|
EL AGUA Y LA FALTA DE PREVISIONES |
|
En septiembre fui
a Sevilla, como de cuando en cuando hago, para disfrutar de la compañía de mi
familia sevillana y amigos, y para asistir a los festejos de la Feria de San
Miguel, respirar el ambiente taurino y recordar mi pasado torero dando algunos
muletazos a unas becerritas en compañía de algunos amigos aficionados
prácticos. Lo primero no falló, en cambio las actividades taurinas en su mayor
parte se frustraron.
Anticipaba la
breve Feria de San Miguel, a celebrarse los días 26, 27 y 28 del mes de
septiembre, pues en los carteles de las dos corridas de toros estaban
anunciados varios de los diestros que están siendo los principales protagonistas
de la presente temporada, y como aperitivo se abría el ciclo con una
interesante novillada.
Este último
festejo resultó ser el único celebrado, ya
que el agua provocó que los dos
festejos mayores fueran suspendidos y, al mismo tiempo, estos aguaceros
ahogaron la expectación existente, haciendo que el agradable sentimiento
anticipatorio se tornara en una triste desilusión, coloreada por algo de rabia por la manera abusiva como las
dos corridas fueron suspendidas.
Antes de hacer
algunos comentarios sobre las suspensiones, veamos cuales fueron los resultados
de la novillada que se celebró el vienes 26.
Si este reportaje
estuviera publicado en el clásico formato de crónica taurina, bien que se
pudiera titular “Solo una buena
faena al único novillo bueno de un descastado encierro”.
Actuaron dos
novilleros sevillanos, Antonio Nazaré, de Dos Hermanas, y Pepe Moral, de Villena quienes después de haber completado
buenas temporadas en el 2007, en la presente habían toreado poco. Completaba el
cartel el albaceteño Miguel Tendero,
novillero que actualmente ocupa uno de los primeros puestos del escalafón
novilleril. La plaza registró una media entrada, a pesar de que los abonados
tenían la entrada gratis.
Se lidiaron seis
bien presentados novillos de la ganadería sevillana de ¨Guadaira¨ que fueron
descastados, pero manejables en general,
excepto por el quinto utrero, un animal que se arrancaba de largo,
repetía y enbestía con casta y plena nobleza.
Ese deseado quinto
ejemplar le tocó en suerte a Pepe Moral, y el joven torero aprovechó la ocasión
para recuperar el protagonismo que durante la temporada había perdido. De
recibo lo lanceó con temple, siendo fuertemente aplaudido. Se picó poco al
animal y este se quedó con la fuerza y la templanza ideal para hacerle el toreo
y el diestro así lo vio. No dudó en irse a los medios para darle al utrero el
tan de moda espectacular pase cambiado por la espalda. Sabiamente, de nuevo le
dio distancia, pues al novillo no le sobraban las fuerzas, para, llevándolo muy
toreado, ejecutarle varias tandas de largos y templados derechazos que hicieron
que la música sonara en su honor. Continuó con unos naturales de manos bajas
rematado con dos enjutos pases de pecho, que me recordaban a los de ¨El Cid¨.
Sin adornarse mucho, pues el espigado Moral es un torero de un estilo sobrio,
remató su labor con una estocada trasera y defectuosa. No obstante se pidió una
oreja con fuerza, la que el novillero paseó triunfalmente por el ruedo. Con su
primero había estado valentón y buscando un lucimiento que no era posible con
un soso y rajado novillo que, como sus otros cuatro descastados hermanos, se
quedaba corto. Unas templadas verónicas
y dos ajustadas medias fueron lo más destacable de su actuación con ese
novillo.
Del resto del
festejo hay poco más que resaltar, pues los descastados novillos se acababan
pronto y tanto Antonio Nazaré como Tendero, después de intentar de hacer el
toreo bueno, tuvieron que recurrir a esos arrimones finales, en los que se
expone mucho y se gana poco, sobretodo en la Maestranza, en done el público
demanda que los toreros abrevien una
vez probado que el triunfo es
imposible. Lo más sobresaliente de las actuaciones de Nazaré fueron las dos
tandas de elegantes y templados derechazos que le ejecutó a su primer novillo
antes de este rajarse, y de Tendero la decisión y la facilidad con que lidió a sus dos novillos, los perores del
encierro. Y de ambos hay que realzar el valor al meterse entre los pitones en
un toreo de cercanía intentando vanamente dar buenos pases en la parte final de
sus faenas para obtener mejores resultados de los que obtuvieron.
Reseña: Feria de San Miguel. Novillada. Viernes 26 de
septiembre. Novillos de “Guadaira” (bien presentados y descastados, excepto el
bravo y noble quinto, que fue aplaudido en el arrastre) para Antonio Nazaré (saludos; silencio tras aviso), Pepe Moral (silencio; oreja) y
Miguel Tendero (silencio; silencio). Entrada: 1/2.
Al día siguiente
amaneció lloviendo y tuvimos que cancelar la ida a la Venta del “Tentaero” de Carmona para torear las becerras.
Continuó lloviendo copiosamente y, a pesar de la lluvia persistente, de las
malas condiciones del ruedo y de que se pronosticaba que el tiempo era de más
lluvia, se hizo el sorteo de los seis toros de Daniel Ruiz que esperábamos
fueran lidiados a la seis de la tarde por
Julián López “El Juli”, Manuel Jesús “El Cid” y ¨Morante de la Puebla”, sustituyendo a José María Manzanares.
Unas tres horas
antes de la anunciada para comenzar la corrida escampó. Se abrieron las puertas
de la plaza como si la corrida fuera a darse y los tendidos poco a poco se
llenaron. Entonces, los espectadores vimos como,
en vez de una adecuada
cuadrilla de areneros provistos con medios mecánicos para acondicionar el
ruedo, solamente unos cuantos areneros, usando un par de carretillas de manos,
como en tiempos prehistóricos, hacían
el papel de estar solucionado el
problema, lo que con esos medios era una quimera.
Mientras
tanto, los tres matadores con sus
cuadrillas brevemente salieron para inspeccionar el estado del piso. Se
retiraron para deliberar con las autoridades. Un cuarto de hora después se anunció al enojado público, por medio de
un empleado portando una pizarra, que por unanimidad la terna había decidido no
torear por las malas condiciones del ruedo. Frustrados muchos de los
espectadores arrojaron las almohadillas al ruedo mientras que la mayoría hacía comentarios muy negativos sobre la
manera como esta y otras anteriores cancelaciones se habían efectuados.
Además, para echar
leña al descontento, fue una odisea para los asistentes el devolver los
billetes al tener que esperar largo tiempo haciendo cola en las taquillas, y
también el hecho de que no volvió a
llover durante el tiempo que hubiera durado el festejo aumentó el descontento.
Sin entrar en
detalles, digamos que la corrida del domingo, en la que hubieran actuado
Francisco Rivera Ordóñez, Miguel Angel Perera
y Alejandro Talavante, lidiando toros de “La Dehesilla”, también fue
suspendida por la inclemencia del tiempo, a través de un proceso similar al de
la cancelación del día anterior. De nuevo esto causó que el despechado público por segunda vez
abandonara los tendidos haciendo toda clase de criticas a los maestrantes por
no permitir el uso de la megafonía para impartir información, a la empresa por
no usar medios más prácticos para proteger y acomodar el piso del ruedo, e
incluso a los toreros por no haberse atrevido a torear bajo condiciones
difíciles.
Estas dos
cancelaciones sumadas a otras cuatro más
acontecidas durante la presente temporada en la Maestranza han marcado
un récord, y como la empresa no parece tomar las necesarias medidas para estar
preparada, para cuando sea posible, resolver los problemas creados por el mal
tiempo, los medios de comunicaciones se han unido a los aficionados en la
crítica contra la empresa y los maestrantes. Aquí cito porciones de
algunas de estas críticas:
Manuel Molés de Digital+ acertaba después de la primera
suspensión en Burladero.com:
Creo que hay
que tomar un remedio por el bien de todo el mundo. No entiendo que la lluvia
sea todavía un problema por muy pastoso que sea el albero. Esta situación no me
cuadra en ningún otro sitio. Hay mil soluciones que habrá que poner en
práctica…Esta mañana, a las doce, pregunté a la empresa si se suspendía la
corrida, pero me respondieron que estaban ilusionados por seguir adelante y que
harían todo lo posible. Yo lo he sentido por la gente que ha ido a la plaza,
los telespectadores, el equipo de Digital+… Espero que la empresa tome nota y busque
soluciones.
Por otro lado el
crítico sevillano Alvaro Acevedo, escribía en la revista 6TOROS6 con referencia
al uso de una lona o plástico para proteger el ruedo de la lluvia:
Resulta
que la empresa de Sevilla---con el silencio cómplice de los maestrantes---rayó
el desastre a la hora de afrontar la crisis generada por el clima adverso. A
algún iluminado se le ocurrió un día que lo de la lona era perjudicial para el
ruedo, pero nadie encuentra la ley física que indica que la protección del
albero con un gigantesco trozo de tela impermeable provoca que la tierra se
moje más que si permanece a la intemperie.
Concluye su
artículo con esta sabia advertencia:
Daremos
los políticos cien días más para que, tanto la empresa como los maestrante,
solucionen esto de una vez . Más que nada
por respeto al público y también para elevar la imagen de una plaza que
parece la de Villanueva del Membrillo cada vez que caen cuatro gotas. Un
servidor da una pista. Con dos carretillas y tres palas no se arregla esto.
Después de la
segunda suspensión declaraba Diego Martínez, presidente de la Unión Taurina de
Abonados de Sevilla a Burladero.com:
Estamos indignados por la falta de respeto al
abonado. La Empresa Pagés, ante una climatología incierta, no ha puesto los
medios ni el interés necesarios para preservar el estado del ruedo. La plaza
tenía un aspecto impresentable minutos antes de empezar la corrida y sólo había
tres areneros con una carretilla arreglándolo. En pleno siglo XXI esto se
debería solucionar”.
Continuaba Martínez diciendo que “Los toreros tampoco pueden revisar el
estado del piso a las seis de la tarde. Además, el reglamento permite una hora
de demora para poder dar el festejo. Los abonados creemos que la empresa y los
toreros han demostrado muy poco interés por torear. No se puede tratar así al aficionado.
Concluyo este
articulo, que debiera haber sido solo un resumen de la Feria de San Miguel,
uniendo mi punto de vista a las citadas críticas. Mi opinión está basada en mi
experiencia personal y las de seis amigos que vinieron de tierras lejanas, dos
como yo de los Estados Unidos, dos de México y los dos restantes de Francia.
Vinimos a Sevilla incurriendo en considerables gastos, anticipando presenciar
dos interesantísimas corridas con excelentes carteles y nos tuvimos que
conformar con ver como unos cuantos areneros, sin equipo apropiado para el
menester, hacían el simulacro de acondicionar el ruedo.
Comprendo que el
hombre en muchas circunstancias no puede prevalecer en contra de las
inclemencias del tiempo… pero con respecto a estas dos suspensiones se debería
haberlo intentado con grandes probabilidades de haberlo conseguido si se
hubieran usado los medios adecuados.