EL AGUA Y LA FALTA DE PREVISIONES
    AHOGAN LA FERIA DE SAN MIGUEL DE
      SEVILLA
    Por
    Mario Carrión. Sevilla, septiembre, 2008.

    En septiembre fui a Sevilla, como de cuando en cuando hago, para disfrutar de la compañía de mi familia sevillana y amigos, y para asistir a los festejos de la Feria de San Miguel, respirar el ambiente taurino y recordar mi pasado torero dando algunos muletazos a unas becerritas en compañía de algunos amigos aficionados prácticos. Lo primero no falló, en cambio las actividades taurinas en su mayor parte se frustraron.

    Anticipaba la breve Feria de San Miguel, a celebrarse los días 26, 27 y 28 del mes de septiembre, pues en los carteles de las dos corridas de toros estaban anunciados varios de los diestros que están siendo los principales protagonistas de la presente temporada, y como aperitivo se abría el ciclo con una interesante  novillada.

    Este último festejo resultó ser el único celebrado, ya que el agua provocó que los dos festejos mayores fueran suspendidos y, al mismo tiempo, estos aguaceros ahogaron la expectación existente, haciendo que el agradable sentimiento anticipatorio se tornara en una triste desilusión, coloreada por  algo de rabia por la manera abusiva como las dos corridas fueron suspendidas.

    Antes de hacer algunos comentarios sobre las suspensiones, veamos cuales fueron los resultados de la novillada que se celebró el vienes 26.

    Si este reportaje estuviera publicado en el clásico formato de crónica taurina, bien que se pudiera titular  “Solo una buena faena al único novillo bueno de un descastado encierro”.

    Actuaron dos novilleros sevillanos, Antonio Nazaré, de Dos Hermanas, y Pepe Moral, de  Villena quienes después de haber completado buenas temporadas en el 2007, en la presente habían toreado poco. Completaba el cartel el albaceteño Miguel Tendero, novillero que actualmente ocupa uno de los primeros puestos del escalafón novilleril. La plaza registró una media entrada, a pesar de que los abonados tenían la entrada gratis.

    Se lidiaron seis bien presentados novillos de la ganadería sevillana de ¨Guadaira¨ que fueron descastados, pero manejables en general,  excepto por el quinto utrero, un animal que se arrancaba de largo, repetía y enbestía con casta y plena nobleza.

    Ese deseado quinto ejemplar le tocó en suerte a Pepe Moral, y el joven torero aprovechó la ocasión para recuperar el protagonismo que durante la temporada había perdido. De recibo lo lanceó con temple, siendo fuertemente aplaudido. Se picó poco al animal y este se quedó con la fuerza y la templanza ideal para hacerle el toreo y el diestro así lo vio. No dudó en irse a los medios para darle al utrero el tan de moda espectacular pase cambiado por la espalda. Sabiamente, de nuevo le dio distancia, pues al novillo no le sobraban las fuerzas, para, llevándolo muy toreado, ejecutarle varias tandas de largos y templados derechazos que hicieron que la música sonara en su honor. Continuó con unos naturales de manos bajas rematado con dos enjutos pases de pecho, que me recordaban a los de ¨El Cid¨. Sin adornarse mucho, pues el espigado Moral es un torero de un estilo sobrio, remató su labor con una estocada trasera y defectuosa. No obstante se pidió una oreja con fuerza, la que el novillero paseó triunfalmente por el ruedo. Con su primero había estado valentón y buscando un lucimiento que no era posible con un soso y rajado novillo que, como sus otros cuatro descastados hermanos, se quedaba corto. Unas  templadas  verónicas  y dos ajustadas medias fueron lo más destacable de su actuación con ese novillo.

    Del resto del festejo hay poco más que resaltar, pues los descastados novillos se acababan pronto y tanto Antonio Nazaré como Tendero, después de intentar de hacer el toreo bueno, tuvieron que recurrir a esos arrimones finales, en los que se expone mucho y se gana poco, sobretodo en la Maestranza, en done el público demanda que los toreros abrevien  una vez  probado que el triunfo es imposible. Lo más sobresaliente de las actuaciones de Nazaré fueron las dos tandas de elegantes y templados derechazos que le ejecutó a su primer novillo antes de este rajarse, y de Tendero la decisión y la facilidad con que  lidió a sus dos novillos, los perores del encierro. Y de ambos hay que realzar el valor al meterse entre los pitones en un toreo de cercanía intentando vanamente dar buenos pases en la parte final de sus faenas para obtener mejores resultados de los que obtuvieron.                                                                                                                                        

      Reseña: Feria de San Miguel. Novillada. Viernes 26 de septiembre. Novillos de “Guadaira” (bien presentados y descastados, excepto el bravo y noble quinto, que fue aplaudido en el arrastre) para Antonio Nazaré (saludos; silencio tras aviso), Pepe Moral  (silencio; oreja) y Miguel Tendero (silencio; silencio). Entrada: 1/2.

    Al día siguiente amaneció lloviendo y tuvimos que cancelar la ida a la  Venta del “Tentaero” de Carmona para torear las becerras. Continuó lloviendo copiosamente y, a pesar de la lluvia persistente, de las malas condiciones del ruedo y de que se pronosticaba que el tiempo era de más lluvia, se hizo el sorteo de los seis toros de Daniel Ruiz que esperábamos fueran lidiados a la seis de la tarde por  Julián López “El Juli”, Manuel Jesús “El Cid” y  ¨Morante de la Puebla”, sustituyendo a  José María Manzanares.

    Unas tres horas antes de la anunciada para comenzar la corrida escampó. Se abrieron las puertas de la plaza como si la corrida fuera a darse y los tendidos poco a poco se llenaron. Entonces, los espectadores vimos como, en vez de una adecuada cuadrilla de areneros provistos con medios mecánicos para acondicionar el ruedo, solamente unos cuantos areneros, usando un par de carretillas de manos, como en tiempos prehistóricos,  hacían el papel  de estar solucionado el problema, lo que con esos medios era una quimera.

    Mientras tanto,  los tres matadores con sus cuadrillas brevemente salieron para inspeccionar el estado del piso. Se retiraron para deliberar con las autoridades. Un cuarto de hora después  se anunció al enojado público, por medio de un empleado portando una pizarra, que por unanimidad la terna había decidido no torear por las malas condiciones del ruedo. Frustrados muchos de los espectadores arrojaron las almohadillas al ruedo  mientras que la mayoría hacía comentarios muy negativos sobre la manera como esta y otras anteriores cancelaciones se habían efectuados.

    Además, para echar leña al descontento, fue una odisea para los asistentes el devolver los billetes al tener que esperar largo tiempo haciendo cola en las taquillas, y también el hecho  de que no volvió a llover durante el tiempo que hubiera durado el festejo aumentó el descontento.

    Sin entrar en detalles, digamos que la corrida del domingo, en la que hubieran actuado Francisco Rivera Ordóñez, Miguel Angel Perera  y Alejandro Talavante, lidiando toros de “La Dehesilla”, también fue suspendida por la inclemencia del tiempo, a través de un proceso similar al de la cancelación del día anterior. De nuevo esto causó que  el despechado público por segunda vez abandonara los tendidos haciendo toda clase de criticas a los maestrantes por no permitir el uso de la megafonía para impartir información, a la empresa por no usar medios más prácticos para proteger y acomodar el piso del ruedo, e incluso a los toreros por no haberse atrevido a torear bajo condiciones difíciles.

    Estas dos cancelaciones sumadas a otras cuatro más  acontecidas durante la presente temporada en la Maestranza han marcado un récord, y como la empresa no parece tomar las necesarias medidas para estar preparada, para cuando sea posible, resolver los problemas creados por el mal tiempo, los medios de comunicaciones se han unido a los aficionados en la crítica contra la  empresa y  los maestrantes. Aquí cito porciones de algunas de estas críticas:

    Manuel Molés de Digital+  acertaba después de la primera suspensión  en Burladero.com:

      Creo que hay que tomar un remedio por el bien de todo el mundo. No entiendo que la lluvia sea todavía un problema por muy pastoso que sea el albero. Esta situación no me cuadra en ningún otro sitio. Hay mil soluciones que habrá que poner en práctica…Esta mañana, a las doce, pregunté a la empresa si se suspendía la corrida, pero me respondieron que estaban ilusionados por seguir adelante y que harían todo lo posible. Yo lo he sentido por la gente que ha ido a la plaza, los telespectadores, el equipo de Digital+… Espero que la empresa tome nota y busque soluciones.

    Por otro lado el crítico sevillano Alvaro Acevedo, escribía en la revista 6TOROS6 con referencia al uso de una lona o plástico para proteger el ruedo de la lluvia:

       Resulta que la empresa de Sevilla---con el silencio cómplice de los maestrantes---rayó el desastre a la hora de afrontar la crisis generada por el clima adverso. A algún iluminado se le ocurrió un día que lo de la lona era perjudicial para el ruedo, pero nadie encuentra la ley física que indica que la protección del albero con un gigantesco trozo de tela impermeable provoca que la tierra se moje más que si permanece a la intemperie.

    Concluye su artículo con esta sabia advertencia:

      Daremos los políticos cien días más para que, tanto la empresa como los maestrante, solucionen esto de una vez . Más que nada  por respeto al público y también para elevar la imagen de una plaza que parece la de Villanueva del Membrillo cada vez que caen cuatro gotas. Un servidor da una pista. Con dos carretillas y tres palas no se arregla esto.

    Después de la segunda suspensión declaraba Diego Martínez, presidente de la Unión Taurina de Abonados de Sevilla a Burladero.com:

      Estamos indignados por la falta de respeto al abonado. La Empresa Pagés, ante una climatología incierta, no ha puesto los medios ni el interés necesarios para preservar el estado del ruedo. La plaza tenía un aspecto impresentable minutos antes de empezar la corrida y sólo había tres areneros con una carretilla arreglándolo. En pleno siglo XXI esto se debería solucionar”. Continuaba Martínez  diciendo que “Los toreros tampoco pueden revisar el estado del piso a las seis de la tarde. Además, el reglamento permite una hora de demora para poder dar el festejo. Los abonados creemos que la empresa y los toreros han demostrado muy poco interés por torear. No se puede tratar así al aficionado.

    Concluyo este articulo, que debiera haber sido solo un resumen de la Feria de San Miguel, uniendo mi punto de vista a las citadas críticas. Mi opinión está basada en mi experiencia personal y las de seis amigos que vinieron de tierras lejanas, dos como yo de los Estados Unidos, dos de México y los dos restantes de Francia. Vinimos a Sevilla incurriendo en considerables gastos, anticipando presenciar dos interesantísimas corridas con excelentes carteles y nos tuvimos que conformar con ver como unos cuantos areneros, sin equipo apropiado para el menester, hacían el simulacro de acondicionar el ruedo.

    Comprendo que el hombre en muchas circunstancias no puede prevalecer en contra de las inclemencias del tiempo… pero con respecto a estas dos suspensiones se debería haberlo intentado con grandes probabilidades de haberlo conseguido si se hubieran usado los  medios adecuados.

    Aparentemente los aficionados no somos merecedores del esfuerzo, pues de sobra los interesados en el negocio de la plaza saben que, a pesar de la falta de consideración que recibimos, volvemos a la Maestranza una y otra vez, y que si no lo hacemos otros tomarían nuestros lugares en los tendidos en los festejos de ferias.   

     

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