TESTIMONIOS

Max Caicedo, paciente con SIDA en Puerto Rico, Enero, 94. Estaba despidiéndose de la familia porque supuestamente estaba muriéndose de SIDA. Su familia usaba una silla de ruedas para transportarlo debido a lo débil que estaba. Una sobrina, que lo quiere mucho, grabó la entrevista que tuve con Malin Falú en la emisora Radio WADO (Nueva York y Nueva Jersey) el día 9 de Enero de 1994 y le mandó la grabación a Caicedo que ya había hecho trámites con la funeraria y el cementerio. Max Caicedo decidió tomar cuatro a 6 onzas de orina inmediatamente ya que no tenía nada que perder. La primera vez que tomó la orina sintió un alivio inmediato. Tomar la orina produjo reacciones de limpieza y regeneración de tal forma que en una semana ya no necesitaba la silla de ruedas. A las dos semanas había aumentado de peso considerablemente. Seis semanas después personalmente asistió a una de mis conferencias y ofreció su testimonio ante un grupo de 35 personas que estaban muy emocionadas con lágrimas en los ojos al escucharlo explicar como se había recuperado. Caicedo había aumentado 30 libras de peso y era un hombre nuevo. Seis meses después hablé con Max Caicedo y me dijo que había estado en México, Miami y que iba a visitar España. Nunca mas tomó las medicinas para el SIDA y, aunque ya no les hacía caso, él visitaba a sus médicos para verles la cara que ponían al verlo tan saludable.

María, una madre de Bogotá, Colombia descubrió a la media noche que su bebe de 10 meses tenia una fiebre muy alta. Preocupada pensó en las opciones que tenia; despertar a la mama, ir al hospital de la ciudad, llamar al farmaceuta etc. Afortunadamente recordó una de las aplicaciones de la UROPATIA y decidió aplicar una gota de sus orines debajo de la lengua de su bebe. Este remedio le parecía absurdo pero, como no tenia nada que perder y la orina estaba a la mano decidió aplicarla como se le había instruido mientras se vestía. Para su sorpresa la fiebre desapareció en unos minutos y ella se acostó nuevamente. El bebe no volvió a tener fiebre y quedó completamente sano, comentaba a su mama el día siguiente. Mas tarde descubrió en el manuscrito de este libro que la fiebre es parte del proceso para desarrollar anticuerpos o defensas contra un microbio. Como los adultos ya han desarrollan anticuerpos contra los mismos microbios, la orina de la madre es un remedio universal que provee al bebe los anticuerpos que él necesita desarrollar y por lo tanto suspende el proceso una vez que recibe las defensas de la madre.

Señor Waterman, 55 años de edad. Pastor de una iglesia en Nueva York, 1992. Un ladrillo le cayó en la cabeza cuando caminaba a su trabajo en un hospital. Este accidente le causó ansiedad, nerviosismo, alta presión e insomnio. Tomaba 15 pastillas todos los días y estaba intoxicado con las medicinas que había tomado durante más de tres años. Había perdido el apetito y mucho peso y se vio forzado a dejar el trabajo ya que cualquier ruido provocaba unos ataques de ansiedad desesperantes. Para dormir necesitaba cada vez más pastillas y se sentía muy mal. Empezó tomando dos onzas de orina en ayunas lo cual le causaba diarrea dos y tres veces en la mañana durante los primeros días y le expliqué que esto sucedería hasta que su cuerpo expulse todas las toxinas. Un mes más tarde dormía hasta las 10 de la mañana y la presión estaba normal. Comía regularmente y había regresado a su trabajo. La medicina para la ansiedad la había reducido a la mitad y no tomaba las otras pastillas.

Quique Paladino, paciente del SIDA en Nueva York, 1983. Sufría de SIDA muy avanzado con llagas en la boca y úlceras en el esófago y estómago. Tenía kaposi sarcoma en la cara y dentro de la boca, también tenía llagas en los pies y las piernas que le llegaban hasta las rodillas. Trabajaba como agente vendedor de medicinas y tenía acceso a todo tipo de medicamentos. Él había tomado inútilmente todos los medicamentos disponibles contra las enfermedades oportunistas que sufría. Un día asistió a una conferencia sobre uropatía y rechazó totalmente la idea de que la orina pudiera ayudarle. Fue un necio durante la conferencia y hasta insultó a las Doctoras Naturistas que la dirigían. Ellas notaron la condición de su salud al darse cuenta de que se rascaba las piernas y le recomendaron hacer un experimento aplicandose la orina en la parte afectada. Paladino no podía dormir en las noches ya que las llagas en las piernas lo ponían loco con la comezón que causaban. Al aplicarse la orina en las piernas la picazón aumentó temporalmente y luego desapareció como por arte de magia lo cual le sorprendió mucho. Esa noche pudo dormir más de seis horas, cosa que no había logrado en los últimos seis a 8 meses. Una semana después se había curado en las piernas las llagas que le atormentaron por más de 3 años. Él empezó a investigar en las bibliotecas de la ciudad y encontró más de 800 referencias a la orina. En unas semanas desaparecieron las llagas en la boca y unos meses después se curó de kaposi sarcoma. Quedó tan fascinado con lo que descubrió que organizó reuniones mensuales para explicar a otras personas afectadas por el SIDA los beneficios de usar la orina.

Michael Maloney, Bombero en Nueva York 1992. Estaba preocupado por el humo que respiraba a diario en su trabajo y el efecto que podía tener en su salud años más tarde. Él media el tiempo que podía resistir sin respirar, generalmente era un minuto, para determinar su capacidad de absorber oxígeno. Maloney decidió experimentar todas las tardes después del trabajo respirando los vapores de orina hirviendo 15 minutos. A los cuatro días tubo una crisis curativa y se vio obligado a quedarse en casa por tres días con fiebre, dolores en el cuerpo y catarro fuerte escupiendo flema copiosamente. A las dos semanas volvió a respirar los vapores todas las tardes y esta vez no tuvo crisis curativa. Un día sorprendió a sus compañeros de trabajo al detener la respiración por más de tres minutos con la cabeza en agua. El 17, Octubre 1995, recibí una carta de Maloney que estaba de vacaciones en la India. Él tomaba agua embotellada y tenía mucho cuidado con la alimentación de ese país para evitarse problemas. Durante una ceremonia religiosa tomó agua de un pozo sagrado y contrajo disentería. Había tomado un tren para visitar otra ciudad cuando le empezó la diarrea y vómito. Pasarían 30 horas antes de que pudiera recibir asistencia médica. Él tomó la orina pero, no se mejoró suficiente. Tenía una copia del libro "Uropatía" y leyó el capítulo sobre la Autoterapia donde expliqué como el Dr. Duncan preparaba vacunas usando la descarga patológica que produce la enfermedad. Maloney preparó la dilución de la descarga patológica (excremento en este caso) sacudiendolo frecuentemente y unas horas después se aplicó la vacuna que había preparado. En la carta relata que el alivio fue inmediato y me agradece el haber incluido un capítulo sobre la Autoterapia en el libro. Él no sabe que hubiese sucedido de no saber como protegerse por sí mismo.

Señor Martínez. Una noche descubrió una infección en un diente que requería la extracción del nervio. La cara esta inchada feamente y le dolía mucho. Los calmantes controlaban el dolor por unas horas solamente y se estaba desesperando. Recordó que en el libro sobre la orina decía que para este tipo de problema solo hay que mantener la boca llena de orina por unos minutos a intervalos de cuatro a 6 horas. Aunque no tenía fe en el remedio, el dolor lo forzó a experimentar. El sabor de la orina estaba muy desagradable pero, el dolor era desesperante. Mantuvo la orina en la boca por barios minutos, escupió la orina y repitió el remedio. También aplicó un paño mojado con orina en la cara mientras mantenía la orina en la boca. Dos horas después el dolor se había calmado y la hinchazón se notaba reducida y comprobó que la orina es más fuerte y efectiva que cualquier antibiótico. Cuando Martínez le explicó su experiencia el dentista comentó "Si es verdad lo que dices, la orina es la medicina perfecta, accesible, gratis y no tiene efectos secundarios." Aunque nunca lo admitirá públicamente, el dentista recomienda las gotas de orina debajo de la lengua para las personas débiles y alérgicas a los antibióticos.

Señora Angy, de 70 años de juventud. Había estado tres meses en un hospital con múltiples achaques de la vejez. Su condición estaba cada día peor y nadie esperaba que se recuperara. Como no podía salir del hospital se le recomendó tomar dos o 3 onzas de orina todos los días o cada vez que fuera al baño. Una semana después había salido del hospital y asistió a una de mis conferencias para informarse mejor. Se le explicó que el proceso de purificación sería lento porque ella estaba bastante débil y tenía mucho que purificar. Un mes más tarde estaba muy activa en la iglesia, comía de todo y había recuperado unas 15 libras de peso. Para navidad, seis meses después, se hizo teñir el pelo y bailaba feliz de poder valerse por sí misma.

Mery García Señora de 55 años de juventud sin problemas de salud aparentes. Empezó a tomar la orina por curiosidad y a las dos semanas tubo dolores de parto. Cuando fue al baño expulsó un tumor del útero del tamaño de un huevo de gallina. Ella desconocía que tenía eso dentro. Una semana más tarde tuvo otra crisis curativa en la forma de un catarro fuerte que le duró tres semanas. Durante este tiempo escupía mucha flema amarillenta y verdosa. Se le recomendó comer ajos crudos para acelerar la limpieza. Ella se preguntaba de donde salía toda esa contaminación. Se le explicó que como hacia más de 10 años usaba antibióticos cada vez que le daba gripe, tenía toda esa flema acumulada en su cuerpo. La limpieza de su cuerpo se tardó cuatro semanas.



Margarita Reyes Señora de 67 años de juventud. Tenía gangrena en una pierna y los médicos querían amputársela. Empezó a aplicarse paños de orina de tres o 4 días y se enrollaba la pierna con paños mojados con orines por las noches. Ella tomaba dos o 3 onzas de orina fresca varias veces al día. En tres días desapareció el dolor y la pierna empezó a recuperar su color normal. Sus médicos no comprendían lo que había sucedido un mes más tarde cuando ella entró caminando muy bien con su pierna sana.

Señor Tavarez, 17 años de edad. Tubo el primer ataque de asma cuando tenía un año de edad. Trataba de respirar inútilmente y casi se asfixiaba. Los ataques duraban horas. La familia se mudó a otro lugar pero el niño seguía igual sufriendo ataques todos los días. La enfermedad causó deformación asmática de la caja torácica. El día 12 de Octubre se le aplicó una inyección de 2 CC de orina fresca. El joven no tuvo ataques hasta la mañana del 8 de Noviembre mientras jugaba fútbol en la escuela. El ataque de asma le duró varias horas hasta en la tarde cuando se le aplicó otra inyección de 2 CC de orina fresca. A los cinco minutos se calmó el joven. El lugar donde se le aplicó la inyección se irritó e inflamó un poco y le ardía. Esta reacción local le duró unas 30 horas. No tuvo complicaciones hasta el 30 de Diciembre cuando tenía gripe y un leve ataque de asma. El joven tuvo varios ataques leves acompañados de un poco de gripe hasta fines de Abril. El 25 de Abril se le aplicó la última inyección de ½ CC de orina. Tubo reacción local severa que le duró un día y no sufrió más de asma.

Sócrates, niño de 4½ años de edad (Copiado del informe del profesor Plecsh pg. 98) Desde su primer aniversario tuvo ataques de asma todas las semanas. También sufría de eczema e infección constante en los ojos. El 3 de Marzo se le aplicó 1 CC de orina fresca. El área de la inyección le dolió por unas horas. La temperatura estaba normal. El día siguiente lo mandaron a la escuela. La escreta estaba licuada y orinaba muy frecuente pero no tuvo mas problemas con asma desde el 7 al 21 de Marzo. El 22 de Marzo empezó a toser mucho y a vomitar. Había una epidemia de tosferina en su pueblo. Se le aplicó la segunda inyección con ½ CC de orina fresca. Tuvo dolor en el área de la inyección. Por la noche continuaba tosiendo y expulsando gran cantidad de flema y mocos. Se sentía débil y tenía mucho gas. Esta condición fue aliviandose poco a poco a medida que expulsaba flema de su cuerpo y dos días después se había recuperado. El 25 de Marzo estaba mucho mejor. Tenía un poco de tos que no era nada comparado con la tosferina o el asma. La escreta estaba normal y no tuvo más gases. Su Madre me escribió el 25 de Mayo "Mi niño está muy bien y no ha tenido ataques de asma desde la primera inyección". El 20 de Julio examinó el niño y me alegré de ver que estaba desarrollándose normalmente. La eczema y la infección de los ojos habían desaparecido totalmente.

Andrew Douglas, de 60 años de edad. Tenía problemas con la próstata y consultó diez especialistas de esa enfermedad. Cada uno de los especialistas le recomendó cirugía para resolver el problema pero, el no quería arriesgarse a quedar impotente después de la operación. Este es un problema común en las personas que se operan de esta glándula. El Decidió aplicar implantes de orina pura todos los días usando una bolsa para duchas vaginales. A los dos meses visitó todos los especialistas quienes le examinaron y quedaron perplejos a verle recuperado por completo sin medicinas y sin cirugía. Sus médicos trataron de descifrar como lo había hecho y cuando él les mostró uno de los libros pensaron que estaba mal de la cabeza. A lo que él les replicó "Mal de la cabeza pero, sano"

Señor Vázquez, de 44 años de edad. Desde pequeño, todos los años sufrió de alergias al polen. El 31 de Mayo se aplicó una inyección de 2 CC de orina en el glúteo. No tuvo alergias hasta el ocho de Junio cuando se aplicó otra inyección de 2 CC. Tres horas más tarde se sintió muy deprimido, los ojos se le irritaron y le ardían pero, no tuvo más alergias por el resto del año.

Ana, Nueva York. Durante unos diez años sufría de amigdalitis frecuentemente. La primera vez que le hablé de la orina se reía histérica recordando las anécdotas de su abuelo que también recomendaba tomar la orina. Pero, esa vez no tomó en serio el consejo ya que trabajaba en un hospital y un compañero médico le proporcionaba gratuitamente los antibióticos requeridos. Una día se decidió a tomar la orina y unas semanas después sufrió un ataque de amigdalitis severo pero, esta vez fue peor que en las demás infecciones que había sufrido antes. Estuvo en cama varios días y hasta tomó antibióticos para combatir la infección. Le expliqué que esto había sido una crisis curativa y que posiblemente esta era la última vez que se enfermaría de la garganta. Una semana después estaba recuperada totalmente. Ella pensaba operarse y le recomendé esperar un par de meses. Tres años después me contó que no se enfermó más de la garganta.

Pedro Álvarez, Sur América. Su cuerpo fue invadido por amebas unos 10 años atrás y venía sufriendo los malestares correspondientes desde entonces. Pedro colectó su orina por la noche y la guardó hasta las doce meridiano del día siguiente cuando la tomó. Inmediatamente tomó un vaso de jugo de mora (fruta Colombiana) para quitarse el sabor desagradable que le quedó en la boca. A los diez minutos Pedro se vio obligado a estar entre el baño y la cama con diarrea y decaimiento general. Pedro pasó dos días entre el inodoro y la cama. Su estomago solo mantenía agua y jugos de frutas diluidos. Al tercer día se fue al trabajo bastante recuperado. Tres años después no ha tenido más problemas relacionados con amebas. Aparentemente la orina es tan fuerte que removió o destruyó hasta los huevos de los parásitos.

Williams A. Nueva York Sus manos están manchadas como resultado de vitíligo hereditario. Tenía una pequeña mancha en la cara más o menos del tamaño de la uña del dedo grande de la mano. Le hablé de la orina para ver si estaba dispuesto a hacer un experimento. Williams de 30 años de edad tiene un hijo de tres años de edad por quien se preocupaba de que le salieran las mismas manchas. Él decidió hacer el experimento ya que no tenía nada que perder. A los tres meses de haber empezado a tomar la orina se quedó sorprendido de ver que le estaban saliendo piel del color normal en sus manos y una mancha que tenía en la cara había desaparecido totalmente.

Lourdes V. tenía fiebre en 104 grados F. y no quería ir al hospital porque la última vez que la atendieron de envenenamiento por comida terminaron haciendole tres operaciones. Desesperada preguntó a su madre qué debía hacer y la madre le dijo que se tome la orina si no quería ir al médico. Ella tomó la orina y a las cuatro horas la fiebre bajó pero, su temperatura bajó veinte grados a 84 lo que le causó mucho sueño. Cuando despertó, seis horas después, se había normalizado su temperatura. Ella se sintió mejor y continuó tomando la orina hasta que se recuperó completamente unos días después. Ahora tiene más de fe en este tratamiento.

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