreja fue el premio. Pero, esta faena fue el preludio de la muy superior que le conjugó al noble y bravo toro que cerró plaza. Toda la faena fue elegante, poniendo al público en pie con unos lentos naturales y pases circulares. Cuando tenía las orejas en el bolsillo, tres envites con la espada le cerraron la entreabierta puerta. El debutante tuvo que conformarse con una aclamada vuelta al ruedo. Antón Cortés, un joven estilista matador agitanado que está pidiendo paso, no encontró un lote apto para hacerle muchas cosas bonitas. Estuvo algo indeciso en su primero, en el que no obstante consiguió algunos toques artísticos. Sin embargo, en el quinto tuvo que recurrir al valor para dejar constancia que quiere ser más que un torero de culto. Fue ovacionado al finalizar sus faenas. Eugenio de Mora, diestro que el año pasado triunfó en Sevilla a cambio de una cornada, en ésta su única actuación en la feria, se ha visto desdibujado y desganado, y al matar mal a sus dos enemigos, el público le mostró su descontento con un indiferente silencio. La corrida de 'Guadalest' y el sobrero de Gabriel Rojas fueron descastados y manejables en general, aunque el tercero y el sexto tuvieron nobleza, y el quinto peligro.

El sábado 26 Antonio Barrera, como antes su paisano "El Cid" y el madrileño Tejela, tuvo la alegría de haber triunfado en la Maestranza y la pena de no haber abierto la Puerta del Príncipe por no rematar bien con la espada una excelente y bien lograda faena. Se lidió un encierro bien presentado de "El Ventorrillo". Del encierro cuatro fueron mansurrones pero manejables. El primero sobresalió por su mansedumbre y el segundo y el quinto se distinguieron por su bondad y más bravura. Estos dos animales le tocaron en suerte a Barrera, y por sus actuaciones con ellos estuvo a punto de unirse al selecto grupo de diestros abridores de la puerta de los triunfadores. El sevillano consiguió su éxito con un toreo del bueno, pero sus actuaciones tampoco estuvieron desprovistas de gestos de valor, como lo fueron el recibir a un toro a portagayola, completar un ajustado quite por gaoneras y empezar en los medios su segunda faena con dos escalofriantes pases cambiados por la espalda. No obstante, lo que enloqueció al público fue su toreo lento y ligado, con pases clásicos largos y templados con ambas manos. Su faena al primero trasmitió en los tendidos y esto más una soberbia estocada le consiguió la oreja del animal. Pero, la faena de más hondura y repercusión se la compuso al quinto noble ejemplar, al que luego pincharía, con la consecuencia de que las dos orejas que hubiera lucido en sus manos se convirtieron en solo una vuelta al ruedo, seguida por una continuada aclamación del público. Éste triunfo en su única participación en la feria, quizás sea un augurio de que el mal fario que a Antonio le persiguió durante la temporada del 2002 se le va a convertir en buena suerte en la presente temporada. Completaban el cartel Antonio Ferrera y "El Fandi" y ambos, que han avanzado a velocidad de exprés en el buen uso de capote y muleta, esta tarde no pudieron completar faenas lucidas, pero en cambio dieron una espectacular exhibición en los tercios de banderillas, en los que pusieron al público en pie. Excitantes fueron un par al cambio de Ferrera, uno del violin de "El Fandi" y el tercio que juntos ejecutaron en el tercer toro de la tarde. Ferrera en su primera intervención dio una lección de como con valentía y efectividad lidiar un toro con peligro que terminó refugiándose en las tablas. También, se debe resaltar que "El Fandi" estuvo en valiente y en torero toda la tarde, tratando de sacarle partido a sus toros. El primero le dio una voltereta cuando intentaba sacarle naturales con la izquierda. Ambos maestros fueron fuertemente ovacionados al completar sus actuaciones.

El domingo 27 empezaba 'la semana de farolillos', cuando se celebra la verdadera feria, y la corrida que se dio esa tarde no produjo a los espectadores alegrías como las que estarían disfrutando los feriantes en el Real de la Feria. La corrida duró tres horas y según el titulo de la crónica de Luis Nieto en el DIARIO DE SEVILLA fue un espectáculo "In-so-por-table", lo que colabora Enrique Lorca en el EL PAIS tachándola con el término derogatorio taurino de "Un petardo". Ahora bien, la dura crítica era dirigida más al ganadero, a las autoridades y a una serie de circunstancias negativas que sucedieron en la plaza que a las actuaciones de los toreros. Se censuraba que en el reconocimiento no hubo un buen criterio para seleccionar los toros de Gerardo Ortega, de los que a la postre solo se lidiaron tres, pues el encierro fue remendado con dos toros Fermín Bohórquez y uno de "El Ventorrillo"; y que dos se lesionaron en el ruedo, teniéndose que ser devueltos al corral, Además se señalaba que todos los astados jugados, excepto el ejemplar de "El Ventorrillo" carecían de cualidades óptimas para la lidia. También se criticaba falta de entrenamiento de los cabestros, lo que hizo las retiradas de los toros interminables, haciendo que uno de los astados tuviera que ser apuntillado en el ruedo. Incluso se mencionaba como un factor negativo que la operación fue hecha más difícil aun por romperse la puerta de los toriles. Estas circunstancias no ayudaron a las establecidas figuras Manuel Caballero, Francisco Rivera Ordoñez y Miguel Abellán, que formaban la terna, a obtener un triunfo. No obstante, Rivera Ordoñez tuvo buenos momentos y Abellán a punto estuvo de llevarse un trofeo. En cambio, Caballero tuvo unas actuaciones grisáceas con un lote que no le permitió hacer un toreo lucido. El silencio de los espectadores rubricó el final de sus faenas. Francisco estuvo decidido toda la tarde, recibiendo a portagayola a su primer toro y al sobrero, que salió substituyendo a aquel, y a ambos los toreó muy bien con unas clásicas verónicas. Con la muleta sobresalieron unas series de hondos naturales a su primer toro. En este toro fue ovacionado y en el otro silenciado. Abellán despertó a los espectadores de la letargía, al aprovechar el buen toro de "El Ventorrillo". Toreó bien de capote y con la muleta completó en los medios una buena y ligada faena, la que incluyó una serie de naturales con los pies juntos, al estilo sevillano. Miguel hubiera cortado una oreja, ya que remató su labor con una buena estocada. Sin embargo, al amorcillarse el animal el diestro falló repetidamente con el descabello y la cosa quedó en una vuelta al ruedo. En fin, otra tarde de toros que la historia olvidará.

La tarde del martes 29 fue de Dávila Miura, quien dio una vuelta en su primer toro y le cortó la oreja a su segundo. Consiguió esos resultados con dos faenas de marcadas diferencias. A su primer toro, un encastado y bravío animal, lo dominó basándose en la valentía, peleándose con él. Fue volteado espectácularmente pero por, fortuna, las consecuencias solo fueron el recibir una gran paliza y la rotura de las taleguillas. Mató de estocada y descabello y dio una merecida vuelta al ruedo. En cambio, en su segundo astado, que tenía mejores condiciones, le hizo un toreo profundo con clásicos pases largos y templados, que levantaron los olés en los tendidos. Concluyó la faena con un estoconazo, lo que le valió una oreja. El sevillano, quien fue el triunfador de la pasada feria, se va de su Sevilla manteniendo su buen cartel. Por otro lado, los compañeros de cartel Francisco Rivera Ordonez y Antonio Ferrera no encontraron material para lucirse. Francisco fue aplaudido en su primer toro y silenciado en su segundo, y Antonio oyó silencios en sus dos actuaciones. Lo mejor de Ferrera fue la puesta de dos grandiosos pares de banderillas. La corrida de 'Torrestrella" fue mansa, floja y difícil en general, y entre los titulares de este hierro y los sobreros de Fermín Bohórquez salieron nueve toros al ruedo. La consabida ineficacia de los cabestros sevillanos para retirar los toros devueltos a los corrales, contribuyó a que la corrida durara tres horas y se hiciera tediosa.

El primero de mayo se anunció una corrida de Martín Arranz, pero solo se corrieron dos toros de este hierro, pues la corrida fue remendada con tres astados de "Joselito" y un sobrero de "El Conde de la Maza". El ganado estuvo bien presentado pero dio un juego variado, ya que salieron desde toros débiles, como el primero y el cuarto; hasta dos animales encelados como segundo y el sexto. Esta era la última corrida ferial deseada por las figuras, antes de los tres duros festejos finales. Por consiguiente, el cartel era de relumbre, estando formado por los veteranos maestros "Finito de Córdoba" y Manuel Caballero junto al joven granadino "El Fandi". Ninguno de los tres había triunfado en su anterior actuación en la feria, por lo tanto esta era la oportunidad que les quedaba para conseguirlo. Pues bien, ni el cordobés ni el albaceteño triunfaron. Sin embargo, "El Fandi" aunque no obtuvo ningún trofeo, si tuvo una lucida actuación, salvando la tarde. El de Granada en su primero, como también en su segundo, estuvo hecho un jabato, aunque algo acelerado en su hacer con la muleta. En cambio estuvo grandioso en los dos tercios de banderillas, colocando pares de diversas maneras, que pusieron a la gente en pie en varios instantes. En su primero, después de matar bien, salió al tercio a saludar. En su segundo, con un toro encastado que repetía y transmitía, estuvo variado con el capote, comenzando con largas cambiadas en los medios, seguidas por buenas verónicas y un gran quite. Luego, banderilleó espectacularmente como ya se dijo, y muleteó con entusiasmo y lucidamente, pero sin cuajar una faena de fondo. Terminó de una estocada y hubo petición de oreja, que el usía no concedió, por lo que este fue bronqueado. "El Fandi" se fue del ruedo maestrante dando una vuelta al ruedo y dejando una afición que espera su vuelta en septiembre. Caballero tuvo un primer toro con temperamento y repetidor. Lo toreó con temple con la muleta, especialmente con la derecha, llegando a calentar los tendidos, pero con la espada falló y el premio quedó en fuertes aplausos. El de Albacete se quitó de en medio con maestría a su manso segundo toro, oyendo silencio. "Finito" también oyó silencios en su lote, dos toros descastados y sin fuerzas, con los que el cordobés no se esforzó demasiado, y además los mató mal. Estos dos maestros veteranos han pasado este año por el ruedo maestrante sin saborear el éxito.

El viernes dos de mayo, con la salida por la puerta del chiquero del primer toro de Guardiola, comenzó lo que pudiéramos bautizar como 'el fin de semana del terror bovino de la feria sevillana', o también 'la feria de los valientes'. Los valientes de turno eran el murciano Pepín Liria, el gaditano Canales Rivera y el madrileño Fernando Robleño, quienes se enfrentaron con seis enormes cornúpetas de Guardiola, los que dieron mal juego y algunos sacaron peligro. El buen lidiador murciano solventó la difícil papeleta con decisión y saber hacer pero, a pesar de su maestría, no pudo evitar que su segundo lo volteara de mala manera, pero sin calarlo. Fue fuertemente aplaudido en sus toros. El gaditano, con menos experiencia en estas serias luchas, no se acopló con su primero y con el brusco quinto, aunque mostró voluntad, no pudo hacer otra cosa que salir del trance ileso. Se silenció su opaca labor. El madrileño estuvo hecho un jabato, buscando el elusivo triunfo con un lote de bestias peligrosas. Su primero lo cogió por el pecho al entrar a matar y se escapó de milagro. El triunfador de Madrid merece mejor chance en Sevilla. Fue ovacionado en su primero y silenciado en el que cerró plaza. Esta tarde los 'guardiolas' no se cayeron, ni los devolvieron al corral. Lástima que no embistieran a modo para hacerles el toreo bueno.

Si los 'guardiolas' sacaron peligro, aun más dificultades mostraron los toros de Cebada Gago, a los que el sábado Pepín Liria, Juan José Padilla y Víctor Puerto lidiaron eficientemente. Los toros decepcionaron y no dieron facilidades a los voluntariosos diestros. Estos fueron los resultados: Liria, silencio y ovación, Padilla, silencio y silencio, y Puerto, aplausos y silencio. Es curioso anotar que este es el primer año en varias ferias en las que Liria no ha cortado un trofeo, y la primera vez que Puerto, que antes siempre desarrolló un papel estelar en Sevilla, ha venido a la feria buscando una oportunidad para recuperar su cartel, que con los 'cebadagagos' no la encontró. Lo mejor del festejo fue el lucido tercio de banderillas de Padilla a su primer toro y el coraje de este y de Liria de recibir a un toro a portagayola. Y lo peor, aparte del mal juego de los toros, fue el cuarto de hora perdido al intentar los cabestros devolver a los corrales al sexto astado, al cual el puntillero Lebrija finalmente tuvo que apuntillarlo en el ruedo. El público indignado roció el redondel de almohadillas al finalizar el espectáculo.

El domingo 4 se cerró la feria taurina con dos inesperadas sorpresas. Una la proveyó el aragonés Jesús Millán, un torero del que no se esperaba mucho, pues el año pasado tuvo una actuación anodina en la feria, y hace unos días se encerró sin suerte con seis toros en Zaragoza. En cambio, esta tarde, en su única participación en la feria con dos legendarios 'miuras', ha estado a un pelo de abrir la Puerta del Príncipe. La otra sorpresa la dieron Eduardo y Antonio Miura, cuyos toros en las últimas ferias sevillanas le quitaron lustre al hierro, al enviar a Sevilla una hermosa y generalmente brava y emocionante corrida, que por dos horas ha conseguido que el público olvide los varios fracasos ganaderos en la feria. La corrida estuvo bien presentada con cuatro toros sobrepasando los seiscientos kilos y con cuatro toros que, si no fueron boyantes, al menos se dejaron torear y embistieron transmitiendo emoción a los tendidos. Millán ha estado tan valiente que ha debido asustar tanto a los toros como a los espectadores con su temeraria actuación. Recibió a sus dos toros a portagayola y en ambas ocasiones fue atropellado. En su primer toro se quedó al descubierto, y gracias al quite providencial de Padilla se salvó de una cornada. No se inmutó y continuó con un buen quite por verónicas. Con la muleta se fue a los medios y comenzó la faena por derechazos. El astado lo envió por los aires al tercer pase, destrozándole las taleguillas. Después de ponerse unos vaqueros blancos, volvió al mismo sitio para continuar la serie. La faena fue emocionante y a los pases clásicos le siguieron unos de adornos, terminando con una gran estocada. El premio consistió de dos orejas y la admiración de un público que hacia tiempo no veía un despliegue de esa clase de entrega. Su segundo lo pisó en el tobillo al recibirlo a portagayola, dejándolo cojeando. No obstante, consiguió otra faena emocionante, seguida por media estocada. Tenía ganada una oreja y la salida por la puerta principal, pero el descabello rebajó el premio a una aclamada vuelta. De los compañeros en el cartel, poco hay que resaltar. Manolo Sánchez, torero de finas maneras y no de luchas, se llevó el peor lote, y a los dos toros les dio una lidia efectiva, pero sin lucimiento posible, siendo aplaudido en su primero y silenciado en el otro. Juan José Padilla estuvo muy decidido en su primero, al que le completó un buen tercio de banderillas. Luego, hizo una faena sin ligazón con altos y bajos. Fue ovacionado. Con el segundo toro, un animal toreable, no se centró y mató mal. Recibió dos avisos y fue pitado. La última imagen de la feria fue la de Millán saliendo de la Maestranza en hombros, aunque no por la Puerta del Príncipe, la que un descabello a destiempo se la cerró.

Las dos corridas matinales de rejones, ambas con el aforo de la plaza completo, se celebraron el jueves 1 y el domingo 4 de mayo. El jueves actuaron los caballeros Luis Domecq, Hermoso de Mendoza, y Diego Ventura con toros de Fermín Bohórquez. La única oreja fue obtenida por Mendoza y Domecq dio una vuelta al ruedo en cada toro, mientras que Ventura fue ovacionado en su lote. En la mañana del último día de feria actuaron seis centauros, rejoneando seis astados de "Morube". La corrida fue muy entretenida, sobresaliendo Leonardo Hernández, quien tuvo una actuación sensacional, cortando dos orejas y abriendo la Puerta del Príncipe. También, Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena cortaron una oreja y Joao Moura dio una vuelta al ruedo. Valdenegro y José Luis Cañaveral fueron ovacionados.

Si tuviéremos que darle una nota a la feria, sería difícil definirse por un firme resultado. En comparación con la feria del 2002, que fue una de las peores en la historia, esta merecería un aprobado, pues en la feria en siete de las catorce corridas se ha cortado al menos un trofeo. Se han concedido un total de once trofeos y cuatro matadores han estado a punto de abrir la Puerta del Príncipe. Ahora bien, han habido factores tan negativos, causados principalmente por los ganaderos, las autoridades taurinas y algunas causas circunstanciales, más por varios figuras que se pasearon por el ruedo sin hacer un mayor esfuerzo, que sería muy fácil el olvidar lo bueno, y juzgar la feria muy estrictamente y darle algo menos que un aprobado.

Lo malo de la feria ha sido la salida por los chiqueros de tantos toros gordiflones mansos y débiles, de los cuales muchos tuvieron que ser devueltos a los corrales, y los débiles que se quedaban en el ruedo aburrían tanto a los diestros como al público con sus cansinas y defensivas embestidas. Toros que llevaban los hierros de Juan Pedro Domecq, Gerardo Ortega, Cebada Gago, Guardiola, y Martín Arranz fueron de los peores. También, contribuyó al ofuscado ambiente la falta de criterio de la autoridad para aprobar los toros en el reconocimiento, lo que causó un traer y llevar de toros de la ganadería titular o de otras, para completar un encierro completo. Los presidentes ejercieron esa misma ambigüedad tanto para devolver los toros al corral como para conceder los trofeos. No fue menos la decepción de los espectadores con el mal entrenamiento de los cabestros, que en varias ocasiones tardaron unos quince minutos en retirar a un astado y, a veces, incluso fueron incapaces de conseguirlo, por lo que un par de toros debieron ser apuntillados en el ruedo. Esto causó que varias corridas duraran unas tres largas horas.

Sin embargo, también ha salido algún que otro toro bravo y noble que ha contribuido al éxito torero, como el toro "Bola" de Celestino Cuadri, al que por su bravura se le reconoció con el premio 'Mejor toro', y varios 'miuras' que permitieron que sus dueños Antonio y Eduardo Miura se llevaran a la finca el codiciado trofeo a la 'Mejor corrida'.

Durante la Feria de Abril, en la Maestranza hubo el primer encuentro de importancia de la temporada entre la super-figuras, las establecidas figuras y los que aspiran a serlo, y naturalmente ha habido ganadores y perdedores en el proceso de permanencia y de renovación. De las super-figuras Ponce ha sido el ganador, al cortar una oreja en dos de las tres corridas en que actuó, y además ha dejado una impresión de ser un maestro en el cenit profesional, mientras que "El Juli" ha pasado por la feria sin dejar recuerdos. Si comparásemos los totales de los resultados artísticos de las figuras establecidas y los de los pretendientes, incluyendo entre estos los diestros que vinieron a Sevilla buscando el reactivar sus carreras. Los pretendientes han sacado alguna ventaja sobre las figuras. De las figuras solamente "Joselito" cortó una oreja sin mucha fuerza, y "Morante de la Puebla", una en tres corridas, teniendo unas actuaciones sin brillo en los otros cinco toros. El único diestro de este grupo que pasó triunfalmente por la Maestranza fue Dávila Miura, que tuvo una sólida actuación, cortando una oreja y dando una vuelta al ruedo en su segunda aparición. En cambio, en el otro grupo César Jiménez, la revelación del 2002, y el sevillano "El Cid"; triunfaron obteniendo un trofeo y dejando muy buen ambiente. También, el novel diestro Matías Tejela, el otro sevillano Antonio Barrera y especialmente Jesús Millán, que fue el único joven maestro que cortó dos orejas en un toro, estuvieron a punto de abrir Puerta del Príncipe. Al maño Millán le fue otorgado el premio de 'Triunfador de la Feria' y al madrileño Tejela el trofeo 'Mejor faena de la Feria'.

Otros toreros recipientes de premios 'a lo mejor' fueron: Rivera Ordoñez, 'Mejor estocada', Juan Montiel, 'Mejor banderillero', Roberto Bermejo 'Mejor par de banderillas', y Leonardo Hernández 'Mejor rejoneador'.

Con el primer gran encuentro en Sevilla ya completado, en poco más de una semana triunfadores y perdedores de la Feria de Abril estarán apretándose los machos para actuar en Las Ventas ante la docta y exigente afición madrileña, durante la Feria de San Isidro. Entonces, los primeros deberán duplicar sus éxitos, para asegurar el terreno conquistado en Sevilla, y los segundos tendrán que aprovechar la oportunidad para recuperar el territorio perdido en la Maestranza.


SAN ISIDRO: UNA FERIA DE SILENCIOS Y PROTESTAS
por Mario Carrión

El título de este artículo "San Isidro; una feria de silencios y protestas" podría parecer un contradicho pero, en realidad, no lo es. Lo de 'silencios' viene a cuento a que los espectadores han respondido con silencios al juzgar una gran mayoría de las faenas de los matadores que actuaron en el abono. La suma de estos silencios sobrepasa a la suma de las otras evaluaciones del resto de las faenas, bien sean negativas como broncas, pitos y divisiones de opiniones, o positivas como aplausos, vueltas y trofeos. La referencia en el titulo a 'protestas' es debida a que, a pesar de que en los tendidos se guardó silencio en muchas ocasiones después de los matadores completar sus faenas, durante estas y los intermedios los espectadores estuvieron a menudo envueltos en discusiones y protestas motivadas por la falta de casta y fuerza de una desproporcionada mayoría de toros o por la falta de esfuerzo de algunos de los matadores o por la calidad de su toreo. También a veces el tumulto era generado por un grupo de aficionados que mostraba su verbal desacuerdo con el planeamiento de las faenas de los diestros cuando éstos estaban desarrollando su labor, o cuando machaconamente ellos, con el deseo de agradar, extendían las faenas con toros acabados, o sencillamente como una reacción a una feria que iba de mal en peor.

El ciclo de la Feria de San Isidro, que al crearse hace más de medio siglo, duraba una semana, durante la cual se daban siete o ocho corridas en las cuales se presentaban repetidamente las grandes figuras del momento. Poco a poco, se ha extendido excesivamente hasta el punto de que en la actualidad se celebra un espectáculo taurino diariamente por casi un mes. San Isidro-2003 comenzó el 10 de mayo y se completó el 7 de junio, y durante esos días se dieron 23 corridas, una fuera del abono, 3 novilladas y 3 corridas de rejoneo, y en ellas actuaron 44 matadores, 9 novilleros y 8 rejoneadores.

Los carteles de las corridas isidriles de este año no estuvieron bien rematados como, por ejemplo, los de la Feria de Abril en Sevilla, en los que los super-figuras torearon tres tardes en un abono con casi la mitad de festejos. La razón es que los dos mandones del toreo y las establecidas figuras no quieren, por cuestión de prestigio, quedarse fuera del abono pero, al mismo tiempo, limitan su presencia a un mínimo, pues perciben que el ambiente de la Plaza de Las Ventas no es apto para el triunfo. Para los diestros que se hallan n la cumbre, o cerca de ella, el dogma de que 'Madrid lo da todo' se está convirtiendo para ellos en "Madrid me puede dar poco y me puede quitar algo". Ponce se ha anunciado solo en una corrida en la feria, aunque unos días después encabezará el cartel de la corrida de la Beneficencia. "El Juli", por un incomprensible conflicto con Victorino Martín, quien se oponía a que toreara sus toros, estuvo a punto de no comparecer ante la cátedra madrileña, pero al final hizo la gesta de encerrarse con seis toros, donando sus honorarios para causas benéficas, en la Corrida de la Prensa, la que se celebra dentro del ciclo isidril, pero fuera del abono. Enrique Ponce, "Jesulín de Ubrique" y "Finito de Córdoba" también actuaron solo una tarde, y el resto de las figuras afianzadas se anunciaron en dos festejos, excepto por "Joselito", quien actuó en tres tardes Miguel Abellán se quedó fuera del abono por no entenderse con la empresa, y la incipiente estrella César Jiménez no ha pisado Las Ventas por deseo propio, al decidir a postergar la confirmación de su alternativa para el próximo año.

Por el contrario, en los carteles han entrado como novedad las revelaciones del 2002, varios recién-alternativados diestros y, como relleno, una serie de maestros maduros y jóvenes, a los que un éxito en Madrid les puede revitalizar sus carreras. En la feria Javier Valverde, Matías Tejela e Iván García confirmaron la alternativa y el novillero Sergio Aguilar tomó la alternativa. Los diestros Juan Bautista y Jesús Millán, quienes estaban anunciados en una corrida, o Eugenio de Mora, anunciado en dos tardes no comparecieron en la feria. Bautista por haber decidido cortar la temporada por razones personales, y Millán y Eugenio de Mora por no estar completamente restablecidos de sus heridas. Bautista fue substituido por Alfonso Romero, y Serafín Marín e Iván García doblaron sus actuaciones en la feria, al cubrir los puestos dejados vacantes por Eugenio de Mora. Marín también debería haber substituido a Millán en la corrida de Adolfo Martín, pero al ser herido en Alicante, su puesto lo ocupó Gómez Escorial.

En las 23 corridas de toros 44 matadores hicieron el paseíllo y el público evaluó con broncas 4 de sus faenas, con pitos o división de opiniones a 21, con silencio 76, con aplausos, ovaciones o salidas al tercio a 26, con vuelta al ruedo o petición de un trofeo a 4, con una oreja a 6 faenas, y con dos trofeos se premió solamente una faena. Estos datos fueron recopilados de las reseñas de las corridas publicadas en la prensa. Las reseñas, a diferencia de las clíticas, reportan los resultados concretos omitiendo los pronunciamientos críticos, y aunque los datos de las reseñas no pretenden evaluar definitivamente las actuaciones de los diestros, pues una actuación torera contiene muchas facetas abstractas difíciles de calibrarse, sí nos permiten hacernos una idea de si las actuaciones de los toreros fueron buenas, malas o regulares. También las reseñas de las corridas nos ayudan a determinar el resultado una determinada corrida o de la feria en general. Por consiguiente, basado solamente en estas reseñas se podría determinar que esta edición de la Feria de San Isidro ha sido deslucida y mala en general. Ahora bien, si a la información de las reseñas se añade los subjetivos juicios críticos de la prensa y los comentarios negativos de la afición, la primera impresión de la feria que nos dejó las reseñas se confirma.

Para que el lector con una simple mirada tenga un concepto general de como fueron los resultados de todos los 44 matadores que actuaron en las 23 corridas, a continuación aparecen los nombres de los matadores agrupados por el número de corridas toreadas en la feria, seguido por un paréntesis con unos códigos. Estos símbolos representan los resultados de las actuaciones tal como se reportaron en las reseñas de la prensa. Estos son los equivalentes de los símbolos incluidos en los paréntesis para resumir los resultados:

Veamos ahora como se reseñaron las actuaciones de los 23 matadores que actuaron en una corrida:

Continuamos con los resultados de los 19 diestros que torearon en dos corridas:

Finalmente estos son los resultados de los dos matadores que hicieron el paseíllo en tres ocasiones:

Antes de seguir con las estadísticas de los novilleros y los rejoneadores que actuaron en San Isidro, comentaré sobre los pocos diestros que se han destacado en esta larga feria y sobre algunas de las incidencias que merecen recordarse.

En el exclusivo círculo de los triunfadores del ciclo se han colocado siete maestros, "El Califa", por al abrir la Puerta Grande, y "El Juli", Fernando Robleño, Serafín Marín, Uceda Leal, Iván García y el maestro Luis Francisco Esplá, por obtener un trofeo.

José Pacheco "El Califa" entró en San Isidro en la corrida de Dolores Aguirre en busca de una oportunidad para salir del montón en el 2000. Entonces en una dramática actuación cortó dos orejas, pero no abrió la Puerta Grande por haber pasado herido a la enfermería. Después, estuvo cerca de ser figura pero, una serie de percances y por no triunfar en algunas tardes claves, su nombre fue desapareciendo del circuito de las ferias. Este año "El Califa" volvió a San Isidro, buscando otra oportunidad, anunciándose con toros de la misma ganadería. Otra vez jugándose el pellejo con un sobrero de José Vázquez y un 'doloresaguirre', obtuvo otro gran triunfo, el cual de nuevo le abrirá las puertas de algunas ferias. Con el peligroso sobrero obtuvo petición de oreja y, al negársela el presidente, el público le obligó a dar dos vueltas la ruedo. Paso a la enfermería para curarse de un pequeño puntazo y de una baja de azúcar en la sangre, causada por el ajetreo y la inquietud por la muerte de su padre, al que había enterrado dos días antes. Emotivamente brindó al difunto la muerte de su primer toro. Pero la salida por la Puerta Grande "El Califa" se la ganó con el manso y temperamental 'doloresaguirre' que tiraba puñaladas a diestro y siniestro. Primero lo dominó, y después en las tablas consiguió sacarle lentos y buenos derechazos y naturales que calentaron los tendidos. No fue una faena de florituras, pero sí de una emotividad tremenda. Con un estoconazo envió al toro desorejado al desolladero. "El Califa" con este triunfo agridulce se ha merecido los premios Mayte y Biarritz de 'triunfador de la Feria de San Isidro', se ha abierto un hueco en al Corrida de la Beneficencia, con Ponce y Uceda Leal en el cartel, y ha vuelto al buen camino en que se encontraba después del San Isidro 2000.

Un caso aparte es la situación de "El Juli" con la afición madrileña, ya que pasó sin una causa obvia de representar un papel de 'joven ingenuo y simpático' en la feria del 2001, de la cual fue el triunfador a ser 'el 'malo de la película'. Ahora bien 'el malo' se redimió---como si necesitara hacerlo----el 27 de mayo al enfrentarse con suprema maestría, conocimiento y casta con seis bien presentados toros de diferentes encastes. Su actuación fue de menos a más. Su mejor momento tomó lugar al lidiar al bravo astado de "Fuente Ymbro', al que le cortó la oreja, teniendo la petición de una segunda. A este astado le estaba ligando unos buenos pases, cuando unas voces hostiles le criticaron. Entonces, después de tener la temeridad de enfrentarse con los críticos, volvió al toro y compuso dos series de enormes naturales largos con las manos bajas que tornaron las críticas en oles. Remató la bien lograda faena con un estoconazo. Desde ese momento hubo un cambio de actitud en los tendidos. El obtener un trofeo en seis toros no parece un triunfo glorioso Sin embargo, "El Juli" triunfó al hacer una variedad de quites con el capote; al banderillear con lucimiento a tres de sus toros; al torear con profundidad y seriedad con la muleta; al completar la suerte suprema con entrega y efectividad; y al haber dado continuamente en sus seis intervenciones muestras de torería y de gran lidiador. Pero su mayor logro fue el hacer que un público que lo recibió con un silencio sepulcral al hacer el paseíllo, lo despidiera puesto en pie con grandes aplausos cuando abandonaba el ruedo de Las Ventas.

Fernando Robleño, como consecuencia de los grandes triunfos en Las Ventas el pasado año, era uno de los alicientes del abono, solamente él y el maestro "Joselito" se anunciaron en tres corridas. Fernando se apuntó a lidiar los astados de los hierros del "Ventorrillo", Victoriano del Rio y Victorino Martín. El madrileño vino a su tierra a defender a todo coste el buen cartel que con tanto valor había conquistado. Lo ha conseguido y, aunque no ha podido lograr faenas completas, finas y elegantes, si ha dado muestras de buen toreo cuando los toros lo permitían, y cuando no se ha jugado la vida las tres tardes, sobreviviendo un par de espectaculares volteretas y transmitiendo a los espectadores la pura emotividad de sus actuaciones. El público admiró su entrega y compensó sus esfuerzos con una oreja la primera tarde, dos vueltas al ruedo la segunda y con fuertes ovaciones en la corrida de los 'victorinos' de cuyo encierro se llevo el único mal toro. Con este astado estuvo valentísimo, y perdió las orejas del segundo buen animal al fallar con la tizona, después de haber completado, quizás, la mejor faena de sus tres tardes. Robleño no ha perdido un ápice de su cartel en Madrid en este San Isidro. No se puede decir lo mismo del gran maestro "Joselito", quien ha pisado el ruedo con desgana y sin hacer grandes esfuerzos por buscar el triunfo. Por consiguiente, en varias ocasiones ha oído las fuertes protestas de sus paisanos. Sus mejores momentos sucedieron en su segunda tarde, cuando el maestro fue aplaudido por sus faenas a dos bonachones astados de "El Ventorrillo".

El catalán Serafín Marín es uno de los jóvenes valores que sale de San Isidro con su cartel revalorizado. En la pre-feria tuvo una buena actuación en Las Ventas, lo que le valió el entrar en el cartel de la tercera corrida de la feria. La corrida anunciada era de Sepúlveda de Yeltes, pero Serafín toreó dos peligrosos sobreros, uno de "Navalrosal" y otro de Palomo Linares, y en ambos estuvo por encima de sus difíciles enemigos, toreándolos con un valor seco y consciente que rayaba en la temeridad. Pero no fue solamente el coraje lo que le hizo ganarse al público y recibir un buen juicio crítico, sino también sus buenas maneras lidiadoras, y la clase y hondura de algunos quites y muletazos a toros que no los permitían. En el primero falló con la espada, pero no con el segundo, al que le cortó una oreja, con la que se ganó la substitución de Eugenio de Mora en la corrida de María del Carmen Camacho. En su repetición Marín también derrochó valor y torería, especialmente en la faena al segundo de su lote, un problemático sobrero de "Navalrosal". Tenía la oreja del manso en la mano, pero se le escapó al pincharle varias veces. Fue aplaudido con calor. Como resultado de su actuación iba a substituir a Jesús Millán en la corrida de Adolfo Martín, el penúltimo día del abono, pero al ser herido en Alicante se libró de tener que enfrentar esa mala corrida, con la que le hubiera sido casi imposible triunfar.

De los tres jóvenes espadas que confirmaron la alternativa en San isidro, Javier Valverde, Matías Tejela y Iván García, solamente este último obtuvo un trofeo.

Iván García confirmó la alternativa de manos de "Jesulín de Ubrique", con " Morante de la Puebla" 16 de mayo con un toro de "El Puerto de San Lorenzo". Iván salvó la tarde, pues tanto el padrino como el testigo tuvieron una tarde anodina, reinando el silencio en los tendidos al completar sus actuaciones. El madrileño también fue silenciado en el toro de la ceremonia, pero al sexto le completó una buena faena y, al matarlo de pinchazo y estocada, se ganó una merecida oreja. Este apéndice le permitió ocupar el puesto de Eugenio de Mora en el festejo del 21 de mayo, en que se lidió un encierro remendado de Cortés. Sin encontrar el material bovino a propósito, estuvo decidido pero imposibilitado de repetir el triunfo de la tarde de su confirmación. Banderilleó lucidamente las dos tardes. Matías Tejela se doctoró el 14 de mayo con "Joselito" y Fernando Robleño y toros de de "El Ventorrillo" en el cartel, y repitió el 29 de mayo, alternando con Vicente Barrera y Luis Miguel Encabo. Ambas tardes estuvo voluntarioso y tuvo algunos momentos brillantes, siendo aplaudido en un toro y silenciado en el otro de sus lotes. Se esperaba más de este diestro novel que fue el triunfador de los novilleros en la pasada feria y que venía de triunfar en la Feria de Sevilla. Javier Valverde, otro diestro que ha triunfado en Madrid como novillero en varias ocasiones, fue el último en confirmar la alternativa en el abono madrileño. Enrique Ponce ofició la ceremonia con Antonio Ferrera de testigo. Se lidiaron seis descastados y flojos pero nobles astados de "Alcurrucén" y ninguno de los alternantes pudieron levantar el entusiasmo en los tendidos ante la flojera del ganado. Javier estuvo valiente y fue silenciado en el toro de la ceremonia y aplaudido por su buena faena en el sexto, al que si hubiera matado a la primera le hubiera cortado un trofeo. Repitió el 6 de junio con los complicados 'adolfomarines'. No se quería ir de vacío de la feria, por lo que después de ser ovacionado por su valentía en el primero de su lote, puso toda la carne en asador al confrontar el violento sobrero de Juan José González. Así que cuando lo toreaba temerariamente con la muleta fue herido gravemente, terminando en la enfermería sin poder continuar en el ruedo en busca de la gloria. Los tres tres neófitos han dejado un buen ambiente, pero sin conseguir la brillantez que ansían para seguir avanzando en sus incipientes carreras.

Sergio Aguilar ha sido el único novillero que se ha doctorado en esta feria y el resultado no ha sido positivo. Lo que no extraña, si se considera que los expertos maestros "Joselito", el padrino, y Victor Puerto, el testigo, defraudaron en la lidia de los problemáticos astados de Partido de Resina, antes Pablo Romero. El nuevo espada, con su poca experiencia, tuvo dificultades al enfrentarse con un 'pabloromero' de 551 kilos y con el manso y reservón sobrero de Castilblanco. Sus actuaciones resultaron en silencio en su primero y en protestas en su segundo. Los tres toreros abandonaron el ruedo oyendo las sonoras protestas de un público desilusionado por la corrida y por el curso de la feria. El 4 de junio del 2003 será una efemérides que el toricantano querría olvidar.

El joven veterano Uceda Lealy el veterano maestro Luis Francisco Esplá también se llevaron un trofeo en una de las dos actuaciones que tuvieron en el abono.

El madrileño Uceda Leal, que ha tenido altos y bajos en su carrera, se halla desde el año pasado en vía de recuperación. Uceda Lleal mostró sus finas y elegantes formas toreras toreando tanto con capote y muleta en las dos corridas en que intervino. Su éxito tuvo lugar en la corrida del 20 de mayo, al cortarle una oreja al cuarto de la tarde. Lo toreo con tal clase que el critico del ABC Zabala de la Serna se refirió a su estilo con estas palabras: "la elegante superioridad de Uceda leal". El éxito logrado en su primera corrida fue algo eclipsado en su segunda actuación, al no sobreponerse a un bravo y agresivo toro de "El Ventorrillo", al que se le dio una discutida vuelta al ruedo, mientras que el madrileño era solamente ovacionado. Dejó la impresión de no haber completamente aprovechado las aptas condiciones del animal. Madrid lo espera en la Corrida de la Beneficencia, en la cual tendrá ocasión de repetir el triunfo de la primera tarde. Esplá actuó sin lustre con los deslucidos astados de "Carriquiri", y sin el deseo de triunfar que se le ha visto siempre en Madrid, pero con los buenos astados de Victorino Martin en el cierre de la feria, la situación cambio para bien. Parece que 'los victorinos, Madrid y Esplá es un cóctel que sabe a triunfo. En su primero fue aplaudido con algunas discrepancias, pero en su segundo después de una lección de maestría con el capote y muleta, y de ejecutar la suerte de recibir, a pesar de tener que descabellar dos veces, se llevó la oreja del bravo 'victorino'. Durante toda la tarde estuvo ejerciendo su función de director de lidia con el sabor añejo y la teatralidad que le caracteriza. También el alicantino banderilleó con facilidad y lucimiento. La oreja que paseo Esplá por el ruedo ventero era la última concedida en una feria escasa de trofeos.

Aparte de los siete diestros que salieron de Madrid con un trofeo en su haber, Antonio Barrera y Gómez Escorial dieron una vuelta al ruedo, sin obtener orejas, al finalizar una de las cuatro faenas que cada uno ejecutó en la feria. Ambos se merecieron esa recompensa con faenas temarias que estuvieron acompañadas no por olés, sino por expresiones de espanto que causaba la temeridad de los diestros, cuando se libraban de casi certeras cornadas. Las faenas de vuelta al ruedo eran como el encuentro entre David y Goliat. Ambos toreros estuvieron valientes y decididos en la primera corrida que aparecieron y lo de más mérito lo consiguieron en la corrida de repetición. Barrera encontró su 'goliat' en la forma de un imponente 'guardiola', el que cuando lo toreaba de capote lo envió a la enfermería. Luego, el diestro salió magullado para proseguir su aguerrida labor. Se hubiera llevado una oreja si mata a la primera pero, de todas maneras el gesto se recompensó con una aclamada vuelta al ruedo. Los 'goliat' de Gómez Escorial llevaban el hierro de Adolfo Martín y con ellos el diestro se peleó jugándose la vida. No había material para cosas bonitas, y así lo entendió el torero, al no dudar en irse a portagayola y dejarse luego voltear, al intentar sacar partido de su lote. En su primer astado fue aplaudido y en su segundo, al que terminó con una buena estocada, dio una vuelta al ruedo. Tuvo la suerte de salir de la plaza ileso, a diferencia de su compañero Valverde, a quien un toro de la misma ganadería lo hirió gravemente esa tarde.

"El Cid" ha sido otro matador que rozó el triunfo con un buen lote de Victorino Martín en la última corrida de feria, pero la tizona, que este Cid no la maneja también como el capote o la muleta, le hizo perder la oportunidad de ser uno de los triunfadores de la feria. En esa corrida reaparecía de la herida que le infirió un 'cuadri' en la primera corrida del abono el 10 de mayo. El francés Fernández Meca fue el último diestro que en la feria fue herido cuando en el festejo del 5 de junio buscaba el triunfo con su primer peligroso astado de José Escalar. Recibió una cornada leve en el muslo, teniendo que pasar a la enfermería para ser operado.

Con referencia a los otros diestros que participaron en el abono, solo me queda hacer un par de observaciones. Primeramente, Enrique Ponce, el máximo triunfador del pasado San Isidro, no tuvo opción para triunfar en su única actuación en esta feria, ya que el público no apreció su buena labor, debido al la debilidad de las reses de "Alcurrucén'. Habrá que esperar para ver como el valenciano responde en la Corrida de la Beneficencia al éxito de "El Juli". También hay que anotar que las figuras establecidas, excepto por unos artísticos quites y una inspirada faena de "Morante de la Puebla", y unas decepcionantes actuaciones de "Finito de Córdoba'' y "Joselito", han pasado por Madrid sin hacerse notar. Tampoco los 'pretendientes' "El Fandi" y Antonio Ferrera han repetido en la feria los grandes éxitos del año anterior. Con los difíciles 'carriquirris' ambos tuvieron unas grisáceas actuaciones. Sin embargo "El Fandi" tuvo lucidos momentos con capote y muleta en su segunda tarde, sobresaliendo sobremanera en la ejecución de uno de los más emocionantes tercios de banderilla que se han visto últimamente en Las Ventas. Uno de los pares recibió el Premio Mayte al 'mejor par de banderillas'. Por el contrario Ferrera no se redimió en su segunda tarde. Este diestro no ha recuperado el sitio que tenía antes de la cornada que recibió en Valencia, como ha mostrado en su paso por las ferias de Sevilla y Madrid.

Pasando ahora al capítulo de las novilladas también puede afirmarse que los resultados han sido pobres, ya que solo uno de nueve jóvenes actuantes en los tres festejos celebrados ha conseguido obtener un trofeo. En la primera novillada de "La Quinta" el público guardó silencio al juzgar las seis actuaciones de los novilleros y presenció como uno de los novilleros, Manolo Martínez, fue herido de menos gravedad por el último novillo de la tarde. En la segunda novillada los tres espadas tuvieron dificultades para dominar los bravos y temperamentales utreros de "Fuente Ymbro". La sorpresa la dio Raúl Velasco, quien en un acto de autoestima, al realizar su impotencia para triunfar con un buen novillo, decidió espontáneamente el cortarse la coleta. Gesto por el que fue fuertemente aplaudido. En la última novillada se distinguió el novillero caleño Luis Bolívar con una brillante y valiente actuación con dos novillos que no le dieron muchas facilidades. Sin embargo, fue fuertemente aplaudido en su primero y obtuvo una oreja acompañada de una fuerte petición de la segunda del utrero que cerró el festejo. Esta es la tercera vez que el novillero colombiano obtiene un trofeo en Las Ventas. El y su compañero Javier Solís fueron cogidos y pasaron a la enfermería, para volver al ruedo después de ser atendidos. Solís sufrió una fuerte conmoción cerebral, de la que luego necesitó tratamiento en el hospital. El resultado económico de las novilladas superó al artístico, ya que las entradas sobrepasaron los tres cuartos del aforo las tres tardes. Estos fueron los resultados de las actuaciones de los novilleros en el ruedo:

Las corridas de rejoneo siguen ganando popularidad en Madrid, como muestra el que la plaza se ha llenado en las tres tardes, y en las tres ocasiones el público se ha divertido. En los tres festejos actuaron ocho rejoneadores de los cuales únicamente el caballero Hermoso de Mendoza actuó en dos festejos, obteniendo un trofeo la primera tarde. El máximo triunfador de los de a caballo ha sido el joven rejoneador Sergio Galán, quien abrió la Puerta Grande. He aquí los resultados de las actuaciones:

Con respecto al ganado, en general han salido demasiados toros mansurrones con tendencias defensivas, con algunos de los cuales los triunfos han sido posibles a base de faenas de valientes, carentes de profundidad y clasicismo. O por otro lado, también han salido algunos nobles toros, pero mansos, débiles, y con falta de movilidad y agresividad. Pocos astados se han lidiado que posean ese balance ideal de nobleza, poder, movilidad y cierta agresividad, con los cuales es posible ligar faenas elegantes y dominadoras que hacen a los espectadores vibra, tanto por la belleza de lo hecho como por la temeridad de los protagonistas. Lo que prueba que la buena casta del toro bravo español sigue decreciendo. De lo mejor que ha salido por los chiqueros han sido los novillos de "Fuente Ymbro" que, aunque con algo de genio, fueron bravos. A uno de los novillos se le dio la vuelta al ruedo, y el toro de la misma ganadería lidiado por "El Juli". fue extraordinario. También, sobresalieron algunos toros de "El Ventorrillo", especialmente el toro que le tocó en suerte a Uceda Leal, al que se le dio otra vuelta la ruedo y el de Victorino Martín, lidiado por "El Cid", al que se le premió con el trofeo Mayte a 'el mejor toro de la feria'. Victorino, también envió el mejor encierro pues, además del astado premiado, otros cuatro de los restantes cinco toros fueron bravos y toreables. Este ganadero fue también el recipiente del Premio Bayona, otorgado a 'la mejor ganadería'. Para encuadrar en lo peor de lo lidiado hay muchas ganaderías entre las que elegir, pero nada más digamos que decepcionaron los encierros de Arauz de Robles, "Carriquiri", "Garcigrande", Celestino Cuadri, José Escolar, "Partido de Resina", Adolfo Martín y "Alcurrucén", esta última corrida por su extrema debilidad. Se debe anotar que en el grupo de lo malo es difícil incluir algunas ganaderías más como, por ejemplo, la de Dolores Aguirre, porque algunos los encierros anunciados fueron remendados con animales de otras ganaderías, bien fuera como substitutos en el reconocimiento o como sobreros en el ruedo. Un reporte de la Unión de Criadores de Toros de Lidia refuerza esta observación, al informar que de las 22 corridas del abono solo se lidiaron completas 6, que se han lidiado toros de 40 hierros diferentes, y que 20 toros fueron devueltos a los corrales por diferentes motivos.

Para concluir poco se puede añadir a lo ya escrito sobre la edición 2003 de la feria de la primera plaza del mundo, sino que ha sido un San Isidro caracterizado por pocos triunfos de toreros y ganaderos. Una feria que ha puesto en entredicho la paciencia de los aficionados, que tarde tras tarde abarrotaban los tendidos con la esperanza de que la feria se enderezara pero, mientras tanto, transcurrían muchas corridas sin trofeos y sin apenas aplausos. No obstante, siempre hay algunas cosas agradables para recordar como, por ejemplo, las temerarias actuaciones de varios jóvenes valientes; el triunfo de "El Califa", al que San Isidro lanzó en el 2000, y el del novillero Luis Bolívar; más el feliz reencuentro de "El Juli" con sus paisanos en la Corrida de la Prensa.


DOS FERIAS DE JULIO-2003: SAN FERMIN DE PAMPLONA
Y LA FERIA DE SANTIAGO DE SANTANDER
Por Mario Carrión

Para seguir tomándole el pulso a la Temporada Taurina Europea-2003 he decidido comentar sobre dos ferias de julio del norte de España de muy diferentes marcadas características. Una es la Feria de San Fermín de Pamplona, Navarra, que por su enfático carácter festivo y la relevancia del toro bravo, no solamente en el ruedo sino también en los encierros y en otros festejos, difiere de todas las demás ferias españolas. La otra es la Feria de Santiago de Santander que, por el contrario, es una feria más sobria y de carácter torerista que, a diferencia de San Fermín, no tiene un aspecto taurino particular que la distinga de otras notables ferias de mediana importancia que se celebran en el suelo español.

San Fermín: 'la Feria del Toro'…y de la fiesta

Una de las amenidades del aficionado a los toros es asistir a corridas de diferentes ferias, para apreciar el diverso ambiente que rodea al espectáculo taurino en algunas localidades. El toreo contiene valores artísticos que se manifiestan de similar manera en cualquier plaza del mundo. Sin embargo, el ambiente festivo que prevalece en los tendidos de la plaza de toros de Pamplona durante el transcurso de las corridas de San Fermín es diferente al de cualquier otra plaza de toros. Teorizo que la razón por esta diferencia es que en San Fermín, desde que truena 'el chupinazo' el siete de julio, empieza una fiesta comunal en la que los feriantes por unos días, como en un carnaval, se imbuyen en una serie de actividades en las que se divierten día y noche, tocando música, cantando, bailando, bebiendo, comiendo y despegando humor y alegría al por mayor. Por lo tanto los feriantes van a la plaza a ver toros, pero trayendo la fiesta con ellos. Esto contrasta, por ejemplo, con la Feria de Abril de Sevilla, en donde el feriante se toma un descanso del ajetreo del animado ferial, para asistir a la Maestranza, con el solo propósito de ver toros, dejando su conducta festiva y bulliciosa para las casetas en el recinto ferial.

Así, que la algarabía que persiste en la plaza, especialmente en los tendidos de sol, mal que pese a algunos aficionados ortodoxos, es uno de los encantos de las corridas pamplónicas, en las que el espectador puede ver corridas buenas, malas o regulares sin aburrirse pues, si lo que sucede en el ruedo no le interesa, se entretiene con lo que pasa en los tendidos a su alrededor.

El abono taurino de la Feria de San Fermín-2003 comenzó con una novillada el día 5 de julio. Al día siguiente le siguió un festejo de rejoneo y, desde el 7 de julio, fecha de la onomástica del Santo torero, hasta el 14 del mismo mes, se dieron ocho corridas de toros y se corrieron sus correspondientes encierros matinales. Los carteles del abono reflejaban los efectos del movimiento activo de renovación de los valores de la fiesta, el que ya empezó a manifestarse en el San Fermín anterior, pues un buen número de las establecidas figuras como Caballero, "Finito de Córdoba", Miguel Abellán, "Morante de la Puebla" o "Jesulín de Ubrique", brillaban por su ausencia, mientras que entraban en los carteles las 'revelaciones del 2002', "El Fandi", Antonio Ferrera, César Jiménez y Fernando Robleño, más otros diestro jóvenes que últimamente se están haciendo notar, como Matías Tejela, Javier Valverde, Antonio Barrera, Serafín Marín y Antón Cortés.

Veamos primeramente algunas de las estadísticas del abono para que nos den una objetiva impresión del resultado de la feria y de los protagonistas.

En las ocho corridas de toros actuaron 19 matadores, 5 en dos corridas y el resto en una nada más. Sus actuaciones en total se evaluaron de la siguiente manera: con pitos o división de opiniones 1, con silencio 30, con aplausos, ovaciones o salidas al tercio 26, con vuelta al ruedo o petición de un trofeo 4, con una oreja 6, y con dos trofeos se premió solamente una faena. Dos matadores salieron a hombros. Estos datos fueron recopilados de las reseñas de las corridas publicadas en la prensa. Se debería aclarar que en Pamplona los reporteros deben de tener dificultades al reseñar objetivamente cuando una faena parece haber sido silenciada, ya que el público tiene la tendencia a no guardar silencio sino, por el contrario, ruidosamente envolverse en las fiestas que se celebran en los tendidos, ignorando al matador cuando su actuación no ha sido ni mala ni buena. Así que a lo mejor algunas de esas actuaciones silenciadas pudieran haber sido aplaudidas o pitadas bajo otras circunstancias. Ninguno de los matadores fue herido, pero el banderillero Joselito Rus fue corneado por un 'doloresaguirre' y 23 corredores de los encierros matinales fueron tratados de heridas más o menos serias en los hospitales locales.

Para que el lector tenga un concepto con una simple mirada de como fueron los resultados de los 19 matadores que actuaron en las 8 corridas, a continuación aparecen los nombres de los matadores agrupados por el número de corridas toreadas en la feria, seguido por un paréntesis con unos códigos. Estos símbolos representan los resultados de las actuaciones tal como se reportaron en las reseñas de la prensa. Estos son los equivalentes de los símbolos incluidos en los paréntesis: 'b'=bronca; 'pit'=pitos; 'd'= división de opiniones; 's'= silencio; 'ov'=ovación, aplausos o salida al tercio; 'v'= vuelta al ruedo sin oreja; 'p'= petición de oreja; 'o'= una oreja; '2o' =dos orejas; 'pg'= salida por la Puerta Grande; y 'h'= herido sin poder continuar la lidia.

Veamos ahora los resultados de los 5 diestros que actuaron en dos festejos: "El Fandi" (s, s, ov, o); Juan José Padilla (ov, s, o, o, pg); "El Juli", (o, s, s, s), Francisco Marco (s, s, s, ov); y Antonio Ferrera (s, s, s, ov). Y así se evaluaron las faenas de los matadores que torearon una corrida: Enrique Ponce (s, ov); Pepín Liria (ov, s); Fernández Meca (s, s); Rivera Ordoñez (pit, s) Dávila Miura (o, p y v); Gómez Escorial (s, v); Fernando Robledo (v, s); Alfonso Romero (s, s); Antonio Barrera (s, s); Antón Cortés (s, s); César Jiménez (s, v); Serafín Marín (s, s); Javier Valverde (s, s); y Matías Tejela (o, 2o, pg),.

Antes de referirnos a los novilleros y los rejoneadores que actuaron en la feria, trataremos de los matadores que salieron triunfantes de la feria y a algunos que se destacaron. Comencemos por comentar sobre el veterano lidiador Juan José Padilla y el novel matador Matías Tejela, los dos únicos diestros que abrieron la Puerta Grande.

En la segunda corrida de la feria, los 'cebadagagos' no dieron ni a Padilla ni a sus compañeros Pepín Liria y Francisco Marco, opciones para el triunfo, pero tampoco el jerezano estuvo con la entrega que siempre ha mostrado en esta plaza, en la cual ha tenido muchos momentos de gloria y hace dos años estuvo a punto de perder su vida. Sus faenas fueron anodinas, e incluso no se lució en banderillas. Fue ovacionado en un toro y silenciado en el otro. Liria tuvo los mismos resultados y el navarro Marco solo oyó silencios. A Juan José el éxito, que le hizo merecerse el premio de 'triunfador de la feria', le llegó el domingo 13, lidiando las reses de Miura. Le tocó un buen lote y en sus toros estuvo dando todo lo que lleva dentro con capote, banderillas y muleta. En su primero sobresalieron unas series de naturales largos y templados, más su repertorio de alardes espectaculares. Mató bien y a ambos toros les cortó una oreja y tuvo petición de la otra. El jerezano que llevaba una temporada sin triunfar en las plazas importantes se ha encontrado a sí mismo en Pamplona. Compartían el cartel Fernández Meca y el madrileño Gómez Escorial, quienes se enfrentaron con toros menos manejables y con los que lo mejor que hicieron era estar voluntariosos. Sin embargo, el madrileño asustó a los espectadores al matar al difícil 'miura' de 680 kilos de un estoconazo, ejecutando la suerte sin muleta, lo que le valió una vuelta al ruedo.

A diferencia de Padilla, Matías Tejela entró en el mejor cartel d e la feria, con Enrique Ponce y "El Juli", lidiando toros de Juan Pedro Domecq. El novel espada resultó el triunfador de la corrida al cortar una oreja en el primero de su lote y dos en su segundo. Matías consiguió sus trofeos luciendo un toreo, en el que combinaba el sobrio estilo clásico con pases más efectistas, como verónicas de rodillas, pases cambiados, bernadinas y otros pases de adorno. Remató sus faenas con sendas estocadas. Tejela no solamente se encontró en su debut en Pamplona con unos buenos 'juanpedros', sino también con el aprecio de las peñas que lo jalearon durante toda la tarde. En cambio, los jueces que otorgan los diferentes premios fueron muy estrictos con él, pues a pesar de ser el triunfador absoluto por el número de trofeos, no le concedieron ningún premio. Tejela ha dado otro paso adelante en este su primer año de matador.

También, "El Juli" cortó otro trofeo esa tarde a otro buen 'juanpedro', con una faena con pases variados, después de haber banderilleado aceptablemente y de haberse lucido con el capote. Concluyó con una buena estocada y paseó el anillo con una oreja en la mano. En su segundo, un toro sin fuerzas, fue silenciado al terminar su intervención, en cambio se le aplaudió fuertemente en un buen tercio de banderillas. También fue silenciada la labor de Enrique Ponce en el primero de su lote, al que no mató bien. En su segundo dio muestras de su elegante toreo, pero su facilidad no fue apreciada en los tendidos de sol. No obstante, hubo petición de oreja, la que fue denegada, quedándose el premio en una fuerte ovación. Esta fue la única actuación del valenciano en San Fermín.

"El Juli" repitió al día siguiente con los bravos 'jandillas' y lo mejor de su actuación fueron los quites y las banderillas. Con la muleta estuvo muy decidido, pero sin ligar faenas, y además no mató pronto. Silencios fueron las respuestas del público. Alternaban con "El Juli" Rivera Ordóñez y César Jiménez. El primero tuvo algunos destellos de buen toreo con el capote pero con la muleta no se ajustó con sus contrincantes, yendo sus faenas de más a menos y, encima falló con el estoque, por lo que fue pitado en su primero y silenciado en el otro. Jiménez también fue silenciado en su primero, el que se rompió un pitón, pero estuvo a punto de desorejar a su segundo. Cuajó una faena vibrante que comenzó con derechazos de rodillas y continuó toreando muy templado de pie. Siguió con manoletinas y desplantes a cuerpo limpio y otros adornos que calentaron a los mozos. Dos pinchazos antes de meter el acero le privó del trofeo, aunque no de una bien merecida vuelta al ruedo. César se presentaba como matador esa tarde y ha dejado una buena impresión.

Aunque no abrió la Puerta Grande, Eduardo Dávila Miura completa el trío de los grandes triunfadores del abono. El viernes Eduardo toreó, junto a Alfonso Romero y Antón Cortés, la corrida deslucida y mansa de Dolores Aguirre, con la buena fortuna de sortear el mejor lote del encierro. Sus compañeros no pudieron remontar las dificultades de los toros, ni tampoco ellos estuvieron muy decididos o inspirados, por lo que el silencio fue el veredicto de la audiencia. No fue únicamente la suerte en el sorteo, sino también su buen hacer, determinación y valor lo que le hizo a Eduardo llevarse la oreja de su primero y tener petición de oreja y dar la vuelta al ruedo en su segundo. Sus faenas fueron muestras de un maestro cuajado. El sevillano compuso inteligentemente y con gallardía dos faenas, en las que los templados naturales y derechazos y hondos pases de pecho, adornados con algunos alardes de valor, formaron la base de sus intervenciones. Un pinchazo antes de terminar con su primer astado dejó el premio en solo un apéndice, y el tener que descabellar al otro después de una buena estocada le valió una petición de trofeo y una vuelta al anillo. La faena realizada a su primer toro fue premiada con el trofeo a 'la faena más artística', concedido por el Hotel Maisonnave de Pamplona.

También se fue de la capital navarra con un trofeo en su haber el diestro granadino "El Fandi". En su primera tarde el Día de San Fermín, con la mansa corrida de "Alcurrucén" tanto su actuación como las de Antonio Ferrera y Antonio Barrera no dejaron recuerdos notables. Todas las faenas fueron silenciadas. "El Fandi se desquitó con los 'torrestrellas' en la corrida que cerró el ciclo de San Fermín el lunes 14 de julio. Actuó esa tarde con Ferrera y el navarro Marco. Estos dos diestros sin embargo no pudieron conseguir el desquite, aunque si se hicieron algunas cosas buenas y fueron ovacionados en uno de sus toros. Ambos se fueron de Pamplona sin saborear el éxito en sus dos participaciones. Se debe anotar que Ferrera no ha salido del bache en que se halla, del que necesita salir para enderezar su temporada y defender el sitio privilegiado que se ganó a sangre y fuego en la temporada pasada. En cambio el granadino tuvo una buena tarde. Con su primero estuvo bien y fue ovacionado, y en su segundo se lució con su variado toreo de capote y muleta, deslumbró con las banderillas y consiguió una estocada espectacular, de la que salió con las taleguillas destrozadas. Entusiasmo general, una oreja y petición de otra fueron los premios en el último toro lidiado en la feria, lo que hace que el granadino salga de San Fermín manteniendo el cartel que se ganó el año anterior. "El Fandi" fue galardonado con el premio de COPE Navarra al 'triunfador de la feria' y con el del 'detalle para el recuerdo" de los hoteles TRYP por su tercio de banderillas realizadoal último toro de la feria.

Con referencia a las actuaciones notables de los diestros no nos queda nada más que añadir a Fernando Robleño por su anímosa y valiente lidia al primero de su lote del difícil encierro de Aldolfo Martín. Dio una vuelta al ruedo. El madrileño, Javier Valverde y Serafín Marín, quienes compartían el cartel, también pusieron mucha voluntad tratando de satisfacer, pero los astados de Adolfo Martín no lo permitieron y las cinco faenas restantes causaron la indiferencia en los tendidos.

El abono se abrió el sábado 5 con una buena novillada de "Miranda de Pericalvo" en la cual actuaron José Palazón, Javier Solís y Luis Bolívar. Palazón y Solís fueron ovacionados y Bolívar, quien está siendo una revelación esta temporada, triunfando en Madrid y casi todos los lugares en donde ha actuado, abrió la Puerta Grande del ruedo navarro en el cual, como sus colegas, debutaba. Tuvo una actuación completa en los tres tercios de la lidia y cortó una oreja a cada uno de sus novillos. El domingo tomó lugar la corrida de rejoneo, en la cual se lidió una brava y noble corrida de "Morube". Los caballeros Pablo Hermoso de Mendoza y Sergio Galán salieron a hombros al cortar dos orejas cada uno y, además, Sergio dio una vuelta al ruedo. Luis Domecq fue silenciado.

Con respecto al aspecto ganadero, como corresponde a la 'feria del toro', se lidiaron ocho encierros con toros serios, con edad y trapío y generalmente bien armados. Cuatro corridas fueron de las llamadas 'comerciales': "Alcurrucén", Juan Pedro Domecq, "Jandilla" y "Torrestrella". Otras cuatro fueron de las conocidas como 'duras': Cebada Gago, Adolfo Martín, Dolores Aguirre y de Miura. Considerando los descalabros ganaderos acontecidos en las pasadas ferias de Sevilla y Madrid, el resultado ganadero de San Fermín ha sido satisfactorio, pues han salido un par de buenas corridas, y en las demás algúno que otro animal ha servido para el lucimiento de los espadas. Pero lo más notable es que la mayoría de los astados lidiados han tenido movilidad y relativamente pocos han mostrado debilidad.

Las corridas que dieron menos ocasiones al lucimiento fueron las de "Alcurrucén", Cebada Gago y Adolfo Martín.. El Día de San Fermín los toros de "Alcurrucén", parados, reservones y embistiendo a la defensiva estropearon la fiesta. Solamente el quinto repitió con nobleza, pero se apagó pronto. Al día siguiente cuatro de las reses de Cebada Gago embistieron con el peligro que ha hecho temido a este hierro y dos toros tolerables no fueron aprovechados por sus lidiadores. En cambio casi todos tuvieron movilidad. Juan Pedro Domecq envió un encierro con cuatro buenos toros que contribuyeron al triunfo de "El Juli" y de Matías Tejela. Dos toros estuvieron faltos de fuerzas e hicieron su lidia aburrida. El encierro de "Jandilla", lidiado el jueves se mereció el premio a 'la mejor ganadería', otorgado por la Casa de la Misericordia. Sin embargo, Rivera Ordóñez, "El Juli" y César Jiménez no consiguieron desorejar a ninguno de esos animales. Las reses de Adolfo Martín sacaron peligro y en contra de ellos se estrellaron los buenos deseos de Javier Valverde, Serafín Marín y de Fernando Robleño. Este último dio una vuelta al ruedo por su actuación con el toro más potable. Salió mejor la corrida de Dolores Aguirre con dos toros buenos, con los que Dávila Miura triunfó. Dos fueron manejables, a los que Alfonso Romero no entendió y los dos con más dificultades le tocaron a Antón Cortés. Gustaron los astados de Miura, pues salieron dos toros bravos y nobles a los que Juan José Padilla desorejó. Al toro "Lagartijo, el primero de su lote, se le concedió el premio 'mejor toro de la feria'. Otro 'miura' fue manejable y los restantes mostraron la sapiencia maliciosa que ha hecho famosa al hierro. Dos de ellos le tocaron al francés Fernández Meca y el otro a Góm