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SOBRE EL TRIUNFAL TRAMO FINAL DE LA TEMPORADA |
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El diestro madrileño José Tomás desde que reapareció en
Barcelona en junio había ya superado con creces todas las expectaciones que
habían causado su anuncio de su vuelta a los ruedos, cuando el 29 de agosto en Linares (Jaén) un toro de Núñez del
Cuvillo le infirió una grave cornada. Aun herido continuó su faena hasta
terminar con el toro, retirándose a
la enfermería
con dos orejas en sus manos.
Durante su recuperación, como es su norma nada dijo
personalmente sobre sus planes. Por lo tanto, se especulaba sobre su intención:
¿Qué pasaría entonces? ¿Superaría el enigmático maestro la nueva prueba de
sangre? ¿Cortaría la
temporada, como hizo en el pasado en un par de ocasiones,
dejando de torear los pocos contratos que le quedaban, después de haber
satisfecho su afición y haber demostrado lo gran torero que continúa siendo?
Nadie lo sabía.
Sin embargo, José Tomás sorprendió una vez más, pues el miércoles 12 de septiembre hacía el
paseíllo con “El Fundi” y el torero de la tierra Pedro Gutiérrez “El Capea” en
la plaza de toros de Salamanca, para lidiar toros de “El Pilar”. Su actuación fue superior, ya que se arrimó
como un novillero hambriento para lograr otro gran triunfo. Así que triunfó sin
trampa ni cartón al desorejar por partida doble a su primer astado y al
cortarle una oreja a su segundo, abandonando el coso en hombros por la Puerta
Grande. La nueva prueba de sangre estaba superada. Compartió su triunfo con sus
compañeros, pues estos también le acompañaron en la salida triunfal por haber
cortado dos orejas cada uno.
Tres días
después, el sábado 15, volvió a actuar. Esta vez en una corrida de la Feria de
Murcia, compartiendo el cartel con el
veterano Pepín Liria y el “Fandi”, para enfrentarse con astados también de “El
Pilar”. El diestro de Galapagar había estado superior en Salamanca, pero aun
estuvo mucho mejor en Murcia. Tanto con capote como con la muleta sus haceres
fueron acompañados por los constantes aplausos de un público entregado. Mató
efectivamente a los dos toros de su lote, y en el primero le concedieron dos
orejas y hubo petición de rabo, y en su segundo también le dieron dos
apéndices. Fue volteado sin consecuencia por su primer enemigo. “Fandi” obtuvo una oreja en cada toro de su lote, lo
que le permitió unirse a José Tomás en su salida a hombros. Los triunfos de los
dos espadas se vieron empañados por la sangre derramada por el maestro Liria,
quien fue herido de gravedad por su segundo toro, al que no pudo matar. En su
primero fue aplaudido.
Todavía resonarían en los oídos del maestro madrileño los
aplausos oídos en Murcia, cuando hacía el paseíllo al día siguiente por el
ruedo del circo romano de Nimes para ser testigo de la confirmación de la alternativa del nuevo diestro
mexicano Joselito Adame, quien la confirmó de manos del veterano matador
francés Denis Loré. A los tres les tocó en suerte lidiar un
buen encierro de Domingo
Hernández y “Garcigrande”,
obteniendo los siguientes resultados: el francés le cortó una oreja a cada toro de su lote; el mexicano
desorejó a sus dos toros, dándosele la vuelta al ruedo al toro con el que
confirmó su alternativa; y el español le cortó dos orejas a su primer astado y
una a su segundo. Así que José Tomás se despidió del
público galo abandonando el ruedo en hombros con tres trofeos más en su haber,
para añadirlos a los tantos obtenidos esta temporada. Y con el regusto del
triunfo en la boca ahora le quedaba esperar que
llegara su cita con él público
español en la Monumental barcelonesa, para cerrar allí su corta temporada de
retorno, la que en junio comenzó en ese mismo lugar.
Sin embargo, el 23 septiembre en el festejo de despedida en Barcelona, la espada le privó a José Tomás de añadir un trofeo más a los diez que llevaba acumulados desde que reapareció en Salamanca recuperado del percance de Linares pero, por el contrario, sumó tres avisos más a los varios que ha oído sonar en sus actuaciones por los fallos que a menudo ha tenido con la espada. No obstante, en todo momento dio muestras de su decisión y del deseo de agradar, estando por encima de las cualidades de su lote. Saludó desde el tercio tras oír dos avisos al terminar con su primero, y dio una vuelta al ruedo, tras otro aviso, en el último toro que mataría en España esta temporada. Esa tarde le tocó al madrileño ser testigo de los grandes triunfos de sus compañeros, ya que el gran maestro colombiano César Rincón, quien se despedía para siempre del público europeo, tuvo unas sensacionales actuaciones que fueron premiadas con tres orejas, y el torero catalán Serafín Marín repitió ante sus paisanos el triunfo que tuvo en ese mismo ruedo hace unos días, al cortar dos orejas al sexto toro y dar una vuelta al ruedo en el tercero. Los astados de Núñez del Cuvillo estuvieron bien presentados, fueron manejables y dieron un juego variado.
Es de notar que por segunda vez esta temporada el de
Galapagar ha puesto en la taquilla de la Monumental el papel de
“No hay
billetes”, como había conseguido hacer en casi todas las tardes en cualquier
plaza en la que actuaba, y fueran quienes fueran sus compañeros de cartel.
Hace cinco años José Tomás dejó de torear
inesperadamente, cuando con Enrique Ponce y “El Juli” formaba parte del
triunvirato que mandaba en la fiesta. Entones, era nada más y nada menos que
una gran figura del toreo al que le rodeaba cierta enigmática aureola de
misterio. Sin embargo, entonces su presencia en un cartel por si sola no daba
la garantía para que la plaza se llenara. En cambio, durante los años de la
ausencia del madrileño se ha producido un inexplicable fenómeno social que ha hecho que el público
haya añadido a la enigmática aureola de esta gran figura del toreo una cualidad
mítica, aumentando así el interés por verlo torear y por apoyarlo
incondicionalmente.
No hay duda que la expectación por ver José Tomás
seguirá latente en cualquier lugar que actúe en la venidera temporada
americana. Ya el papel se ha vendido para la corrida de su reaparición en
América, que tendrá lugar el 30 de septiembre en Morelia, México. Ahora bien, habrá que
ver si después de calmarse el efecto mágico de su triunfal reaparición, el
maestro mantiene la mítica cualidad para atraer a las masas, una vez que en la
temporada entrante complete una campaña normal actuando y triunfando
regularmente, y compitiendo con todo el mundo en las principales ferias, como
las de Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona, Bilbao o Zaragoza.
Esta será la nueva prueba que el fenomenal maestro de
Galapagar tendrá que superar en la temporada europea del 2008 para mantener su
superioridad taquillera sobre todas las demás figuras.
*Cuadro por el pintor Pedro Escacena y fotos archivo por Muriel Feiner
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