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LA FERIA DE ASTE
NAGUSIA-2007 DE BILBAO, ESPAÑA: |
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INTRODUCCION
Agosto es el mes más taurino del año en España y
Francia cuando las ferias se suceden sin descanso en ciudades y pueblos de esos
dos países, a tal punto que nuestra atención se dispersa en diversas
direcciones tratando de estar al día de lo que en ellas sucede. En cambio, a
mediados de agosto la Feria de Bilbao en el norte de España,
denominada Corridas Generales en castellano y
Aste Nagusia en vascuence, esta
acapara la atención de los aficionados y la prensa para seguir paso a paso lo
que sucede en el ruedo de la Plaza de Vista Alegre de esa ciudad norteña. Y es
que esta feria taurina con la de Abril de Sevilla y la de San Isidro de Madrid
son las tres reinas del calendario taurino español.
Aunque la feria bilbaína le sigue de cerca en
importancia a las de Sevilla y Madrid, la de Bilbao se distingue de estas otras
dos en que el número de festejos de su abono ha permanecido relativamente
estable durante los últimos cincuenta años, mientras los festejos de los abonos
de las de Sevilla y Madrid se han triplicado. El abono de la feria bilbaína antes consistía en una semana de
festejos y ahora contiene solamente uno o dos festejos más.
Antes de resumir lo sucedido en el ruedo de Vista Alegre indicaré dos
aspectos primordiales que definen a los aficionados bilbaínos y las
características generales del abono de Las Corridas Generales 2007.
Los aficionados bilbaínos tienen la tendencia a ser más imparciales en
la manera de enjuiciar a toros y
toreros que los aficionados sevillanos o
madrileños y, además, son poco dados a las reacciones extremas al premiar o
penalizar a los toreros. Demandan que en Bilbao se lidie el toro con edad y
presencia, pero al mismo tiempo reconocen y premian los esfuerzos que los
diestros hacen cuando las condiciones de los astados no conducen al lucimiento.
Si se le pudiera poner un pego a ese público norteño es que las manifestaciones
de júbilo o protesta son más contenidas.
El abono del ciclo ferial
2007, como ya es la norma, constó de una corrida de rejones y ocho de toreo a
pié. Se inició el sábado 18 de agosto con un festejo de rejoneo y se cerró el
domingo 26 del mismo mes con una corrida en las que se lidió el duro encierro
de Cebada Gago.
En las ocho corridas a pie diecisietes matadores de toros cubrieron
los veinticuatro puestos de los
carteles. Cinco diestros, Enrique Ponce,
Juan José Padilla, “El Juli “,
Sebastián Castella y José María Manzanares hicieron doblete, y los otros doce
completaron los carteles actuando en solamente una corrida cada uno. Además de
la presencia en el ciclo ferial de todas las figuras importantes del momento,
excepto José Tomás, y de los jóvenes que están arrollando, el plato fuerte del
abono era la encerrona de “El Cid” con seis toros de Victorino Martín.
Ahora para dar idea de lo sucedido en el ruedo de Vista Alegre, a
continuación aparecen los carteles del festejo de rejones y de las ocho
corridas de toros, mostrando los resultados de las actuaciones de los diestros,
la calidad de los encierros, y además
la asistencia a la plaza en cada festejo. A esto le sigue un análisis
cuantitativo del ciclo taurino bilbaíno y. completará el resumen unos
comentarios sobre los acontecimientos más relevantes realizados por los
protagonistas de los festejos
Advierto que los datos que aparecen en este resumen
han sido extraídos de las reseñas y críticas publicadas en la prensa
cibernética. Por otro lado, aclaro que mis comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en la pantalla
chica y lo leído en la prensa, ya que yo no estuve presente en la feria para
debidamente juzgar la calidad de lo acontecido en Bilbao. Mi intención en este
resumen es que el lector, al dar un una ojeada al texto, él mismo haga su
composición de lugar de cómo, en general, fue la Feria de Aste Nagusia 2007.
18 de agosto. Toros de Fidel
San Román (noble y manejables en general) para Joao Moura (silencio; ovación), Hermoso de Mendoza (oreja; aplausos)
y Joao Moura hijo (oreja;
ovación). Entrada: lleno.
La información de la reseña de la corrida de rejones indica que estos
fueron los resultados de las actuaciones de los tres rejoneadores:
También de las reseñas se deduce que Hermoso de Mendoza y Joao
Moura hijo fueron los rejoneadores que obtuvieron un trofeo cada uno..
19 de agosto. Toros de “La Quinta”
(con presencia, primero y cuarto encastados y buenos, quinto y
sexto justos de fuerzas y manejables) para Juan José Padilla (oreja; oreja y petición de otra) Antonio Barrera (saludos tras aviso;
vuelta) y Salvador Cortés (pitos;
silencio). Entrada: 1/2 plaza.
20 de agosto. Toros de “El Pilar” (serios
y con presencia, descastados, exceptos el cuarto y sexto que fueron buenos)
para César Rincón
(pitos; aplausos), José María
Manzanares (saludos; aviso y saludos) y Luis Bolívar (silencio; oreja tras
aviso). Entrada:
2/3.
21 de agosto. Toros de “Torrealta”
(escasos de castas y fuerzas, destacó por su nobleza el quinto) para
“El Fandi”
(aviso y silencio; saludos), Sebastián Castella (saludos tras
aviso; dos avisos y aplausos) y Alejandro
Talavante (silencio tras aviso; saludos tras dos avisos). Entrada: 3/4.
22 de
Agosto: Toros de “Jandilla” (con presencia y trapío, dieron un juego
variado, sobresaliendo los encastados segundo, tercero y sexto) para “El Juli” (saludos; aviso y silencio), Juan
Bautista
(oreja; saludos tras aviso) y Eduardo
Gallo (ovación tras aviso; oreja y petición de otra). Entrada: 3/4.
23 de
agosto. Toros de Fidel San Román (serios y en general dieron poco juego, los mejores el cuarto
que tuvo nobleza y el sexto que fue facilón) para Enrique Ponce (silencio; petición
tras aviso y vuelta), Julián López “El
Juli” (silencio tras aviso; aplausos)
e Iván Fandiño (ovación; oreja). Entrada:
lleno.
24 de agosto. Cuatro
toros de “Garcigrande” y dos de Ortigao Costa (en
general faltos de casta y sosos, excepto por el bravo segundo y el manejable
cuarto) para Enrique Ponce (silencio; ovación tras aviso), Sebastián Castella
(oreja; aviso y saludos) y José María Manzanares (silencio; silencio tras
aviso). Entrada: lleno.
25 de agosto. Toros de Victorino Martín (bravos en general, sobresaliendo
el cuarto y quinto que fueron buenos, el segundo y sexto desentonaron al presentar serias dificultades)
para “El Cid” como
único espada (ovación tras aviso;
saludos; aviso y oreja; oreja; dos orejas; saludos tras aviso). Entrada: 3/4.
26 de
agosto. Cinco toros de Cebada Gago y un sobrero de Loreto
Charro
(mansos con peligro, con la excepción del sexto más manejable) para Juan José Padilla (pitos en ambos toros), López Chaves (dos avisos y silencio; saludos tras petición) y Fernando Cruz (saludos; aviso y saludos). Entrada: 2/3.
Examinando los 8 carteles que aquí muestran las evaluaciones de las 48
faenas completadas por los 17 matadores de toros se contabiliza los totales
siguientes:
*Debido a que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo computamos.
También los datos muestran
que los diestros cortaron un total de diez orejas. “El Cid” en su corrida en solitario obtuvo 4 trofeos, le cortó
una oreja a dos toros y a otro le cortó las dos, siendo el único espada que
abrió la Puerta Grande. De los espadas que actuaron
en dos ocasiones, Padilla le cortó una oreja a los dos astados de
su primera corrida, y Castella obtuvo un trofeo en su segunda actuación; mientras
que Bolívar, Bautista, Gallo y Fandiño obtuvieron un trofeo en
las únicas corridas en que hicieron el paseíllo.
Con respecto a la
asistencia, hay que anotar que la plaza se ha llenado en las corridas de los días 23, 24 más en el festejo de rejones; hubo tres
cuartos del aforo en los festejos de los días 21,
22 y 25, dos tercios en las cooridas
del 20 y el 26, y media plaza en la
corrida del sábado 19.
El sábado 18 de agosto
se repitió
el cartel de rejoneadores que también inició el ciclo ferial del año anterior.
Las diferencias entre ambas tardes eran que este año la plaza estaba repleta de
público y que el ganado lidiado pertenecía a diferente ganadería, a la Fidel San Román, y la similitud consistió en que Pablo Hermoso de Mendoza fue el caballero que
completó la mejor actuación de la terna.
La actuación del navarro fue muy superior
a lo que el premio de una solitaria oreja indica, pues estuvo muy por
encima de las cualidades de sus toros, inyectando con su maestría y ánimo la alegría que sus sosos toros carecían. De su labor sobresalieron los emocionantes tercios de
banderillas. A su primer toro le cortó una oreja, y hubiera logrado un igual
premio en su segundo, a no ser que el astado tardó en doblar, y el público se
enfrió. Joao Moura hijo
también se llevó a casa otro trofeo del primer toro de su lote, ganado a base
de exponer en una espectacular labor, y fue aplaudido en el último toro de la
tarde. Moura padre no
emuló a su hijo en el triunfo, ya que, aunque tuvo lucidos momentos, se fue de
vacío, siendo silenciado en un toro y aplaudido en el otro.
El domingo, en la primera corrida de toros del ciclo, Juan José Padilla fue el absoluto triunfador del festejo, al cortarle
una oreja
a cada toro del buen lote del serio encierro “La
Quinta” que le cupo en suerte. El ciclón jerezano que, hasta ese momento,
llevaba una regular temporada, mostró en el ruedo de Vista Alegre tanto ser un
gran maestro que conoce la lidia y es capaz de intercalar en su repertorio un
toreo asentado y templado como ser el valiente, arrollador y bullidor torero
que entusiasma a los tendidos con su variado y espectacular toreo. Su mejor
labor tomó lugar en la lidia del segundo de su lote, con el que se lució en los
tres tercios, comenzando con las largas cambiadas con el capote, siguiendo con
tres espectaculares pares de banderillas y con una variada faena, y terminando con
un estoconazo. Antonio Barrera pechó con un lote de toros sosos con el que
estuvo en maestro y, con técnica y valor, les exprimió lo poco bueno que los
animales tenían. En su primer astado fue aplaudido y al matar a su segundo de
una buena estocada fue premiado con una vuelta la ruedo. Salvador Cortés, con el lote más complicado, estuvo voluntarioso, pero
sin lograr lucimiento, siendo pitado al rematar al tercer toro y silenciado en
el que cerró plaza.
En
la corrida del lunes se dio el raro caso en España de que dos diestros
colombianos compartieran el cartel, uno que se va, César Rincón, y otro que se
queda,
Luis Bolívar. El que se queda obtuvo el único trofeo otorgado esa tarde y el
que se va no tuvo una feliz despedida en Bilbao. A Rincón se le vio con pocos
reflejos, estando en algunos momentos a merced del toro. En su primero fue
abroncado. Sin embargo, en su segundo astado tuvo ocasión en algunos momentos
de dar muestras de su buen toreo. Sin embargo, en un descuido fue volteado
peligrosamente cuando se preparaba para matar. Oyó palmas cuando el animal
dobló. El maestro, después del paseíllo, fue objeto del típico homenaje vasco
de despedida, representado por el baile de un dantzari y, al completarse el baile, el público le aplaudió
ruidosamente. Por el contrario, Luis Bolívar, después de estar
voluntarioso con el tardo tercer toro, oyó el silencio de la masa, lo que
contrastaría con los grandes aplausos y la oreja con que fue premiado en el
sexto toro. La faena a este fue emotiva, siendo comenzada con unos pases
cambiados en los medios. Tanto a este toro como al anterior los fulminó de una
estocada. Manzanares lidió dos astado de poco empuje con los que tuvo
varios momentos en los que interpretó su clásico y elegante toreo, pero no
encontró la manera para completar faenas. A su primero lo estoqueó al primer
intento y a su segundo después de tres pinchazos. Fue aplaudido al completar
ambas labores.
El martes fue una tarde en la que los diestros oyeron un total de
siete avisos, unos por alargar las faenas, y otros por el mal uso de los
aceros: uno “El
Fandi” y tres por coleta Sebastián Castella y Alejandro Talavante.
Una tarde también en la que los descastados, sosos y
faltos de fuerza astados, aunque nobles, del encierro de “Torrealta” restaron emoción a lo que con voluntad los espadas lograban
haceren el ruedo. Las excepciones fueron la gran faena de Castella al bien armado quinto
toro, que luego fue malograda por la espada, y el lucimiento con capote y
banderillas de “El Fandi” en su lote. La faena de Castella fue
larga, y en ella el espada combinó series de naturales y derechazos ejecutadas
con gran temple y ligazón, con el toreo variado y entregado de cercanía que es
parte de su repertorio. Sin embargo,
con la espada mandó a tomar viento a los trofeos que ya tenía en sus manos, al
matar horrorosamente. Oyó dos avisos
antes que una atronadora ovación que premiaba su labor muleteril. “El Fandi” estuvo bullidor y
animoso realizando un variado toreo de capa y dos buenos tercios de
banderillas, calentando algo el frió ambiente, pero ese calor no lo pudo
mantener con la muleta, a pesar de su ánimo y entrega. Tampoco el enigmático Talavante
fue capaz de sazonar con su muleta la sosería de sus astados, llegando incluso
a cansar al alargar sus faenas, para luego usar mal sus aceros. El extremeño se
quedó inédito en su debut en Vista Alegre.
En el festejo del miércoles Juan Bautista y Eduardo Gallo les cortaron un apéndice a dos buenos
toros de “Jandilla”, mientras que “El Juli” se
fue de la plaza sin obtener ningún trofeo, aunque se debe indicar que lidió el
peor lote del encierro. El madrileño
anduvo fácil y voluntarioso con sus dos toros, en maestro, pero no le fue
posible sobreponerse a las dificultades que le presentaban. Fue ovacionado en el
primero de su lote y silenciado en el otro. Bautista, a su segundo toro, un noble “jandilla” que repetía las
embestidas con bravura y codicia, le propinó una entusiasta faena que fue de
más a menos, y al rematarla efectivamente con la espada, la presidencia le
concedió una oreja. Con el quinto, un toro apagado solo pudo estar
voluntarioso, siendo aplaudido después de oír un aviso. Lo mejor de la tarde lo
protagonizó Gallo en el toro que clausuró el festejo, el que resaltó como el
mejor astado del encierro. La faena comenzó con la ejecución de unas series de
clásicos pases, luego hubo un par de desarmes, los que no evitaron que desde
ahí la faena subiera de tono al seguir el diestro, prácticamente metido entre
los pitones, con templadísimos pases circulares y otros adornos variados. Una
estocada le puso una oreja en las manos y provocó que se pidiera una segunda.
Estuvo muy valiente y decidido con el tercero de la tarde, pero equivocó la
faena, al acosar al toro con un toreo
demasiado encimista. Fue aplaudido después de oír un aviso.
El jueves 23 “El Juli” hizo su
segunda y última aparición en la feria bilbaína y Enrique Ponce y José María Manzanares las
hicieron el viernes 24, y los tres dejaron Bilbao
sin apuntarse ningún trofeo en su haber. En ambas corridas el público cubrió a
rebosar los tendidos.
El jueves Ponce, “El Juli” e Iván Fandiño lidiaron el serio encierro de Fidel San Román, antes “El
Ventorrillo”, cuya mansedumbre y sosería contribuyó al poco relumbre del
festejo, en el cual solamente Fandiño,
con el único toro encastado del encierro, obtuvo un trofeo, y Ponce estuvo a punto de obtener otro trofeo
con el manejable cuarto toro. A este el valenciano le construyó una faena que
fue de menos a más, encelando al animal al principio, hasta que consiguió
meterlo en la muleta, para luego completarle una elegante faena, ejemplo de
sabiduría y técnica. Fue volteado poco antes de entrar a matar, lo que hizo de
un pinchazo hondo y descabello, dando una vuelta al ruedo, después de haber una
petición de trofeo, ignorada por el presidente. A “El Juli” no le faltó ni valor ni
maestría al enfrentarse con sus dos molestos enemigos, y con ellos estuvo
seguro y voluntarioso, pero ni aun así consiguió hacer cosas muy notables. En
su primero fue silenciado y en su segundo aplaudido. Fandiño, quien ha toreado muy poco desde su alternativa, sin duda, al
hacer el paseíllo se sentiría como un David entre dos Goliat, pero resultó ser
el gigante de la tarde, al cortarle una oreja al manejable sexto, y al estar
firme y decidido con el más dificultoso tercer astado, por cuya labor fue
ovacionado. En su faena al sexto, mostró buenas maneras al hacer un toreo
clásico, aderezado con algunos adornos, sobresaliendo el toreo al natural con
la zurda. Remató su buen hacer con una estocada y descabello, y se le concedió
el justo trofeo de una oreja.
también,
como Ponce y Manzanares, Sebastián
Castella decía adiós a la
feria pero, a diferencia de sus compañeros, el francés se despidió de Vista
Alegre llevándose un apéndice en su esportón. Al igual que el día anterior,
tampoco el encierro de “Garcigrande”, remendado por dos toros Ortigao Costa, fue apto para que la
terna dejara muchos gratos recuerdos de su paso por la grisacea arena de Vista
Alegre, excepto por el noble y bravo segundo toro de la tarde, que permitió a
Castella lograr una valentísima faena. El francés inició su labor con sus
consabidos pases cambiados en los medios, para luego seguir toreando con gran
entrega, terminando metido entre los pitones del agresivo animal. Fue cogido
espectacularmente al cobrar la estocada, lo que añadió fuerza a la petición del
trofeo, que fue justamente concedido. Con el quinto, al igual que Ponce y Manzanares en sus respectivos lotes,
tampoco le fue posible conseguir el triunfo a pesar de, cómo sus compañeros,
buscarlo con decisión y entrega. Ponce fue silenciado en un toro y aplaudido en
el otro, mientras que Manzanares
solamente oyó silencios. Encerrarse en solitario con seis toros en cualquier plaza de toros es
una gesta, pero hacerlo con un encierro de Victorino Martín y en Bilbao, en
donde el toro es rey, y encima triunfar a lo grande al cortar cuatro orejas,
tiene un merito excepcional. Pues bien, eso fue lo que hizo Manuel Jesús “El Cid” en la tarde
del 25 de agosto. El encierro del ganadero de Galapagar fue mucho mejor de los
que últimamente ha estado lidiando, ya que cuatro de los astados fueron bravos,
uno muy bueno, el quinto, y dos, el segundo y sexto, sacaron el peculiar
peligro de mucho ganado de esa casa. Pero aun ‘los victorinos’
buenos no
regalan las orejas y necesitan un valiente maestro, como “El Cid”, que
firmemente los domine, los lidie y después los controle durante toda la faena,
llevándolos toreados embebidos en los engaños con gran temple, ritmo y mando.
Después de ser aplaudido en sus dos primeros toros, los que no dieron lugar
para el gran éxito, el sevillano cambió de rumbo del festejo en el tercer toro,
al que le cuajó una buena faena para cortarle una oreja, y con otra mejor
lograda labor también se llevó otro trofeo del cuarto. Ahora bien, su actuación
culminó al enfrentarse con el quinto astado, el mejor del encierro. A este le
cuajó una justa y clásica faena en las que los largos y templados naturales y
derechazos rayaron en la perfección. A pesar de pinchar antes de cobrar la
estocada, el sevillano paseó dos orejas por el ruedo. También intentó
valientemente lucirse con el sexto, pero no había allí material para ello. Al
finalizar la corrida la Puerta Grande del coso se abrió por primera vez después
de seis años cerrada, para dejar salir a esta gran figura del toreo. Iñigo
Crespo tituló su crónica EL Cid entra en la historia en MUNDOTORO,COM, y ella aclamó la gesta
torera del sevillano con estas líneas:
Difícil de explicar en
palabras las razones del corazón. Complejo descifrar tanta emoción, tanta
verdad, tanta capacidad. Vista Alegre ha visto escribir en su ruedo una página
brillante de la historia del toreo. Una página firmada y rubricada con letras
de oro por un torero de una vez: Manuel Jesús ‘El Cid’.”
Un manso y
dificultoso encierro de Cebada
Gago, más un sobrero de Loreto Charro de similar condiciones,
acondicionaron el festejo final del ciclo ferial bilbaíno para que este fuera
la antitesis de la corrida del día anterior. Juan José Padilla, López Chaves y Fernando Cruz pecharon con el
difícil encierro. El veterano Padilla fue el peor parado, pues aunque sus toros
no le dieron opciones para mucho lucimiento, él tampoco les dio la propia lidia
ni tuvo la misma determinación que en otras ocasiones. El público así lo percibió
con sus protestas. Más voluntariosos estuvieron López Chaves y Cruz, aunque a pesar de sus esfuerzos tampoco pudieron
levantar la tarde. El salmantino falló con la espada en su primer toro hasta
oír dos avisos y en su segundo tuvo buenos momentos siendo fuertemente ovacionado. El
madrileño estuvo cerca del triunfo al ligarle al impresionate sexto astado
algunas series de pases con temple y clase. Fue ovacionado. O sea que fue un
fin de fiesta en la hubo poca diversión.
PREMIOS
Concluida la feria la Junta Administrativa de la Plaza de Toros de
Vista Alegre y otras organizaciones
anunciaron los ganadores de los
diferentes premios a lo los logros más
relevantes en la feria. Según se publicó en la prensa del lunes 27 de agosto,
estos fueron los recipientes de algunos de esos premios:
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