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RESUMENES EN DATOS Y NUMEROS DE
ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES FERIAS
INVERNALES SUDAMERICANAS- 2006-7: |
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En Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela se celebran temporadas taurinas
durante todo el año, pero las ferias principales de esos cuatro países
acontecen durante el invierno europeo, entre octubre y marzo, cuando las figuras y notables diestros
europeos atraviesan el charco para formar parte y realzar los abonos de esas
ferias sudamericanas.
Es durante la inactividad taurina invernal en España, Francia y Portugal
cuando lo que taurinamente sucede en México y los países taurinos de América
del Sur cobra actualidad.
En las temporadas taurinas europeas , aparte de
las crónicas correspondientes a cada festejo, es posible tener una idea general
del curso de la temporada, o de la trayectoria de los toreros, refiriéndose a
las estadísticas que registran los resúmenes de las ferias y los datos sobre
las actuaciones de los diestros. En cambio, los datos de lo que sucede en las
ferias sudamericanas están dispersos. Por lo tanto, es mi intención de escribir resúmenes de
lo que suceda en las ferias más importantes
sudamericanas, como las de Lima, Quito, Cali, Medellín, Manizales, Bogotá o San Cristobal, para que el lector pueda informarse,
o recordar, lo que sustancialmente sucedió en esas ferias.
Estos resúmenes estarán basados en una interpolación de lo
reportado en las varias publicaciones que regularmente aparecen en el Internet.
En ellos no se encontrarán análisis profundos de lo sucedido es esas ferias,
más bien generalizaciones, ya que no habiendo presenciado los festejos no puedo
avalar por la calidad de las actuaciones de los diestros o del ganado. Esto no
quita que en algunas ocasiones se me escape alguna que otra opinión mía, basada
en mis percepciones de los protagonistas.
Los resúmenes seguirán un preconcebido formato. Primero aparecerá un
comentario general sobre el carácter de la feria y una descripción del abono, y
luego siguen los carteles con los resultados, expresados con símbolos, de las
actuaciones de los diestros. Concluiré los resumenes con un análisis
cuantitativo de esos datos y con algunos comentarios críticos sobre lo más
relevante sucedido en la feria.
FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS DE LIMA,
PERU
La Feria del Señor de los Milagros de Lima
abre la temporada invernal sudamericana en octubre.
Es la feria más antigua de América, y una de las
de más prestigio, a pesar de que en los últimos años ha disminuido en algo su
importancia. Sin embargo, el triunfar
en el Acho, ante su docta afición, y
obtener el premio “El Escapulario de Oro”, con el que se premia al sumo
triunfador de la feria, sigue siendo la gran ambición de todo torero. El
escenario de la feria es la castiza y antigua Plaza de Toros del Acho, que data
del año 1766.
La feria limeña, como la de Bogotá, Colombia,
se asemeja más a a una temporada grande que a una feria tradicional, a causa de
que el abono se extiende por casi dos meses, sin que todos los festejos se den
consecutivamente. Tal vez, está clase de programación afecte negativamente a la
feria, ya que la plaza raramente se llena debido, en parte, a que los
aficionados peruanos que no residen en la capital, o los extranjeros, quienes
asisten a otras ferias en donde las corridas se dan consecutivamente, no tienen
el tiempo o los medios para permanecer en la ciudad por la duración del abono.
También perjudica tanto la escasez de ganaderías bravas que existe en el país
como la falta de suficientes diestros nacionales populares para integrar los
carteles y darle a la feria un sabor local.
El abono de la Feria del
Señor de los Milagros del 2006 constó de cinco corridas de toros, una corrida
mixta, otra de rejones y una novillada. O sea un total de ocho festejos. La
feria comenzó el domingo 23 de octubre con la corrida mixta y concluyó el 26 de
noviembre con una corrida de toros.
Los 18 puestos de los carteles de las seis corridas de toros fueron ocupados por 15 matadores, de los cuales “El Fandi”, Sebastián Castella y Alejandro Talavante actuaron en dos corridas; y César Rincón, Vicente Barrera, Luis Miguel Encabo, Víctor Puerto , “Morante de la Puebla”, “El Juli”, Antonio Ferrera, César Jiménez, José Mari Manzanares, Miguel Angel Perera, y los toreros nacionales José Antonio Roca Rey y Pablo Salas hicieron el paseíllo solamente una tarde.
Carteles y
estadísticas
Aquí aparecen los carteles de los ocho festejos del abono que muestran
los resultados de las actuaciones de los matadores, novilleros y rejoneadores y
la asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un análisis cuantitativo
solamente de los resultados de las actuaciones de los matadores de toros.
Estos símbolos que vemos en paréntesis detrás de los nombres de los
protagonistas de los festejos representan los resultados de sus actuaciones,
tal como fueron reportados en las reseñas de la prensa:
3a=tres avisos; 2a=dos
avisos; b=bronca; pit=pitos; d=
división de opiniones; s=
silencio; ov=ovación, aplausos o salida
al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o
=dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar
la lidia.
Domingo, 26 noviembre. Toros de Roberto Puga para Vicente Barrera (o; v), Julián López “El Juli” (o; o y pg) y Sebastián Castella (2o; 2o y pg). Entrada: lleno.
Al analizar los datos de las reseñas de las seis corridas
de toros, los números muestran que de las 36 faenas:
0- fue abroncada;
1- fue pitada;
17- fueron silenciadas;
6- fueron ovacionadas;
2- fueron premiadas con vuelta al ruedo sin oreja
6- fueron premiadas con una oreja;
3- faenas fueron premiadas
con dos orejas
También muestran que:
0- diestro oyó los tres avisos
1- diestro oyó dos avisos;
1-diestro fue herido;
1 diestro cortó dos orejas a un toro;
1 diestro cortó dos orejas a dos toros;
2 diestros abrieron la Puerta Grande una vez;
y
1 diestro abrió la Puerta Grande dos veces.
Identifiquemos algunos de los protagonistas de estos hechos: “El
Fandi” dio una vuelta sin trofeo en un toro , Puerto cortó una oreja y
Barrera obtuvo un trofeo en un toro y dio una vuelta la ruedo en el
otro. “El Juli” obtuvo una oreja de cada toro que lidió; Roca Rey desorejó por
partida doble a un toro, y Castella cortó una oreja a dos astados y dos orejas a
otros dos toros, o sea sumó seis orejas en dos corridas. “El Juli” y Roca Rey abrieron la Puerta Grande en la única tarde en que actuaron
mientras que Castella la abrió en las dos ocasiones en que actuó.
Comentarios
Paso ahora a dialogar sobre las actuaciones de los
diestros y
sobre el
comportamiento del ganado en las seis
corridas de toros, incluyendo la corrida mixta. Pero antes de ello, haré
unas breves referencias a lo sucedido
en la novillada y en la corrida de rejoneo. Repito que mis opiniones están basadas
en las reseñas y críticas de la prensa publicadas en el Internet.
Con poco público en los tendidos, el sábado 28 de octubre Cayetano García, Eduardo Simpson
y David Esteve lidiaron tres novillos
de “La Huaca” y otros tres de “Montecarmelo” que, excepto por el segundo y el
quinto, no dieron demasiadas facilidades para triunfar. Los jóvenes espadas
españoles García y Esteve, poco notable pudieron hacer con sus respectivos
lotes, que mansearon en demasía. Ambos novilleros oyeron silencios al rematar
los cuatro utreros. El triunfador de la terna fue el novillero Simpson, quien
es peruano y no un anglo como su apellido indica. Le cortó una oreja al quinto
novillo de “La Huaca” y recibió un fuerte aplauso al salir al tercio a saludar
al rematar el utrero de “Montecarmelo” que salió en segundo lugar. Perdió un
trofeo en ese novillo al estoquear defectuosamente y tener que descabellar dos
veces, después de completar otra lucida y valerosa faena con la muleta. En
ambos novillos gustó manejando el capote en las verónicas y quites. Angel
Parra Guzmán comentó en PORTAL TAURINO que este joven novillero “a
partir de esta tarde se proyecta como una esperanza auténtica para la fiesta en
el Perú”.
La corrida de rejones, celebrada el sábado, 4 de noviembre, ha
carecido del éxito económico y
artístico de la de la feria del año pasado, pues en lo económico la plaza ese día se ha cubierto a medias; y en lo artístico, el triunfo del caballero Diego Ventura se vio devaluado por el poco trapío y corta edad del
ganado lidiado, el que, según el consenso de los medios de comunicación, era
más a propósito para una novillada que para una ‘corrida de rejoneo’, como el
festejo se anunciaba. Ventura le cortó una oreja a cada cornúpeta y abrió la
Puerta Grande por ejecutar dos entusiastas y brillantes faenas que calaron en un publico generoso que era
poco exigente esa tarde. Sus compañeros, el portugués Rui Fernández y el
colombiano Jorge Enrique Piraquive tuvieron varios buenos momentos, pero no
lograron conjugar sólidas faenas ni tampoco estuvieron acertados con los
rejones de muerte. El portugués fue aplaudido en su primero y hubo división de
opiniones en sus segundo, mientras que el colombiano oyó solamente silencio al
rematar al astado que rejoneó en tercer lugar y recibió una fuerte ovación en
el que cerró plaza. De los llamados toros cinco pertenecían a la ganadería
peruana de “Checayani” y dieron un juego variado, y uno de “Nuevo León” de Colombia, el quinto que fue el mejor.
El domingo, 22 de octubre, se dio la primera corrida de toros con un
cartel internacional, en la que el
rejoneador portugués Rui Fernandes, el diestro peruano Pablo Salas y los
españoles Víctor Puerto y Luis Miguel Encabo lidiaron siete toros de la ganadería
colombiana de “Fuentelapeña”. El encierro
estuvo bien presentado pero, en general, los toros fueron mansos, excepto por
los que salieron en segundo y séptimo lugar. Rui Fernandes no tuvo un exitoso debut en el
Acho, pues completó una deslucida faena al cuarto de la tarde, un animal
que mostró tener falta de codicia para embestir a los bien domados caballos del
buen caballero luso. Después de clavar dos rejones de muerte tuvo que echar pie
a tierra para descabellar. Hubo silencio. También el silencio reinó en los
tendidos al concluir sus actuaciones el maduro diestro peruano, quien
reaparecía en el Acho después de trece años de ausencia. No se acopló ni con el
primero de su lote que buscaba las tablas, ni con el quinto astado que le
ofreció más facilidades para el triunfo. Por otro lado, el maestro madrileño
Encabo dejó una buena impresión con su
buena labor lidiadora y tuvo momentos de brillantez en sus faenas,
especialmente en la que ejecutó al astado que cerró plaza, pero también al
completar sus intervenciones por no acertar con los aceros los silencios fueron
los premios. En cambio, el veterano
diestro Puerto saboreó el triunfo al cortarle al sexto toro la primera oreja de
la feria y, quizás por fallar con el estoque, en vez de oír silencio, hubiera
desorejado al tercero. Su triunfo fue el resultado de una magistral actuación
en la que Puerto mostró no solamente la madurez, temple y parsimonia de su clásico estilo, sino que
todavía tiene el mismo valor y decisión
que en sus comienzos. Fue herido levemente por su segundo toro.
David Fandila "El Fandi" y Alejandro Talavante, dos de los
tres matadores que hacían doblete en el abono limeño, hicieron la primera
presentación juntos en la corrida del 29 de octubre y también compartieron el
cartel en la repetición el 5 de noviembre. En ambas tardes la plaza se llenó
solo a medias. La terna de la primera corrida la completaba José María
Manzanares para enfrentarse con un buen presentado encierro de Juan Bernardo
Caicedo, siendo los más manejables los tres primeros y los más descastados los
tres últimos. El cuarto se cayó varias veces durante la faena de “El Fandi” y,
al no levantarse, tuvo que ser apuntillado. El diestro nacional Fernando
Roca Rey completaba el cartel del festejo del 5 de noviembre, para lidiar tres toros colombianos de “Achury Viejo” y otros tres nacionales de
Roberto Puga. "El Fandi" no repitió el triunfo que en Lima había
conseguido en años anteriores, pues en su primera tarde fue silenciado en sus
dos toros y en su repetición fue ovacionado en uno y dio una vuelta al ruedo en
el otro. Es un cliché el apuntar que el granadino entusiasmó en los tercios de
banderillas, no obstante así fue, pero también se lució en sus intervenciones
con el capote, ejecutando largas cambiadas, templadas verónicas y quites variados, y estuvo decidido y voluntarioso con
la muleta. Consiguió ejecutar su mejor faena al toro de su despedida de la
feria, la que comenzó de redillas, continuó con tandas de naturales y
derechazos y, cuando la cosa iba a más, el toro de Roberto Puga se rajó y el diestro remató malamente
su buena labor con un pinchazo, un metisaca y
una estocada. Una vuelta al ruedo fue
el premio. Talavante se fue de Lima sin ni siquiera, como “El Fandi”, dar una
vuelta al ruedo. Una ovación y tres silencios fueron los resultados finales de
sus cuatro faenas. El extremeño dejó en el ruedo limeño muestras de su
entregado, emocionante, enigmático y estético toreo pero, con un ganado que
presentaba dificultades, le faltaron recursos para remontar los problemas que
sus toros le ofrecían. En su intento de agradar fue volteado por el toro de su
debut, pero el revolcón solo le produjo un susto. El mal uso de los aceros, que
incluso le hizo oír dos avisos en su primer toro de la tarde de su despedida,
también le evitó el satisfacer la expectación que su venida a Lima en plan de
figura había generado.
Con respectos a los diestros que completaban los dos carteles
mencionados, Manzanares gustó sin triunfar, y Roca Rey gustó y triunfó a lo
grande. El alicantino toreó elegantemente con el capote a su primer toro, antes
de completar una entonada y artística faena, acompañada por la música la que,
al rematarla de pinchazo y estocada, fue premiada con una fuerte ovación.
Estuvo decidido con su segundo toro, un ‘caicedo’ manso con peligro, y su labor
fue silenciada. Fernando Roca Rey
venía a desquitarse de su deslucida actuación del día de su alternativa en la
feria del 2005, y lo consiguió con creces. El peruano estuvo muy decidido en el
quinto toro, pero por las malas condiciones de su enemigo no pudo redondear la
tarde. Sin embargo, consiguió un gran triunfo en el primer toro de su lote. Así
evaluó su actuación el crítico Bartolomé Puiggrós Plana
en EL
COMERCIO de Lima:
Roca Rey recibió a su primero con cinco verónicas... y remató con una revolera. Ceñidas son las chicuelinas y tafalleras del quite. En banderillas pasa a propósito sin clavar y luego deja los palos arriba. El Fandi, invitado a actuar, lo hace a la moviola y cierra el tercio Roca Rey con uno por los adentros. Como gallean todo el tiempo, reciben ovaciones de gala. Con la muleta brinda al público y se pone la montera a los pies en los medios y se pasa los pitones por delante y por detrás sin moverse. Vienen derechazos y naturales ligados en un palmo que liga con un afarolado y con uno de pecho. Luego, vendrán más naturales a pies juntos y receta una gran estocada. Le conceden merecidamente las dos orejas y da la vuelta al ruedo.
Los toros de la divisa colombiana de “Achury Viejo”, que Javier Conde, Antonio
Ferrera y César Jiménez lidiaron en la
penúltima corrida de la feria, fueron mansos y pobremente presentados y, sin
excepción, la falta de bravura les hicieron rajarse nada más los diestros
iniciaban sus faenas de muleta, restándole emoción a lo que con ellos se hiciera.
Hicieron imposible que la terna consiguiera algo parecido al triunfo. El
tercero fue retirado del ruedo por falta de trapío y los seis astados lidiados
fueron pitados en el arrastre. Los tres espadas tuvieron un igual resultado al
completar sus dos faenas: silencio y ovación. Los aplausos fueron generados más
por la voluntad de los maestros que por el valor intrínsico de lo conseguido.
De Conde se puede destacar algunos detalles artísticos al torear por verónicas
y en muletazos sueltos; de Ferrera su total
entrega y sus dos espectaculares tercios de banderillas, de Jiménez
su maestría y la elegancia de su toreo en los conatos de faena. En total el
festejo defraudaría a la afición como también desilusionaría a toreros y
ganadero.
Sebastián Castella, el tercer diestro que hacia el paseíllo dos tardes
en la feria, actuó el 1º de noviembre en la Corrida de la Beneficencia,
acompañado por César Rincón y “Morante de la Puebla” para enfrentarse con toros
de “Icuasuco”; y también toreó en el festejo último del abono, celebrado el 26
noviembre, alternando con Vicente Barrera y “El Juli” para lidiar astados del
ganadero peruano de Roberto Puga.
El diestro francés en su primera tarde cortó una oreja a cada toro,
abrió la Puerta Grande por primera vez en la feria y, además, se ganó el
“Trofeo Chalán de Plata” que otorgaba la
Beneficencia al triunfador de la corrida. Su tarjeta de visita fue una serie de
verónicas a pies juntos al astado que salió en tercer lugar y de ahí en
adelante todo fue un toreo de entrega a
sus dos toros, tanto toreando con el
capote como con la muleta. Su faena de muleta más completa se la ejecutó al
mencionado tercer toro, que fue el mejor del encierro. La comenzó con cuatro
pases cambiados por la espalda que pusieron la plaza en pie. Luego continuó con
un toreo más clásico compuesto por series de naturales y derechazos, en los que
resaltaron el mando y temple, rematados
por enjutos pases de pechos más desplantes y adornos. Pinchó sin soltar antes
de cobrar una buena estocada, lo que
causó que solo paseara un apéndice, en vez de dos, al dar la vuelta al ruedo.
El toro fue aplaudido en el arrastre. Al último toro, un manso con peligro, el
francés se las avió, con un seco valor y mucho aplomo, para completarle una
emocionante faena, rematada con un pinchazo y estocada, que le mereció otro
trofeo. El triunfo de Castella es más meritorio al considerar que reaparecía en
Lima aun con los puntos de la grave herida que le infligió un toro cuando hacía
apenas un par de semanas entrenaba en el campo en España.
Ni el maestro Rincón ni el diestro de la Puebla, con peores lotes,
pudieron emular la triunfal actuación del francés. El colombiano fue volteado
al lancear a su primer toro, el sobrero que sustituyó al titular retirado por
falta de presencia. El diestro estuvo decidido y efectivo en ambos toros,
obteniendo algunas fases lucidas en las dos faenas. Al concluir sus intervenciones
el maestro fue silenciado y ambos toros
fueron pitados al ser arrastrados. Por
otro lado, Morante
oyó algunos pitos en el segundo de su lote, y a su primero, un toro que llegó
al tercio final quedándose corto, estuvo cerca de rayar el triunfo. Lo toreó
con arte. Comenzó con unas verónicas y un quite que suscitaron los olés, y
luego con la muleta construyó una faena derechista en la que sobresalieron unos
preciosos trincherazos y un molinete abelmontado. Una estocada promovió una
leve petición de oreja, la que quedó en una salida al tercio del sevillano para
recibir una nutrida ovación.
La 62 edición de la Feria del Señor de
los Milagros, que había trascurrido en un tono más bien grisaseo que dorado, tuvo
el 26 de noviembre
un final triunfal, al lidiarse un excelente encierro de Roberto Puga, remendado con un toro de “Montegrande”,
que ayudó a Castella a ganarse por segunda vez “El Escapulario de Oro” y otros
trofeos otorgados al triunfador de la feria; a “El Juli” a cementar su gran
cartel en Lima, ya que el año anterior había sido el ganador del mencionado
escapulario; y a Vicente Barrera a tener una buena actuación, para así seguir
siendo considerado por esa afición como ‘torero de Lima’. En esta corrida se cortaron siete
orejas, dos más de
las que se concedieron en las cinco corridas anteriores, y la plaza se llenó hasta los topes
por única vez en la feria. Los toros, en general, fueron nobles, destacando el
sexto y, especialmente, el tercer bovino, al que se dio la vuelta al ruedo, e
incluso se pidió su indulto. Este ejemplar de Puga se hizo merecedor del trofeo
“Escapulario
de Plata”, concedido al toro más bravo del abono.
La primera
oreja de la tarde se le otorgó a Barrera. Recibió los primeros aplausos al rematar unos
bellos lances rematados con una media de rodillas. Después completó una
estética, templada, ligada y asentada faena, en la que el vertical y firme
toreo amanoletinado del valenciano lució en su esplendor, como también
brillaron unos pases de rodillas de adorno, atípicos de este diestro. Mató de
pinchazo y estocada y paseó el trofeo por el ruedo. También, tuvo buenos
momentos en su segunda faena a un noble animal que poseía poca transmisión,
pero al toro tardar en doblar después de una estocada, el público se enfrió y
lo recompensó únicamente con una vuelta al anillo. Vicente sigue con su cartel
en alza en El Acho.
“El Juli”, con el lote menos
bueno del encierro dio una lección de maestría y poderío para lidiar y entender
a sus toros y
completarles lucidas faenas, las cuales incluyeron tanto los
pases más clásicos como naturales y derechazos, como pases complementarios y de
adornos, tales como circulares, doblones, dosantinas, el péndulo y
otros. Además, el madrileño hizo gala de su variado toreo capotero al ejecutar verónicas y quites por chicuelinas
y tafalleras. Al primero lo remató de pinchazo y estocada y al segundo
de un soberano volapié. Una oreja por faena con aclamadas vueltas al ruedo
fueron los merecidos premios.
Concluyo
este resumen haciendo referencia a la actuación de Castella, diestro que en
un año
ha pasado de ser un torero de feria a ser una popular figura del toreo, ya que
en dondequiera que actúa está ganando partidarios por millares. Sus dos faenas
fueron de escándalo. La descripción de la primera faena por Bartolomé Puiggrós en la critica “Una figura de época”,
publicada en EL COMERCIO de Lima, da idea de lo que fue también la segunda
faena del francés:
Con verónicas recibió a su primero. Ya pone a la plaza boca abajo en las ceñidisimas chicuelinas y tafalleras del quite... Cita en los medios y empieza con los cambiados por la espalda y por delante que hacen gemir los cimientos de Acho con los olés. Son muy buenos los derechazos en un palmo, pero menos buenos los naturales; aunque un trincherazo es una pintura. Vuelve con la derecha y logra muletazos indescriptibles en los medios hasta que un desarme nos devuelve a la realidad rompiendo el encanto. El toro pasa por delante y por detrás y al final no sabe por dónde pasa, pero pasa rozando la taleguilla y el público salta en sus asientos. Piden el indulto y al final entra a matar y logra una estocada trasera y desprendida, de la que se amorcilla el bicho. Le conceden las dos orejas y la vuelta al toro por el ruedo.
A los aficionados limeños que presenciaron la corrida que cerraba la feria les habrán quedado en las retinas las imágenes brillantes del diestro francés Castella, el español “El Juli” y ganadero peruano Roberto Puga atravesando el portal de la Puerta Grande del Acho a hombros. ¡Que ideal conclusión de una feria!
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FERIA DEL SEÑOR DEL GRAN PODER-2006
DE QUITO, ECUADOR
La Feria del Señor del Gran Poder se celebra durante el mes de
diciembre en Quito, Ecuador, y es una
de las ferias más típicas y populares de la temporada invernal sudamericana.
Esta feria quiteña tiene sus raíces en una corta y modesta temporada
que en los años cincuenta se celebraba en la antigua Plaza de las Arenas
durante el mes de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la fundación de la
ciudad por el español Sebastián Benalcázar, y las fiestas
navideñas ( vea LA TAUROMAQUIA ECUATORIANA VISTA POR UN PROTAGONISTA). Sin
embargo, la feria actual nació al inaugurarse la Plaza de Toros de Iñaquito en
1959, y creció paulatinamente hasta convertirse en una de las ferias taurinas
de más importancia de América del Sur. Generalmente, sus abonos incluyen a las
principales figuras del momento y es rara la corrida en la que los graderíos no
aparezcan llenos de un público festivo y entusiasta. Los festejos tienen la
particularidad de celebrarse al mediodía, para evitar las tardes lluviosas que
caracterizan al clima andino en ese mes.
La edición de la Feria del
Señor del Gran Poder-2006 se inició el martes 28 de noviembre con una corrida de
toros, y concluyó el miércoles 6 de diciembre con otro festejo mayor.
Durante ese periodo se dieron seis corridas de toros, una
de ellas mixta con un rejoneador y dos novilladas mixtas. En las seis corridas
de toros actuaron 15 matadores de toros, de los cuales solamente “El Juli” y
Sebastián Castella hicieron dobletes. Los carteles de las corridas estaban
formados por una mayoría de notables toreros jóvenes, y en ellos se notaban las
ausencias de Víctor Puerto, quien fue el máximo triunfador de la feria del 2005
ganándose, conjuntamente con “El Juli”, el galardón “Jesús del Gran Poder”, y la del ecuatoriano Guillermo Albán, quien también triunfó y fue un
candidato al mismo trofeo al cortar cuatro orejas en dos actuaciones.
Como
un complemento a la feria el día 29 de noviembre se celebraron dos festivales ,
uno por la mañana en la Plaza de Iñaquito y otro por la noche en la pequeña
Plaza Belmonte.
El
festival de la mañana se celebraba a beneficio de los niños afectados por el
cáncer, y el público respondió llenando tres cuartas partes del coso para
contribuir al beneficio y para ver al rejoneador local Guillermo Jarrín
y a los diestros retirados Ruiz Miguel, Víctor Mendes, Juan Mora, Cristina Sánchez y
Rodrigo Marín competir en el ruedo. Se corrieron novillos de distintas ganaderías. El segundo novillo
fue el único animal de clara embestida, al que Ruiz Miguel le ejecutó la mejor faena de la
tarde, que le
permitió desorejarlo y, por lo tanto, abrir la Puerta Grande. Los otros
novillos ofrecieron dificultades a los lidiadores. No obstante, los demás
maestros veteranos se esforzaron para entretener a la audiencia, siendo los
diestros mejores parados Juan
Mora y Cristina Sánchez, quienes obtuvieron un trofeo cada uno. Mendes dio una vuelta al ruedo, el diestro ecuatoriano Rodrigo Marín fue ovacionado y el rejoneador fue silenciado. El festival,
además de divertir, cumplió su principal
meta de obtener fondos para ayudar a los niños enfermos.
Javier Conde y “Morante de la Puebla” fueron los protagonistas del festival nocturno en la Plaza Belmonte, la que se llenó a tope. Ambos diestros compitieron para ver cual podía mostrar mas destellos de arte; Morante con su toreo hondo e inspirado, y Conde con su barroco y teatral estilo. Lidiaron tres novillos de “Triana" y uno de “Huagrahuasi”, Los tres primeros fueron descastados pero el cuarto embistió con mucha nobleza. Ambos diestros fueron aplaudidos por su determinación y buen hacer en el primer utrero de sus lotes, y Conde desorejó a su segundo mientras que el sevillano cortó solamente un apéndice del cuarto utrero, por matar de una estocada defectuosa. El paseíllo fue original, con los dos diestros y los miembros de sus cuadrillas cargando una imagen de la Virgen, adornada con un capote de paseo, mientras que la plaza permanecía con el alumbrado apagado y los espectadores iluminando los tendidos con velas encendidas.
Carteles y
estadísticas
A continuación incluyo los carteles de los ocho festejos del abono que
muestran los resultados de las
actuaciones de los matadores, novilleros y el rejoneador tal como se reportaron en la prensa, y también anoté la
entrada que registró cada festejo. Luego sigue un sumario numérico solamente de
los resultados de las actuaciones de los matadores de toros.
Las equivalencias de
los símbolos que aparecen en
paréntesis detrás de los nombres de los protagonistas de los festejos son los
siguientes:
3a=tres avisos; 2a=dos
avisos; b=bronca; pit=pitos; d=
división de opiniones; s=
silencio; ov=ovación, aplausos o salida
al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o
=dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar
la lidia.
28 de noviembre. Toros de Carlos Manuel Cobo
para “El Juli” (ov; ov ), Cruz Ordóñez (s; ov) y Alejandro Talavante (confirmasción
alternativa.ov; s). Entrada: lleno.
30 de noviembre. Toros de “Huagrahuasi” para
“El Juli” (2o; o y pg), Sebastián Castella (o; indulto, 2o y r simbólicos) y Juan Francisco Hinojosa (
confirmasción alternativa. ov; ov).
Entrada: lleno.
1 de diciembre. Dos toros de Campo Bravo para para el rejoneador Rui
Fernández (s, o), tres de “Mirafuente”
y uno de Cobo para los diestros Rivera Ordóñez (s; o) y Curro Díaz (confirmación de alternativa; s; ov).
Entrada: lleno.
2
de diciembre. Novillos de “ Trinidad” para el rejoneador Rui Fernández (s; ov)
y los novilleros Pérez Mota (ov; ov) y Álvaro Samper (ov; o).
Entrada: lleno.
3
de diciembre. Tres toros de “Campo Bravo” y tres de “Santa Coloma” para Eugenio
de Mora (s, 2a; o), Iván García (o; o, pg) y Diego Rivas (d; o y p y pg).
Entrada: lleno.
4
de diciembre. Cuatro toros de “Trinidad”, uno de Carlos Manuel Cobo y otro de “Huagrahuasi”,
para Antonio Campana (s; s), Sebastián Castella (ov;
2o) y Miguel Ángel Perera ( ov; 2o y pg).
Entrada: casi lleno.
5
de diciembre. Novillos de Carlos Manuel Cobo para Rui Fernández (s; s), Martín
Campuzano (v; ov) r Joselito Adame (v; o). Entrada: lleno.
6
de diciembre. Cuatro toros de “Triana” y dos “Huagrauasi”
para Carlos Yanez (s; s), “El Fandi” (o
y p; 2o y pg) y César Jiménez (o; indulto, 2o y r simbólicos, pg ). Entrada:
3/4.
Observando los datos de los resultados de las seis corridas de toros
se concluye que de las 36 faenas
2 fueron abroncadas;
1 fue pitada;
7 fueron silenciadas;
9 fueron ovacionadas;
0 fueron premiadas con vuelta al ruedo sin oreja;
12 fueron premiadas con una oreja;
3 faenas fueron premiadas
con dos orejas;
2 faenas fueron premiadas
con dos orejas y rabo simbólicos.
Además los datos muestran que los matadores de toros Castella, “El Juli” , “El Fandi”, Jiménez,
García y Perera abrieron la Puerta
Grande; y que en total los diestros en las seis corridas de toros obtuvieron un
total de 21 orejas y 2 rabos, incluyendo los trofeos simbólicos de los dos
toros indultados. De esta manera los diestros se distribuyeron los trofeos:
Eugenio de Mora, Ribera
Ordóñez y Rivas cortaron una oreja cada uno;
García y Perera cortaron dos orejas por coleta;
“El Juli” y “El Fandi” se llevaron tres cada uno;
Jiménez obtuvo tres orejas
y rabo, indultando un toro; y
Castella se ganó cinco orejas y un rabo. También Indultó un toro
Comentarios
Paso ahora a hacer algunos comentarios cualitativos de las actuaciones
de los diestros, y del comportamiento de los toros lidiados en las seis corridas de toros Pero antes de ello, haré algunas referencias a lo sucedido en las dos novilladas.
Advierto de nuevo que mis opiniones están basadas en las reseñas y críticas de
la prensa publicadas en el Internet.
Al
igual que en el abono del 2005, la
empresa tuvo el acierto de incluir al
rejoneador Rui Fernandes en las dos
novilladas, pues ese hecho se reflejó en la taquilla de las dos novilladas en
las que la plaza se llenó, cuando la norma es que en casi todas las ferias las
entradas más escasas siempre ocurren en las novilladas. En la primera novillada
se lidiaron utreros de “Trinidad” y el novillero
español Pérez Mota y el ecuatoriano Álvaro Samper completaron el cartel. Los
novillos, excepto el sexto, fueron mansos y complicaron, con su decepcionante
comportamiento, la labor de novilleros y el caballero. Sin embargo, Fernandes,
con sus recursos y buena monta, completó dos faenas, la primera forzada,
incluso uno de sus caballos fue atropellado, y la segunda más vistosa, en la
que el adorno florecía más que el rejoneo clásico. Por matar de un rejonazo defectuoso la
probabilidad de un trofeo se evaporó. Pérez
Mota tampoco tuvo material para destacar, y aunque no pudo cuajar faena, no le
faltó valor y voluntad para intentarlo. Ese intento le costó un mal revolcón.
Mató bien y fue aplaudido en su lote por la voluntad. También voluntad era todo lo que pudo mostrar Samper en su primer novillo, en el que
fue aplaudido. En cambio, al sexto novillo, le hizo una emotiva labor, que la
comenzó recibiendo al animal a portagayola, la
continuó estando muy valiente con la muleta, y la remató ejecutando un buen volapié. Como consecuencia, el
ecuatoriano se llevó en su esportón la única oreja concedida en el festejo.
El 5 de diciembre en la
última novillada se lidiaron novillos de
Carlos Manuel Cobo de juego variado, siendo los mejores el primero, quinto y
sexto. El cartel lo formaban el rejoneador Rui Fernandes, el novillero nacional
Martín Campuzano y el mexicano Joselito Adame. El rejoneador luso, sin estar
mal, no pudo cuajar una sólida actuación, siendo silenciado al completar su labor en ambos novillos. El
caballero pasó por la feria sin hacer mucho ruido, en seis reses rejoneadas
solamente obtuvo una oreja de no mucho peso. En cambio, los dos novilleros
sorprendieron con destellos de buen toreo y emocionaron con su entrega. Ambos
se arrimaron de verdad para conseguir el triunfo, y ambos fueron volteados y
heridos levemente por sus primeros novillos, y volvieron de la enfermería al
ruedo para completar con entusiasmo su cometido. El mexicano sufrió una herida
superficial en la exila que necesito diez puntos de sutura y Campuzano resultó
con conmoción cerebral de la que se recuperó para seguir en la brega. Campuzano
tuvo una actuación muy notable en su primero, toreando muy sereno y con clase
tanto con capote como con la muleta, pero estropeó su labor con la tizona. No
obstante dio una aclamada vuelta al ruedo. Con el complicado segundo de su lote
estuvo por encima de las condiciones del utrero y fue aplaudido. Adame probó en
Quito con su lucida actuación el porqué de los triunfos que ha estado
cosechando en España y Francia en la pasada temporada. Mostró poseer variedad
con el capote, facilidad en banderillas y un toreo largo y dominador con la
muleta; y, a pesar de su corta edad y experiencia, sabe estar en el ruedo con
soltura y profesionalidad. Sus premios fueron vuelta al ruedo y oreja y el
ganarse la estima del público ecuatoriano.
En la corrida inicial del ciclo ferial quiteño los espectadores casi
llenaron el coso, respondiendo a la atracción del cartel, compuesto por “El
Juli”, actuando en la primera corrida de las dos contratadas, por Alejandro
Talavante que confirmaba la alternativa en Iñaquito, y por el fino diestro
riobambeño Mariano Cruz Ordóñez,
quien en la feria del 2005 había cortado trofeos en las dos tardes en que
actuó. Se lidiaron seis astados de Carlos Manuel Cobo, descastados en general,
excepto el quinto que fue bravo y noble, por lo que fue premiado con una vuelta
al ruedo. El diestro de Riobamba tiene la reputación de ser el torero nacional que torea con más clase,
pero también de poseer el valor muy justito. Esta falta de decisión más el
estar poco placeado, tal vez, le hicieran desaprovechar ese quinto astado y no
poder remontar las dificultades del primero de su lote. No obstante, en el
quinto toro dio muestras de su buen toreo. No mató bien a ninguno de sus toros.
Tampoco Talavante, aunque estuvo muy decidido y completó algunas series de
estéticos y firmes muletazos, ni al toro de la
ceremonia ni al que cerró plaza
fue capaz de redondear faenas, y además confirmó que la espada no es su fuerte,
al pinchar en demasía a su primer bovino y terminar con su segundo de un
espadazo mal colocado. Cruz Ordóñez y Talavante igualmente oyeron silencio en una
actuación y ovaciones en la otra. “El Juli”
le hubiera cortado dos apéndices a su primer astado, pues eso era el
valor su magistral faena, producto de un joven maestro, cuyo toreo lo que ha
perdido en espectacularidad lo ha ganado en hondura y majestad, pero también lo
pinchó varias veces. Poco lucido podía hacer con su segundo toro, pues el
animal se quedaba corto buscando lo que se le quedaba detrás. El madrileño
intentó lo imposible para sacarle partido, para luego deshacerse de la bestia
de una efectiva estocada. Hubo aplausos al terminar con sus toros.
Julián López “El Juli” repitió dos días después, el 30 de noviembre, y
en esa ocasión los trofeos no se le disiparon por el mal uso de la tizona.
Alternó con Sebastián Castella y con el diestro local Juan Francisco Hinojosa,
quien confirmaba la alternativa, para
lidiar un gran encierro “Huagrahuasi”, del cual el sexto astado desentonó por
su mansedumbre. Tanto “El Juli” y Castella, como el ganadero, tuvieron tal
tremendo éxito que la prensa ha catalogado al festejo como histórico, usando en
las crónicas títulos como estos: “Juli y Castella, hacen estallar el Volcán
de Iñaquito”, "Dos gallos en liza, gana el toreo” y “Quito
delira con el toreo y el arte de ‘El Juli’ y Castella” . El madrileño cortó tres orejas y el francés
una oreja normal y dos y un rabo simbólicos, mientras que el ganadero vio como
al segundo astado, que fue lidiado por “El Juli” cortándole las orejas, se le
daba la vuelta al ruedo, y como se le perdonaba la vida al quinto, después de
que Castella le bordara una larga e intensa faena. Julián dio clase de toreo en
todo momento. A su primer buen toro le hizo un toreo largo y variado tanto con
el percal como con la franela. La faena se desarrolló entre los continuos
aplausos y olés del publico, con “El Juli” ejecutando tandas de majestuosos
naturales y derechazos que fueron un dechado de ligue y mando. Fuera de serie
fueron los circulares invertidos que cerraron su labor muleteril. La estocada
algo caída que le recetó al noble animal no fue
impedimento para que se le
concedieran las dos orejas. Con su segundo astado, que tenía inferiores
condiciones que su primero, el madrileño hizo uso de su privilegiada destreza
lidiadora y de su decisión para cortarle una oreja después de ejecutarle una
buena faena. Como en Lima, o mejor como en donde sea que toree, Sebastián
Castella venía a Quito a triunfar a toda costa, y lo consiguió con creces.
Haciendo uso de su seco valor y titánica determinación se ganó a pulso su
primera oreja. Luego, usando de esos dotes más su adquirida maestría, clase y
elegancia, perdonó la vida del quinto toro con una faena de superclase, en la
se conjuraron el buen toreo de siempre con el más espectacular estilo, con el
que el francés asusta a los públicos, como fue el inicio de faena con
temerarios pases cambiados por la espalda y la conclusión de ella con los pases
circulares, cuando incluso fue volteado sin consecuencias mayores. Sebastián
paseó por el ruedo los máximos trofeos simbólicos, concedidos por el
presidente. Juan Francisco Hinojosa estuvo voluntarioso y valiente, tanto en el
toro de su confirmación como al enfrentarse al sexto, el garbanzo negro de la
corrida, un toro con peligro que necesitaba enfrente a un diestro con más
experiencia. Este animal lo volteó de mala manera conmocionándole, pero se
recuperó para rematarlo con valentía. Fue aplaudido al completar sus
intervenciones. El festejo concluyó con “El Juli” y Castella dejando a hombros
el ruedo a través del portón de los triunfadores.
Así como el ganado de la corrida anterior colaboró para hacer
sensacionales las actuaciones de “El Juli” y Castella, por el contrario, cuatro
de los seis toros lidiados el viernes, tres de “Mirafuente” y uno de “Campo Bravo”, que fueron mansos con
peligro, hicieron imposible que los diestros españoles Curro Díaz y Francisco
Rivera Ordóñez y el rejoneador
portugués Rui Fernández tuvieran actuaciones notables. Sin embargo el cuarto toro de la ganadería
de “Campo Bravo”, que tuvo movilidad, y un remiendo de Carlos Manuel Cobo, que
embistió con temple, casta y nobleza permitieron, respectivamente, que el
jinete y Rivera Ordóñez salvaran la corrida de ser un desastre. Rui Fernández oyó silencio después de un afanoso
intento de lucimiento con un toro que mostraba desinterés por los caballos, y
en el cuarto consiguió sacar del sopor a la audiencia con una entusiasta
actuación, en la que destacaron el temple de su torear a caballo y los alardes
de doma, especialmente con su caballos “Joselito” y “Auro”. Su afán de agradar le hizo poner en
compromiso a sus caballos en un par de ocasiones. A pesar del rejón de muerte
caer algo bajo, le concedieron una oreja. El otro trofeo se lo llevó Rivera
Ordóñez, quien pisaba el ruedo de Iñaquito
después de ocho años de ausencia. Al manso y peligros primero, lo lanceó bien y
le completó un tercio de banderillas con más determinación que acierto, luego
muleteó valientemente para deshacerse del manso con media estocada. Hubo
silencio. En cambio, al único toro bueno del encierro para los de a pie, el de
Cobo, lo recibió con una larga cambiada, lo toreó aun mejor que al astado
anterior por verónicas, le ejecutó un bonito quite por faroles, lo banderilleó
lucidamente y le completó una variada faena, en la que sobresalieron dos series
de templados derechazos, rematados con ajustados trincherazos. Coronó su hacer
con un gran volapié, para luego lucir un apéndice en la mano al dar la vuelta
al ruedo. A Curro Díaz le persiguió la
mala suerte en su presentación en Quito, ya que le tocó lidiar lo peor del
encierro, dos toros complicados que conllevaban peligro. En su intento de
agradar fue volteado por su segundo
enemigo, saliendo ileso del percance. Únicamente pudo dar muestras de su
artístico hacer en pases sueltos. En el toro de la ceremonia fue silenciado y
se le aplaudió en el que cerró plaza.
El domingo 3 de diciembre el público otra vez casi llena la plaza, a
pesar de que el cartel, sobre el papel, era menos atractivo que los de las
corridas anteriores. Los espectadores no se arrepentirían de estar presente en
los tendidos, pues de nuevo disfrutaron con lo acaecido en ruedo de Iñaquito,
ya que el diestro madrileño Iván
García, que confirmaba la alternativa, le cortó una oreja a cada toro de su lote,
y el toledano Eugenio de Mora y el ecuatoriano Diego Rivas se ganaron un
apéndice cada uno. Se lidiaron tres toros de “Santa Coloma”, de los que los dos
primeros fueron mansotes y el tercero sacó peligro, y tres de “Campo Bravo”,
dos faltos de casta y uno enrazado, y a la vez los tres fueron nobles. El
primero y los tres últimos toros fueron arrastrados sin una oreja en la cabeza,
no un mal resultado para un encierro. El festejo comenzó con Iván realizando unas excelentes
verónicas al de “Santa Coloma”, para luego banderillear con
facilidad, también banderilleó a su segundo, aunque esa vez con más brillantez . Con la muleta confrontó con valentía a un toro que poco a poco
acortaba las arrancadas, completándole una aseada faena que iba de más a menos,
pues el toro se apagaba. Mató de media estocada y un golpe de descabello y le concedieron
una oreja. Sin embargo, al pupilo de “Campo Bravo”, le completó una faena de calidad
con series con ambas manos
compuestas de pases largos y templados y, al matar de una estocada que tumbó al
bicho sin puntilla, cobró el segundo trofeo, asegurándose así la salida a
hombros por la puerta principal del coso. De Mora no era un extraño en Quito pues había
participado en la feria del 1998, después de haber sido el ganador del
trofeo “Jesús del Gran Poder” el año
anterior. En esta edición de la feria cumplió con el segundo de “Santa Coloma”, con el que estuvo en
maestro, sacándole una faena con altos y bajos a un toro que desarrolló
sentido, siendo lo más bajo la mala ejecución de la suerte suprema, que le hizo
primero escuchar dos avisos y luego silencio al toro doblar. Lo mejor de su
actuación lo consiguió toreando lucidamente con capote y muleta al buen toro de
“Campo Bravo”. En la faena relució el temple en el toreo básico de derechazos y
naturales, y la emoción subió en los pases de adorno, como fueron los molinetes
rodillas en tierra. Mató de una estocada algo tendida, Se premió al torero con
una oreja y al astado con aplausos en el arrastre. Diego Rivas se llevó el peor y el mejor toro del encierro. Con el
peor, el primero de su lote,
anduvo desacertado sin tener los
recursos para resolver los muchos y difíciles problemas que el ‘santacoloma’ le
presentaba. Lo mato mal y oyó algunas protestas. Al buen ‘campobravo’, el
astado que cerró el festejo, lo toreó lucidamente con el capote y con mucha
entrega y voluntad con la muleta, entusiasmando a sus paisanos, quienes
pidieron para el diestro las dos orejas, de las que el presidente concedió
una. No obstante, el torero de
Latacunga fue sacado a hombros con Iván García.
El lunes 4 de
diciembre hubo otro llenazo en Iñaquito y seguramente nadie se arrepentiría de
estar presente, pues se vio a Castella, en su segunda y última actuación en la
feria dar de nuevo el todo por el todo para desorejar a un toro, y también se
vio cortar otras dos orejas a Miguel
Ángel Perera, después de completar una de la mejores faenas de la feria. La
lástima fue que el diestro local Antonio Campana, con el peor lote del
encierro, no pudo ser socio en el
triunfo con el francés y el español. El ambateño fue silenciado al concluir sus
intervenciones, pero se apreció su decisión, especialmente, en el cuarto toro.
El encierro fue una ensalada compuesta con toros de tres diferentes ganaderías:
cuatro de “Trinidad”, uno de Carlos Manuel Cobo y otro de “Huagrahuasi”. Los astados que salieron en quinto y sexto
lugar fueron los mejores bovinos, el quinto manso, pero manejable, y el sexto
tenía clase y bondad, y a estos dos astados Castella y Perera los desorejaron
por partida doble. Sebastián ya no parece diferenciar entre toros malos o
buenos, con todos se impone a base de valor, dominio y gran temple. De esta
manera estuvo a punto de cortarle una oreja al manso primero de su lote, que
buscaba las tablas, pero al matarlo mal el premio quedó en una ovación cerrada.
Ya bajo la lluvia, lo grande llegó en el quinto toro, otro manso pero más
noble. Lo toreó en el centro del ruedo haciéndolo pasar por donde el diestro
quería y lo lento que deseaba, para así cuajarle una gran faena que nadie
esperaba. Mató bien y la plaza se convirtió en un manicomio, gritando ‘torero,
torero”. Resumiendo la actuación del francés Fabián
Cuesta escribió en BURLADERODOS:
Sebastián Castella le tiene tomado el pulso al buen público quiteño: sabe dónde ponerse con los toros para que el público se vuelva loco y se le entregue incondicionalmente. Más bien digamos que Castella sabe el sitio en donde tiene que ponerse para llegar a mandar en el toreo.
Perera estuvo decidido con el descastado segundo toro del festejo, el
que llevaba el hierro de “Trinidad”, y al deshacerse de él de una estocada, fue
ovacionado. Con eso no hubiera podido acompañar a Castella por la Puerta Grande
en hombros, pero, sin importarle la fuerte lluvia que caía y aprovechando las
excelentes condiciones del toro de “Huagrahuasi” que salió en último lugar, se
las avió para completarle una emotiva larga y ligada faena de altos vuelos, la
que quizás fuera la más clásica del festejo, y al rematar al noble animal con una
soberbia estocada los trofeos llegaron a sus manos. Otro gran final de un
festejo de una gran feria que va por la vía de ser histórica por los tantos y
grandes triunfos que están aconteciendo.
El domingo 6 de diciembre se cerró
la Feria del Señor del Gran Poder con una corrida de toros en la que “El Fandi”
y César Jiménez fueron protagonistas de
una odisea taurina que quedaría grabada en la memoria de todos los espectadores
que llenaban algo más de tres cuartas partes de la plaza. Se lidiaron cuatro toros de “Triana” (3º, 4 º, 5 ºy 6º) y dos de
“Huagrahuasi” que fueron buenos en general, extraordinario el quinto y
excepcional el sexto, que fue indultado. El
diestro ecuatoriano Carlos Yánez mostró
voluntad y consiguió algunos pases de calidad con el toro de “Huagrahuasi”
que salió en primer lugar, para luego fallar con el estoque, siendo silenciado por su hacer.
Salió el segundo del mismo hierro con 560 kilos en los lomos, con el que “El
Fandi”, no solamente resplandeció con la ejecución de un superlativo tercio de
banderillas, sino que también gustó a un público, que no cesaba de aclamarlo,
con un inspirado y magistral toreo de capa y muleta. La espada cayó mal, no
obstante la gente enardecida pidió las dos orejas y el presidente le otorgó
una. En tercer lugar entró en el ruedo
un buen toro de “Triana”, y Jiménez lo toreó como los ángeles, con una firmeza,
temple y ligue fuera de serie que le hubiera valido dos trofeos, pero al
pinchar antes de cobrar la estocada, se tuvo que conformar con una. En el cuarto
toro Yanez rompió el encanto al no seguir el ritmo triunfal del festejo, y con
poco lucimiento terminó con el toro, cuya faena había acontecido bajo la
lluvia. Fue de nuevo silenciado. Desde aquí en
adelante el festejo se tornó en
una odisea, pues con el ruedo convertido en mar “El Fandi” y Jiménez, con un
gesto de responsabilidad, decidieron continuar el festejo bajo un diluvio. Como
consecuencia de esta arriesgada decisión, ambos diestros escribieron historia
en el ruedo quiteño al lidiar y triunfar con el quinto y sexto toro. Ambos
tuvieron la suerte de encontrarse con animales de superior bravura y nobleza,
con ellos, imponiéndose a las inclemencias del tiempo, superaron las excelentes
actuaciones que obtuvieron en el primer toro de sus respectivos lotes. Los
resultados fueron grandiosos, dos enormes faenas que fueron premiadas con dos
orejas para “El Fandi” y con dos orejas y rabo simbólicos para Jiménez más una
triunfal salida a hombros para los dos, para “Grandioso”, el sexto toro que
pesaba 517 kilos y llevaba el hierro de “Triana”, el volver vivo al campo, y para el mojado gentío el placer de haber
sido testigo de una genuina gesta torera de dos ambiciosos toreros.
Pongo punto final al resumen de la Feria de Jesús del Gran Poder–2006 anotando quienes, según la Empresa Citotusa, gestora del abono ferial, y el Municipio de Quito, se merecieron los premios a la excelencia que estas organizaciones otorgan
LA FERIA DEL SEÑOR
DE LOS CRISTALES DE CALI 2006-7.
COLOMBIA
La Feria del Señor de los Cristales se celebró por primera vez en el año 1957, cuando se inauguró la magnífica Monumental Plaza de Toros de Cañaveralejo, que tiene un aforo de cerca de 17.000 espectadores. La feria caleña abre el calendario taurino colombiano invernal y ha crecido en importancia, ofreciendo anualmente uno de los abonos más largos y atractivos de las ferias sudamericanas.
El abono de la edición 2006-7 de la feria caleña comenzó el 15 de
diciembre con una novillada nocturna compuesta por los triunfadores de la serie
de novilladas pre-feriales. Continuó al día siguiente con una corrida con tres
diestros colombianos, para después de un hiato de nueve días, seguir desde el
25 al 31 de diciembre con siete corridas más, cerrándose el ciclo ferial el Día
de Año Nuevo por la noche con un festival. En total, el abono se compuso de diez
festejos que incluía la novillada, el festival, más ocho corridas de toros, dos
de ellas mixtas con un rejoneador. Los puestos en las corridas de toros fueron
ocupados por catorce matadores de toros, siete de ellos colombianos, cinco
españoles y dos franceses, más un rejoneador portugués.