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OPINIÓN: |
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Ya
estamos acostumbrados a leer noticias y crónicas laudatorias del extraordinario
matador de toros José María
Manzanares, uno de los diestros que actualmente hace el mejor y más puro toreo.
Por lo tanto, el último día del mes de julio nos sorprendió leer en los portales
taurinos del Internet, y más tarde en la prensa escrita, la lamentable noticia,
distribuida por la Agencia EFE, que informaba que el joven diestro alicantino José María Manzanares había sido
condenado a un año de prisión por un delito de agresión.
Según
lo reportado por esos medios, en términos generales, esto fue lo que ocurrió.
El día 5 de marzo de 2007 a las once y veinte de la
mañana en la Estación de Servicio 'La Goleta' de Alicante, Manzanares se
hallaba allí en su coche, acompañado
por su novia, dispuesto a usar el servicio
de lavado del auto y, según manifiesta el empleado de la gasolinera, “no
respetó el turno establecido”, por lo que el empleado, quien no podía ser identificado
por un uniforme o placa, se acercó al coche para llamarle la atención.
El diestro alude no haberlo
oído por el ruido de la maquinaria del establecimiento, por lo cual él continuó
haciendo uso del servicio y, cuando se encontraba ya en la zona de secado, el
mismo empleado se acercó al coche para reprocharle su acción. Manzanares salió
del coche y ambos se envolvieron en una discusión que ocasionó un forcejeo, con
el resultado de que Manzanares pegara un puñetazo al oponente, causándole una
herida leve que luego requiera unos puntos de sutura.
Ahora,
casi quince meses después en el juicio del caso, la juez del Juzgado de lo Penal número 6 de Alicante ha
encontrado a Manzanares culpable del delito de agresión, condenándolo a un año
de prisión y a indemnizar al empleado con 1.640 euros por el daño causado.
También, el empleado de la gasolinera estaba igualmente acusado de una falta de
lesiones e injuria. Sin embargo, la juez, basándose en que Manzanares no
presentaba signos de violencia externa, absolvió al empleado, al determinar que
su acción “era más defensiva que agresora.”
Manzanares tenía diez días a
partir de la fecha del juicio para apelar la sentencia, lo que sin duda hará.
Sin conocer a fondo los
detalles sería difícil opinar con certeza sobre el grado de culpabilidad de la
conducta del joven diestro y de la
severidad de su acción, en cambio uno no duda ni por un segundo en afirmar que
fueran cuales fueran las circunstancias en esa o cualquier situación, la fuerza
no es una manera racional para resolver conflictos y problemas.
Sin embargo,
al mismo tiempo uno cree que la
severidad de la condena parece ser excesiva, sobretodo cuando se compara con
otros casos de agresiones más serias, y los que las cometen andan sueltos por
las calles cometiendo nuevas, e incluso peores, fechorías. Tal vez, y no
pretendo leer la mente de la juez, sino solamente sugiero que con la severidad
de su sentencia, su señoría haya intentando enviar un mensaje a las figuras
públicas, anunciando que ellos son tan
responsables de sus actos como las personas
desconocidas, o más aún, por sus privilegiadas posiciones en la
sociedad y por la estima que la gente les tiene, . Si fuera así, la juez quizás haya usado
injustamente el caso
Manzanares como un ejemplo para enfatizar su punto.
De todas maneras, uno concuerda
con lo expuesto sobre el caso por Paco Cañamero en la TRIBUNA DE SALAMANCA:
Además, a Manzanares, con tanto murmullo, dimes y diretes, se le está haciendo un daño irrecuperable como persona. También como torero. Porque es injusto el juicio paralelo tan parcial e improcedente al que está siendo sometido, sin darle tan siquiera la posibilidad de defenderse ante los despiadados ataques que recibe desde que se filtró la sentencia. No hay nada peor que un juicio mediático en el que todo el mundo opina y al final, el daño es peor que el de la propia condena.
Por otra parte, tampoco se puede olvidar que el muchacho si hizo algo mal que lo pague, como todo el mundo. Pero de forma justa, sin que el resto de la sociedad, interesadamente, se cebe con él....
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