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RESUMENES EN DATOS Y NUMEROS DE
FERIAS DE LA TEMPORADA
INVERNAL SUDAMERICANA 2005-6 |
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En esta sección aparecen algunos resúmenes de algunas ferias importantes de la temporada invernal sudamericana.
La temporada invernal sudamericana se extiende desde finales del mes de octubre, cuando tradicionalmente comienza en la Feria del Señor de los Milagros de Lima, Perú, y luego continua con ferias en varias ciudades de Ecuador, Colombia y Venezuela. La temporada se cierra cuando en marzo se pone en marcha la temporada europea
Mis artículos RESUMEN EN DATOS Y NUMEROS son síntesis de lo sucedido en las ferias con énfasis en lo factual más que lo interpretativo. Los resúmenes siguen un preconcebido formato, primero aparecerá una descripción del abono, con fechas y enumeración de los protagonistas. Luego, sigue una tabla con estadísticas de datos obtenidos de las reseñas publicadas en la prensa, y el resumen finaliza con comentarios generales sobre toros y toreros, que son mis interprtaciones de lo leido en en el Internet y lo visto en la televisión, ya que no he he estado presente en esas ferias.
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RESUMEN DE LA FERIA DE LA MACARENA-2006 DE
MEDELLÍN: EL ULTIMO
GRAN ABONO INVERNAL EN COLOMBIA |
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Sobre la feria y los carteles
La Feria de la Macarena
en Medellín ha resultado ser la última feria de la temporada invernal
colombiana 2005-6, ya que comenzó el 21 de enero, una
semana después de haber comenzado la feria de Bogotá, y ha concluido el 25 de
febrero, una semana después de terminar
esa feria. Los festejos taurinos de este abono, al igual que los de la feria de
Bogotá, también, se programan durante varios fines de semanas
El 21 de enero del 2006, se abrieron las puertas del Centro de Espectáculos Macarena, la moderna plaza de toros cubierta de Medellín, para celebrar el primer festejo del abono. Se cerraron poco más de un mes después al completarse la novillada de feria.
El abono se compuso de nueve festejos, siete corridas de toros, tres de ellas mixtas, una novillada y un festival. En los carteles de las corridas de toros entraron siete matadores colombianos, otros tantos españoles y uno francés, y además un rejoneador nacional y otro portugués, más un novillero español. César Rincón, “El Juli” y “El Cid” y Castella, quien cuenta con gran cartel en Medellín, eran los puntales del abono. Rincón, Castella y “Dinastía” hicieron el paseíllo en dos corridas de toros y el resto de los matadores en una. Así quedaron los carteles:
La
asistencia a la plaza ha sido buena, pues el cupo de la plaza se cubrió a
medias en dos corridas de toros; en tres cuartas partes en las restantes cinco
corridas y casi se lleno en el festival. En la novillada solamente se cubrió un
tercio del aforo.
El
festival y la novillada
Pasemos ahora a
comentar los resultados del festival nocturno y de la novillada que clausuró la
feria, para luego referirnos a lo que pasó en las siete corridas.
La misma tarde del festival nocturno del viernes
10 de febrero César Rincón padeció un ataque gástrico que le impidió torear esa
noche y en la corrida del día siguiente. En ambos festejos fue sustituido por
José Gómez “Dinastía”, al que avisaron un par de horas antes de iniciarse el
festival. De los actuantes ni él ni “Finito de Córdoba”, ni tampoco Uceda Leal
obtuvieron trofeos como lo hicieron Víctor Puerto, Sebastián Castella y Luis
Bolívar. “Dinastía” estuvo muy decidido con su novillo, comenzando su actuación
con largas de rodillas y siguiendo con buenas verónicas. Luego banderilleó con
lucimiento y estuvo aseado con la pañosa. Pinchó antes de cobrar una estocada.
Salió a saludar a los medios. ”Finito de Córdoba” se encontró con un novillo
difícil y él no se esforzó en demasía en su labor. Fue silenciado. También lo
fue Uceda Leal, aunque este estuvo más decidido intentando dominar un novillo
con demasía genio, al que mató mal. Puerto se encontró con un áspero y flojo
animal, al que le ejecutó, con determinación y entusiasmo, una faena variada y
efectista en la que no siempre hubo temple. Mató de una estocada contraria que
necesitó de un descabello, siendo premiado con un apéndice. Sebastián Castella
se lució toreando por verónicas y en un ajustado quite por chicuelinas. Con la muleta resaltaron series de naturales
y derechazos en la primera parte de la faena pero, al rajarse el toro, la faena
se vino a menos. Mató de una estocada y se le concedió un trofeo. A Luis
Bolívar le tocó el mejor novillo del encierro, y lo toreó con gran entusiasmo y
valentía, desde que lo recibió con dos largas cambiadas de rodilla hasta que le
envió al degolladero con un una gran estocada de efecto inmediato. Desorejó al
animal por partida doble y dio una vuelta al ruedo, pero se negó a salir a
hombros. Los novillos llevaban el hierro de “Achury
Viejo” y, para un festival, estaban bien presentados. Pelearon bien con los
caballos y en general tuvieron casta, aunque algunos sacaron genio en el último
tercio. La plaza casi se llenó.
La
feria de la Macarena, y prácticamente la temporada invernal colombiana, terminó
el domingo 26 de febrero con la celebración de la novillada. Pero poco hubo que
celebrar en el festejo, pues Ricardo Rivera, José Arcila y Juanito Ortiz
tuvieron que enfrentarse con utreros de “Dosgutiérrez” que, en general, fueron
mansos y tuvieron genio, haciendo difícil la labor torera de jóvenes que
empiezan y poniendo en peligro sus físicos. Rivera y Ortiz fueron silenciados
al completar sus faenas mientras que Arcila oyó silencio en el segundo novillo
de la tarde después de sonar dos avisos, y el quinto obtuvo el único apéndice
concedido en el festejo. Rivera toreó lucidamente con el capote a su primer
novillo y estuvo valiente con la muleta en los dos, ofreciendo la nota
sangrienta de la feria, al ser cogido al entrar a matar al cuarto. Recibió un
puntazo en el escroto. Ortiz, lidió defensivamente dos peligrosos animales
y, como Ortiz, suerte tuvo de salir
ileso del ruedo. La espada ayudó a
Arcila a cortar la oreja en su segundo astado y los fallos con la misma le
causaron oír los dos avisos en el primer utrero de su lote. Hubo una entrada de
menos de un tercio del aforo.
Las
siete corridas de toros
Observemos
primero los resultados cuantitativos de los matadores que actuaron en las siete
corridas para luego continuar
resaltando lo más notable de cada festejo. Los datos fueron obtenidos de las
reseñas de la prensa
(Los resultados están expresados con las cifras bajo los correspondientes símbolos que aparecen a continuación:TT= toros toreados; 2A=dos avisos; 3A=tres avisos; B=bronca; O= una oreja por toro; 2O=dos orejas en un toro; R=rabo; PG=salida por la Puerta Grande; H=herido sin poder continuar la lidia; HC=herido continuando la lidia. Debido que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo anotamos.)
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MATADORES |
FECHAS |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
|
Mari Paz Vega |
21-1-6 |
2 |
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|
2 |
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M. Libardo |
21-1-6 |
2 |
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2 |
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C. Rincón |
28-1-6 |
2 |
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1 |
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1 |
|
1 |
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“El Cid” |
28-1-6 |
2 |
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1 |
|
1 |
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S. Castella |
28-1-6 |
2 |
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1 |
1 |
|
1 |
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Iván
García |
4-2-6 |
2 |
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1 |
2 |
1 |
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Luis Bolívar |
4-2-6 |
2 |
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|
2 |
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“Finito de Córdoba” |
11-2-6 |
2 |
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1 |
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1 |
|
1 |
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“Dinastía”, |
11-2-6 |
2 |
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1 |
1 |
|
1 |
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“M, de la Puebla” |
11-2-6 |
2 |
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|
2 |
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V. Puerto |
17-2-6 |
2 |
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|
2 |
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S. Castella |
17-2-6 |
2 |
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1 |
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1 |
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Héctor José |
17-2-6 |
2 |
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1 |
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|
1 |
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Uceda Leal |
18-2-6 |
2 |
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1 |
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|
1 |
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“El Juli” |
18-2-6 |
2 |
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1 |
|
2 |
|
1 |
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A. de los Rios |
18-2-6 |
2 |
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1 |
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|
1 |
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C. Camacho |
25-2-6 |
2 |
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1 |
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1 |
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“Dinastía” |
25-2-6 |
2 |
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1 |
1 |
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S. Vargas |
25-2-6 |
2 |
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1 |
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|
1 |
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TOTALES |
--------- |
38 |
0 |
o |
1 |
4 |
11 |
5 |
1 |
5 |
8 |
5 |
0 |
5 |
0 |
0 |
|
------------- |
--------- |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
Según
los datos en esta tabla, de las treinta y ocho faenas ejecutadas por los diecinueve
diestros, cinco fueron pitadas o abroncadas, once silenciadas; cinco fueron
premiadas con aplausos, cinco con vuelta al ruedo sin trofeos, una con petición de oreja sin ser concedida,
ocho con una oreja y cinco con dos orejas. También vemos que cinco diestros
salieron a hombros por la Puerta Grande.
La
feria se abrió el sábado 21 de enero
con una corrida mixta en la que el
rejoneador portugués Diego Ventura alternó con la torera española Mari Paz
Vega y el diestro nacional Manuel Libardo. El cartel
no atrajo a suficiente público, pues solo media plaza se cubrió de
espectadores. Los toros, que pertenecían a la ganadería de “‘Santa
Bárbara”, ofrecieron
dificultades a los de a pié por su brusquedad y falta de fuerza, en cambio el
lote del rejoneador fue más manejable, uno fue noble pero se aplomó al final de
la labor del caballero y, por el contrario, el otro tuvo casta y temple. Diego
Ventura fue el
triunfador de la tarde, pues paseó por el ruedo la oreja de su segundo astado y
en su primero cuando estaba teniendo una lucida actuación el toro se rajó. Fue
fuertemente aplaudido en ese toro. El jinete portugués se lució haciendo alardes
de la doma de sus cabalgaduras y de su habilidad lidiadora, usando los cuerpos
de los caballos como si fueran capote o muleta, especialmente en la monta de su
caballo estrella “Bambi”. Les sacó todo el partido que tenían sus dos astados. Mari Paz Vega y Manuel Libardo no
compartieron el éxito con el caballero. Aunque estuvieron voluntariosos
solamente tuvieron buenos detalles aislados y, como no usaron las espadas con
efectividad, ambos oyeron silencio al completar sus quehaceres.
El
sábado 28 de enero los espectadores que cubrían más de tres cuartas partes del
aforo del coso presenciaron como César Rincón y Sebastián Castella, después de
obtener un triunfo más de los tantos que están logrando en sus respectivas
campañas americanas, salían a hombros por la puerta principal. Por el contrario vieron
también como “El Cid”, otra tarde más en su paso por las ferias colombianas,
salía caminando de la plaza. El encierro de “El Encenillo” estuvo bien presentado,
pero sus toros en general estuvieron escasos de fuerzas. Destacaron por la
nobleza el cuarto y sexto animal, en cambio el segundo y el cuarto, el lote de
“El Cid”, tuvieron dificultades. El diestro de Salteras no pudo lucirse con el
descastado segundo que se cansó pronto de embestir, pero lo mató pronto de un
estoconazo. Por otro lado, no pudo sobreponerse al manso y peligroso quinto,
causando que el público chillara “¡toro! ¡toro!”,
dando mejor crédito al animal que al hombre. “El Cid” desilusionó a la concurrencia,
que esperando más de él, lo silenció en
el segundo astado de la tarde y lo abroncó, algo injustamente, en el quinto. El
maestro Rincón se encuentra en una madurez torera cumbre. El bogotano con su
maestría se encargó de torear con decisión y temple al soso y gazapón astado
que salió por los chiqueros en primer lugar, y al rematarlo de una buena
estocada, el bogotano fue fuertemente aplaudido. Lo mejor lo guardó para
enfrentarse con el más encastado cuarto astado. En la lidia de este burel, a su maestría le añadió un brío novilleril
para torear rodillas en tierra primero y luego a pie seguir la faena con el
clasicismo, hondura y temple que
embellecen su toreo. Una estocada algo baja no evitó que las dos orejas del
animal vinieran a sus manos. Sebastián
Castella estuvo por encima de la calidad de sus enemigos y suplió con un toreo
emotivo la escasez de raza de sus pupilos. A su estilo efectista y valiente, el
francés le añadió un toreo de gran calidad y temple para ligar faenas variadas
que pusieron la plaza al rojo vivo. Mató bien a ambos toros, al primero lo
envío al desolladero sin una oreja y al
que cerró plaza sin las dos. El público estuvo dadivoso con los toreros y aun
más con el ganadero, al que le hizo dar la vuelta al ruedo al arrastrarse el último
toro, el mejor de la tarde.
El primer sábado de febrero
tomó lugar la corrida mixta con los matadores Iván García y Luís Bolívar compartiendo el cartel con el joven novillero español Rubén Pinar, para
lidiar cuatro toros y dos novillos de la ganadería de “Las Ventas del Espíritu
Santo”. Lástima que muchos aficionados se perdieron unas buenas actuaciones del
matador García y del novillero además de ver embestir bien un excelente toro y
a un encastado novillo, a los que se les dieron la vuelta al ruedo. El festejo
registró menos de media entrada. Iván García pudo, como en Cali, haber abierto
la Puerta Grande, pero el presidente no hizo caso a la ruidosa e insistente
petición de oreja de su primer toro, quizás porque la estocada cayó algo baja,
por lo que el madrileño se tuvo que conformar con dar dos aclamadas vueltas al
ruedo. Sin embargo, después de veroniquear con clase y banderillear
espectacularmente al segundo astado de su lote, el diestro completó una gran y
variada faena, rematándola con una estocada y dos descabellos, el usía no pudo
negarle la concesión de un trofeo, aunque volvió a negarle la segunda oreja que
el público reclamaba. A este bondadoso animal, al que se le dio una vuelta al
ruedo, lo toreó con clasicismo, bajando la mano, templando y llevándolo
embebido en la muleta para completar repetidos y largos pases. A Luís Bolívar, no le acompañó la suerte en
el sorteo, al llevarse un toro soso y otro complicado. Estuvo decidido, pero su
labor en ambos no caló en los tendidos y fue silenciado. El niño novillero Rubén Pinar en agosto
cumplirá los quince años por lo que, como le pasaba a “El Juli” en sus
comienzos, aun no le permiten torear en España. Sin embargo, toreó en Medellín
con el valor y el precoz conocimiento de la lidia de un torero-hombre. Mostró
ser un torero largo con capote, banderillas y muleta y tener un valor que
auguran que, si la suerte le acompaña, pueda llegar lejos en el toreo. Con el
público en su favor, que le animaba y aplaudía tanto lo mucho bueno que logró
como lo regular, le cortó una oreja a su primer utrero y, cuando tenía ganada
las dos del segundo, el burel se amorcilló y tardo en doblar, a pesar de la
buena estocada. A los despojos del novillo se les dieron una lenta vuelta, y Rubén recorrió la arena en una
vuelta triunfal.
El
sábado 11 “Finito de Córdoba” y José Gómez “Dinastía” y el encierro de
“Agualuna” hicieron fiesta en el coso antioqueño y, en cambio, “Morante de la
Puebla” aguó la fiesta. El público sudamericano, aunque aprecia el toreo
artístico, generalmente requiere que el
torero se entregue y haga lo que sea
posible, y cuando el diestro se retrae porque las condiciones no son optimas,
entonces le deja saber lo que siente con pitos y protestas. Eso fue lo que oyó
el sevillano en sus dos intervenciones con el peor lote del buen encierro de “Agualuna”. Del encierro sobresalieron el toro cuarto,
el cual fue aplaudido, el excelente segundo, al que se le dio la vuelta al
ruedo, y el extraordinario quinto que se ganó el indulto. “Finito de Córdoba”
cumplió con su débil primer oponerte y fue silenciado. En cambio, hizo el toreo
grande con capote y muleta al noble cuarto toro. Bordó verónicas majestuosas
con el capote y con la muleta arrastró el engaño enganchando suavemente al
astado llevándolo dominado pases tras pases para completar bien ligadas series.
Mató con facilidad y le concedieron dos orejas. “Dinastía” fue todo entrega, dando muestra de su determinación al
recibir a portagayola a ambos toros y luego banderilleándolos lucidamente. Con
la muleta estuvo centrado y variado con el segundo de la tarde, al que le cortó
una oreja, y no se amilanó ante el quinto, un hermoso y encastado ejemplar que
se arrancaba como un tren. Le hizo una faena larga dominando al bravo animal
con el temple de su muleta. La emoción crecía en los tendidos y cuando quiso
entrar a matar el público solicitó el indulto, el que el presidente concedió,
como también premió al antioqueño con dos orejas simbólicas. El festejo
concluyó con los espectadores, que ocupaban tres cuartas partes de la plaza,
aplaudiendo mientras que el diestro cordobés y el colombiano traspasaban a
hombros la Puerta Grande del coso.
El
cartel de la corrida nocturna del viernes 17 de febrero, compuesto por Víctor
Puerto, Sebastián Castella y Héctor José, quien tomaba la alternativa, atrajo
poco público, pues en la plaza había menos de la mitad de los espectadores que
caben. Se lidió una bien presentada y encastada corrida de “La Carolina”, cuyos
toros fueron aplaudidos en el arrastre, aunque dos de ellos blandearon y uno,
el quinto, fue difícil para el torero. El resultado de solamente una oreja
concedida, no da una idea de lo entretenido que fue el espectáculo, pues los
diestros perdieron al menos tres trofeos más por el mal uso de las armas
toricidas. EL francés Castella fue el que cortó la oreja. Lo hizo en el segundo
toro, toreándolo con la entrega y variedad con que poco a poco se está ganando
un alto lugar en la fiesta. Con el capote hizo un emocionante y ajustado quite
por gaoneras que marcó la pausa de la buena labor que lograría en la faena de muleta,
en la que hubo variedad y ligazón, sobresaliendo unos interminables pases
circulares. Una buena estocada le puso una oreja en la mano, e hizo que el
público reclamara una segunda. Con el quinto, el garbanzo negro del encierro,
estuvo decidido pero no pudo con la bestia, y al fallar con el descabello,
ocurrió algo raro para el galo, oyó pitos y protestas. La noche, aun sin cortar trofeos, fue de
Víctor Puerto, quien pudo haber desorejado a sus dos toros si hubiera sido fino
con la espada. No obstante, dio vueltas al ruedo y oyó más de una vez los
gritos de ¡torero! ¡torero!. Con el capote dibujó verónicas para el recuerdo en
ambos toros, y con la muleta compuso dos faenas magistrales de torero maduro,
ejecutando series de clásicos y elegantes derechazos y naturales, mezclados con
circulares, péndulos y otros pases complementarios. En cambio, la espada y el
descabello no los usó efectivamente. Héctor José tuvo sus mejores momentos en
el buen toro de su alternativa. Mostró gran voluntad y estuvo bien, pero sin
aprovechar a tope las buenas condiciones del toro, aun así pudiera haberse
llevado un trofeo pues los paisanos estaban de su parte, pero dos pinchazos
antes de cobrar la estocada causaron que lo perdiera, dando a cambio una vuelta
al ruedo. Su lógica inexperiencia fue
obvia en la lidia del toro que cerró la noche, al que no pudo imponerse. Mató
mal y oyó un aviso y silencio.
El sábado 18 de febrero los aficionados llenaron
más de tres cuartos de los asientos de la Macarena para ser testigos de la vuelta
a esa plaza de Julián López “El Juli” después de
unos años de ausencia. El madrileño, con más maestría que antes, al lidiar y
triunfar con dos buenos toros de Ernesto Gutiérrez, no los desilusionó.
Deslumbró toreando con el capote, dibujando a su primero unas lentas
chicuelinas que parecían pintadascon los vuelos de su capote y unas fenomenales
lentas verónicas a su segundo. Brindó
al público el toro de su reaparición, para luego completarle una faena seria y mandona,
con temple, sin un fallo, y con gran sentido de las distancias. Todo medido
como puede solamente hacerlo un maestro en la plenitud profesional. Cuando la
composición torera parecía completa, le añadió toques alegres de faroles,
trincherazos y airosos remates, para firmar la perfecta obra con una estocada
en las agujas. Resultado: vuelta para el noble animal y dos orejas para el
joven maestro. Compuso otra sinfonía torera al quinto astado, con la disonancia
que el bravísimo blandeaba y se cayó un par de veces. Se le fueron los trofeos
al pinchar, no obstante dio una clamorosa vuelta al ruedo con el ganadero,
quien también lo acompañó en la salida a hombros al final del festejo. Uceda
Leal se encontró con su primer toro que se quedaba corto al haberse debilitado
al estrellarse en contra de las tablas, estuvo decidido con él, haciéndole una
laboriosa y ortodoxa faena con demasiadas intermisiones, que le restaron unidad
a su labor. Mató de media estocada y tres descabellos, oyendo un aviso y
también palmas. Al bravo cuarto toro, al que también se le dio una vuelta al
ruedo, Leal le hizo una majestuosa, ortodoxa y ligada faena, más completa y con
más continuidad que la anterior, que le mereció una oreja al matar de una buena
estocada. El tercer hombre, el colombiano Andrés de los Ríos, un torero recién
alternativado, también salió de la plaza con un trofeo en su haber, el que se
ganó lidiando al tercer toro. El joven torero le echó valor al asunto,
comenzando su faena de rodillas, para continuar con varias ligadas y templadas
series de naturales y derechazos, y terminando con unos pases de adorno. Cobró
una estocada después de señalar un pinchazo. Andrés poco pudo hacer con el
sexto, el único manso del buen encierro. Fue silenciado.
El sábado 25 de febrero se dio la última corrida de toros de la feria con un cartel netamente colombiano, cuya principal atracción era la retirada del diestro nacional César Camacho después de dieciséis años de alternativa. Su carrera se desarrolló principalmente en América, pues en España toreó solamente en ocho ocasiones. Su adiós fue triunfal ante los aficionados que llenaban unas tres cuartas partes de la Macarena, aunque no comenzó así, pues en su primer toro, un parado manso, el diestro fue pitado y oyó un aviso. En cambio aprovechó el noble segundo de su lote para obtener una completa actuación, que comenzó arrodillado con unos faroles y siguió con una buena verónicas y un buen quite por chicuelinas. Con la muleta la faena se compuso de cortas tandas de templados derechazos y naturales, complementados con pases de adorno, como manoletinas y abaniqueos. Pinchó antes de acabar con el animal de una estocada para así lllevarse una oreja del ultimo toro lidiado en su vida torera. Al terminar el festejo fue sacado en hombros como un homenaje a su paso por el toreo. En el festejo se lidiaron ocho toros, seis de la ganadería “La Gloria” para los de a pie, de los que cuatro de ellos mansurrearon y dos fueron bravos y nobles; y dos encastados toros de “Santa Bárbara” para el caballero. Acompañaron a Camacho sus paisanos los diestros “Dinastía” y Sebastián Vargas y el rejoneador Jorge Enrique Piraquive. El centauro tuvo una lucida actuación en el primero de su lote, siendo fuertemente ovacionado tanto al colocar rejones y banderillas como al completar su labor. Repitió su buen hacer en su último astado, pero al fallar con los rejones de muerte oyó un aviso y la división de opiniones de los espectadores. “Dinastía” no pudo repetir la excelente actuación que tuvo en la corrida anterior. Se enfrentó con arrojo y decisión con el peor lote del encierro, dos mansos sin paliativos, y al no estar certero con los aceros, resultó silenciado en un toro y ovacionado en el otro. En cambio Vargas fue ovacionado en el tercero y cosechó un trofeo del sexto toro. Con el capote hizo quites variados, en el segundo tercio puso pares de banderillas espectacularmente, y con la muleta su labor tiró más hacia el toreo para la galería que hacía el profundo. Mató de media estocada a su primero y de estocada y dos descabellos al sexto.
El
adiós a la temporada invernal colombiana
La temporada invernal colombiana se ha cerrado con una buena feria que habrá dejado un buen recuerdo a los aficionados. Esta edición de la Feria de la Macarena comenzó con una corrida en un tono grisáceo y concluyó con una novillada de espanto, sin embargo, entre el comienzo y el final han sucedido muchas cosas notables que han debido llenar de satisfacción tanto a los muchos espectadores que asistieron a los festejos como a los protagonistas de los mismos. Entre lo más notable ocurrido en el ruedo resaltan sobremanera las aperturas del portal principal del coso para dejar salir en volandas por obtener grandiosos triunfos a los diestros españoles “El Juli” y “Finito de Córdoba”, al francés Castella y a los colombianos César Rincón y “Dinastía, y también la apertura de la puerta del toril para que el toro indultado por "Dinastía” de “Agualuna” volviera por ese túnel al campo.
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RESUMEN EN DATOS Y NUMEROS DE LA
FERIA DEL SEÑOR DE MONSERRATE-2006 DE BOGOTA ,
COLOMBIA |
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LA FERIA Y LOS CARTELES
La Feria de
Monserrate de Bogotá es un as que con las de Cali, Manizales y Medellín,
completa el póquer de las ferias de más
prestigio y solera de la temporada invernal colombiana.
La feria de la
capital colombiana comienza generalmente en la segunda parte del mes de enero,
después de la conclusión de la Feria de Manizales, y se extiende durante el mes
de febrero. No es una feria, al igual que la de Medellín o Cali, en el sentido
clásico de la palabra, pues los festejos taurinos anunciados en su abono no se
dan seguidos, sino que se programan durante varios fines de semanas
consecutivos, como por ejemplo en 'la temporada grande' de la Plaza México de
la capital mexicana. Tampoco en Bogotá existe durante la temporada taurina el
diario bullicio festivo que caracteriza a las ferias tradicionales.
La feria bogotana comenzó el domingo 15 de enero con una novillada y concluyó el domingo 19 de febrero con una corrida de toros. El ciclo taurino se compuso de una novillada, una corrida de rejones y cuatro corridas de toros. En las corridas de toros actuaron seis diestros españoles y cuatro colombianos. De ellos solamente Encabo hizo doblete. En principio, lo más atractivo del abono consistía en el esperado mano a mano de César Rincón y “El Cid” y la vuelta a la Santamaría de “El Juli”
Los festejos tienen por marco la majestuosa Plaza de Toros de Santamaría que tiene una capacidad para 14.500 espectadores. Este coso fue inaugurado en el año 1931 y ha celebrado este año su 75º aniversario. A sus tendidos asiste una afición sobria y conocedora que evalúa con justicia lo que sucede en el ruedo, sin ser ni demasiado dadivosa o estricta en la petición de trofeos. Desde hace unos años los matadores que por primera vez hacen el paseíllo en la Santamaría tienen la obligación de confirmar la alternativa.
En
el abono del 2006, el público ha cubierto media plaza en los festejos de los días 15
y 22 de
enero y el 12 de febrero, y algo más de tres cuartos en el festejo de rejones y en
las corridas del 29 de enero y en la del 19 de febrero.
Así quedaron los carteles:
Novillada y corrida de
rejones
Hagamos ahora un breve resumen de lo sucedido en
la novillada y en la corrida de rejones antes de referirnos a las corridas de
toros de a pie.
La novillada abrió el abono el domingo 15 de
enero y en ella, ante los espectadores que llenaban la mitad del cupo del coso,
actuaron los novilleros José Luis
Robayo, Victoriano
García y Rubén Pinar
con utreros de “Armerías”, los que estuvieron bien presentados pero, en
general, escasearon de fuerza y casta. El triunfador de la tarde fue el local
José Luis Robayo quien cortó una oreja en su primero y saludó desde el tercio
en su segundo. En este novillo recibió una cornada envainada, y aun así
continuó en el ruedo hasta terminar con su agresor. Gustó las maneras del
español Rubén Pinar, quien dio una vuelta
al ruedo al matar a uno de sus
utreros y fue ovacionado en el que cerró plaza. Victoriano García fue silenciado al completar sus dos actuaciones.
El domingo 5 de
febrero los rejoneadores Andy Cartagena, Diego Ventura y Jorge Enrique
Piraquive, quien confirmaba la alternativa, dieron una exhibición del arte del
rejoneo, divirtiendo a los espectadores, quienes llenaban más de tres cuartos
del aforo de la plaza. Se corrieron seis bien presentados ejemplares de Manuel
Orbes que se emplearon lo suficiente bien con las cabalgaduras para permitir
que los jinetes se lucieran. Cartagena hizo gala de un dominio y control
absoluto de sus briosos y bellos corceles con los que rejoneó con gran espectacularidad y variedad. Fue ovacionado en su primero y remató su actuación
cortando una oreja a su segundo. El
español le confirmó la alternativa al jinete colombiano Piraquive. Este mostró
que merecía el honor al rejonear con valor y buenas dotes de caballista. En el
toro de la ceremonia fue ovacionado, y su actuación con el segundo astado de su
lote fue magnífica y, al matar de un rejonazo, paseó triunfalmente un buen
merecido trofeo. El
portugués Ventura tuvo una tarde completa al puntuar con un trofeo en ambos
toros de su lote. Les colocó rejones de castigo con mucha exposición y puso la
plaza en pie al colocar espectacularmente banderillas al quiebro con su
magnifico caballo “Bambi”. Al completar su última actuación de la tarde, le entregó ceremoniosamente ese caballo al
jinete colombiano, quien se lo había comprado. Ventura salió a hombros por la
Puerta Grande.
Las cuatro corridas de toros
Pasemos a tratar con las cuatro corridas de toros, primeramente observando los resultados cuantitativos de las actuaciones de los matadores que aparecen en la siguiente tabla, y luego comentado sobre lo más relevante acontecido en las cuatro corridas de toros.
(Los resultados están expresados con las cifras bajo los correspondientes símbolos que aparecen a continuación:TT= toros toreados; 2A=dos avisos; 3A=tres avisos; B=bronca; O= una oreja por toro; 2O=dos orejas en un toro; R=rabo; PG=salida por la Puerta Grande; H=herido sin poder continuar la lidia; HC=herido continuando la lidia. Debido que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo anotamos.)
|
MATADORES |
FECHAS |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
|
L. M. Encabo |
22-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
M. P. Vega |
22-1-6 |
2 |
1 |
|
|
|
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
C. Pardo |
22-1-6 |
2 |
|
|
|
|
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
C. Rincón |
29-1-6 |
3 |
1 |
|
|
|
1 |
|
|
|
2 |
|
|
1 |
|
|
|
“El Cid” |
29-1-6 |
3 |
|
|
|
|
|
1 |
|
1 |
1 |
|
|
|
|
|
|
L. M. Encabo |
12-2-6 |
2 |
|
|
|
|
|
1 |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
P. Perlaza |
12-2-6 |
2 |
1 |
|
|
|
1 |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
|
S. Marín |
12-2-6 |
2 |
|
|
|
1 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
“El Juli” |
19-2-6 |
2 |
|
|
|
|
|
2 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
Ransés Ruíz |
19-2-6 |
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
2 |
|
1 |
|
|
|
“F. de Córdoba” |
19-2-6 |
2 |
|
1 |
|
1 |
|
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
TOTALES |
--------- |
24 |
3 |
1 |
0 |
2 |
7 |
7 |
1 |
2 |
4 |
2 |
0 |
2 |
0 |
0 |
|
------------- |
--------- |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
Los números muestran que de las 24 faenas ejecutadas por los
diez diestros, dos fueron pitadas, siete silenciadas, otras siete ovacionadas, dos
premiada con vuelta al ruedo sin trofeos, una con petición de oreja sin concederse, cuatro con una oreja
y dos con dos orejas. Tres diestros
oyeron dos avisos y un matador oyó los tres avisos en un toro y dos abrieron la Puerta Grande.
Ahora,
comentaremos sobre lo más interesante sucedido en las cuatro corridas de toros
celebradas en el ruedo de la tradicional Plaza de Toros Santamaría.
El 22 de enero, con apenas
media plaza cubierta de espectadores, Luis Miguel
Encabo, Mari Paz Vega y Cristóbal Pardo, hijo, hicieron el paseíllo por el ruedo de la
Santamaría para enfrentarse con cinco astados de "Mondoñedo”
y uno de “Armerías”. El mal juego de las duras reses se encargó de dar en tierra con
las buenas intenciones de la terna. Encabo, quien confirmaba la alternativa,
fue el espada que salió mejor parado. Gracias a su valor y capacidad lidiadora
se impuso a los astados de su lote, que fueron broncos y mansos como los demás del encierro. Fue
ovacionado y salió al tercio al terminar con sus enemigos. La torera Vega tuvo
buenos detalles con el capote y estuvo valiente con la muleta. Estuvo mal con
la espada, oyendo dos avisos en su segundo toro. Se silenciaron sus dos faenas.
Mala suerte la de la malagueña que no ha encontrado el material a propósito
para triunfar ni en Medellín ni en Bogotá como lo había hecho en otras plazas
americanas esta temporada. El colombiano Pardo, al igual que sus compañeros, estuvo
decidido, siendo aplaudido en algunos momentos del trasteo a su primer astado;
por el contrario, mostró su inexperiencia al lidiar al toro que cerró plaza. El
público evaluó con silencios sus dos actuaciones.
El
domingo 29 de enero había expectación para presenciar el mano a mano entre
Rincón y “El Cid”, dos clásicos diestros que tienen en común que, aunque el
inicio de sus carreras estén separadas por más de una década, llegaron a ser
figuras después de una dura batalla y el que Madrid les sirviera a ambos de
baluarte para encontrar la fama. La presente diferencia tiene que ver con que
“El Cid” estaba pasando por un bache en sus actuaciones colombianas mientras
que Rincón ha triunfado en todas las ferias de su tierra esta temporada. Sin
embargo, la expectación no se tradujo en un llenazo, pues la plaza se cubrió
solamente en tres cuartas partes de su aforo. Se lidiaron toros de
"Agualuna" que tuvieron como común denominador la nobleza y
casta pro falta de fuerza , que hicieron que varios de ellos se derrumbaran y se aplomaran. No obstante, los dos maestros basándose en la sabiduría y la decisión
se sobrepusieron a las dificultades de sus blandos enemigos y tuvieron momentos
en que relucieron en sus actuaciones. Del encuentro entre los dos espadas
Rincón superó al sevillano en el corte de trofeos, pues el colombiano le cortó
una oreja al primer toro, a pesar de oír dos avisos, y otra al quinto, en
cambio, fue silenciado en el tercero; mientras que al “El Cid”, después de ser
ovacionado en el segundo toro, le concedieron una oreja y le negaron la fuerte
petición de la segunda del cuarto bis y
cerró el festejo dando una vuelta al ruedo después despachar al sexto y último
astado del festejo. Rincón tuvo su momento clave en el quinto, al que le expuso
lo indecible, y “El Cid” compuso la mejor faena de muleta de la tarde al
quinto, después de haber conseguido doblemente bordar el toreo a la verónica al
toro rechazado y al sobrero. Al fin el sevillano pudo dejar una muestra de su
profundo toreo esta temporada en Colombia. Rincón dejó la Santamaría saliendo
en hombros por su Puerta Grande.
El domingo 12 se lidió la corrida más seria y bien
presentada del ciclo ferial. El ganadero Juan Bernardo
Caicedo envió toros bien armados, siendo varios aplaudidos al irrumpir en el
ruedo y al ser arrastrado. Sin embargo, en general les faltó aguante y
presentaron dificultades a sus lidiadores Luis Miguel Encabo, Paco Perlaza y
Serafín Marín. Encabo, un experto y valiente lidiador y torero completo, hizo
gala de su saber hacer para solventar los problemas presentados por el ganado. Se ganó a la
afición al estar variado con capote, lucido en banderillas, dominador con la
muleta y certero con el estoque. En el primero de la tarde fue fuertemente
ovacionado y le cortó una oreja al cuarto. El madrileño ha dejado un buen cartel
en su primer año toreando en la
Santamaría. Paco Perlaza, después de torear con elegancia por verónicas, vio
como su primer toro se lesionaba en el caballo, así que decidió abreviar con el
inválido y oyó un comprensivo silencio. A su segundo le ejecutó con el capote
unas buenas verónicas y un emocionante quite por navarras, rematado por una revolera.
Con la muleta, después de dar unos arriesgados pases cambiados, consiguió
componer un par de series de elegantes y ajustados derechazos, sin embargo, con
la zurda poco pudo hacer, pues el toro apretaba por el lado izquierdo. Tal vez
se hubiera llevado un trofeo, pero una estocada corta y ocho intentos de
descabello dejaron el premio en una vuelta al ruedo. A Marín le tocó en suerte
un mal lote, y con su primero tuvo algunos buenos momentos toreando al débil
animal a media altura, y con su segundo no se acopló y, además, a ambos los
mató mal, recibiendo dos avisos en uno y obteniendo un resultado final de
silencio y pitos. Hubo poco más de
media plaza cubierta para presenciar esta penúltima corrida de la temporada
invernal bogotana.
De los hechos acontecidos en los festejos del abono la Feria de Monserrate-2006 celebrados en la Plaza de Santamaría quedará en el recuerdo los sensacionales triunfos de los dos toreros bogotanos, el de veterano maestro César Rincón y, especialmente, el del joven Ransés Ruiz, quienes fueron los únicos diestros que abandonaron la plaza en hombros por la Puerta Grande.
Al
día siguiente de arrastrarse el último toro de la temporada invernal, la
organización que otorga los premios ‘a lo mejor del abono’, no ha olvidados a
estos dos espadas nacionales. Según BURLADERODOS, estos los galardones y sus
recipientes:
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RESUMEN EN DATOS Y NUMEROS DE LAS
CORRIDAS DE LA FERIA DE MANIZALES, COLOMBIA |
|
La
Feria de Manizales, una de las ferias taurinas más antigua de Colombia y la
primera del año, sigue inmediatamente a la de Cali, y durante una semana ofrece
un buen programa de festejos en su también monumental plaza de toros, la que
acoge a más de 17.000 espectadores.
La
51ª Feria de Manizales se realizó durante la semana del 2 al 8 de enero, 2006,
y se compuso de cinco corridas de toros, una de ella mixta con un rejoneador,
una novillada y un festival. En los carteles de las corridas de toros estaban
anunciados trece matadores, seis colombianos, otros seis españoles y un
francés. También, como en la Feria de
Cali, las súper figuras brillaban por sus ausencias siendo, en principio, el
maestro Rincón la base del abono. Era el único espada que doblaba sus
actuaciones. Los recientes éxitos de
los toreros nacionales Paco Perlaza y Luis Bolívar en Cali aumentaron la atracción
del abono para el público colombiano. Así quedaron los carteles:
Es
de admirar la afición por la fiesta del público de Manizales pues, a pesar del
mal tiempo, no se retrajo de ir a los toros. La plaza se llenó en los festejos
de los días 4, 6 y 8, hubo aproximadamente tres cuartos de plaza en las
corridas de los días 5 y 7, y dos tercios en la novillada y en la primera
corrida de toros del abono.
Como
es mi norma en esta serie de resúmenes
de algunas ferias americanas, primero anotaré sucintamente lo sucedido en la
novillada y en el festival, y luego dialogaré sobre lo que pasó en las cinco corridas de toros. Al referirme a los festejos mayores haré una
pequeño análisis cuantitativo, extraído de los datos de la tabla de resultados
de las actuaciones de los matadores que ajunto. Luego continuaré comentando
sobre lo más significativo ocurrido en las corridas de toros y finalizaré el
resumen anotando los nombres de los ganadores de los premios oficiales del
abono ferial. Una vez más, advierto que mis datos y comentarios están basados
en las reseñas y criticas que se publican en el Internet, ya que yo no estuve
presente en la plaza de toros de Manizales. Mi resumen le puede dar una idea
general del resultado de la feria de esta importante feria sudamericana.
La novillada y el festival
El
lunes 2 se abrió el abono con una novillada picada, en la que los tres
novilleros colombianos Héctor José Vergara, José Arcila y Juanito Ortiz, productos de la Escuela Taurina de Cali, lidiaron bravos novillos de
“La Carolina” que, excepto por el quinto, fueron manejables. Cinco
fueron aplaudidos en el arrastre.
Vergara, quien se despedía de novillero, pues tomará la alternativa
próximamente en Medellín, aprovechó bien la ocasión para salir triunfante de la
plaza, al cortarle un apéndice a cada bravo utrero. Mostró buenas maneras con
capote y muleta, especialmente en su primera faena, pues su segundo novillo perdió
gas conforme avanzaba el trasteo. Sobresalió con el uso de la tizona,
descartándose de su primer burel con
una efectiva estocada y de su segundo con un magnifico volapié. El novillero
local José Arcila contó con la ayuda de sus paisanos, quienes le jaleaban sus
variadas y animosas intervenciones con capote y fases de sus dos faenas
muliteriles, las que a veces estaban marcadas por alardes novilleriles y por
falta de reposo. Iba en camino de llevarse algún trofeo cuando la espada se
interpuso en su camino. En su primero fue aplaudido y en su segundo dio una
vuelta al ruedo, después de una denegada petición de oreja. Otra historia fue
la del tercer espada, quien a pesar de su arrojo y vanos intentos de
lucimiento, fue silenciado al matar a ambos utreros. El joven torero fue cogido
por el sexto novillo al recibirlo a portagayola, sufriendo una leve lesión en
la muñeca.
El
festival nocturno se celebró el viernes en
una noche de lo más anti-taurina del mundo, con frío, viento, niebla y
lluvia. Aun así, la plaza se llenó de espectadores para ver a los diestros
César Camacho, “Finito de Córdoba”, Sebastián Vargas, ”El Fandi”, Sebastián
Castella y “Ramsés” lidiar utreros de Ernesto Gutiérrez. Los cómodos y bonitos
novillos salieron encastados y en general nobles, siendo cinco de ellos
aplaudidos en el arrastre y dándosele la vuelta al ruedo al último de la noche.
Se debe anotar que la lluvia y el mal estado del ruedo hicieron la lidia del
encierro más compleja y expuesta, por
lo que no se vieron grandiosas faenas pero si deseos de agradar. Tal vez la
labor más aclamada por el público
estuvo a cargo del colombiano “Ramsés” con el extraordinario novillo
sexto. Lo recibió con una larga cambiada, para seguir toreando con
el capote por verónicas y chicuelinas. Con la muleta también inició la faena
con las rodillas hundidas en el barro, para luego seguir de pie con series de
naturales y derechazos, complementados con algunos pases de adorno. Cortó dos
orejas y salió a hombros. Además, Camacho, Vargas y ”El Fandi” obtuvieron un
trofeo. Tuvo
mérito el lucido tercio de banderillas del granadino en el resbaladizo piso. Por
otro lado, a “Finito de Córdoba” no le gustó su novillo, que tenía genio y
temperamento, y abrevió, lo que al público tampoco le gustó, castigando al cordobés-catalán
con los únicos pitos que se oyeron esa noche. El caso de
Castella fue diferente, pues después de completar una entusiasta faena, comenzó
a pinchar una y otra vez hasta que, al pasar el tiempo reglamentario, se oyó el
tercer aviso. Se desagravió al abochornado maestro con una fuerte ovación al
abandonar el coso.
Resultados
de las cinco corridas de toros
Veamos primero
la tabla con las estadísticas de los resultados. Estos datos fueron recopilados
por mí de las reseñas en la prensa electrónica:
(Los resultados están expresados con las cifras bajo los correspondientes símbolos que aparecen a continuación:TT= toros toreados; 2A=dos avisos; 3A=tres avisos; B=bronca; O= una oreja por toro; 2O=dos orejas en un toro; R=rabo; PG=salida por la Puerta Grande; H=herido sin poder continuar la lidia; HC=herido continuando la lidia. Debido que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo anotamos.)
|
MATADORES |
FECHAS |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
|
L. M. Encabo |
3-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
1 |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
Uceda Leal |
3-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
1 |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
“Perla Ruiz” |
3-1-6 |
2 |
|
|
|
|
1 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
César Rincón |
4-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
1 |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
”El Cid” |
4-1-6 |
2 |
|
|
|
|
1 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
De los Ríos |
4-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
2 |
|
1 |
|
|
|
Paco Perlaza |
5-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Luis Bolívar |
5-1-6 |
2 |
|
1 |
|
|
1 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
”F. de Córdoba” |
7-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
1 |
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
”El Fandi” |
7-1-6 |
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1 |
|
|
|
|
|
M. Libardo |
7-1-6 |
1 |
|
|
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
César Rincón |
8-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
1 |
1 |
|
1 |
|
|
|
“M. de la Puebla” |
8-1-6 |
2 |
|
|
1 |
|
|
|
|
1 |
|
|
|
|
|
|
|
S. Castella |
8-1-6 |
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
1 |
1 |
|
1 |
|
|
|
TOTALES |
--------- |
26 |
0 |
1 |
2 |
0 |
4 |
9 |
0 |
1 |
6 |
5 |
0 |
3 |
0 |
0 |
|
------------- |
--------- |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
Examinando los
totales de la tabla de resultados, los números muestran que de las 26 faenas
ejecutadas por los trece diestros, cuatro fueron silenciadas, nueve
ovacionadas, una premiadas con vuelta al ruedo sin trofeos, ninguna con
petición de oreja sin ser concedida por la presidencia. Además, seis faenas
fueron premiadas con una oreja y cinco con dos apéndices. En total se
cortaron dieciséis orejas, de las cuales César Rincón
y Andrés de los Ríos se merecieron cuatro, Sebastián Castella tres, “El
Fandi” dos y, Luis Miguel Encabo, Uceda Leal y ”Finito de
Córdoba” una. Los diestros César,
Rincón, Sebastián Castella y Andrés de los Ríos abrieron
La Puerta Grande y “El Fandi” debió hacerlo al dorejar a un toro, pero no lo
hizo por la fuerte lluvia que caía. En la parte negativa Luis Bolívar vio como
le devolvían al corral su oponente después de haber oído los tres avisos..
Ahora que ya
hemos anotados cifras y nombres, brevemente comentemos sobre los hechos más
relevantes de cada festejo.
El martes 3 de
enero, en la primera corrida de toros
de la feria, salieron por los chiqueros seis toros de “Icuasuco” que fueron lidiados por el diestro
colombiano "Perla Ruiz" y los españoles Luis Miguel Encabo y Uceda Leal. El encierro estuvo
bien armado y dio un juego desigual, siendo los mejores el primero y el tercero. “Perla Ruiz”
tuvo su mejor momento toreando de muleta al primero de su lote, lo que enturbió
al matarlo de tres pinchazos y estocada caída. Abrevió en su hacer a su
complicado segundo toro, siendo silenciado en este y obligado a salir a saludar
al tercio en su primero. Más brillantes fueron las actuaciones de los dos
espadas madrileños, quienes cortaron una oreja por coleta. Encabo se la cortó
al cuarto astado, al que lidió con poderío y entrega, terminando con su vida
con una estocada de magnífica ejecución y efectos rápidos. Se pidió otro trofeo, pero el presidente no lo
concedió. El elegante y veterano diestro Uceda Leal, aunque no repitió el
grandioso triunfo del año anterior, obtuvo su oreja de su primer astado, al que
le completó una elegante faena a base del toreo derechista, pues el toro
apretaba por el otro lado. Remató su buen hacer con uno de sus famosos
volapiés. Después de un intento de faena, también se deshizo del sexto de la
tarde, el peor toro del encierro, con otra gran estocada. Fue silenciado. Con
el silencio de un público que ocupaba dos tercios del cupo de la plaza, se
cerraba una fría tarde grisácea amenazante de lluvia, la que caería a torrentes
el siguiente día, causando el aplazamiento de la corrida anunciada.
El jueves 5 fue
el día más taurino de la feria, pues hubo doble ración de toros Por la mañana
se dio el festejo anunciado para el miércoles y por la tarde se celebró la corrida anunciada para ese día. En el festejo
matinal, con los tendidos llenos a reventar, César Rincón, ”El Cid” y Andrés de los
Ríos, quien se doctoraba,
se enfrentaron con toros de Ernesto Gutiérrez. Los astados que abrieron y
cerraron el festejo fueron bravos y nobles,
dos fueron toreables y otros dos tuvieron dificultades para la lidia,
pero en conjunto fue un buen encierro que promovió que el ganadero saludara al
arrastrarse el sexto, al que se le dio la vuelta al ruedo. “El Cid” sigue sin
suerte en su campaña colombiana y, con un lote poco a propósito para el
triunfo, estuvo voluntarioso sin dar muchas muestras del buen toreo que atesora. Fue silenciado
después de oír un aviso en su primero y se le aplaudió al saludar desde el
tercio al finalizar su segunda faena. Por otro lado, ‘El César del Mundo Taurino’ siguió en
Manizales cosechando apéndices auriculares gracias a su madurez torera. En las dos dominadoras faenas, César mostró su maestría ahormando
los toros a las exigencias de su clásico toreo puro y sin trampas, para luego
realizarles dos bien logradas faenas. A su primero lo mató de pinchazo y
estocada y al segundo de un soberbio volapié,
siendo la recompensa una gran ovación y una oreja, respectivamente. El
triunfo total fue el del joven colombiano Andrés de los Ríos, quien con el
mejor lote del encierro dio una gran tarde de toros como si fuera ya un maestro
consagrado. Si la primera faena a un toro bueno fue excelente, la segunda aun
toro de vuelta al ruedo fue fenomenal. En ella hubo ligazón y temple en el
toreo esencial de naturales y derechazos, y ansias novilleril en el toreo de
adorno y floritura, y en ambos aspectos de su bien hacer el joven siempre
mostró torería. Esta faena fue precedida por la exhibición de un buen toreo a
la verónica. El toricantano mató a su primer astado de una estocada en la cruz,
y al que cerró plaza de media bien colocada. Las cuatro orejas, vueltas al
ruedo y salida por la Puerta Grande quedarán como recuerdo del día de la
alternativa de este joven colombiano, quien mostró tener bien aprendidas las
lecciones recibidas en las escuelas taurinas de Cali y Madrid.
El tiempo y el
ganado aguaron la fiesta de la corrida matinal, cuyos resultados fueron el
reverso de la medalla de la corrida vespertina. El festejo comenzó con un
fuerte viento que hacia el toreo imposible en un ruedo ya en malas condiciones,
pero que se convirtió en un lodazal a partir del tercer toro cuando comenzó a
llover torrencialmente. Entonces la autoridad debería de haber suspendido
corrida, pero los toreros de a pie con gran honradez y ambición profesional
decidieron seguir adelante a riesgo de sus vidas. El resultado artístico de
este festejo es irrelevante, pues lo importante ha sido que los matadores Paco
Perlaza y Luis Bolívar y el rejoneador Diego Ventura y sus caballos salieron
caminado por sus propios medios de la plaza. Es verdad que la falta de casta de
los serios toros del encierro de “Santa Bárbara” no dio lugar para el triunfo,
pero quien sabe si en otras condiciones los toreros hubieran podido sacarles
mejor partido. De cualquier forma las reses fueron pitadas en el arrastre.
Estas fueron algunas incidencias trascurridas en el festejo. El caballero fue
silenciado en el único toro que rejoneó pues, dadas las malas condiciones del
piso, anduvo con precauciones, y luego no quiso actuar con el cuarto astado,
para no exponer a sus monturas a un accidente. Paco Perlaza inició su labor a
su segundo toro de la tarde con unos bonitos lances, lo que parecía iba ser el
preludio de algo bueno por venir, pero tanto el toro como el tiempo cambiaron a
mediada la faena, y desde entonces la corrida se fue cuesta abajo. Al matar de
pinchazo y estocada a este toro fue aplaudido, como también lo fue al estoquear
a su segundo, después de haberlo toreado en un ruedo convertido en piscina. Luis Bolívar,
también toreando bajo la lluvia, salió peor parado del trance que Perlaza, al
ser silenciado en su primero y al oír tres recados presidenciales en el otro.
No obstante los espectadores, quienes llenaban tres cuartas partes del coso,
reconocieron su valor y le aplaudieron.
El sábado la lluvia siguió siendo la mala protagonista de la feria, pues sus aguas hicieron que la corrida se suspendiera después de lidiarse el cuarto toro. Sin embargo, no evitó que los mojados espectadores que llenaban más de tres cuartos de los tendidos se divirtieran viendo triunfar a “Finito de Córdoba” y a “El Fandi" con unos bravos y nobles toros de Juan Bernardo Caicedo. Un confiado Finito mostró toda la tarde la buena cara de su toreo, después de su apática actuación en el festival, agraciándose de nuevo con un público que lo admira. Fue el único diestro que actuó con dos toros y a ambos consiguió hacerle faenas engalanadas con la elegancia, finura y hondura de su toreo. La primera labor la firmó con una estocada desprendida y se llevó una oreja. A su segundo burel, cuando el maestro le estaba construyendo una faena con el mismo buen estilo y ganas que resulta en orejas, la torrencial lluvia más dos pinchazos y una defectuosa estocada se interpusieron en la repetición del triunfo. Ese fue el fin del festejo. Ahora bien, antes “El Fandi”, en el excelente toro que toreó, hizo que el agua se convirtiera en un vapor de palmas con el calor que emitía de su capote, banderillas, muleta y espada. Los lances fueron suaves y cadenciosos, el tercio de banderillas de escándalo, y con la muleta, el público no dejó de aclamarle desde que comenzó con pases por alto sentado en el estribo, seguidos por naturales, derechazos y pases en redondos, molinetes de rodillas y otros adornos, hasta que fulminó a su colaborador astadocon un estoconazo . Este se fue al desolladero sin los apéndices auriculares. Manuel Libardo no se unió a los triunfadores. Lo más notable de su actuación, con el único toro con el que se enfrentaría esa tarde, fueron unas buenas y ajustadas verónicas y la efectiva estocada final. Con la muleta no se acopló a su soso toro que mansurreó en demasía. Hubo silencio mezclado con algunos que otros pititos.
Lo
mejor del abono ocurrió el domingo 8, en la corrida que pegaba el cerrojazo a
la feria. Hasta el sol contribuyó al éxito del festejo al buscarse huecos entre
las nubes para alumbrar un ya brillante espectáculo. El público, que en masa se
había congregado en la extensa plaza, pudo esa tarde apreciar la bravura de
cinco de los astados del hierro de “Las Ventas del Espíritu Santo”, la excelsa
y honda torería del bogotano César Rincón, el duende torero del sevillano
“Morante de la Puebla” y la exuberante y variada tauromaquia del francés
Castella. Cuatro de los toros del bien presentado encierro enviado por Rincón
tuvieron nobleza y casta y fueron aplaudidos en el arrastre; uno el sexto fue
excelente y se le pidió el indulto, y en cambio el segundo desentonó del resto
del encierro, al presentar complicaciones para su lidia. Y este le tocó a
Morante, que no es muy dado a solventar complicaciones bovinas, así que el
sevillano no se complicó la vida y abrevió. Ahora bien lo que no fue breve fue
la bronca que tuvo que oír el torero. Sin embargo, con el quinto, el que siguió
el lema del refrán de no ser malo, el de la Puebla dejó que un duende dirigiera
su capote y muleta, y de esa manera hacer primores toreando a la verónica y
bordar una genial faena, la que en la prensa algunos críticos se atrevieron a
catalogarla como la mejor de la feria. Cuando la obra de arte estaba plasmada en
el ruedo como lienzo, el artista falló al firmarla con la suerte suprema, y dos
pinchazos, una estocada y descabello lograron que al bravo animal fuera
arrastrado con sus orejas intactas. Ahora bien, el público impresionado por lo
visto le hizo dar a Morante una clamorosa vuelta al ruedo. Por otro lado, el
veterano Rincón no necesita ocasionales duendes, pues su constancia y
maestría hacen que su toreo inteligente, clásico, profundo, sobrio y sólido
brille a menudo. El domingo no fue excepción, pues el bogotano cuajó dos
magistrales faenas que fueron rematadas de sendas estocadas, para llevarse tres
orejas. Castella tiene
casta, valor y ganas de ser figura del toreo y cada corrida la enfrenta como si
tratara de tomar un paso adelante para llegar serla. Y el domingo en Manizales,
el francés adelantó otro paso más hacia su meta. Toreó con capote y muleta con
su reconocida entrega y su variado e
impactante estilo a dos bravos toros, uno bueno y otro excelente. En su variado
repertorio ejecutó clásicas verónicas,
lances a pies juntos, medias, revoleras y chicuelinas, y con la muleta,
además de ligar series de pases básicos, alegró su buen hacer con pases
cambiados en los medios, espaldinas, pases circulares e inspirados adornos, y
todo conseguido con una quietud asombrosa. Mató efectivamente y se ganó un
apéndice en su primero y desorejó por partida doble a su segundo. La feria
concluyó con Rincón y Castella saliendo a honbros por la Puerta Grande, los dos por sus
triunfos como toreros, y el bogotano también por su éxito como ganadero.
Completada la corrida del domingo se dieron a conocer quienes fueron los ganadores los premios oficiales de la 51ª Feria de Manizales. Fueron los siguientes:
|
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LA
DEL SEÑOR DE LOS CRISTALES DE
CALI, |
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Colombia se ha convertido en el país sudamericano en
donde hay más actividad taurina en la temporada invernal, y en la ciudad de Cali
se celebra la primera feria importante
de su extenso calendario taurino
invernal.
La feria fue instituida en 1957, coincidiendo con la
inauguración de su bella y Monumental Plaza de Toros de Cañaveralejo que tiene
una capacidad para cerca de 17.000 espectadores. La ciudad alardea de ofrecer
en su feria el abono más amplio de todas las ferias americanas.
La Feria del Señor de los Cristales 2005-6
La edición 2005-6 de la feria caleña se compuso en de
un programa que incluía ocho corridas de toros, una novillada y un festival
taurino. La feria se abrió el sábado 17 de diciembre con la novillada, y al día
siguiente se dio una corrida con tres toreros nacionales en el cartel. Después
de un hiato de una semana, el abono
continuó el Día de Navidad con una corrida mixta que fue seguida por
seis corridas consecutivas hasta el último día del año. La feria se cerró el
Día de Año Nuevo con el festival.
En las ocho corridas de toros actuaron 13 matadores,
8 colombianos, 4 españoles y un francés más el rejoneador luso Diego Ventura, quien toreó en dos festejos.
También hicieron doblete César Rincón, “El
Cid”, César Jiménez, Ramiro Cadena, Luis Bolívar e Iván García. Hicieron el
paseíllo en tres ocasiones Paquito Perlaza, Sebastián Castella y Luis Miguel
Encabo. Este último e Iván García cubrieron
los puestos de Salvador Cortés, quien no pudo actuar por estar recuperándose de
una lesión.
En el abono de la feria caleña varios de los carteles
no han estado también rematados como los de otros abonos que se anuncian esta
temporada en las principales ferias americanas. Principalmente se notaban las
ausencias de figuras estelares como Enrique Ponce y “El Juli”. Las principales
atracciones del abono eran la presencia de Cesar Rincón, el debut de “El Cid”,
las inclusiones de Sebastián Castella, quien goza de envidiable cartel en Cali,
y la de los diestros caleños Luis Bolívar y Paco Perlaza.
La asistencia a la plaza ha sido inferior a las de
hace algunos años, cuando era la norma que el coso se llenara en casi todos los
festejos del abono. En esta feria la plaza solamente se ha llenado en la
corrida del 30 de diciembre, en la que aparecía en el cartel Rincón, acompañado
de “El Cid” y Castella, y en festival que clausuró el abono, y casi se llenó en
el otro festejo en el que actuó Rincón el día 28. En los festejos de los días 26, 27, 29 y 31 se cubrieron cerca de
tres cuartos del aforo, en los de los días 17, 18 y 25 y hubo alrededor de
media plaza cubierta.
A continuación aparecen los carteles de los diez festejos del abono, a los que siguen unas breves referencias a los resultados
de la novillada y el festival, y más adelante nos referiremos a los resultados
de las ocho corridas de toros.
Hago claro que los datos que aparecen en
la tabla de este resumen han sido extraídos de las reseñas de la prensa
aparecidas en el Internet. Por otro lado, advierto también que mis comentarios
críticos mayormente reflejan lo leído en la prensa, ya que yo no estuve
presente en Cali para debidamente juzgar la calidad de lo acontecido en su
feria. Mi intención que el lector al ojear este resumen obtenga una idea global
del resultado de la feria caleña.
Carteles:
La novillada y el festival
La
novillada que se celebró el 17 de diciembre
por la noche fue el primer festejo del abono, y en ella actuaron el
español Francisco Pajares, quien debutaba con caballos, y los colombianos César Manotas
José Arcila. Lidiaron utreros de “Salento”, que estuvieron bien presentados, pero que, en general
mostraron tener falta de casta y fuerza, siendo el quinto mejor astado del
encierro. Los tres novilleros estuvieron decididos, pero en ocasiones les
faltaron recursos para ajustarse a las complicada condiciones del ganado.
Pajares fue ovacionado al rematar a su primer novillos y silenciado en el otro.
Fue feamente volteado por el sexto, resultando ileso. José Arcila se lució
toreando de capa y en algunos momentos con la muleta, pero tardó en terminar
con sus enemigos. Oyó dos avisos en su primero y silencios al retirarse a
entrebarrera al completar sus labores
en ambos novillos. César Manotas fue el
triunfador del festejo al llevarse la oreja del más manejable quinto astado, al
que le compuso una meritoria faena, rematada por una estocada que necesitó el
uso de descabello. En su primero fue silenciado.
La feria se clausuró el Día de Año Nuevo con un festival nocturno en el que César Rincón, Diego González, ”El Cid”, César Jiménez, Iván García y Luis Bolívar lidiaron novillos de “Las Ventas del Espíritu Santo”, propiedad de César Rincón. El festejo fue un total éxito tanto en lo taurino como en lo económico, pues la plaza se llenó, dos novillos fueron indultados, a otro se le dio la vuelta al ruedo y se concedieron siete trofeos, incluyendo las cuatro orejas simbólicas. El festejo comenzó con la ya clásica emocional ceremonia, en la cual los espectadores sostienen farolillos parar iluminar la plaza, mientras los toreros pasean una imagen de la Virgen de la Macarena. El maestro César Rincón triunfó por partida doble, como ganadero y como torero, pues como ya se ha indicado tres de sus novillos fueron excepcionales. Además, al noble animal que abrió plaza, el mismo le completó una faena derechista rematada por una gran estocada que le mecieron llevarse los dos primeros trofeos de la noche. “El Cid” le ejecutó a un excepcional novillo el maravilloso y exquisito toreo que, a menudo, le hace a los toros hechos y derechos. Dos orejas simbólicas y el indultar al noble animal fueron los resultados del genial toreo del sevillano. Iván García remachó su éxito obtenido en las dos corridas de feria, perdonando la vida de otra res brava. Compuso una faena que puso de pie a los espectadores en los tendidos. Se llevó otros dos trofeos simbólicos del redimido utrero. El otro trofeo se le concedió a César Jiménez, quien mató pronto a su novillo, después de una irregular faena terminada con unos rodillazos que tuvieron una entusiasta respuesta en los tendidos. Diego González y Luis Bolívar, lidiando los dos novillos menos colaboradores del encierro, no pudieron contribuir al tren triunfalista del festejo. Diego fue silenciado y Luis salió al tercio para recibir el aplauso del soberano.
Las corridas de toros
Pasemos ahora a dialogar sobre las
corridas de toros del abono. Para ello primero sacaré algunas inferencias
cuantitativas, basadas en la tabla que aquí aparece con estadísticas que
muestran los resultados de las actuaciones de los matadores de toros que
actuaron en las ocho corridas. Luego, completaré el resumen de la feria con
unos comentarios generales sobre los toros y los diestros, y concluiré anotando
los nombres de los ganadores de los premios a 'los mejores' del ciclo taurino caleño.
(Los resultados están expresados con las cifras bajo los correspondientes símbolos que aparecen a continuación:TT= toros toreados; 2A=dos avisos; 3A=tres avisos; B=bronca; O= una oreja por toro; 2O=dos orejas en un toro; R=rabo; PG=salida por la Puerta Grande; H=herido sin poder continuar la lidia; HC=herido continuando la lidia. Debido que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo anotamos.)
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MATADORES |
FECHAS |
TT |
2A |
3A |
B |
PIT |
S |
OV |
P |
V |
O |
2O |
R |
PG |
H |
HC |
|
“Guerrita Chico” |
18-12-5 |
2 |
|
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2 |
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Cristóbal Pardo |
18-12-5 |
2 |
1 |
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|
1 |
|
|
|
1 |
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|
Curro Martín |
18-12-5 |
2 |
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