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RESUMENES EN DATOS Y NUMEROS DE
ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES FERIAS
INVERNALES SUDAMERICANAS- 2006-7: |
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En Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela se celebran temporadas taurinas
durante todo el año, pero las ferias principales de esos cuatro países
acontecen durante el invierno europeo, entre octubre y marzo, cuando las figuras y notables diestros
europeos atraviesan el charco para formar parte y realzar los abonos de esas
ferias sudamericanas.
Es durante la inactividad taurina invernal en España, Francia y Portugal
cuando lo que taurinamente sucede en México y los países taurinos de América
del Sur cobra actualidad.
En las temporadas taurinas europeas , aparte de
las crónicas correspondientes a cada festejo, es posible tener una idea general
del curso de la temporada, o de la trayectoria de los toreros, refiriéndose a
las estadísticas que registran los resúmenes de las ferias y los datos sobre
las actuaciones de los diestros. En cambio, los datos de lo que sucede en las
ferias sudamericanas están dispersos. Por lo tanto, es mi intención de escribir resúmenes de
lo que suceda en las ferias más importantes
sudamericanas, como las de Lima, Quito, Cali, Medellín, Manizales, Bogotá o San Cristobal, para que el lector pueda informarse,
o recordar, lo que sustancialmente sucedió en esas ferias.
Estos resúmenes estarán basados en una interpolación de lo
reportado en las varias publicaciones que regularmente aparecen en el Internet.
En ellos no se encontrarán análisis profundos de lo sucedido es esas ferias,
más bien generalizaciones, ya que no habiendo presenciado los festejos no puedo
avalar por la calidad de las actuaciones de los diestros o del ganado. Esto no
quita que en algunas ocasiones se me escape alguna que otra opinión mía, basada
en mis percepciones de los protagonistas.
Los resúmenes seguirán un preconcebido formato. Primero aparecerá un
comentario general sobre el carácter de la feria y una descripción del abono, y
luego siguen los carteles con los resultados, expresados con símbolos, de las
actuaciones de los diestros. Concluiré los resumenes con un análisis
cuantitativo de esos datos y con algunos comentarios críticos sobre lo más
relevante sucedido en la feria.
FERIA DE MANIZALES-2007, COLOMBIA
La Feria de Manizales, que sigue inmediatamente a la de Cali, es una de las ferias taurinas más antiguas de Colombia, y durante una semana ofrece un buen programa de festejos en su monumental plaza de toros, la que tiene un aforo de más de 17.000 espectadores.
La 52ª Feria de Manizales se realizó durante la semana del 7 al 13 de enero, 2007, y se compuso de cuatro corridas de toros, una de
rejones, una novillada y un festival. Se inició el domingo 7 con una novillada,
que fue seguida por una corrida de rejoneo y por cuatro corridas de toros, con
una interjección de un festival nocturno a mediados de semana. El abono
concluyó el sábado 13 de enero.
Los
doce puestos de las cuatro corridas de toros fueron ocupados por once matadores, seis colombianos y cinco
españoles, de los cuales solamente César Rincón hizo doblete. Los españoles
Antonio Ferrera y Miguel Abellán, ambos triunfadores en la feria caleña, entraron
en el abono sustituyendo al herido Sebastián Castella, quien originalmente
estaba anunciado en dos corridas. Los pilares de la feria eran la actuación de
“El Juli”, que se está prodigando poco en América, el retorno a Manizales del
maestro Rincón después de sus éxitos en México, y el de Luis Bolívar, quien se
quedó fuera del abono caleño, a pesar de triunfar en España, y la inclusión de
los diestros nacionales ”Dinastía” y Paco Perlaza, cuyos valores han subido
varios puntos con sus extraordinarios éxitos conseguidos en la reciente Feria
de Cali.
Carteles y
estadísticas
A continuación aparecen los carteles de los ocho festejos del abono
ferial mostrando los resultados de las actuaciones de matadores, novilleros y
rejoneadores y la asistencia a la plaza en cada festejo, tal como fueron
reportados en la prensa. Luego sigue un resumen cuantitativo de solamente las
cuatro corridas de toros.
Estas son las equivalencias de los símbolos que aparecen en paréntesis
detrás de los nombres de los protagonistas:
3a=tres avisos; 2a=dos
avisos; b=bronca; pit=pitos; d=
división de opiniones; s=
silencio; ov=ovación, aplausos o salida
al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o
=dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar
la lidia.
Enero 7. Novillos de “El Aceituna”
para José
Arcila (v; s), Juanito Ortíz,(o; s) y Rubén Pinar (s; v). Entrada: 1/2.
Enero 8. Toros de “Dosgutiérrez”
para los rejoneadores Rui Fernandes (o; 2o y pg),
José Luis Rodríguez (2o; ov y pg) y Jorge Enrique Piraquive (2o;
ov y pg). Entrada: lleno.
Enero 9. Toros de “Las Ventas del Espíritu Santo” para César Rincón
(o; o y pg), Antonio Ferrera,
sustituyendo a Castella (2o; v y pg) y Luis Bolívar (2o simbólicas por indulto;
ov y pg). Entrada: lleno.
Enero 10. Toros de “La Carolina”
para José Gómez “Dinastía” (s; 2a y pit, hc), Iván García (v; s) y Ramsés (o; p y v). Entrada: 3/4.
Enero 11. Festival. Utreros de Ernesto
Gutiérrez para los diestros Paco
Perlaza (o), César Jiménez (o), Iván García (2o y pg); Luis
Bolívar (Indulto, 2o simbólicas y pg), Andrés de los Ríos (s) y el rejoneador
Rui Fernandes (s). Entrada: casi lleno.
Enero 12. Toros de Juan
Bernardo Caicedo para Miguel Abellán,
sustituyendo a Sebastián Castella (o; ov), Paco Perlaza (ov; p y v) y César
Jiménez (s; s). Entrada: 3/4.
Enero 13 – Toros de Ernesto Gutiérrez para César Rincón (2o; ov y pg),
Julián López “El Juli” (2o; 2o y pg) y Andrés de los Ríos (2 o; 2 o e indulto,
pg). Entrada: lleno de no hay billetes.
Examinemos ahora los cuatro carteles que muestran los resultados de las
actuaciones de cada matador de toro. Estos datos fueron recopilados por mí de
las reseñas de la prensa electrónica:
Los números muestran que de las 24 faenas ejecutadas por los once
diestros, -1 fue pitada; 4 fueron silenciadas, 4 ovacionadas, 4 premiadas con
vuelta al ruedo sin trofeos, 2 con petición de oreja sin ser concedida por la
presidencia. Además, 4 faenas fueron premiadas con una oreja y 7 con dos
apéndices.
En total en las corridas de toros se cortaron 18 orejas, incluyendo
las simbólicas, de las cuales Rincón, “El Juli” y Andrés de los Ríos se
merecieron cuatro, Ferrera y Bolívar dos; Abellán y Ransés una.
Las reseñas también muestran que los diestros Ferrera, “El Juli”, Bolívar , Andrés de los Ríos y Rincón, este dos veces, abrieron La Puerta Grande; y que Ríos y Bolívar indultaron un toro cada uno. Bolívar también perdonó la vida a un novillo en el festival
Con respecto a la asistencia a la plaza de los datos arriba se deduce que en los siete festejos, la plaza se llenó, o casi se llenó en el festejo de rejones, en el festival y en las corridas de los días 9 y 13; que hubo aproximadamente tres cuartos de plaza en las corridas de los días 10 y 12, y que el aforo se cubrió a medias en la novillada. La mejor entrada ocurrió en la corrida final del abono, en la cual se puso en las taquillas el cartel de ‘no hay boletos’.
Comentarios
Ahora que ya hemos anotado cifras y nombres, comentaré sobre los hechos más relevantes en las cuatro corridas de toros, pero antes anotaré sucintamente lo sucedido en la novillada, la corrida de rejones y el festival.
El domingo 7 de enero se abrió el abono con una
novillada picada, en la que los novilleros colombianos José Arcila y Juanito Ortiz y
el español Rubén Pinar lidiaron
una dura novillada de “El Aceituna”, cuyos pupilos
en general tuvieron casta con genio, creando problemas para los jóvenes
alternantes, quienes, sin tener actuaciones muy relevantes, pasaron la prueba
gracias a la determinación y deseos de los espadas para salir adelante. El novillero José Arcila, con el peor lote, tuvo
buenos momentos en su primero y, al completar su labor, hubo petición de trofeo,
que fue ignorado por el usía. Dio una vuelta al ruedo. En su segundo su hacer no transmitió a los tendidos y, al matar
de dos pinchazos y estocada, el silencio fue la respuesta del soberano. Ortiz
aprovechó la calidad del segundo de lal tarde, el mejor del encierro, toreándolo
con variedad con el capote, y con la muleta igualmente compuso una faena con
pases con ambas manos que, en algunos momentos licitaron los gritos de “torero,
torero....” Una media estocada defectuosa le disminuyó el trofeo de dos a una
oreja. En cambio no pudo solventar las dificultades del quinto utrero y al
matarlo mal, el público caballerosamente le guardó silencio. El quinceañero
Rubén Pinar lo pasó mal lidiando al peligroso tercer novillo y también lo mató
mal. Se desquitó con el último novillo, el que tenía más nobleza que sus
hermanos. Veroniqueó con clase, entusiasmó en el tercio de banderillas, y con
la muleta compuso una bonita faena, estropeando todo con el mal uso de la
tizona. A pesar de este fallo dio una vuelta al ruedo. Los novillos fueron los
dueños de la situación en algunos momentos.
El lunes 8 en la corrida de
rejones todo el mundo ganó, el empresario porque vio la plaza llena, el
ganadero porque lidió unos toros que embistieron a los caballos, los tres
rejoneadores, un portugués, un venezolano y un colombiano, porque se lucieron
con sus caballos toreros, y el público porque se divirtió a rabiar y con un
espíritu festivo premió a los jinetes
con
un total de siete orejas. Los toros
que llevaban el hierro de “Dos Gutiérrez” fueron bravos en general,
sobresaliendo el tercero, al que se le dio la vuelta al ruedo. Rui Fernández cayó muy bien al público manizaleño, con
su alegre y movida forma de rejonear. Obtuvo los mayores aplausos al poner
banderillas a dos manos, aunque mató de un rejonazo bajo a su primero, se ganó
una oreja, y al matar de un certero
rejonazo a su segundo, le concedieran dos apéndices. El venezolano José Luis Rodríguez, que
debutaba en Manizales, impresionó con su buena técnica y su dominio de caballos
y toros, llevando a cabo sus faenas siempre acompañado por los constantes
aplausos. Desorejó por partida doble a su primero, al que remató certeramente
de un rejonazo, y pudo haberse llevado
otro trofeo del quinto, pero falló de mala manera con los rejones de muerte, y
el sobresaliente con la espada también pinchó varias veces, doblando el toro
cuando el jinete estaba a punto de recibir el tercer aviso. A pesar del feo
final el colombiano fue ovacionado. Jorge Enrique
Piraquive sorteó el mejor lote, que incluía el tercer toro, el de la vuelta al
ruedo, y con ambos astados el colombiano estuvo valiente y muy decidido, y
variado al colocar rejones y banderillas. Con los rejones de muerte estuvo
certero con el primer animal de su lote, al que le cortó dos orejas. Sin
embargo, tuvo fallos al matar al toro que cerró el festejo, por lo que oyó un
aviso, seguido de ovaciones para recompensar su labor en los tercios
anteriores. La corrida, de tipo triunfalista, concluyó con los tres caballeros
y el ganadero siendo izados en hombros y sacados así por la Puerta Grande.
El jueves por la noche los diestros Paco Perlaza, César Jiménez, Iván García, Luis Bolívar,
Andrés de los Ríos y el rejoneador Rui Fernandes, vestidos de corto, actuaron
desinteresadamente en un festival en beneficio del Hospital
Infantil
Universitario, que atiende a niños necesitados. Unos trece mil
espectadores acudieron al coso con el doble objetivo de disfrutar de una noche
de toros y de contribuir a una buena causa.
Disfrutar, disfrutaron, pues cuatro de los seis utreros de Ernesto Gutiérrez facilitaron
que los diestros hicieran una buena labor. Desentonaron los novillos quinto y
sexto por faltarles gas al final de la lidia. Sobresalieron sobremanera el
tercero al que se le dio la vuelta al ruedo y el cuarto que fue indultado. La
nota más sobresaliente la dio Luis Bolívar, quien fue el promotor del perdón,
al completarle al cuarto toro una sensacional, larga, templada y variada faena
a un utrero que no se cansaba de embestir. Paseó por el ruedo las dos orejas simbólicas. Iván García también
paseó dos orejas, pero estas reales, pues las ganó al estoquear perfectamente
al tercero, después de otra gran faena. Antes de esa faena, toreó elegantemente
con el capote y puso tres espectaculares pares de banderillas. También,
obtuvieron un trofeo Paco Perlaza y César Jiménez, ambos con trasteos de
calidad. Por otro lado, el manizaleño Andrés de los Ríos toreó con gusto y
arte, pero un pinchazo y el tardar el novillo en doblar enfriaron el ambiente,
siendo silenciado; como igualmente lo
fue el caballero portugués, por fallar con el rejón de muerte y tener que
descabellar. El festejo comenzó con la ya clásica procesión por el ruedo de la
imagen de la Virgen de La Macarena,
acompañada por los toreros, mientras los espectadores iluminaban la plaza con
farolillos, y concluyó con la salida a hombros de Iván García y Luis Bolívar.
Las cuatro corridas de
toros
El martes 9 de enero, en la primera corrida de toros de la feria,
salieron por los chiqueros seis toros de “Las Ventas del Espíritu
Santo” que fueron lidiados por su propietario el maestro César Rincón, Antonio Ferrera, sustituyendo a Castella y Luis Bolívar. El maestro
Rincón triunfó como ganadero, además de torero, pues sus toros fueron bravos
para el caballo y
en general buenos y nobles para los toreros. Tres de los
toros fueron aplaudidos en el arrastre, y al primero y al tercero se les pidió
el indulto. Unicamente fue concedido el del tercero. Al encierro se le cortaron
un total de seis orejas y al final del festejo Ferrera, Bolívar y Rincón, este
en su doble capacidad de torero y ganadero, salieron por la Puerta Grande. El resultado del festejo fue apoteósico. El maestro bogotano dio la primera nota alta nada más comenzar la
corrida, al torear magistralmente por verónicas, y luego continuar ejecutando
una faena prodigiosa, en la que se
conjugaban maestría, temple, valor y enjundia más cualquier otro
adjetivo que describe una gran faena. El público pide el indulto, se ignora y
entonces el maestro ejecuta un soberbio volapié. El usía concede una oreja y
deniega una segunda. Mientras que el público protesta la negativa, se olvida el
exigir que se le dé una vuelta al ruedo al toro. En el cuarto, un toro mas
exigente, se vio al experto lidiador, dominándolo para luego lucirse para ganarse
otro trofeo. Ferrera, también obtuvo el
mismo número de trofeos, pero arrancándole las dos orejas a solo un toro, el
quinto. Su labor en ambos toros con capote y muleta fue emotiva y muy variada,
toreando con gran entrega y valor tanto de pie como de rodillas. Deslumbró
en los dos tercios de banderillas. En
su primero dio una vuelta al ruedo y paseó las dos orejas del quinto en otra
aclamada vuelta al redondel. El autor
del indulto fue el colombiano Bolívar, quien mostró a sus paisanos que volvía
de España, hecho un torero cuajado y poderoso, después de haber lidiando muchas
corridas duras. A su primero lo recibió
con dos largas cambiadas y le hizo quites por chicuelinas y tafalleras, para
después ejecutarle una faena larga de gran calidad. La comenzó con pases
cambiados por la espalda, y la continuó toreando con mucho aguante con tres
series de naturales y derechazos a un toro que embestía cada vez mejor. Terminó
con pases de adorno para luego ver a su colaborador volver vivo a los correles.
Con el sexto no había maneras de repetir el triunfo, pues el toro fue el
debilucho del encierro, y al doblar las manos en ocasiones deslució la
voluntariosa tarea del colombiano. Mató de dos pinchazos y estocada y fue
aplaudido. El gran festejó terminó con los tres espadas camino del hotel a
hombros.
El mal tiempo y la calidad del ganado aguaron
la fiesta de la corrida del miércoles 10, cuyos resultados, a pesar de Ransés
cortar una oreja e Iván García dar una vuelta al ruedo, fueron una antitesis a
los de la apoteósica corrida del día anterior. Se corrieron toros de “La Carolina” que en general fueron bravucones, que con su toscas
embestidas ofrecieron dificultes a José Gómez “Dinastía”, Iván García y Ramsés. Dificultades
que fueron agravadas por las empapadas condiciones del ruedo, ya que llovió
torrencialmente durante la lidia de los tres primeros toros. Hubo un
intermedio de un cuarto de hora para arreglar el piso antes de salir el cuarto
toro. El veterano “Dinastía” no se acopló a sus
difíciles enemigos y con la espada no rayó a gran altura, especialmente en el
primer toro, en el que le enviaron dos avisos. En ese toro fue pitado y en el
otro silenciado. Iván, toreando bajo la lluvia a su primero, tuvo momentos
lucidos que pudieron haberle valido una oreja, pero no fue así, por pinchar
antes de cobrar una estocada. El premio se redujo a una vuelta al ruedo. Con su
segundo lo único que pudo hacer era mostrarle al público que venía dispuesto a
arrimarse para triunfar en su debut en Manizales. Fue imposible, pues al
rematar a ese segundo toro nada más hubo silencio. Por el contrario, el fino
diestro bogotano Ransés, toreando también en un piso encharcado, fue el único
diestro que paseó por el ruedo un trofeo, el que le cortó a su primer toro. A
este lo recibió con largas cambiadas y con la muleta consiguió dar tres ligadas
y templadas series de naturales, complementadas con pases variados. Una gran estocada en la cruz puso fin a su trasteo,
por lo que le fue otorgado un apéndice auricular. En su segunda faena, cuando
toreaba tratando de duplicar la buena actuación anterior, el toro lo enganchó y
derribó, lesionándole la rodilla. Tuvo que pasar a la enfermería, de donde
salió mal trecho para despachar rápidamente al agresor. El público emocionado
recompensó su entrega con una leve petición de oreja y con fuertes aplausos.
Luego fue traslado a un hospital para evaluar el daño de la rodilla.
El viernes 12,
después de celebrarse el festival el día anterior, se dio la penúltima corrida
del ciclo, en la que Miguel Abellán, Paco Perlaza y César Jiménez lidiaron un
encierro de Bernardo Caicedo. En este festejo hubo algo mejor, algo peor y algo
similar que en la segunda corrida. Fue similar el resultado artístico, ya que
un diestro cortó una oreja, otro tuvo petición con vuelta al ruedo y otro tuvo
una actuación gris. También hubo una parecida asistencia de público, el que
también llenó tres cuartas partes del aforo del coso. Peor era la calidad de
los toros que fueron, en general, mansos y estuvieron faltos de
casta y fuerzas
y, además, algunos desarrollaron peligro durante la lidia. Una excepción fue el
primero que fue más manejable, aunque el astado se rajó a media faena, y del
que Abellán obtuvo el único trofeo concedido en el festejo. El diestro
madrileño durante el tiempo que el toro duró con fuerzas, consiguió con mucha
entrega e inteligencia lidiadora sacarle varias series de artísticos muletazos, realizados con temple y manos
bajas y, al lograr matar de una estocada efectiva algo delantera, lució en su
mano una oreja al dar la vuelta al ruedo. Con su segundo tuvo que actuar de
enfermero para mantener al animal de pie hasta que de un estocadazo lo tumbó
para siempre. Fue ovacionado. Algo similar le pasó a Perlaza, quien vio sus ganas
de triunfo disiparse, al tratar de hacer embestir un toro que le costaba
hacerlo. Fue silenciado. Con el quinto, que desarrolló peligro, el colombiano
se jugó la vida pasándose muy de cerca los astifinos pitones, para sacarle al
bicho pases que no tenía. Ya antes el toro había hecho presa a su banderillero
Jairo Porcuna, al que le infligió una
cornada de carácter leve. Una efectiva estocada
provocó una petición de oreja, la que el presidente no otorgó. Dio una vuelta
al ruedo con el público aplaudiendo su entrega y valor. Jiménez pechó con lo peor del encierro, su primero
fue devuelto a los corrales, y el sobrero no podía con el rabo, llegando a
echarse a descansar por un rato, su segundo también manseó en demasía. Con
ambos, el madrileño estuvo breve y los lidió sin complicaciones. El público
permaneció silencioso, al diestro finalizar sus dos faenas.
Muchas cosas buenas ya habían sucedido en los
festejos taurinos transcurridos, hasta tal punto que la prensa ya había
catalogado a la feria como teniendo una dimensión histórica por sus buenos
resultados, pero nada podría compararse con la grandiosidad de lo sucedido en
la corrida que cerró la Feria de Manizales el sábado 13 de enero del 2007. El
público
parecía haber presagiado lo que sucedería en la plaza, pues dos días
antes del festejo ya no quedaban entradas en las taquillas. Los maestros Cesar
Rincón y “El Juli” y el novel matador manizaleño Andrés de los Ríos más un
bravísimo encierro de Ernesto Gutiérrez fueron los protagonistas de una tarde
de toros que quedará grabada en la mente de los agraciados espectadores que la
presenciaron. Por temor a quedarme corto renunció a resumir con sustancia tanto
bueno que he leído sobre la corrida. Escuetamente anoto que en el festejo se
han cortado diez orejas, dos de ellas simbólicas, se ha indultado un toro por su excepcional bravura y a otro se le
dio una vuelta al ruedo. Rincón superó el gran éxito de su primera corrida,
desorejando a un toro, “El Juli” logró tener una de las tardes más completa que
ha tenido últimamente, y el joven Andrés de los Ríos superó todas las
expectativas, haciendo constar que posee un toreo fino y de clase, lo que le
permitió indultar al sexto toro y desorejar por partida doble a su primero. La
última imagen de esta feria sería de película con los héroes, el ganadero y los
tres espadas, abandonando el coso a hombros entre el griterío de un público
doblemente contento, por haber visto algo especial, y por también apreciar que
tres de los protagonistas de
la histórica corrida, el ganadero y dos espadas, eran colombianos, y dos de ellos con raíces
en Manizales. De esta manera Jorge Arturo Díaz Reyes en BURLADEROSDOS se refiere a lo acontecido
esa tarde:
Cinco rotundas faenas a cinco
pastueños, y la maestra lidia de un manso, conformaron la más celebrada corrida
de la feria, y de muchas ferias...No se si valga intentar una imposible
descripción de las faenas. De pronto sea más fácil apelar a la economía de la
generalización: se paró, se templó, se mandó, se cargó, y se ligó. Todos, cada
uno a su modo, y al de cada toro. En una palabra, se toreó. Sí, se toreó, y al
por mayor.
Premios oficiales
Finalizo este
resumen en datos y números anotando los nombres de los recipientes de los
premios oficiales del abono ferial:
“El Juli”, trofeo “Catedral de Manizales”
como triunfador de la feria;
“El Juli”, trofeo “Mejor faena”;
José Arcila, trofeo “Mejor novillero”;
Ganadería “Dosgutiérrez”, trofeo “Mejor
encierro”;
Astado “Juicioso” de la ganadería de “Las Ventas del Espíritu Santo”, lidiado por su propietario César Rincón, trofeo “Mejor toro”.
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RESUMENES EN DATOS Y NUMEROS DE
ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES FERIAS
INVERNALES SUDAMERICANAS- 2006-7: |
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La Feria del
Señor de Monserrate de Bogotá verdaderamente no es una feria en el sentido
clásico, sino consiste en una temporada taurina durante la cual se programan festejos
taurinos en algunos
domingos de los meses de diciembre, enero y febrero . Generalmente, todos los carteles del serial se anuncian previamente y
se promocionan como un abono de feria. A diferencia de las ciudades en donde
los festejos taurinos forman partes de un compresivo programa de festividades
populares y culturales, en Bogotá no existe durante la temporada taurina el
bullicio festivo que caracteriza a las ciudades con ferias tradicionales como,
por ejemplo, en Quito o Cali.
Las corridas
tienen por marco la majestuosa Plaza de Toros de Santamaría, la que fue
inaugurada en el año 1931, y que tiene una capacidad para 14.500 espectadores.
A sus tendidos asiste una afición sobria y conocedora que evalúa con justicia lo
que sucede en el ruedo, sin ser ni demasiado dadivosa o demasiado estricta en
la petición de trofeos. Desde hace unos años los matadores que se presentan por
primera vez en la Santamaría deben confirmar la alternativa.
Carteles y
estadísticas
Abajo se ven los carteles del festejo de rejones,
de la novillada y de las cinco
corridas de toros mostrando los resultados de las actuaciones de los diestros,
y la asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un resumen cuantitativo
de solamente las cinco corridas de toros de los de a pie. Estos resultados son
un compendio de la información que se reporta en las reseñas de la prensa.
Estos son los equivalentes de los símbolos que para simplificar la
información aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los diestros:
3a=tres avisos; 2a=dos
avisos; b=bronca; pit=pitos; d=
división de opiniones; s=
silencio; ov=ovación, aplausos o salida
al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o
=dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar
la lidia.
Diciembre 8. Toros de “El Paraíso” para Enrique Ponce (ov; ov), César Jiménez, confirmación de
alternativa (ov; o)y el colombiano Ramsés (ov; ov, hc). Entrada: 3/4.
Enero 20. Novillos de “Armarias” para los novilleros César Manotas (s;
s), Juanito Ortiz (o; s) y Salvador García (s; 3a y d). Entrada 1/2.
Enero 21. Siete toros de “Achury Viejo”
para Pepe Manrique (v; v y 2a; o), “Dinastia” (o; ov) y Sebastián Vargas
(2o; s; pg). Entrada: 1/2.
Enero 28. Toros de “Las Ventas” para César Rincón (2o; o y p; pg), David Fandila
“El Fandi” (s; ov) y Alejandro Talavante,
confirmación de alternativa ( ov; pit). Entrada: lleno.
Febrero 4. Toros de “Nuevo León” para los rejoneadores Diego Ventura
(o; 2o; pg), Rui Fernández, confirmación de
alternativa (ov; o) y Juan Rafael Restrepo (d; pit). Entrada: 3/4.
Febrero 11. Toros de “Agualuna”
para César Rincón (o; ova), Francisco Rivera Ordóñez, confirmación de
alternativa (v; ov ) y Ramsés (s; ov).
Entrada: lleno.
Febrero 18. .Toros de Juan
Bernardo Caicedo para Julián López “El Juli” (2o; ov;
pg), José Mari Manzanares
(o; o; pg) y Luis Bolívar, confirmación de alternativa (ov; indulto, 2o
simbólicas; pg ). Entrada: 3/4.
Observando los datos anotados en a los carteles de las cinco corridas
de toros, los números muestran que de 30 faenas,
1 fue pitada;
3 fueron silenciadas;
13 fueron ovacionadas;
3 fueron premiadas con vuelta al ruedo sin trofeos;
7 fueron premiadas con una oreja;.
4 faenas fueron premiadas con dos orejas y salida a hombros
2 faenas hubo petición de una primera
o segunda oreja sin ser concedida;
También, poniéndole nombre a algunos de estos datos cuantitativos se
deduce que Pepe Manrique oyó dos
avisos en un toro; que Rincón cortó un total de cuatro orejas, dos a un mismo
toro, y en una ocasión salió en hombros por la Puerta Grande; que Luis Bolívar
cortó dos orejas simbólica al indultar un toro; que Sebastián Vargas y “El
Juli” también salieron por esa puerta por desorejar a un toro por partida doble
y Manzanares tambien lo hizo al cortar una oreja a cada toro de su lote; y
que Cesar Jiménez, “Dinastía” y Pepe
Manrique fueron los espadas que obtuvieron un trofeo.
Con respecto a la asistencia a la plaza, los datos muestran que el
público llenó o casi llenó la plaza en los festejos de los días 28 de enero y
11 de febrero; que cubrió aproximadamente tres cuartos del aforo en las
corridas de los días 8 de diciembre y 4 y 18 de febrero; y que en los festejos de
los días 20 y 21 de enero ocupó algo más de media plaza.
Ahora comentaré sobre lo más interesante sucedido en el ruedo de la
bella Plaza de Toros Santamaría durante las cinco corridas de toros, pero antes
me referire muy brevemente a lo ocurrido en la novillada y en el festejo de
rejones.
La novillada y la corrida de rejones.
De la
novillada celebrada el sábado 20 de enero no hay mucho significante para
anotar. Lo más notable de la tarde lo efectuó el novillero de Cundinamarca
Juanito Ruiz quien, después de una labor lucida, le cortó una oreja al segundo
utrero de la tarde, y lo más negativo lo llevó a cabo el novillero español Salvador
García quien, al fallar repetidamente con el estoque, vio como el primer
novillo de su lote volvía vivo a los corrales. El cartagenero César Manotas,
que encabezaba el cartel, también tuvo una grisácea actuación, oyendo silencios
al rematar a sus novillos. También en silencio permaneció el público, que
ocupaba media plaza, al García y Ruiz completar las actuaciones en los segundos
novillos de sus respectivos lotes. Los novillos de “Armarias” estaban bien
presentados pero estuvieron escasos de casta y fuerzas.
El primer domingo de febrero los rejoneadores
Diego Ventura, Rui Fernández y Juan Rafael Restrepo
se encerraron con seis bien presentados toros de “Nuevo León” que, excepto por
el buen segundo ejemplar, fueron mansos y rajados, e incluso dos sacaron
peligro para las cabalgaduras. La tarde tuvo el sello de Diego Ventura quien, con el
buen segundo toro, dio una exhibición del arte del rejoneo, entusiasmando a los
espectadores que cubrían casi tres cuartas partes del aforo de la Santamaría.
Colocó rejones de castigo y banderillas en todo lo alto del morrillo y, al
matar de un rejonazo, se pidió con fuerza las orejas, las que le fueron
concedidas. Si su labor con el bombón del encierro fue lucida, la actuación
con su segundo, un toro con mucho peligro, tuvo mérito. Ventura colocó rejones de castigo
con mucha exposición y tres emocionantes banderillas. Un rejonazo dio con el
toro en tierra, y otro trofeo fue su premio, y también el salir a hombros por
la Puerta Grande al finalizar la corrida. El cornúpeta primero, con el que Rui
Fernández confirmó la alternativa, tuvo aun peores intenciones que el de
Ventura, pero a diferencia de este, Rui Fernández no
pudo triunfar ni tampoco evitar que una de sus cabalgaduras fuera gravemente
herida. Los resultados fueron mejores con el sexto, con el que tuvo buenos
momentos, en una faena que fue de menos a más y que al coronarla con un certero rejonazo, le
aseguró la concesión de un trofeo. El colombiano Juan Rafael Restrepo, con un par
de mansos, no pudo repetir el espectacular triunfo que obtuvo la temporada
previa, aunque estuvo voluntarioso. Fue aplaudido en el primero de su lote y
oyó algunas protestas después de matar
a su segundo.
La temporada
se abrió el domingo 8 de diciembre, 2006, con una corrida con un cartel muy bien
rematado, en la que el maestro Enrique Ponce alternó con el matador bogotano Ramsés, triunfador de la
temporada anterior, y el madrileño César Jiménez, quien confirmaba la
alternativa, para lidiar un encierro de “El Paraíso”. A pesar de la mañana y la
tarde lluviosa al comenzar el festejo un público expectante llenaba algo más de
las tres cuartas partes del aforo de la Santamaría. La expectación por ver algo
extraordinario se fue diluyendo conforme iban saliendo de los chiqueros los
astados de “El Paraíso” que, con su
mansedumbre, hacían que el deseo de los
espadas de alumbrar la gris tarde con su lucimiento se frustrara. Una excepción
fue
el quinto toro de la tarde que con más raza y recorrido permitió a César Jiménez calentar por un rato el ambiente. A ese toro,
el torero madrileño le sacó una buena faena, comenzada rodillas en tierra en
los medios, para así ligar dos series de suaves y ligados derechazos con la
misma clase y temple como si de pie estuviera. Continuó la faena con varias
series de lánguidos, templados, largos y ajustados pases con ambas manos,
rematados con enjutos pases de pecho y de alegres adornos. Mató efectivamente y
se llevó en el esportón la única oreja concedida esa tarde. El toro, a
diferencia de sus hermanos, fue aplaudido en el arrastre. Con el toro de la
ceremonia, una res que transmitía poco, estuvo decidido y técnico, oyendo aplausos al completar su labor. El maestro
Ponce oyó el canto de “Feliz
cumpleaños” al completar el paseíllo, pues esa tarde cumplía 35 años, y ese
público que tanto lo admira así le manifestaba su aprecio. Es probable que el
valenciano hubiera querido agradecer la felicitación con grandes faenas, sin
embargo, solo pudo hacer gala de su maestría lidiadora y de su celo
profesional al intentar hacerlas. Fue aplaudido. Más de lo mismo le pasó a
Ransés, quien también fue aplaudido al rematar sus faenas. El tercer toro
parecía iba colaborar con el bogotano, pero después de recibirlo con largas
cambiadas de rodillas, y de pie con bonitas verónicas y una media, el animal se
enganchó en el burladero y ahí se dejó las energías, por lo que la labor del
torero se concentró en mantener al toro de pie, haciéndole la faena a base de
muletazos a media altura. El diestro recibió un pequeño puntazo en el vientre al
entrar a matar, lo que no le impidió permanecer en el ruedo.
El domingo 21
enero se dio un festejo con un cartel puro colombiano, pues tanto los diestros Pepe
Manrique, “Dinastia” y Sebastián Vargas como los siete toros lidiados de “Achury Viejo” eran productos de la tierra. Toros y
toreros causaron que los espectadores que llenaban poco más de la mitad de los
asientos de los graderíos salieran más que
satisfechos con las actuaciones de los diestros paisanos, quienes
cortaron un total de cuatro orejas, que hubieran podido ser más si Manrique no
hubiera fallado con la tizona. Felipe Rocha, propietario de "Achury Viejo”, presentó un serio encierro cuyos toros,
aunque tuvieron la tendencia a refugiarse en las tablas, cumplieron con los de
a caballo y tuvieron una nobleza que facilitó el triunfo de los diestros. Tres
fueron aplaudidos al ser arrastrados, y al cuarto se le dio una vuelta al ruedo
e incluso se le pidió el indulto. Los tres ya veteranos espadas necesitaban
triunfar para dar un empujón a sus adormecidas carreras, y los tres
aprovecharon las oportunidades para hacerlo. Sebastián
Vargas fue el mejor parado, pues desorejó por partida doble a su primero, lo
que le calificó para salir de la plaza a hombros por la Puerta Grande. A ese toro le completó un espectacular
tercio de banderillas, para continuar luego con una buena faena compuesta por
varias series de naturales y derechazos, ejecutadas con temple y clase, y al
firmar su hacer con un gran volapié los dos trofeos aparecieron en sus manos.
Con el toro que cerró plaza se lució también con las banderillas, pero el toro
se vino abajo en el último tercio, y poco pudo hacer el matador, excepto
terminar con el animal de otra buena estocada.
Manrique toreó tres toros, los dos de su lote y el sobrero donado
por el ganadero. En su primer toro dio una vuelta al ruedo después de una faena
con poco relieve. Por el contrario, su faena al excelente cuarto toro fue de
dos orejas, pero el mal uso de la espada hizo que oyera dos avisos. No
obstante, dio otra vuelta al ruedo, como también se la dieron al toro. El
trofeo le llegó en el toro regalado, al que le completó una faena que fue de
más a menos, rematándola bien con la espada. ”Dinastía”
se ganó su oreja al completarle una bien estructurada faena, ejecutada con
decisión y buen hacer y. La remató con un gran volapié. Ya había mostrado su
intención de triunfar al recibir a ese toro a portagayola, para luego continuar
con una buena serie de verónicas y un
emocionante quite por gaoneras. También se lució con el capote en el quinto,
pero con la muleta, con un toro aplomado, a pesar de intentarlo
valerosamente, no pudo rematar la tarde
con más corte de oreja. Fue aplaudido después de oír un aviso.
El 28 de enero, al César Rincón hacer el paseíllo por el
ruedo de la Santamaría para lidiar toros de su propiedad ya el estandarte de la
torería nacional se hallaba bien alto desde que el domingo anterior hasta allí
lo alzaron un ganadero y tres diestros colombianos. Sin embargo, sería el gran
triunfo de Rincón lo que lo enarbolaría a una altura estratosférica. El
encierro de “Las Ventas” estuvo muy bien presentado, y respecto al juego, el
primer toro y el cuarto fueron buenos, de este último se pidió el indulto y, al
no ser concedido, se le dio la vuelta al ruedo. Fue un toro excepcional. Con
Rincón lidiaron el encierro “El Fandi” y Alejandro Talavante. Este confirmó la alternativa con el primer toro
de la tarde y ni en este ni en el sexto le fue posible hacer realidad en el
ruedo lo mucho bueno que se anticipaba de su actuación. Se le notó estar falto
de técnica y temple y solo mostró destellos de un estilo de toreo estético y
firme, y además probó que continúa sin dominar el manejo de los aceros. Fue aplaudido en el toro de su confirmación
y pitado al matar al último astado de la tarde. “El Fandi” se llevó
el peor lote y con el mostró otra vez
más ser el torero valiente y decidido que siempre quiere solventar los
problemas de sus enemigos. El resultado, excepto por sus brillantes tercios de
banderillas y por un par de quites capoteros, no fue ni brillante ni opaco,
siendo silenciado en su primera actuación y aplaudido en su segunda. La tarde
fue toda de Rincón, quien se pasó la tarde oyendo aplausos y las frases de “torero, torero… Colombia,
Colombia…” que gritaban los quince mil espectadores que colmaban los tendidos,
además de los sones de los pasodobles que amenizaban sus faenas. Luis Noé Ochoa resume el triunfo del maestro
bogotano de está manera en ELTIEMPO de Bogotá:
Rincón salió en hombros…Había cuajado una de las mejores faenas de la temporada. Su primer toro era distraído. Tanto que Rincón no lo brindó a nadie. Pero su técnica, su oficio, su poder, lo hicieron ver de indulto…Toreó despacio, con ligazón y arte verdadero. Una faena emocionante. El toro, bravo y noble, era pronto, hacía el avión, galopaba tras la muleta del maestro. Rincón lo quería indultar: "que me multen, pero no lo mato", dijo. El presidente de la corrida no lo veía así. Rincón tal vez entendió que por encima del sentimiento de ganadero estaban las normas y la plaza. Y por eso entró a matar y dejó una espada recibiendo, que hirió al toro en el corazón y a él en el alma. Al bravo le dieron la vuelta y a Rincón dos orejas….El segundo era un mansurrón que iba con la cara alta. Pero Rincón lo hizo embestir. Terminó pasando en unas asombrosas series por la derecha. Mató de una estocada y cortó una oreja
El 11 de
febrero la Santamaría estaba llena con espectadores deseosos de ver de nuevo al maestro Rincón repetir el fenomenal éxito que tuvo en la corrida
del 28 de enero. Eso no sucedió, pues el ganado no ayudó al maestro a obtener
un triunfo similar. No obstante, la veterana maestría de Rincón, más una gran
decisión, permitió al bogotano primero dominar y hacer embestir a un astado
manso con genio, para luego canalizar sus bruscas embestidas y completarle una meritoria faena, en la que
sobresalieron un par de series de templados naturales y unos ajustados
trincherazos. Aunque la estocada cayó baja, el presidente le otorgó la única
oreja concedida esa tarde, con la que dio una vuelta al ruedo apoteósica. El cuarto fue devuelto a los corrales por flojo, y el
sombrero que salió en su lugar, tenía sentido y peligro.
Rincón intentó sacarle faena, y en el intento fue
revolcado, sin obvias consecuencias. Falló con los aceros y, no obstante, se le
ovacionó para recompensar su voluntad y entrega. Rincón se impuso a la mala
circunstancia ganadera y dejó el ruedo oliendo a torero. En cambio el encierro
decepcionó a los espectadores, ya que los toros de “Agualuna”
cumplieron bien con los caballos, pero tuvieron una mala casta para los de a
pie, siendo cuatro pitados en el arrastre. Algo mejor fueron el primero y el
segundo de la tarde. Rivera Ordóñez confirmó la alternativa con el mejor toro del
encierro, al que le completó una faena lucida que fue aplaudida por la
concurrencia, pero a la que en general le faltó hondura y ajuste. Mató con una
buena estocada y su hacer se premió con una vuelta al ruedo. Al quinto toro le
compuso unas bonitas verónicas rodillas en tierra y lo
banderilleó con facilidad; en cambio, con la muleta tuvo que pasar
el tiempo
persiguiendo al animal que huía
de su propia sombra. Se lo quitó de encima de media estocada caída.
Hubo aplausos. A Ransés, quien reaparecía de su percance
en Manizales, le tocó pechar con lo dos toros más rajados del encierro, y con
ellos, el torero loca, aparte de mostrarse valiente, poco de
interés pudo hacer. Se silenció
su primera faena y se aplaudió
la segunda.
El domingo 18 de febrero se cerró brillantemente el abono de feria con
una corrida que dejará huellas en la mente de los que la presenciaron, que eran
muchos pues el coso estaba cubierto en más de tres cuartas partes de su aforo.
Aun más esta fecha será recordada por el
joven toreo colombiano Luis Bolívar, quien nunca
podrá olvidar que en la tarde de su confirmación indultó a un toro y, además,
salió de la plaza en hombros por la Puerta Grande en compañía del ganadero
colombiano Juan
Bernardo Caicedo y los diestros españoles “El Juli” y José
Mari Manzanares’. Bolívar en el toro de la ceremonia, animal de arrancadas
cortas, estuvo con grandes deseos de agradar y consiguió momentos lucidos en su
faena, y al matar de pinchazo y descabello fue fuertemente aplaudido. Cuando
salió el sexto toro, ya sus compañeros tenían trofeos en sus haberes, al caleño
le quedaba por demostrar a sus paisanos con una buena actuación que es un buen
candidato a ocupar el puesto en Colombia que el año venidero dejará vacante el
maestro Rincón, y si repite a menudo lo que hizo esa tarde tendrá opción para
ello. Esto sucedió así según reporta Alberto Lopera en MUNDOTORO.COM:
En el sexto, Luis Bolívar salió a no dejarse ganar la pelea de
sus alternantes recibiendo con dos faroles de rodillas que iluminaron la plaza,
para bordar luego una faena completa con tandas de mano baja y en redondo por
ambos pitones en medio del delirio colectivo que comenzó a pedir el indulto. El
torero se creció recreándose en más de
cien pases de todas las marcas hasta cuando el Presidente sacó el pañuelo
verde, perdonando la muerte del noble toro jabonero. A los gritos de Torero..! Colombia! Torero! paseó las dos orejas simbólicas en medio de
prendas que arrojaron a su paso.
Julián López “El Juli” en la Santamaría continuó su cadena de triunfos
americanos y, como en donde sea que esta temporada ha actuado, dejó el sabor de
un torero que une a la suprema maestría un gran deseo de agradar. La faena a su
primero, un noble astado, fue magistral, y caracterizada por el temple, el
ligue y el toreo de manos bajas. Ese buen hacer
más una media estocada de
efecto rápido le merecieron las dos orejas. En su primer toro, el único con
dificultades del encierro, estuvo voluntarioso y fue aplaudido. José María Manzanares, quien el año anterior había confirmado su
alternativa sin decir nada, esta tarde dejó una imagen diferente, la de un
torero remozado y decidido que busca algo más que el dejar destellos de su
reconocida clase. Con un lote de toros nobles, el alicantino tuvo una actuación
redonda al cortarle una oreja a cada cornúpeta. En sus dos ortodoxas faenas
relucieron series de pases conseguidos con templaza, lentitud y natural elegancia. Gran parte el triunfal
resultado del festejo que cerró la temporada capitalina se debe al ganadero Juan Bernardo Caicedo, por enviar un
encierro en general ideal para los toreros y en particular por haber incluido
"Maestro",
exceptional noble y bravo astado de 522 kilos que como se ha dicho fue l indultado.
De esta manera tan lucida el 18 de
febrero del 2007 se
completó una temporada que comenzó el 8 de diciembre del 2006 en la Plaza de
Toros Santamaria en Bogotá, en la cual en los siete festejos han sucedido
muchas más cosas buenas para recordar que sucesos regulares o malos para
olvidar.
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RESUMENES EN DATOS Y NUMEROS DE
ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES FERIAS
INVERNALES SUDAMERICANAS- 2006-7: |
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La Feria del Sol es el nombre de la feria taurina que se celebra en Mérida,
Venezuela, durante el mes de febrero coincidiendo con la celebración con las
fiestas de Carnaval. Esta feria, además de los festejos taurinos, incluye en su
programa eventos culturales,
comerciales, ganaderos y festejos populares.
La feria es relativa moderna, aunque en Mérida se celebraban corridas
sueltas no existía una feria organizada hasta 1967, cuando a un grupo de
aficionados decidió construir una plaza nueva e instituir una feria taurina,
para no ser menos que otras ciudades venezolanas como Maracaibo o Maracay. La
primera feria se celebró en diciembre del 1967 con un abono de solamente dos
corridas pero, debido a que ese mes llueve mucho en la zona, decidieron cambiar
la feria a otra fecha con mejor clima.
Así que desde 1969 las corridas se han dado en febrero con el nombre de
la Feria del Sol. En la actualidad es una de las ferias más importantes de
Venezuela que consta de un abono de media docena de festejos, generalmente con
carteles atractivos compuestos por diestros españoles e hispanoamericanos.
La Feria del Sol 2007 comenzó el jueves 15 de febrero y concluyó el martes
18 del mismo mes. Durante esos seis días se dieron seis corridas de toros; la
primera de siete toros para un cartel compuesto por siete diestros venezolanos,
tres corridas mixtas, también de siete toros con un rejoneador encabezando los
carteles, y dos corridas regulares.
En los carteles de los seis festejos entraron un diestro colombiano,
nueve matadores españoles y doce espadas y dos rejoneadores venezolanos. Todos
los diestros y un rejoneador actuaron
solamente en un festejo y, en cambio, el rejoneador José Luis Rodríguez dobló
las actuaciones. “El Juli” era el plato fuerte del abono, y también daba lustro al abono las inclusiones
en los carteles de los jóvenes espadas César Jiménez, José María Manzanares y
Miguel Ángel Perera como la de Antonio Ferrera, fresco de sus de recientes
triunfos en Colombia, y de Leonardo Benítez, el diestro venezolano más conocido
en al actualidad.
Carteles y
estadísticas
A continuación pueden verse los carteles de las seis corridas de toros
del abono en los cuales se incluyen
tanto los resultados de las actuaciones de los rejoneadores y diestros como la
asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un resumen cuantitativo de
solamente las actuaciones de los matadores de toros. Estos resultados son un
compendio de la información que se reporta en las reseñas de la prensa.
Estos son los equivalentes de los símbolos que para simplificar la
información aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los diestros:
3a=tres avisos; 2a=dos
avisos; b=bronca; pit=pitos; d=
división de opiniones; s=
silencio; ov=ovación, aplausos o salida
al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o
=dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar
la lidia.
Febrero 15. Siete toros de "Laguna Blanca" para Iván
Rodríguez Vázquez (s), Luis Pietri (o y p), Javier Cardozo (d), Juan
José Girón (ov ), Edgar Peña( s), Marcos Peña "El Pino" (s), y
Eduardo Valenzuela (ov ). Entrada: 1/2.
Febrero 16. cuatro toros de “Rancho Grande” (1º, 3º, 4º y 6º) y tres de “El
Prado” (2º, 5º y 7º) para el rejoneador Francisco Javier Rodríguez
(o) y los matadores David Fandila "El Fandi" (o; 2o simbólicas; pg),
José María Manzanares (o; s) y Rafael Orellana (ov; s). Entrada: lleno.
Febrero 17. Toros de “El Prado” para Javier Conde, sustituyendo al
"Cordobés" (ov; 2o simbólicas; pg), Francisco Rivera Ordóñez (ov; 2o;
pg) y Gregorio Torres "Maravilla" (ov; 2o simbólicas; pg). Entrada:
lleno.
Febrero 18. Un toro de Ernesto Gutierrez para el rejoneador Rafa Rodríguez (ov), y seis de “Santa
Fe" para los matadores Antonio Ferrera (s; 2o; pg), César Vanegas (s; s )
y Ruiz Sánchez "Ramsés" (s; ov). Entrada: lleno.
Febrero 19. Toros de Ernesto Gutiérrez para "Finito de Córdoba"
(s; s), Leonardo Benítez (ov; ov; regalo ov) y César Jiménez (ov; ov). Entrada:
lleno.
Febrero 20. Un toro de “Marques de la Real Defensa” para el
rejoneador José Luis Rodríguez (v) y seis de “San Sebastián de Las Palmas” para
los matadores Julián López "El Juli" (o; o; pg), Otto
Rodríguez (2o simbólicas; pit; pg) y
Miguel Ángel Perera (ov; 2o y r; pg). Entrada: lleno.
Observando los datos anotados en a los carteles de las seis corridas,
los números muestran que de las 38 faenas ejecutadas por los 21 matadores de
toros:
3 fuero