|
|
LA FERIA TAURINA ABRILEÑA 2008 DE SEVILLA
EMBORRONADA POR TOROS, PRESIDENTES Y MAL TIEMPO |
|
Introducción
Cuando volaba hacia
Sevilla desde los Estados Unidos en mi anual peregrinaje para presenciar los
festejos taurinos de la Feria de Abril, me aliviaba de los inconvenientes del
accidentado y largo viaje recreándome en los recuerdos de las gestas toreras
que en la bella Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla había presenciado
durante la primavera del año anterior.
Meditaba que los
resultados de los festejos del abono de la Feria de Abril 2007 habían sido
excepcionales, y que en ellos varios jóvenes diestros con sus triunfos se
afiliaron al selecto grupo de las estrellas que militan en la vanguardia del
toreo. Mis divagaciones me hicieron anticipar lo que pudiera suceder en el
albero maestrante durante el ciclo ferial del 2008.
Ahora,
casi un mes
después, en el vuelo de vuelta a América, para hacer que las esperas y las
muchas horas de vuelo no se eternicen, me distraigo anotando y resumiendo lo
que observé en esa feria sevillana, la que con las ferias taurinas primaverales
madrileñas marcan la pauta de la nueva temporada. Sin embargo, las
reminiscencias de los acontecimientos
que tuvieron lugar durante del ciclo ferial que acababa de presenciar no eran
agradables, ya que, en general la pobre calidad del ganado, las desacertadas
acciones de la empresa, los presidentes de los festejos y especialmente el mal tiempo emborronaron
una feria taurina que resultó de tal baja calidad que uno, como aficionado,
preferiría olvidarla.
Sin embargo, como
siempre hay algo bueno que resaltar, así que completaré este resumen primero
haciendo unos comentarios generales sobre el programa taurino, para luego
expresar mis impresiones sobre lo más significativo que tuvo lugar en el ruedo
de la Maestranza, y dar mis opiniones sobre toros y toreros con énfasis en lo
más positivo, pero sin ignorar lo obviamente negativo. Luego, complementaré mis
juicios y opiniones con los apéndices A y B que contienen alguna información
objetiva. En el Apéndice A se encuentra
los resúmenes de las reseñas de las corridas aparecidas en la prensa, y el
B muestra los ganadores de los premios
que conceden algunas entidades a los triunfadores del ciclo ferial.
Los carteles
El programa
anunciado para el ciclo ferial se componía de una novillada, dos corridas de
rejones y dieciséis corridas de toros. El abono se abrió el 23 de marzo con la
tradicional Corrida del Domingo de Resurrección, que también inaugura la
temporada taurina sevillana, y continuó cinco días después, el viernes 28 de
marzo, con la novillada seguida por la
celebración de solamente catorce festejos de los diecisiete anunciados,
cerrándose el ciclo el 13 de abril con una doble dosis taurina, una corrida de
rejones matinal y la lidia de la tradicional corrida de Miura por la tarde.
En los carteles
originales de las 16 corridas de toros aparecían los nombres de 34 diestros. La
base del abono la formaba “El Cid”, con cuatro actuaciones, José María
Manzanares y Alejandro Talavante, con tres festejos, y Enrique Ponce, “El
Juli”, “Morante de la Puebla”, Sebastián Castella, Miguel Angel Perera y
Sebastián Cortés con dos. Además, “El Fundi” hizo
doblete entrando en dos de
las corridas más duras, Palha y Miura. Juan Bautista no pisó el ruedo y Salvador Vega y Daniel Luque lo pisaron pero
solamente para hacer el paseíllo y para ser protagonistas juntos a Salvador
Cortés de una escandaloso espectáculo público,
mientras que el mismo Cortés y
los restantes espadas actuaron solamente una tarde. En las dos corridas
de rejoneo actuaron ocho rejoneadores, de los cuales solamente Diego Ventura
actuó en ambos festejos.
En general, los
carteles estaban bien terminados, pues en ellos aparecían, con dos excepciones,
todos los toreros de la vanguardia y, a la vez, daban cabida tanto a toreros de
menos fuste, complementando algunos de los buenos carteles, como a maestros
‘especialistas’ que junto a diestros que buscaban oportunidades para sobresalir
componían los carteles de las menos apetecibles ‘corridas duras’. En este
respecto chocaba que diestros como “Finito de Córdoba”, Javier Conde o “El
Capea”, toreros que no han triunfado últimamente en Sevilla entraran en buenos
carteles, mientras que a Pepín Liria, quien tantos triunfos ha conseguido en
Sevilla, no se le haya dado una mejor oportunidad en su temporada de despedida.
El fenómeno José Tomás y el prometedor Cayetano eran los ausentes a que nos
referíamos, y ambos se quedaron fuera del abono por la empresa considerar que
sus exigencias no eran justificadas bajo las circunstancias.
Con respecto a las
ganaderías los hierros de origen Domecq prevalecían en los carteles, ya que
incluso se iban a lidiar dos encierros de “Zalduendo” y se lidiaron tres de Juan Pedro Domecq, dos a su nombre y otro
con el hierro de “Parladé”. Las excepciones eran los cinco hierros de las
corridas ‘toristas’ Palha, Cuadri, Cebada Gago, Victorino Martín y Miura más
los tres hierros salmantinos “Valdefresno” y “Puerto” y “Ventana de San Lorenzo”, que son de de
origen Atanasio.
Seré breve
comentando sobre la novillada y sobre la primera corrida de rejones. De la
novillada comento poco debido a que dado la falta de calidad del ganado hay
poco notable que comentar, y sobre el primer festejo de rejones porque no puedo
expresar mis propias opiniones por no haber ocupado un lugar en el tendido por
lo que me veo obligado a hacer eco de
lo que leí en la prensa.
El viernes 26 de
marzo, con la única novillada anunciada, se inició el ciclo continuado de los festejos taurinos. Salieron por los
chiqueros siete utreros, uno de sobrero, de “El Serrano”, más otro sobrero de
Macandro. Los seis novillos lidiados estaban bien presentados pero estuvieron
faltos de casta, fuerzas y movilidad. Solamente el primero y el quinto
ofrecieron algunas opciones para el lucimiento, y con ellos Antonio Nazaré y
Oliva Soto con capote y muleta dieron muestras de buen torear. Se apreció la
elegancia de Nazaré y el arte castizo de Oliva Soto. Ambos salieron al tercio a
saludar al rematar a esos novillos mientras que fueron silenciados en los otros
utreros de sus respectivos lotes. Juan
Luis Rodríguez, con el peor lote, fue silenciado en su primero y ovacionado en
sexto. La falta de transmisión del ganado y la falta de brevedad de los
novilleros hicieron que el festejo se hiciera largo y anodino.
El domingo 30 en la
primera corrida de rejones Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego
Ventura lidiaron toros de Fermín Bohórquez que fueron manejables, Ventura,
repitió el triunfo del año anterior, entusiasmando con su peculiar estilo de
rejonear, el cual combina lo clásico con lo espectacular, el que apela tanto al
exigente aficionado como al público menos docto en la hípica taurina. Cortó
tres apéndices
y abrió la Puerta del Príncipe.
El veterano Bohórquez paseó una oreja del cuarto en una aclamada vuelta
al ruedo. En cambio, Pablo Hermoso de Mendoza estuvo en maestro pero sin
conseguir entusiasmar a los espectadores como es su norma. Se fue de vacío.
En la corrida
matinal de rejones del último día de feria Diego Ventura triunfó de nuevo a lo
grande. Con un toro quedado hizo lo que parecía imposible. El jinete consiguió
que su cabalgadura, paso a paso, bambaleándose, sin una muestra de duda o
miedo, llegara de frente a apenas un metro del rajado astado para, después de
un cambio entre los pitones, permitir al jinete clavar un rejón en todo lo
alto. Acciones de igual o mayor mérito las repitió Vargas con sus bellos y
bravíos caballos “Distinto”, “Morante” y “Guaraña”, los cuales parecen pensar
delante del toro como el mejor lidiador. El caballero portugués añadió dos
orejas más a las tres conseguidas en su anterior actuación. El joven maestro,
Andy Cartagena, quien a su espectacular estilo le ha sumado más hondura, se
llevó el otro trofeo concedido en el festejo. Alvaro Montés dio una vuelta al
ruedo después de una leve petición; Martín Burgos también tuvo petición; y Antonio Domecq y Leonardo Hernández fueron
fuertemente ovacionados. Estos últimos cuatro rejoneadores hubieran podido
abandonar el ruedo con algún trofeo en su poder, pero fallaron con el rejón de
muerte. Los toros de José Benítez Cubero tenían tanto presencia como nobleza,
pero en los últimos momentos de la lidia se les acabó el gas. La corrida, a
diferencia de algunas de las de a pie en esta feria, duró apenas dos
entretenidas horas.
De las dieciséis
corridas de toros se celebraron solamente trece, pues las corridas del martes
8, el miércoles 9 y el jueves 10 de abril se suspendieron por lluvia. En ellas debieran de haber actuado Juan
Bautista, Salvador Vega y Daniel Luque en sus únicas presentaciones, Manzanares
y Talavante en sus terceras y últimas actuaciones en el ciclo ferial, “El Juli”
y Salvador Cortés en sus repeticiones y
“El Cid” en la tercera de sus cuatro corridas contratadas. En estos trece
festejos actuaron treinta y un diestros, y como sería largo y tedioso referirme
y analizar detalladamente las actuaciones de todos ellos, me referiré
principalmente a los toreros que más han impactado con sus triunfos, aunque eso
no quita que muy de paso haga algunas referencias a algunos diestros que por
bien o por mal se hayan hecho notar.
Pondré cierto orden
en este resumen refiriéndome primero a los toreros de la vanguardia, y a los
que con ellos completaban los carteles de las corridas en la cuales se lidian
toros de las ganaderías de tipo comercial, para luego seguir comentando sobre
los diestros ‘especialistas’ en corridas duras más sobre los diestros modestos
que lidian ese tipo de ganado, con la esperanza de obtener el elusivo triunfo
que les sirva para avanzar en sus carreras.
El Domingo de
Resurrección, el 23 de marzo, Enrique Ponce, Manuel Jesús “El Cid” y Alejandro
Talavante inauguraron la temporada sevillana, lidiando un encierro de
¨Zalduendo”. La expectación era enorme por ver triunfar de nuevo a esos tres
toreros en Sevilla, pero los ‘zalduendos´, que salieron mansos, sosos y rajados
en general, se encargaron de frustrar las esperanzas de los espectadores que
abarrotaban el coso. Las excepciones fueron el segundo astado que fue noble y
repetidor, y el quinto que embestía con clase, aunque su calidad se disipó a
mitad de la faena. “El Cid” se llevó
ese mejor lote, y le completó a su primero una faena compuesta de tres largas
series de interminables clásicos naturales, ejecutados con la muleta barriendo el albero, y que
fueron rematadas con eternos pases de pecho. Entonces, la faena bajó algo de
tono al torear con la diestra, no obstante, unos sentidos trincherazos
volvieron a calentar el ambiente y, al matar bien, se llevó el único trofeo
concedido esa tedia tarde y el único que obtuvo en sus tres actuaciones. En su
segundo después de lancear con clase, iba por el camino de repetir el triunfo
pero el toro, después de embestir con notable nobleza en apenas una docena de
veces, se paró sin más, y la cosa se acabó. El de Salteras salió a saludar al
tercio después de matar con facilidad.
Por otro lado, los
intentos de faenas de Ponce fueron inútiles con ambos toros, los que eran modelos de sosería. Con Talavante
sucedió más de lo mismo, auque con la diferencia que a Ponce se le vio estar
por encima de sus toros, mientras que a Talavante se le notó desfasado y con
falta de imaginación en su labor, aunque no le faltó cierta decisión que rayaba
en la machaconería. Ambos diestros fueron silenciados.
Ni Talavante en el
festejo del viernes 4 de abril con los desaguados ‘torrealtas’, ni Ponce en la corrida del lunes 7 de abril
con dos descastados y pobremente presentados toros de Juan Pedro Domecq
hallaron el material para el triunfo que buscaban. Por lo tanto, el maestro
valenciano se fue de Sevilla sin pena ni gloria, el y joven diestro extremeño
dejó la Maestranza con más pena que gloria.
A Talavante, sobre el papel, le quedaba una oportunidad para
desquitarse, pero esa ocasión la perdió al suspendérsele la corrida del martes 8 de abril por las inclemencias del
tiempo. En ese festejo estaba anunciado con Juan Bautista y Manuel Jesús “El
Cid” para lidiar un encierro mixto del
“Puerto de San Lorenzo” y “La Ventana del Puerto”.
Como he mencionado también el agua restó otra oportunidad a “El Cid”, pero este, por el contrario, ya había triunfado el Domingo de Resurrección y estuvo a punto de hacerlo con los ‘victorinos’ y, además le quedaba aún otra actuación en el ciclo ferial. El del Salteras y los ‘victorinos’ viene siendo una combinación mágica. La magia estaba funcionando una vez más, el jueves 3 de abril, cuando “El Cid”, después de haberse lucido en unas templadas verónicas con el tercer toro de la tarde, un animal bravo y repetidor, pero que necesitaba ser lidiado y dominado, se recreaba en los medios ligando una clásica, templada y poderosa faena izquierdista que le hubiera merecido algún trofeo. Entonces, el maestro olvidó que la espada es para enterrarla en el morrillo y no para pinchar repetidamente como él hizo antes de tumbar al toro con el descabello. El trofeo se lo llevó el viento y el maestro tuvo que conformarse con salir a l tercio a recibir el aplauso de la concurrencia. Al ‘victorino’ que cerró plaza, un animal con peligro, le sacó buenos pases basándose en dominio y la buena lidia, pero de nuevo Manuel volvió a ser “El Cid” de antaño cuando no sabía matar. Fue silenciado. En su ultima aparición en la feria el viernes 11 de abril le tocó enfrentarse con dos deslucidos e impresentables astados de Juan Pedro Domecq, cuya sosería no le dio muchas opciones para el lucimiento, y además volvió a usar mal los aceros, por lo que los resultados de su actuación, sin ser malos, no fueron brillantes. Fue aplaudido en su primero y silenciado en su segundo. A “El Cid” le queda otra oportunidad en la feria de septiembre para reconquistar a su Sevilla.
En el festejo del
sábado 5 de abril, aunque los astados de “El Ventorillo” estaban irregularmente
presentados y dieron un juego desigual que iba desde el primero con 610 quilos,
que era bronco con peligro, pasando por dos buenos y nobles
toros, el segundo y
el sexto, “El Juli”, José María Manzanares y el Miguel Perera proveyeron unos
de los momentos más memorables en una opaca feria. El joven maestro “El Juli” demostró en el primer toro que está
más que listo para defender su bien merecido sitio en la cima. Dominó a su
peligroso primero con una magistral lidia para luego, pegándose un arrimón con
la voluntad de un novillero hambriento, pero siempre con la sabiduría de un
veterano lidiador. Sobresalieron un par de series de excelentes naturales.
Remató su buena faena con una gran estocada, para llevarse una de esas orejas
que solo un valiente maestro es capaz de cortar. Con su segundo también estuvo
por encima de su enemigo y salió al tercio a saludar después de matar de una
estocada algo trasera. Esta fue su
única corrida toreada en la feria, ya
que su segunda fue suspendida. El madrileño mantiene su cartel en
Sevilla. ¡Que
bonito es ver torear con arte, hondura, clase, empaque y entrega! Eso fue lo
que consiguió hacer Manzanares con el tercer buen toro. Que manera de dar el
pecho, brevemente adelantar la pierna contraria y llevar al toro embebido en
los vuelos de la muleta corrigiendo las arrancadas con sutiles toques iniciados
en las quebradas muñecas. Esto es lo que hizo este joven torero que avanza
hacia la cima a una velocidad estelar. El toro se rajó y la faena no tuvo el
remate esperado. pero al matar de una estocada trasera se le concedió una
merecida oreja. Después de este segundo toro la mansedumbre de los tres
siguientes dio un giro negativo al festejo, el que no se levantó hasta que en
el sexto Perera consiguió ejecutar la faena más completa de la tarde, y tal vez
de la feria, la que concluyó con el extremeño paseando las dos orejas y dejando
la plaza a hombros. La conducta del toro en el capote y con los de a caballo no
hacia presentir lo que nos ofreció
Perera con ese toro después de brindar la faena al público. Dos escalofriantes
pases cambiados por la espalda en los medios fueron el emocionante aperitivo
del plato fuerte con que nos deleitó luego. Lo que siguió fue un toreo serio y
puro con pases poderosos, largos y
templados que dejaban marcas en la arena al forzar al astado a besarla. Luego
exprimió la faena con pases ojedistas a milímetros de los pitones, para rematar
la buena obra con una buena estocada.
Manzanares mejoró su
obra cortando dos orejas después de torear bajo las peores condiciones
climáticas que nos
podamos imaginar: un vendaval y un diluvio que no cesó hasta
tres días después. Esto sucedió el lunes 7 de abril con uno de los peores
presentados toros de Juan Pedro Domecq, el que por el contrario resultó tener
tal motor que nos hizo olvidar el mal tipo del animal. La faena tuvo todos los
buenos ingredientes con la que se ganó un trofeo dos días antes, más la
decisión de no dudar en jugarse la vida en un ruedo que era un barrizal y un
viento que hacia que la muleta se asemejara a una flameante bandera. Esta vez
el premio fue de dos orejas y le aseguró ser el candidato al premio ‘máximo
triunfador de la feria’. No tuvo otro
chance para repetir la gesta, pues el festejo del día 15 de abril se suspendió,
en el cual, acompañado por “El Juli” y
“Morante de la Puebla”, se iba a enfrentar con un encierro de “Zalduendo”.
Por otro lado, el
viernes 11 de abril Perera no repitió el triunfo, siendo silenciado en su lote,
como también lo fue Curro Díaz en su única presentación. Esa tarde se lidió el
segundo manso encierro de Juan Pedro Pedro Domecq, el que, aunque tenía algo
mejor trapio que el primero, más los dos sobreros con diferentes hierros,
hicieron que la tarde fuera muy larga e insufrible. De las protestas del
público no se salvó ni la presidenta Anabel Moreno por sus caprichosas
decisiones.
Ningún otro diestro
que entró en los carteles de las corridas llamadas comerciales triunfó. Castella estuvo decidido pero desdibujado en
sus dos actuaciones, lo mismo que
Salvador Cortés, Antonio Barrera, Matías Tejela y “El Capea”, en sus únicas
presentaciones; Curro Díaz y Morante dieron algunos toques artísticos,
especialmente el último; “El Cordobés” cumplió sin más; “El Fandi” dio un
grandioso espectáculo con dos emocionantes tercios de banderillas y también se
lució con el capote; en cambio, estropeó su labor con la muleta al hacer un
toreo descentrado y sin temple. Las notas más negativas las dieron Javier
Conde, que no quiso ver a sus toros, “Finito de Córdoba” y Francisco Rivera
Ordóñez que oyeron algunas protestas. Los resultados de las actuaciones de
estos espadas pueden verse en el Apéndice 'A' Carteles y Resultados.
malas
condiciones del piso, la autoridad decidió seguir adelante con la celebración
de la corrida, pero cuando ya el público llenaba los tendidos, comenzó a llover
y el presidente con la venia de la terna decidió que se aplazara por media hora
el comienzo de la corrida, lo que se anunció arcaicamente con un mensaje
escrito con tiza en una pizarra.
Entonces, dejó de llover, y el presidente Antonio Pulido Plaza, quince
minutos después, sin consultar de nuevo a los espadas, y desde su oficina en
donde se había aislado, decidió sin más suspender el espectáculo. Esta decisión
fue anunciada al público por medio de la susodicha pizarra. El desconcierto fue total, pues los toreros, deseosos
por actuar, se emplazaron en el centro
del ruedo, negándose a aceptar la decisión del presidente. Varios policías
rodearon a los toreros como si fueran criminales, y mientras que el público
confundido lo mismo protestaba que aprobaba la decisión. Mientras tanto la lluvia había cesado.
Después de un largo rato el público, poco a poco, abandonaba la plaza mientras
que también los desilusionados toreros se replegaban del ruedo.
Afortunadamente, el final fue pacífico. Aunque el presidente estaba en su
derecho de suspender el festejo, su falta de relaciones públicas causó que
fuera destituido de su cargo. El incidente pudo ser evitado con menos
preponderancia y más paciencia y modestia. De todas maneras fue indigno que eso
sucediera en la Maestranza, una plaza de primerísima categoría. En la pre-feria se lidiaron los encierros de Palha, Cuadri, Cebada Gago y Victorino Martín, y la feria se
cerró el domingo 13 de abril con la
tradicional corrida de Miura.
Los astados de estos encierros ‘duros’, excepto por el ganado de Victorino
Martín, ni dieron muchas opciones para
el lucimiento a sus lidiadores ni tampoco
proyectaron a los tendidos la emoción
que a menudo produce la tosca bravura que se supone caracteriza a muchos de los
toros de esos encierros. Por el contrario, muchos de esos astados ‘duros’
fueron más bien blandos, además de mansos y de carecer de movilidad, hecho que
causó que varios fueran devueltos a los corrales. De los treinta toros lidiados en estos cinco festejos solamente
tres fueron arrastrados faltándoles un apéndice. “El Fundi” le cortó una oreja
a un ‘palha’, Pepín Liria a un ‘victorino’ y Javier Valverde a un ‘miura’.
También, Antonio Ferrera dio una clamorosa vuelta al ruedo al rematar al
segundo ‘victorino’ de su lote, al que se le dio una discutida vuelta al ruedo.
Sus lucidos, emocionantes y arriesgados tercios de banderillas, pudiéndoles a
los codiciosos ‘victorinos’ y jugando con ellos, contribuyeron a hacer de esa tarde una de las más
entretenidas de la aburrida feria
Por otro lado, esos otros toreros que entraron en estas corridas
‘toristas’ buscando oportunidades para hacerse notar, no lo consiguieron, pues
ninguno tuvo un triunfo significativo. Tristemente, hay que considerar que para
ellos el estar bien, el lucirse en ciertos momentos, el completar un lucido
tercio de banderillas, hacer una lidia efectiva, dar un quite o bordar unos
pases con duende, estar muy valiente o voluntarioso, saludar desde el tercio, o
ser ovacionados no les es suficiente para que sus actuaciones les produzcan recompensas
notables. Así que me evito aquí mencionar nombres, ya que los concretos
resultados de sus actuaciones pueden leerse en el Apéndice A.
En cambio, terminaré esta sección comentando sobre la gesta heroica de
Pepín Liria con un ‘victorino’ así como sobre las lecciones de maestría de “El
Fundi” con los ‘palhas’ y los ‘miuras’, y sobre la meritoria faena que Javier Valverde le ejecutó a un
complicado ‘miura’.
Pepín Liria ha sido uno de los diestros que en los últimos tiempos ha
sumado más trofeos en la Maestranza, y casi siempre se los ha ganado a base de
valor con toros bravíos y complicados. Su recompensa a menudo ha sido
inapropiada, pues a pesar de sus logros, ha tenido que venir a las ferias
sevillanas entrando en los carteles menos deseados. Cuando ya parecía imposible
que este héroe hiciera otra gesta en la Maestranza, la hizo de nuevo en la
tarde del 29 de abril del 2008 cuando se
despedía de su público sevillano, y
cuando ya no le quedaba nada que ganar ni probar. Se fue a las puertas de los toriles
para recibir a portagayola al cuarto toro. Este se frenó a unos pasos del
maestro y, al no poder eludirlo, Pepín fue enganchado y zarandeado como si
fuera un pelele. Milagrosamente salió ileso y continuó ensalzando una docena de
forzadas verónicas mientras que la música tocaba, con la gente puesta en pie
aplaudiéndole. Brindó su último toro lidiado en Sevilla a la afición, para
luego con la, muleta ejecutar una faena dramática, jugándose el pellejo en cada
pase. No había mucho lugar para florituras, pero sí para con maestría sacar
pases de donde no los había. Entonces, sufrió otra cogida, la que si fuera
posible era aún más escalofriante que la primera. Todo el mundo al quite,
incluso un banderillero se apoyó en el cuello del salvaje animal para robarle
la presa de los pitones. Incorporado
siguió dando varios pases más y ejecutó una estocada que causó una muerte
espectacular de un toro bravío. El público pidió las dos orejas y, por la
presidenta Anabel Moreno no conceder más que una, se exigió que el murciano
diera dos aclamadas vueltas al ruedo, y
al concluirlas la dama presidenta oyó una fenomenal bronca. Un adiós dramático
de un maestro y torero valiente como existen pocos.
Por otro lado, las actuaciones de “El Fundi”, otro torero con
agallas, con los ‘palhas’ y los
‘miuras’ no fueron caracterizadas por el drama, sino por una soberana maestría
que le hizo mostrar un toreo clásico, conseguido a través de una sabia lidia.
De sus cuatro faenas
resaltó la que le hizo al primer toro de Palha. El astado
tenía poder y una bravura bronca, con la tendencia a quedarse corto. El maestro
se lució toreando por verónicas y en banderillas. Con la muleta, usándola como
látigo primero, atemperó las fieras embestidas del animal, para luego torear
con ambas manos con temple y clase. Falló con la espada y el trofeo se quedó en
una vuelta al ruedo. En cambio, se llevó la
oreja de su segundo toro, después de una faena valiente, precisamente
por ejecutar una fantástica estocada, la cual ha resultado ser la mejor de la
feria. Intentó repetir el éxito con los mansos ‘miuras’, pero era imposible
lograrlo. Sin embargo, se vio de nuevo la labor de un maestro en la lidia,
aunque en este caso no en el uso de los aceros. El veterano maestro madrileño
ha salido de Sevilla con su cartel en alza.
La tarde de la miurada fue larga, ya que duró más de tres horas, y
accidentada pues salieron al ruedo siete toros de Miura, uno como sobrero, y
otro sobrero del Conde de la Maza. El tratar de retirar los dos toros del ruedo
fue la principal causa de la tardanza. La razón de esta demora, y otras
similares que han sucedido en otros festejos, y es debido a que la empresa no
cuenta con bien entrenados cabestros. Estos parecen
que salen al ruedo a
defecar, y luego se van a los medios para observar el ambiente y para
espantarse cada vez que el toro los mira. Mientras tanto el mayoral se
convierte en el protagonista, intentando con su vara y chaqueta encerrar al
toro, lo que con paciencia y tiempo consigue. Pero no esta vez, cuando el
segundo ‘miura’ se negó a entrar, y entonces se vio una indigna escena en
la que dos puntilleros intentaban
apuntillar al avispado animal, sin conseguirlo. Galantemente, Juan José Padilla
se ofreció a matar al toro que estaba entero, y lo consiguió eficientemente.
Como premio le tocó lidiar un sobrero con malas ideas que pesaba la friolera de
680 quilos. El jerezano estuvo valiente
y decidido, tanto en este toro como en el siguiente, saludando desde el tercio
al completar su voluntariosas labores con capote, banderillas y muleta. El
mejor momento de la interminable tarde lo ofreció el salmantino Javier Valverde
quien, con un valor seco y mucha voluntad, le sacó un par de series vistosas a
un toro que embestía punteando a media altura. Remató la faena con un estoconazo
bajo que causó la muerte instantánea del animal y el público, ignorando este
hecho, pidió la oreja que el presidente concedió. El salamantino abrevió con el
grandullón y molesto sexto ‘miura’, el cual pesaba 650 quilos. Su hacer fue
silenciado.
Así con el clásico silencio sevillano se cerró una feria taurina que
ha dado motivos para que sonaran ruidosas protestas de un paciente público que
en la mayoría de los festejos ha colmado los tendidos de la Real Maestranza.
Este año, a diferencia del anterior, el tiempo aguó la fiesta al
causar las suspensiones de tres corridas consecutivas, caso insólito en
Sevilla, como también las caprichosas decisiones de la autoridad y la empresa
crearon confusiones e inconvenientes.
Por otro lado, si el alto número de apéndices obtenidos en un ciclo ferial
es una indicación de una feria triunfal, el corte de solamente diez orejas en
trece corridas de toros y una novillada muestra lo contrario. Manzanares cortó tres,
Perera dos mientras que “El Fundi”, Pepín Liria, “El Juli”, “El Cid” y Javier Valverde una cada
uno. Algo mejor les fue a los rejoneadores, quienes en solamente dos
festejos obtuvieron siete trofeos; Diego Ventura arrasó con cinco orejas y fue el único
protagonista que abrió la Puerta del Príncipe durante el ciclo ferial, y Fermín
Bohórquez y Andy Cartagena se merecieron una oreja por cabeza.

APENDICE A:
RESEÑAS DEL PROGRAMA TAURINO DE LA FERIA DE ABRIL 2008
Los siguientes son los carteles del Domingo de Resurrección y de los festejos de la Feria de Abril con los resultados estilo reseña:
Domingo 23 de marzo. Domingo
de Resurrección. Toros de “Zalduendo”
(bien presentados, débiles y descastados; el mejor el 2º que fue manejable y
repetidor) para Enrique
Ponce (silencio; silencio), “El Cid” (oreja;
ovación) y Alejandro
Talavante (silencio; silencio). Entrada: lleno.
Viernes 28 de marzo. Novillos de “El Serrano” (parados y flojos, en general; 3º y 4º devueltos; 4º
bis de Macandro difícil) para Antonio Nazaré (ovación; silencio), Oliva Soto
(ovación; breve petición y saludos) y Juan Luis Rodríguez (silencio; ovación). Entrada: 3/4.
Sábado 29 marzo. Toros de “Palha”
(bravos para el caballo, con dificultades para los de a pie) para “El Fundi” (vuelta; oreja), “Jesuli de Torrecera”
(silencio; silencio) y Luis Bolívar (silencio; silencio).
Entrada: 3/4.
Domingo 30 de marzo. Corrida de rejones. Toros de Fermín Bohórquez (1º y 2º manejables; mansos 3º y 4º; buenos 3º Y 6º)
para Fermín Bohórquez (ovación;
oreja), Hermoso de Mendoza (silencio; ovación) y Diego Ventura (oreja; dos orejas; salida Puerta del
Príncipe). Entrada:
lleno.
Lunes 31 marzo. Toros de Herederos de Celestino Cuadri (bien presentados; mansos con dificultades y
aplomados, algunos doblaron las manos) para
Sánchez Vara (saludos; saludos),
Iván García (silencio;
silencio) y Fernando
Cruz (saludos; silencio). Entrada: 3/4.
Martes 1 abril. Toros de Cebada
Gago (descastados y
pitados en el arrastre, excepto el más manejable 6º) para López Chaves (dos avisos y silencio; silencio), Luis
Vilches (silencio;
saludos) y César
Girón (ovación; silencio). Entrada: 3/4.
Miércoles 2 abril. Toros de “Valdefresno”
(mansos y deslucidos, pitados en
el arrastre; el 2º devuelto, el sobrero del Conde de la Maza difícil) para Antonio Barrera (silencio; saludos), Matías Tejela
(silencio; silencio) y
“El Capea” (saludos; silencio).
Entrada: 3/4.
Jueves 3 abril. Toros de Victorino
Martín (bien
presentados y encastados; vuelta al ruedo al 5º) para Pepín Liria (ovación; oreja, petición de otra y dos
vueltas), Antonio Ferrera (silencio; vuelta) y “El Cid” (saludos; silencio). Entrada: lleno.
Viernes 4 abril. Toros de “Torrealta”
(sosos, blandos y descastados; el
1º devuelto por cojera) para Javier Conde (pitos; bronca), Sebastián Castella
(ovación; silencio)
y Alejandro Talavante
(silencio; silencio). Entrada: lleno.
Sábado 5 abril. Toros de “El
Ventorcillo” (de
irregular presentación y juego, descastados; los mejores el noble 2º y el
encastado 6º) para “El
Juli” (oreja; saludo), José María Manzanares (oreja; saludo)
y Miguel Ángel Perera
(saludo; dos orejas y a hombros). Entrada: lleno.
Domingo 6 abril. Toros de “Parladé” (mal presentados, sosos, blandos; el 1º fue devuelto a los corrales por cojera) para
“Finito de Córdoba” (silencio;
bronca), “Morante de la Puebla” (Dos avisos y saludos; ovación) y
Salvador Cortés (silencio;
silencio). Entrada:
lleno.
Lunes 7 abril. Toros de Juan
Pedro Domecq (presentación
variada, algunos anovillados; descastados y faltos de fuerzas; el 4º devuelto a
los corrales por débil; bravo y repetidor el 6º) para Enrique Ponce (saludos; silencio), Sebastián
Castella (silencio; saludos)y José María Manzanares (silencio; dos
orejas). Entrada: lleno.
Martes 8 abril. Toros de “Puerto
de San Lorenzo” para Juan Bautista, “El Cid” y Alejandro
Talavante (suspendida al mediodía).
Miércoles 9 abril. Toros de “Zalduendo” para “Morante de
la Puebla”, “El Juli” y José María Manzanares (suspendida al mediodía).
Jueves 10 abril. Toros de “Alcurrucén” para Salvador Vega, Salvador Cortés y Daniel Luque (suspendida controversialmente con el
público ya en la plaza).
Viernes 11 abril. Toros de Juan
Pedro Domecq (mal
presentados, mansos; los inválidos 2º, 3º y 6º devueltos a los corrales, los
sobreros tuvieron similares condiciones) para Curro Díaz (silencio; silencio), “El Cid”
(ovación; silencio) y
Miguel Ángel Perera (silencio;
silencio). Entrada: lleno.
Sábado 12 abril. Toros de “Torrestrella” (descastados pero manejables, el mejor el 5º ) para
“El Cordobés” (silencio;
silencio), Rivera Ordóñez (silencio; división) y “El Fandi” (petición y saludos; saludos). Entrada:
lleno.
Domingo 13 de abril. Matinal de rejones. Toros de Benítez Cubero (bien presentados y manejables, algunos parados) para
Antonio Domecq (ovación), Martín
Burgos (ovación), Andy Cartagena (oreja),
Diego Ventura (dos orejas), Álvaro Montes (petición y vuelta) y Leonardo Hernández (ovación). Entrada: lleno.
Domingo 13 abril.
Toros de Miura (bien
presentados, pero flojos y descastados con
dificultades; 2º y 4º devueltos por caerse, 4º bis del Conde de la Maza
grande, manso y con peligro) para “El Fundi” (2 avisos y ovación; saludos), Juan José
Padilla (saludos;
saludos) y Javier
Valverde (oreja; silencio). Entrada: lleno.

APÉNDICE B:
PREMIOS
Premios de “Real Maestranza”:
Al concluir el ciclo de festejos
taurinos de la Feria de Abril el jurado de la Real Maestranza de Caballería
otorgó los siguientes premios reconociendo la excelencia de lo acontecido en el
ruedo maestrante:
“Triunfador de la Feria”:
José María Manzanares;
“Mejor faena”: Miguel Angel
Perera;
“Mejor estocada”: José
Pedro Prados 'El Fundi';
“Mejor rejoneador”: Diego Ventura;
“Mejor subalterno
lidiando”: Curro Molina;
“Mejor subalterno en banderillas” Curro Molina;
“Mejor picador”: Pedro Morales "Chocolate";
“Mejor toro”: astado “Gallatero”, de
Victorino Martín; y
“Triunfador de la Feria”: José María Manzanares;
“Mejor rejoneador”: Diego Ventura;
“Trofeo Vicente Zabala” a
la mejor faena”: Miguel Angel
Perera;
“Trofeo Curro Romero” al
mejor toreo de capote”: desierto;
“Mejor estocada”: José
Pedro Prados “El Fundi”;
“Mejor banderillero”: Curro Molina;
”Mejor picador”: Pedro Morales "Chocolate";
“Mejor ganadería”: Victorino Martín;
“Mención especial”
para Pepín Liria por su triunfo en su despedida.
Nota: Carteles del pintor Pedro Escacena
![]()