RESUMENES DE ALGUNAS FERIAS SUDAMERICANAS 2008-9:
      FERIA
      DEL SEÑOR DE MONSERRATE-2009 DE BOGOTA, COLOMBIA 
      por Mario Carrión. Febrero, 2009.

 

      NOTAS:
       

      Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias importantes sudamericanas de la temporada invernal 2008-9, he resumido en esta sección lo más relevante sucedido en los abonos de esas ferias.
       

      Mi método es simple, primero hago algunos comentarios sobre el abono de la feria. Luego, comento sobre los diestros que han sobresalido en sus actuaciones en los festejos de esas ferias, así como sobre cualquier positivo o negativo acontecimiento importante relacionado con la feria. Además, incluyo alguna información sobre el ganado lidiado y del resultado económico de la feria, esto último basado en las entradas registradas en las plazas de toros. Luego, continúo con la lista de los carteles mostrando los resultados de toros y toreros en forma de escuetas reseñas, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. Finalmente, si las instituciones locales conceden premios por lo mejor efectuado en la feria, anoto los nombres de los ganadores de estos trofeos. En cambio, en estos resúmenes evito en lo posible hacer evaluaciones cualitativas y dar mis opiniones personales sobre las actuaciones de los toreros por no haber sido testigo de los acontecimientos.

    Introducción

    La Feria de Monserrate de Bogotá, con las de Cali, Manizales y Medellín, completa el póquer de las ferias de más prestigio y solera de la temporada invernal colombiana.

    La feria de la capital colombiana comienza generalmente en la segunda parte del mes de enero, después de la conclusión de la Feria de Manizales, y se extiende durante el mes de febrero. No es una feria, al igual que la de Manizales o Cali, en el sentido clásico de la palabra, sino más bien una temporada en la que se programan festejos taurinos durante varios fines de semana consecutivos como, por ejemplo, se hace en 'la temporada grande' de la Plaza México de la capital mexicana. Tampoco en Bogotá existe durante la temporada taurina el diario bullicio festivo que caracteriza a las ferias tradicionales.

    Las corridas tienen por marco la majestuosa Plaza de Toros de Santamaría, inaugurada en el año 1931, que tiene una capacidad para 14.500 espectadores. A sus tendidos asiste una afición sobria y conocedora que evalúa con justicia lo que sucede en el ruedo, sin ser ni demasiado dadivosa o estricta en la petición de trofeos. Desde hace unos años los matadores que por primera vez hacen el paseíllo en la Santamaría tienen la obligación de confirmar la alternativa.

    La feria bogotana del 2009 comenzó el 17 de enero con una novillada, seguida al día siguiente por una corrida de rejones, y concluyó el domingo 22 de febrero con una corrida de toros, y entre esas fechas se dieron cuatro corridas de toros más. Así que el ciclo taurino se compuso de siete festejos: una novillada, una corrida de rejones y cuatro corridas de toros, una de ella mixta con la inclusión del rejoneador portugués Joao Moura hijo, quien también actuó en el festejo de rejones.

    En las corridas de toros actuaron seis diestros españoles, cinco colombianos y un ecuatoriano. De ellos solamente el español “El Juli” y el colombiano Luis Bolívar, quienes cuentan con gran cartel en Bogotá, hicieron doblete. La presencia de José Tomás en el abono era de especial interés, ya que esa sería la única vez que el madrileño actuaría en una plaza sudamericana durante la temporada invernal del 2008-9. También, eran alicientes del abono la confirmación de la alternativa de Cayetano y las inclusiones en los carteles de José María Manzanares, “Morante de la Puebla” y “El Fandi”.

    El público respondió a la atracción del abono llenando la Santamaría en las corridas  de los días 8 y 22 de de febrero, cubriendo tres cuartos en los festejos de los días 25 de enero y 1 de febrero más en la corrida de rejones,  ocupando media plaza en la corrida del día 15 de febrero y un tercio del aforo en la novillada.

     

    Con los respecto a los trofeos, también  ha sido considerable la cantidad de orejas concedidas, pues en total en los siete festejos se otorgaron 22 orejas, tres a un novillero, tres a los rejoneadores y 16 a los matadores de toros. Cuatro de las orejas concedidas fueron simbólicas, ya que dos  matadores indultaron un toro cada uno. Esos trofeos permitieron que  ocho protagonistas del abono salieran a hombros por la Puerta Grande: un novillero, un rejoneador y seis matadores de toros.  

     

    Novillada y corrida de rejones

    Hagamos ahora breves resúmenes de lo sucedido en la novillada y en el festejo de rejones antes de referirnos a las corridas de toros.

    La temporada bogotana se abrió el sábado 17 de enero con la única novillada del ciclo, y en ella tuvo una magnífica actuación el novillero colombiano Juan Solanilla, quien toreando muy asentado con un buen estilo, obtuvo tres trofeos y abandonó la Santamaría por la Puerta Grande en hombros, dejando en la plaza una grata impresión de buen torero. Aprovechó las buenas condiciones del mejor lote del encierro de Armerías, para torear con cadencia con el capote tanto por verónicas como haciendo quites variados, y con la muleta compuso faenas con series de muletazos largos y templados, siendo su segunda faena la mejor lograda. Completaban el cartel el madrileño José Manuel Mas y el colombiano Sergio Blanco. Este, con el escaso bagaje de apenas dos novilladas toreadas, mostró la falta de recursos para imponerse a sus novillos, aunque sí estuvo voluntarioso.  Por otro lado, el madrileño Mas acusó los efectos de la altura y después de matar su primer novillo, y dar una vuelta tras una petición de oreja tuvo que retirarse a la enfermería, de donde, dejando correr su turno, salió para lidiar el último utrero de la tarde.

    Al día siguiente de la novillada se dio la corrida de rejones. Se lidió un impresionate encierro de “Dosgutiérrez”, con encastados y repetidores toros, destacando el cuarto, al que se le dio la vuelta al ruedo.  Este bravo ejemplar le tocó en suerte a al rejoneador español Álvaro Montes. El jinete lo aprovechó al máximo, desde que lo recibió a portayalola con la garrocha hasta concluir su labor con un buen colocado rejón de muerte. Efectuó toda suerte del rejoneo, como bien colocados rejones de castigo, banderillas cortas o pares al violín, y todas conseguidas con un total dominio y perfecto control de sus caballerías. Dos orejas y la salida a hombros fueron los premios. El caballero jienense había confirmado la alternativa en su primero, con otro toro colaborador, y su hacer con él fue también excelente, excepto por su fallo con los rejones de muerte, y al tenerse que desmontar se portó medroso al usar los aceros. Por otro lado, el rejoneador portugués Joao Moura, después de dos magníficas actuaciones, falló repetidamente con  los rejones de muerte, y los premios que pudieran haber sido de orejas, se redujeron a aplausos. En cambió, a pesar de su voluntad y de tener buenos momentos, en general, la labor del colombiano Jorge Enrique Piraquive, palideció en comparación con las lucidas actuaciones de sus compañeros, y el público le mostró su desplacer, silenciándolo en un toro y pitándolo en el otro. Se debe aclarar que le tocó actuar con el menos cooperativo lote del buen encierro.

    Las cinco corridas de toros

    Ahora, comentaremos sobre lo más relevante acontecido en las cuatro corridas de toros y en la corrida mixta.

    El 25 de enero, con tres cuartas partes de la plaza cubiertas, Pepe Manrique, “Morante de la Puebla” y "El Juli", hicieron el paseíllo por el ruedo de la Santamaría para enfrentarse con seis astados de Juan Bernardo Caicedo. Había expectación por ver a la terna con toros que sobre el papel ofrecían garantías, ya que esta ganadería recientemente había lidiado buenos encierros en Cali y Manizales. Sin embargo, en esta ocasión las mansas reses de la prestigiosa ganadería, las que a menudo se refugiaban en las tablas, se encargaron de dar en tierra con las buenas intenciones de la terna. De la quema solamente se libró el maestro “El Juli”  enfrentándose con el tercer toro, el menos complicado del encierro, con valor y capacidad lidiadora se impuso al astado, metiéndolo en la muleta, para luego ejecutarle tandas de ligados y templados pases. A pesar de pinchar antes de cobrar la estocada y después tener que descabellar, le concedieron el único trofeo de la tarde. Eso fue todo lo memorable ocurrido en la  primera corrida de toros del abono, pues el madrileño no pudo remontar las dificultades del rajado segundo toro de su lote y, además, falló con los aceros. Por otro lado, Morante salió del paso sin complicarse la vida, lidiando su lote sin esforzarse demasiado. Fue silenciado en su primero y abroncado en su segundo; mientras que el colombiano Manrique estuvo tesonero con sus toros que se defendían y, aunque fue ovacionado en algunos momentos, no consiguió lucirse. El público evaluó una de sus actuaciones con silencio y la otra con aplausos.

    La temporada en la Santamaría continuó en febrero con notables éxitos toreros y ganaderos, ya que en las corridas celebradas en los dos primeros domingos del mes se concedieron 14 orejas, incluyendo cuatro simbólicas, ya que dos toros fueron indultados. Cinco diestros salieron a hombros por la Puerta  Grande.

    El primer domingo en la corrida mixta se vieron toros nobles de la ganadería de “Alhama” y toreo bueno a pie de parte del diestro madrileño Uceda Leal y del caleño Luis Bolívar, y de toreo a caballo por el rejoneador portugués Joao Moura. Los astados de  "Alhama” estuvieron muy bien presentados y tuvieron transmisión, sobresaliendo el noble quinto que fue indultado por el diestro colombiano. En el primero de su lote el caleño estuvo esforzado con un animal difícil siendo silenciado, sin embargo el triunfo le llegó en el quinto. De esa actuación, en parte, Antonio Caballero escribía en EL TIEMPO de Bogotá que Bolívar:

     

      ...recibió con cinco verónicas en todo el centro del ruedo, levantando los primeros olés, que aún fueron más rotundos cuando llevó  al animal con mucha torería al caballo, donde se empleó en una única vara... Bolívar no dejó que bajase la emoción, con un ajustadísimo quite por tafalleras. Tras un comienzo de faena un tanto pulcro, con un trincherazo sensacional, la faena fue tomando vuelo. Primero con templadísimos derechazos con la panza de la muleta, en pleno centro del ruedo, que era lo que le pedía ese bravo toro. Al natural las series no fueron del todo limpias, pero aún así Bolívar se justificó y terminó de convencer a la parroquia de Bogotá, recreándose en los medios de Santamaría con molinetes de muchísima transmisión. La gente empezó a pedir con fuerza el indulto, que finalmente fue concedido.  

    Por otro lado el veterano maestro José Ignacio Uceda Leal, quien sustituía a “El Fandi”, echó mano de su maestría y conocimientos de la lidia para, después de lucirse veroniqueando, completar dos faenas, en las cuales la estética, la elegancia, el temple y la ligazón estaban presentes, y al matar con el clasismo que lo convierte en un verdadero ‘As de Espada’, le concedieron una oreja del primer toro de su lote y  dos del segundo, para al final salir a hombros en compañía del torero nacional. También, el portugués Joao Moura toreó muy templado y como un maestro, aunque a caballo, volviendo a triunfar, como lo ha hecho anteriormente en la Santamaría. Le cortó una oreja a su primer toro, y perdió la segunda en el sexto bis de “Achury Viejo” por demorarse con el rejón de muerte.

    El 8 de febrero los tendidos de la Santamaría estaban cubiertos hasta reventar. Claro, toreaba José Tómás en su única apariencia en Sur América. Lo acompañaban el colombiano Sebastián Vargas y el español José María Manzanares para lidiar toros de “Las Ventas del Espíritu Santo”. Los espectadores debieron salir plenamente satisfechos de la plaza, pues vieron como su paisano indultaba un toro bravo, José Tomás hacia lo imposible para triunfar y José María Manzanares dibujaba el toreo. Entre los tres espadas obtuvieron ocho orejas y al final del festejo salieron por la Puerta Grande. Cuatro de los toros fueron manejables, aunque estuvieron escasos de fuerzas, el cuarto fue bravo y noble y fue indultado, en cambio, el quinto fue el garbanzo negro del encierro al sacar peligro.  Vargas cortó la primera oreja de la tarde, después de lucirse con el capote y de banderillear espectacularmente. La faena también fue emocionate y al matar de una estocada caída se ganó el trofeo. El sobrio torero aprovechó la nobleza y bravura del cuarto animal para lucirse de nuevo en el capote y con las banderillas, para luego completar con valentía una larga y ligada faena, la cual  hizo que el público pidiera el indulto del animal, y el presidente lo concediera. Por su parte José Tomás, con el lote menos apropiado para el triunfo, emocionó a la concurrencia con la verdad de su toreo, que con una quietud impresionante y total entrega desafía no solamente a los toros, sino también a la Parca. Sus dos faenas fueron a más pues, con sapiencia y entrega, sacó algunas series de pases largos y templados. Usó con eficiencia los aceros y se mereció una oreja de cada toro. Por su parte, José Mari Manzanares estuvo cumbre toreando de capote y muleta con un estilo profundo y artístico. A su primero le cuajó una buena faena luciendo esas nombradas cualidades, pero fue la labor a su segundo toro la que le motivó a Luis Noé Ochoa a escribir este párrafo para EL TIEMPO DE BOGOTA:

      La faena inolvidable fue la segunda; la de auténticas verónicas; la del quite por chicuelinas, como columnas de un monumento; la de la media de catedral y la del toreo suave, con la yema de los dedos; fue una faena ligada, dejando que el toro y el público respiraran. Profunda, medida, y seria. Qué tandas de naturales en redondo, qué toreo de mano baja, con remates de pecho muy personales. Hubo ligazón, mando, temple, arte, personalidad, dibujo. Y un estocadón entregándose. Las dos orejas.

    Después de las tempestades de triunfos en las dos primeras corridas del mes de febrero, en el tercer domingo reinó la calma en la plaza de toros, ya que el silencio inundó la plaza al completar sus intervenciones los diestros colombianos Dinastía y Cristóbal Pardo, quienes estropearon con la espada lo poco relevante que consiguieron hacer en la aburrida tarde. El silencio se rompió para abroncar al diestro ecuatoriano Mariano Cruz Ordóñez, quien confirmaba la  alternativa. Con su insulsa actuación mostró la falta de recursos y de voluntad para imponerse a un toro difícil. Fue lesionado en la pierna por el toro, por lo que pasó a la enfermería para no volver al ruedo. El festejo se quedó en un mano-a-mano que dejó poca historia.  Hay que culpar, en gran parte, al inocuo resultado del festejo al mal comportamiento del deslucido y problemático encierro de “Achury Viejo”.

    Se esperaba mucho de la corrida que cerraba la temporada el domingo 22 de febrero, pues el cartel unía a Luis Bolívar, ya convertido en un ídolo nacional, con el maestro “El Juli”, confirmando la alternativa a Cayetano, quien hacía su debut en Colombia. Los tres se enfrentaban con un encierro del prestigioso ganadero Juan Bernardo Caicedo. El público atraído por tan prometedor cartel llenó a rebozar los tendidos. Ahora bien, como en la corrida del domingo anterior, de nuevo los toros estropearon la fiesta y el festejo resultó desilusionate.  En general todos los astados mansearon y tuvieron falta de presencia y de fuerza, hasta tal punto que el segundo y cuarto tuvieron que ser devueltos a los corrales por inútiles. Aun así, gracias a le entrega y al valor de los dos espadas, “El Juli”, en el primero bis de su lote, y Luis Bolívar en su segundo, ofrecieron algo bueno al público que premió sus esfuerzos pidiendo una oreja al completar los diestros las faenas a esos dos complicados animales, las que el presidente concedió. En cambio, Cayetano no tuvo un buen debut y se fue de vacío de la Santamaría, ya que en el toro de la confirmación, aparte de unas buenas verónicas, poco más de interés logró hacer. La misma historia se repitió en el sexto toro, el último lidiado en abono ferial. En ambos toros se vio obligado a abreviar con la muleta, siendo silenciado en el toro de la ceremonia y aplaudido en el otro.

    Carteles y resultados

    Los siguientes son los resultados presentados en forma de reseña de los siete festejos de la Feria del Monserrate, según datos aparecidos en la prensa cibernética:

      Sábado 17 de enero. Novillada. Novillos de “Armerías” (buena presentación, manejables, aunque escasos casta y fuerza) para Juan Solanilla (oreja; dos orejas; salida a hombros), José Manuel Mas (vuelta tras petición; silencio) y Sergio Blanco (silencio tras aviso; silencio). Entrada: 1/3.

      Domingo 18 de enero. Corrida de rejones. Toros de “Dosgutiérrez” (bien presentados y encastados, el mejor el 4º premiado con la vuelta al ruedo) para Álvaro Montes (palmas tras dos avisos; dos orejas; salida a hombros), Joao Moura hijo (palmas tras aviso; ovación con saludos tras aviso) y Jorge Enrique Piraquive (pitos; silencio).  Entrada: 3/4.

      Domingo 25 de enero: Toros de Juan Bernardo Caicedo (mansos y deslucidos) para Pepe Manrique (silencio; saludos), “Morante de la Puebla”  (silencio; bronca) y Julián López "El Juli" (oreja y silencio). Entrada: 3/4.

      Domingo 1 de febrero. Cinco toros de “Alhama” y un sobrero de “Achury Viejo”, el 6º bis (variados de presentación y de juego; destacó el 5º que fue indultado) para los matadores Uceda Leal, sustituyendo a “El Fandi”, (oreja; dos orejas; salida a hombros) y Luis Bolívar ( silencio; dos orejas simbólicas; salida a hombros) y el rejoneador Joao Moura (oreja; ovación). Entrada: 3/4.

      Domingo 8 de febrero. Toros de “Las Ventas del Espíritu Santo” (sin fuelle el 1º, 2º y 3º  y 5º, bravo el 6º e indultado el buen el 4º) para Sebastián Vargas (oreja; dos orejas simbólicas; salida a hombros), José Tomás (oreja; oreja; salida a hombros) y José María Manzanares (oreja;dos orejas; salida a hombros). Entrada: lleno de “no hay billetes.

      Domingo 15 febrero. Toros de “Achury Viejo” (pobres de presencia y complicados) para José Gómez "Dinastía" (silencio; división de opiniones ; silencio), Cruz Ordóñez que confirmaba la alternativa (bronca tras aviso en el único que mató) y Cristóbal Pardo (silencio en ambos). Entrada:  1/2.

      Domingo 22 de febrero. Toros de Juan Bernardo Caicedo, el 2º y 4º  bis (desiguales de presentación, y descastados y escasos de fuerza; todos pitados en el arrastre) para “El Juli” (oreja; ovación), Luis Bolívar (silencio; oreja) y Cayetano, quien confirmaba la alternativa (silencio; ovación). Entrada: lleno de 'no hay billetes'.

       

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