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RESUMEN
DE LA FERIA DE SAN FERMIN 2008: |
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Nota:
Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los
resultados de algunas importantes ferias españolas de la temporada taurina
2008, en esta sección resumo lo más relevante acontecido en los abonos de esas
ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios sobre el abono
de la feria. Luego incluyo la lista de los carteles mostrando los resultados de
toros y toreros en forma de reseña, seguida por un sumario numérico de esos
resultados más el resultado económico de
la feria. A continuación repaso los acontecimientos más relevantes relacionados
con los protagonistas del abono y, además, si alguna institución concede
premios a los triunfadores de la feria, también lo añado a estos resúmenes.
Advierto que mis
conclusiones y comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en las
pantallas chicas del televisor y del ordenador y lo leído en la prensa cibernética,
ya que al no haber estado presente en esas ferias modero en lo posible mis
opiniones particulares sobre la calidad de lo acontecido en esas ferias..
Introducción
La popular, ruidosa y típica
Feria de San Fermín que se celebra en el mes de julio en Pamplona, España, es
la feria taurina más conocida en el mundo no taurino, principalmente por sus
encierros matinales, los cuales son televisados para el mundo, como si estos
fueran un espectáculo deportivo. Esta feria también se distingue por ser organizada,
sin intención de lucro privado,
por la Casa de Misericordia pamplonica para
con los beneficios ayudar a los necesitados.
La edición del 2008 comenzó el martes 5 de julio con una novillada
picada que fue seguida al día siguiente por un festejo de rejoneo, y concluyó
el lunes14 con la corrida de toros con el cartel mejor rematado del ciclo
ferial. En total, el abono se compuso de diez festejos, una novillada, un
festejo de rejones y ocho corridas de toros.
Los veinticuatro puestos de los festejos
mayores fueron ocupados por 22 matadores de toros, de los cuales solamente
los
diestros sevillanos “El Cid” y Salvador Cortés hicieron el paseíllo dos tardes. En el programa se han notado las ausencias de
los maestros José Tomás y “Morante de la Puebla” y de los nuevos valores
Alejandro Talavante y Cayetano.
Con
respecto al ganado, en una feria en donde el toro es rey, cinco de los
ocho encierros lidiados en las corridas de toros llevaban hierros de
ganaderías consideradas duras, Conde de la Corte, Cebada Gago, “Fuente Ymbro”,
Dolores Aguirre y Miura; mientras que solamente tres eran encierros de las
ganaderías más comerciales, “Ventorrillo”, “Jandilla” y Núñez del Cuvillo.
Antes de continuar con este
resumen, hago aquí una observación
personal sobre el porque en los últimos años en los carteles se notan las
ausencias de algunas figuras, y el porque de los que están en los carteles
pocos hacen doblete. Por consiguiente, una razón es muy obvia, y es que al
lidiarse en Pamplona tantos encierros duros, quedan pocos puestos en los
carteles con las encierros comerciales, que son los apetecidos por las figuras.
Otro motivo del porque los diestros notables tuvieran menos motivación que hace
unos lustros para formar parte de los carteles de esta dura ‘feria del toro’, pudiera ser el que antes
ellos esperaban que un triunfo en Pamplona les abrieran las puertas para entrar
en las ferias del norte. En cambio, en la actualidad para el mes de julio los
programas de los abonos de la mayoría de las ferias norteñas ya están más que
cerrados, por lo que un triunfo en San Fermín, aunque otorga cierto prestigio,
no tiene la inmediata recompensa que solía tener años atrás.
A continuación aparecen los diez carteles del abono de la Feria de San Fermín con los resultados en forma de reseñas, según los datos obtenidos de las publicaciones taurinas del Internet, más unos sumarios cuantitativos.
Sábado, 5 de julio. 1ª de feria. Novillos de “Miranda de Pericalvo” (nobles y fáciles en conjunto aunque algo faltos de fuerza, los mejores 1º y 5º) para los novilleros “El Payo” (oreja; oreja; salida a hombros), Rubén Pinar (saludos; dos orejas; salida a hombros) y José Manuel Mas (silencio; silencio). Entrada: casi lleno.
Domingo 6 julio. 2ª de feria. Corrida de rejones. Toros de Fermín Bohórquez (manejables) para Joao Moura (palmas; silencio), Pablo Hermoso (saludos; saludos) y Sergio Galán (oreja; dos orejas; salida a hombros). Entrada: lleno.
Lunes 7 de julio. 3ª de feria. Toros de Herederos de Conde de la Corte (bien presentados y bien armados, pero descastados y sosos; el mejor el 4º) para Miguel Abellán (silencio; silencio), Francisco Marco (silencio; silencio) y Serafín Marín (silencio; silencio). Entrada: lleno.
Martes 8 de julio. 4ª de feria. Toros de Herederos de José Cebada Gago (con mucha presencia y ofensiva encornadura), de juego variado) para Diego Urdiales (ovación con saludos; silencio), Sánchez Vara (silencio; silencio) y Luís Bolívar (silencio; silencio). Entrada: lleno.
Miércoles 9 de julio. 5ª de feria. Toros de “Fuente Ymbro” (bien presentados, los mejores el 2º y el 6º) para “El Cid” (oreja; silencio), Sebastián Castella (dos avisos y silencio; silencio) y Miguel Ángel Perera (petición y saludos; oreja con petición de la segunda). Entrada: lleno.
Jueves 10 de julio. 6ª de feria. Toros de “El Ventorrillo” (serios y bien presentados, el 1º flojeó y el 5º fue deslucido, buenos el 4º y el 6º) para Antonio Ferrera (ovación con saludos; vuelta), Juan Bautista (silencio; silencio) y Salvador Cortés (saludos tras aviso; oreja). Entrada: lleno
Viernes 11 de Julio. 7ª de feria Cuatro toros de "Jandilla" y dos de “Vegahermosa” (bien presentados y nobles en general, los mejores el 1º, el 3º y el 5º ; el 4º complicado) para Pepín Liria (oreja; silencio; herido), “El Cid” (silencio; saludos tras aviso) y “El Fandi” (oreja; silencio). Entrada: lleno.
Sábado 12 de julio. 8ª de feria Toros de Dolores Aguirre (bien presentados, descastados, los más manejables el 2º, el 3º y el 6º y el mas difícil el 4º) para Uceda Leal (silencio tras aviso; pitos), Salvador Cortés (petición y vuelta al ruedo; silencio tras aviso) y “Joselillo” (oreja; tres avisos y silencio). Entrada: lleno.
Domingo 13 de julio. 9ª de feria. Toros de Miura (bien presentados, complicados y difíciles) para “El Fundi” (silencio tras aviso; vuelta al ruedo), Juan José Padilla (oreja; oreja con petición de otra; salida a hombros) y “Rafaelillo” (oreja tras aviso; oreja; salida a hombros. Entrada: lleno.
Lunes
14 de julio. 10ª de feria. Toros de Núñez del Cuvillo (bien
presentados y manejables, aunque de poca transmisión) para Enrique
Ponce (saludos tras aviso; silencio tras aviso), “El Juli” (saludos tras leve
petición; oreja) y José María Manzanares (saludos; silencio). Entrada:
lleno.
Las reseñas de las corridas de toros
muestran que el público y la presidencia evaluaron las 48 faenas completadas por los 22 matadores de la
manera siguiente:
Con tres avisos*: 1;
con dos avisos:1;
con bronca, pitos o división de opiniones: 1;
con silencio: 25;
con ovación, aplausos o salida al tercio: 7;
con vuelta al ruedo sin oreja; 3;
con petición de orejas sin concederse: 3;
con una oreja: 11 ;
y con dos orejas: 0.
*Debido a que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo
computamos.
Por otro lado, en la novillada
dos faenas fueron premiadas con una oreja, una con doble trofeo, otra con
salida al tercio a saludar y en las dos
restantes los novilleros oyeron silencios. Además, en el festejo de rejones una
faena también fue compensada con dos apéndices, una con una oreja y tres con
ovaciones, mientras en dos solamente hubo silencios. En los dos festejos la
presidencia no tuvo que enviar ningún aviso.
En total en los 10 festejos se
cortaron 18 orejas, 4 en la novillada, 3 en la corrida de rejones y 11 en las
ocho corridas de toros. La puerta grande se abrió dos veces para los matadores de toros, dos veces más para los
novilleros y una vez para dejar salir a hombros a un rejoneador.
Con respecto a la
asistencia hay que anotar que, aunque la mayoría de los carteles no eran
estelares, la plaza se ha llenado en todas las corridas de a pie y en la de
rejones y casi se llenó en la novillada que inició el ciclo. Como es la norma
en esta popular feria, el éxito económico ha vuelto a ser de orejas y rabo para
bien de las obras benéficas que la Casa de la Misericordia lleva a cabo.
COMENTARIOS
Ahora completaré este resumen con unos comentarios sobre los acontecimientos
más relevantes realizados por los protagonistas de los diez festejos.
La Feria de San Fermín tuvo un
buen principio, ya que en la novillada “El Payo” y Rubén Pinar divirtieron al público que casi
llenaba los tendidos. Ambos novilleros obtuvieron trofeos y salieron a hombros
por la Puerta Grande. “El Payo” se lució en
una faena larga y compuesta a un
utrero noble pero falto de fuerzas y de escasa transmisión. Su segunda faena
fue más emotiva, comenzándola con un pase cambiado en los medios. Usó
las espadas con efectividad y, además, se lució con el capote lanceando y en
los quites. Cortó una oreja de cada novillo de su lote y tuvo petición de una
segunda en el cuarto novillo. Rubén Pinar desorejó por
partida doble al noble y bravo quinto novillo, al que toreó con clase y gusto, y
mató de una soberbia estocada. También le completó una vistosa faena a su
primer utrero, la que malogró con la espada. Por su parte, José Manuel Mas, con el lote menos agradecido,
mostró decisión y tuvo detalles de buen torero, pero sin conseguir mayor
lucimiento. Los novillos de “Miranda de Pericalvo”, en general, fueron
manejables, aunque varios de ellos fueron sosos y mostraron estar escasos de
fuerzas.
Sergio Galán, aprovechando la
nobleza y movilidad de dos astados de Fermín Bohórquez, fue el único rejoneador
que triunfó en el festejo del domingo 6 de julio. Rejoneó con gran maestría y
habilidad, haciendo gala del dominio tanto de sus cabalgaduras como de los
astados. Brilló colocando los garapullos al quiebro y con el uso del rejón de
muerte. En sus vueltas al ruedo paseó una oreja de su primer toro y dos de sus
segundo. La nota negativa de su actuación fue que su yegua “Habanera” resultó
herida con dos cornadas leves al salir de un par de banderillas. Por
otra parte, en este San Fermín Hermoso
de Mendoza no fue profeta en su tierra, pues solo fue ovacionado al completar
sus intervenciones, ya que el
mal uso de
los rejones de muerte no le permitió
conseguir un premio mayor. Tampoco el joven Joao Moura, que completaba el
cartel, aunque hizo las cosas bien, no logró calentar al público que abarrotaba
los tendidos. Los resultados para él fueron ovación y silencio.
El lunes 7, el Día de San Fermín, y el martes 8 hubo una constante fiesta en toda Pamplona, incluyendo los tendidos de la plaza de toro, excepto en el ruedo, en donde el silencio reinó al concluirse once de las doce faenas ejecutadas por los seis espadas. En la corrida del lunes, la falta de casta de los impresionantes, bien armados y soos astados del Conde de la Corte y el mal uso de las armas toricidas por los diestros Miguel Abellán, Francisco Marco y Serafín Marín estropearon la fiesta. Los tres espadas estuvieron voluntariosos y tuvieron algunos que otros lucidos momentos, pero la sosería del ganado les restó emoción a sus labores. Al entrar a matar a su primero Abellán sufrió con puntazo en el glúteo como consecuencia de una voltereta, lo que no le impidió completar su actuación.
Al día siguiente tampoco en el ruedo hubo mucho que celebrar, pues el público también silenció cinco de las seis faenas ejecutadas a los encastados pero dificultosos toros de Herederos de Cebada Gago por Diego Urdiales, Sánchez Vara y Luís Bolívar. Solamente Urdiales bordeó el triunfo en el toro primero, completándole una faena sin mucho ligue, pero con pases de calidad. Al matar prontamente saludó desde el tercio para agradecer los fuertes aplausos del público. Sánchez Vara fue cogido por el segundo toro pero permaneció en el ruedo hasta matar al quinto toro. Sufría una herida menos grave en el cuello y la mandíbula. Fue trasladado a la Clínica Virgen del Carmen, en donde le dieron de alta al día siguiente. Además de causar ese percance, los toros, como afirmaba Zabala en el ABC, no hicieron fácil la labor de los diestros:Los toros de Cebada traían el
infierno en sus astifinos pitones como puntas de misiles. El horror estaba
anclado en el corazón de las tinieblas, en las arrancadas felinas por encima de
las esclavinas, por arriba de los palillos. Tan interesante como si sueltan
tigres. Correosa desde su salida, mansa de caballos, geniuda de muletas.
¿Casta? Supongo que la del averno, si a ése se le llama casta. La antibravura
hecha demonios para que reapareciese Bombita, y Machaquito, y Mazzantini.
Después de dos tardes con las peñas en los tendidos siendo solamente los
protagonistas de la alegría en la plaza, el miércoles Miguel Ángel Perera y “El
Cid” y en cierto modo Sebastián Castella, lidiando serios toros de “Fuente
Ymbro”, hicieron que la atención de los mozos volviera a la fiesta del toreo
que se desarrollaba el ruedo. El actor principal fue Perera, al ejecutarle un
faenón al buen “Fuente Ymbro” que salió en último lugar. Con un valor seco que
se esconde detrás de su poderío, primero dominó al animal para luego hacerle un
toreo hondo de manos bajas, especialmente bordando unas series de ligados
derechazos que obligaron al animal a seguir una casi circular trayectoria
alrededor del bien plantado torero.
Concluyó su hacer con unas ajustadas
manoletinas antes de cobrar efectiva estocada que resultó algo caída. La
presidencia le concedió una oreja, pero no la segunda que el público
clamorosamente pedía. Varios críticos han catalogado la acción del presidente
de no otorgar un segundo trofeo como
‘estupidez taurina’. El otro triunfo aconteció en el primer toro, y “El Cid”
fue el agente. Su faena no tuvo el mismo impacto que la del extremeño,
empezando porque el noble toro careció de la fuerza y movilidad que tenia el
último astado. No obstante, el de Salteras toreó con ambas manos con elegancia,
clase, hondura y temple, y al matar también de una estocada desprendida se ganó
un apéndice. Castella, quien
reaparecía después de una grave cornada
en Algeciras, toreó muy asentado y firme a sus toros, pero al mismo tiempo
también, como en tantas ocasiones, el mal uso de los aceros no solamente le
robó una oreja de su primer toro, sino que estuvo a segundos de oír el tercer aviso. Fue cogido por el quinto
astado, resultando herido en el escroto, y a pesar de ello permaneció en el
ruedo hasta rematar al dificultoso bovino. Pasó a la enfermería en donde, según
el cirujano Héctor Ortiz fue operado de
un "puntazo en la bolsa escrotal rasgándola, con
contusión en un testículo. Se le han puesto siete puntos de sutura para cerrar
la herida y se le ha aplicado hielo".
El jueves 10, en la cuarta corrida de toros, con Antonio Ferrera, Juan Bautista
y Salvador Cortés lidiando el encierro
de “El Ventorcillo”, hubo que esperar hasta el cuarto toro para que público
mostrara su agrado pidiendo un trofeo para Ferrera, que luego se quedó en una
vuelta al ruedo, y hasta el sexto para que Cortés se llevara el único trofeo
concedido esa tarde. Los toros de “El Ventorrillo”, hierro que hacia el debut
en Pamplona, fueron serios, bravos y nobles, en general, pero tal vez
el
excesivo peso , les hizo a veces tener corto recorrido. Un astado
sobrepasó los 700 kilos. Esto no quitó que el sexto, a pesar de su excesivo
peso, tuviera movilidad y repitiera con nobleza. Este fue el toro del triunfo
de Cortés, al que le ejecutó una templada y larga faena, comenzada en los medios y compuesta de series de derechazos y naturales por ambos lados, y
que al ser rematada con una buena estocada le hizo merecerse una oreja.
También, fue notable la faena a su
primero, toro al que lidió con inteligencia y sapiencia, cuidándolo y
templándolo para alargar las arrancadas del astado. Por otro lado, Ferrera
estuvo valiente y voluntarioso toda la tarde, teniendo buenos momentos con
capote y muleta y entusiasmando en el tercio de banderillas, especialmente con
los tres colosales pares que colocó a su primer toro, con los que puso a la plaza en pie. El uso del descabello
después de una estocada hizo que la petición de trofeo no fuera lo suficiente
fuerte, por lo que el premio se redujo a una vuelta al ruedo. De Bautista hay
poco notable que anotar, pues pasó por el ruedo sin dejar rastro, y el público
así lo reconoció ignorándolo con silencios.
El viernes 11, en el séptimo
festejo del abono, enfrentándose con un manejable encierro de "Jandilla",
remendado con dos toros de
“Vegahermosa”, Pepín Liria y “El
Fandi” empataron en el corte de orejas, pues cada uno le cortó una oreja al
primer toro de sus respectivo lotes, mientras que “El Cid” se fue de vacío. Esa
tarde Liria se despedía de un público que, desde sus principios
de matador de toros ha apreciado su total entrega y casta torera, y en
múltiples ocasiones ha animado al murciano gritando “Pepín, Pepín, Pepín...”.
Liria, quizás por última vez, oyó esos gritos durante su valiente faena a su
primer
astado, al que después de una emocionante faena, lo mató de una buena
estocada. Al ejecutar la suerte recibió
un pitonazo en el labio, por lo que al doblar el animal se retiró a la
enfermería con el bien ganado trofeo, y acompañado de los cariñosos y fuertes
aplausos de la concurrencia. De vuelta en el ruedo, se quitó de en medio con
facilidad lidiadora al manso que salió en cuarto lugar. “El
Fandi” le cortó la oreja al tercer astado. Se lució con un variado toreo de
capa, banderilleando grandiosamente, para luego completar una faena derechista
y bullidora que impactó en los
tendidos. Mató de media estocada en lo alto, y el trofeo fue suyo. Desde que
recibió al sexto toro en el tercio con una larga cambiada y luego de formar un
lío con las banderillas, el granadino se esforzó para redondear la tarde pero,
al animal pararse a mitad de la faena, su labor muleteril bajo de forma. El
premio quedó en fuertes aplausos al abandonar el ruedo. Por su parte, ”El Cid” se fue
sin trofeo, por haber fallado con la espada después de haber completado una
faena al quinto toro, en la que se vieron los mejores muletazos de la tarde.
Con el segundo astado, un animal sin clase, tuvo buenos momentos, pero cuatro pinchazos
y estocada desprendida estropearon lo hecho.
Al final de la corrida del sábado 12 José Miguel Pérez “Joselillo”, al
oír los tres avisos al completar la lidia del sexto toro tristemente vio como
las entreabiertas hojas de la Puerta Grande se cerraban, mientras que se abrían
las del chiquero para devolver su toro a los corrales. Este hecho tuvo que
afectarle negativamente porque le robó una salida a hombros, ya que en el
tercer toro había cortado una oreja, y al toro devuelto le había completado una
faena de orejas, antes de que tras tres pinchazos eternizarse intentando
descabellar. A pesar de este incidente, el vallisoletano ha probado en
Pamplona, como en mayo lo hizo en Madrid, que tiene buenas cualidades toreras y
valor para llegar a ocupar un mejor puesto en el escalafón taurino. Ya al tercer
toro lo había toreado con decisión, elegancia, clase y armonía, especialmente
en las series de bien ligados y templados derechazos. Mató de pinchazo y
estocada y paseó un apéndice en la aplaudida vuelta al ruedo. Salvador Cortés
venia dispuesto a repetir el éxito de su primera corrida en la feria, y casi lo
consigue, al completar una faena sobria y clásica a su prime toro ya que hubo
una fuerte petición de oreja. Sin embargo, al presidente negarla, el torero se
tuvo que conformar con dar una vuelta al ruedo sin pasear el apéndice. La sosería del quinto toro no le permitió el
lucimiento, aunque estuvo muy decidido intentando conseguirlo. Por otro lado, Uceda Leal estuvo sin el sitio ni la maestría que son
su fuerte, aunque pudiera decirse en su defensa que se llevó el peor lote del
muy serio y voluminoso encierro de los temidos Dolores Aguirre, que esa tarde
lo fueron menos que en otras ocasiones. El promedio de peso de la corrida fue
de
casi 650 kilos.
Quien
iba a decir que el encierro de Miuras y que los tres valientes diestros Juan José Padilla, “Rafaelillo” y “El Fundi”, en ese orden, iban a proveer
al público el más interesante, emocionante y triunfal espectáculo de la feria.
El encierro fue serio, duro, encastado y difícil, en general con un peso promedio de los 600 kilos, algunos toros rozando los 700 kilos,
dificultades que no evitaron que Padilla y “Rafaelillo” les cortaran orejas a sus toros, dos cada
uno, y que “El Fundi” diera una vuelta al ruedo. El valiente maestro madrileño
estuvo por encima de sus problemáticos toros, lidiándolos con maestría, y
ejecutándoles dos sólidas faenas. Aunque raramente este gran estoqueador falla
con la espada, 
pinchó retiradamente al primer astado, por lo que oyó un aviso y
silencio; en cambio ejecutó una gran estocada al cuarto toro, saliendo herido
del encuentro. A pesar de estar herido dió una vuelta al ruedo antes de pasar a
la enfermería, en donde lo operaron de "una cornada ascendente y limpia de 12
centímetros en el glúteo", siendo luego trasladado
a la Clínica Virgen del Camino de Pamplona. Por su parte, “Rafaelillo”, se jugó la vida completando dos faenas con
una frialdad pasmosa, sacando buenos pases entre las tarascadas y los gañafones
de sus dos ‘miuras’, los que comparados con la baja estatura del torero parecían
elefantes. Se quitó de en medio a sus oponentes de certeras estocadas,
encunándose entre las amplias astas. Oreja y oreja y una salida a hombros junto
a Padilla fueron sus justos premios. El gran triunfador de la tarde fue
Padilla, otro ídolo de las peñas pamplonicas, cuyos miembros en varias
ocasiones lo animaron con unos “¡Illa, illa, illa, Padilla maravilla”. Las
actuaciones del jerezano tuvieron de todo, emocionantes pares de banderillas,
algunas series de pases básicos, toreo de rodillas con capote y muleta,
desplantes, pases variados a granel y, lo principal, la ejecución de dos
admirables estocadas a ley que terminaron prontamente con la vida de las
enormes bestias. Se ganó con creces una oreja de cada toro.
Este párrafo de la crónica d Juan Posada en LA RAZON tal vez resuma bien lo sucedido en la corrida de los legendarios ‘miuras:
Los toreros le ganaron
la guerra a los miuras, todos de mala índole por su afán de querer coger
siempre. Ninguno de ellos tuvo una arrancada franca y larga que facilitara
hacer el toreo moderno. El Fundi mereció que le pidieran y concedieran la oreja
del cuarto. Se mostró lidiador, valiente e inteligente en todo momento. El
gesto de entrar a matar al cuarto a por todas lo mereció sobradamente. Padilla,
un tanto desdibujado esta temporada, renació de las cenizas y volvió a ser el
torero arrojado de antaño. Rafaelillo, con menos técnica,
demostró que tiene un corazón a prueba de bomba miureña.
Así como en la penúltima corrida de la feria los masivos y
complejos ‘miuras’ y unos toreros con
garras llevaron la emoción a los tendidos, en la última y esperada corrida que
cerraba la feria, los nobles, sosos, y escasos de fuerzas y bríos toros de
Núñez del Cuvillo evitaron que las plácidas faenas construidas con buena maneras
por Enrique
Ponce y José María Manzanares no tuvieran el
impacto necesario para entusiasmar a la gente en los tendidos, mientras que las de “El Juli” las
tuvieron a medias. El
madrileño fue el único espada que obtuvo un trofeo esa tarde. Lo consiguió lidiando
al noble pero apagado quinto toro. Durante la primera parte de su faena lo
toreó con clase e inteligencia, templándolo y cuidándolo para luego calentar el
ambiente con un toreo de cercanía con valor y entrega. Mató de un estoconazo y
le fue concedida una oreja. También lo más relevante de su sabia faena al
primero de su lote fue otra gran estocada, lo que hizo que hubiera una petición
minoritaria. El maestro Ponce ha
estado muy firme cuidando a sus toros y ejecutando con gusto dos faenas limpias
con buenos pasajes, pero que, por la calidad de los oponentes, no trasmitieron
emoción a los tendidos. Además estuvo desacertado con los aceros. Algo similar
se podría decir de Manzanares, cuyas faenas a los dos toros con menos empuje
del encierro ni brillaron ni alcanzaron vuelos. Hubo solamente algunos detalles
de su buen toreo.
En el último
festejo la fiesta dejó de celebrarse en el
ruedo y volvió a los tendidos, en donde los mozos a su aire estarían
alborotados celebrando las últimas horas de jolgorio antes de cantar esa noche “El pobre de mi”, con lo que dirían
adiós a la Feria de San Fermín 2008. Esa feria que, en su cuadro de honor
taurino se deberían de anotar los nombres de los matadores Juan José Padilla
y “Rafaelillo”, de los novilleros “El Payo” y Rubén Pinar y del rejoneador Sergio Galán, los cinco toreros que abrieron
la Puerta Grande, y especialmente el de la ganadería de Miura. También, aunque
no abriera la Puerta Grande por un capricho presidencial, en esa lista debería aparecer el nombre de Miguel Angel
Perera por haber bordado la mejor faena del ciclo.
PREMIOS
Al finalizar la feria el jurado,
representando a la Casa de Misericordia de Pamplona, ha anunciado los fallos de
los trofeos que reconocen la excelencia del ganado lidiado durante el ciclo
pamplonés.
El premio
"Feria del Toro" se ha otorgado, ex-aequo, a los encierros de “El
Ventorrillo” y al de Miura; y el
"Trofeo Carriquiri", que premia al mejor toro lidiado durante la
feria, ha sido concedido al ejemplar "Pelícano" de “Fuente
Ymbro”, lidiado por Miguel Ángel Perera.
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