PROMOVIENDO LA DOLARIZACION OFICIAL
EN LOS MERCADOS EMERGENTES
Abril 1999
Reporte del Comité de Asuntos Económicos del Congreso de los Estados Unidos
(Joint Economic Committee)
Oficina del Presidente del Comité, Senador Connie Mack
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Este reporte expresa la opinión del autor únicamente. Los puntos de vista expresados no necesariamente reflejan las opiniones del Comité de Asuntos Económicos, su Presidente, Vicepresidente o de sus miembros.
| SUMARIO
En muchos países que han sufrido alta inflación y devaluaciones de su moneda, el dólar de los Estados Unidos circula ampliamente como una moneda no oficial. La gente confía en el dólar porque durante largo tiempo su comportamiento ha sido uno de los mejores del mundo. Sin embargo, pocos gobiernos extranjeros han tomado la decisión de dolarizar oficialmente, esto es, reemplazar su moneda doméstica con el dólar. Una razón para ello es que bajo el sistema actual, al dolarizar oficialmente se perdería el señoriaje--el beneficio que se obtiene por la impresión de moneda. Este estudio investiga las implicaciones de que los Estados Unidos ofrezca compartir señoriaje con los países que dolaricen oficialmente y que cumplan ciertos requisitos. Describe la dolarización oficial y como funciona, además presenta una idea para compartir el señoriaje del dólar con los países dolarizados oficialmente y finalmente, estudia los efectos de la dolarización tanto en los Estados Unidos como en los países dolarizados. Las conclusiones de este estudio indican que la dolarización oficial ofrece beneficios importantes para los Estados Unidos así como para los países dolarizados. La dolarización casi elimina el riesgo de la devaluación, haciendo las inversiones domésticas y las inversiones de los Estados Unidos más seguras. En la mayoría de los países de mercados emergentes, la dolarización oficial reduciría las tasas de interés en forma significativa, estimulando su desarrollo económico. En última instancia un crecimiento económico mayor en otros países significa una mayor demanda de productos americanos y un crecimiento mayor para los Estados Unidos también. La gente en muchos de los países de mercados emergentes ya han votado con sus billeteras a favor del dólar de los Estados Unidos. Compartiendo el señoriaje con los gobiernos que dolaricen oficialmente, los Estados Unidos estimularían el crecimiento y la estabilidad financiera no solo dentro del país sino también en el extranjero. |
En el largo plazo, encontrar maneras de persuadir a la gente para que se dolarice, o al menos devolverles el dinero extra que
se obtiene cuando se efectúa la dolarización, debe ser una prioridad internacional. Para el mundo como un todo, la ventaja
de la dolarización me parece muy clara.... Larry Summers (1992).
1. UNA PIEZA QUE FALTA EN LA REFORMA FINANCIERA INTERNACIONAL
La crisis monetaria en Asia y sus repercusiones en Rusia y Brasil durante los dos últimos años han renovado el interés por reformar "la arquitectura financiera internacional" con la esperanza de hacerla menos vulnerable a los problemas. Las propuestas de reformas van desde cambios cautelosos en la supervisión bancaria a recomendaciones radicales para establecer un banco central global. Una reciente encuesta contó no menos de 16 propuestas (Eichengreen 1999, pp. 124-32).
Las propuestas tienen tres problemas principales. Primero, todas requieren acuerdo internacional, lo cual es válido pero lograrlo e implementarlo puede tomar mucho tiempo. Mejorar la supervisión internacionalmente, por ejemplo, requiere que los reguladores de varios países resuelvan algunos temas técnicos complicados sobre diferencias nacionales de contabilidad y standard legales. Después que los reguladores se pongan de acuerdo, la implementación completa de nuevos estándares de supervisión puede tomar varios años. Reformas que son todavía más controversiales, tales como el manejo del sistema monetario internacional a través de zonas designadas (target zones) de tasas de cambio o un banco central global, enfrentan obstáculos políticos que parecen insalvables en los actuales momentos, aparte de las debilidades en su diseño.
Segundo, pocas de las propuestas están bien especificadas, por lo que es difícil establecer su funcionalidad. Las propuestas complejas necesitan hacer visible sus complejidades antes de su implementación, de manera que se pueda detectar y corregir sus puntos débiles. Por ejemplo, una de las propuestas, sugiere lograr que una corte internacional de quiebras sea efectiva, lo cual requeriría desarrollar un extenso código de leyes para aplicarlo en los caso de quiebra, algo que ha llevado décadas obtener a nivel nacional.
Tercero, la mayor parte de las propuestas no consideran que la crisis asiática ha sido más que nada una crisis monetaria; la banca, el mercado de acciones y las crisis presupuestarias que han sufrido algunos países han sido un resultado de la crisis monetaria no la causa. Las propuestas que omiten reformas monetarias no resolverán el problema. Como lo demuestra la Cuadro No. 1, las buenas monedas son escasas; el dólar de los Estados Unidos es una de las pocas en el mundo.
Los países que han sufrido más por la crisis asiática han sido los países en vías de desarrollo cuyos bancos centrales han mantenido sus tasas de cambio atada (pegged) al dólar de los Estados Unidos. Bajo un sistema de tasa de cambio anclado un país se compromete a mantener un valor determinado de su moneda en términos de una moneda extranjera, pero retiene ciertas características de política monetaria que le otorga la libertad de devaluar en cualquier momento y hace probable eventuales devaluaciones. Las tasas de cambio atadas y las zonas designadas de tasas de cambio, que son arreglos relacionados, es una de las tres opciones básicas en la política cambiaria. Otra opción es una tasa de cambio flotante, como los Estados Unidos, en la cual un país no mantiene el valor de su moneda constante en términos de una moneda extranjera. Sin embargo, aunque los Estados Unidos ha mantenido un promedio de inflación relativamente bajo con un sistema de tasa de cambio flotante, la mayor parte de los países en desarrollo que han probado tasas flotantes no han tenido el mismo éxito. Los que han anclado sus tasas de cambio lo han hecho principalmente como una manera de detener la inflación que temen se desataría bajo un sistema de tasas de cambio flotantes. Dejando a un lado las tasas de cambio atadas y la flotación, nos queda una tercera y mejor opción para los países en desarrollo: una tasa de cambio verdaderamente fija, la cual a diferencia de la tasa de cambio anclada tiene características que impiden la devaluación.
Lo que se necesita, entonces, es una política que pueda ser implementada sin acuerdos que toman mucho tiempo, que este bien especificada, y que pueda impedir futuras crisis monetarias ofreciendo a los países en desarrollo una manera de obtener una verdadera tasa de intercambio fija. Una opción que combina todas estas características es la dolarización oficial, bajo la cual los países que así lo desean reemplazan su moneda doméstica con el dólar de los Estados Unidos. En la dolarización oficial, el peso argentino, por ejemplo, dejará de existir, excepto tal vez como moneda fraccionaria. Todos los billetes de peso (papel moneda) y tal vez la moneda fraccionaria se convertirán en billetes dólares; todos los activos, pasivos y precios en pesos se los convertirán en activos, pasivos y precios en dólares. Como la tasa actual de intercambio es 1 peso = 1 dólar, un depósito bancario de 1000 pesos se convertirá en un depósito bancario de 1000 dólares.
Muchos países hoy día ya están dolarizados no oficialmente. A través de América Latina y en la mayoría de los países de la ex-unión Soviética, la gente posee significativos depósitos bancarios en dólares ya sea domésticamente o fuera del país, tienen billetes en dólares y cotizan los precios de artículos de alto valor en dólares. En algunos países, usar el dólar es perfectamente legal, en otros ilegal, pero en cualquier caso, el dólar es una moneda altamente apreciada. En muchos países, la dolarización oficial simplemente completaría la dolarización no oficial que ya existe.
Una desventaja para los países que están considerando la dolarización oficial (todos los cuales son países de economías de mercado emergentes) es que bajo los actuales arreglos, si dolarizan perderían ante los Estados Unidos todo su señoriaje--el beneficio que obtienen al imprimir moneda. Señoriaje es la diferencia entre el costo de poner la moneda en circulación y el valor de los bienes que la moneda puede comprar. Por ejemplo, un billete de $1 cuesta cerca de 3 centavos imprimirlo, pero el gobierno puede usarlo para comprar bienes que cuestan $1. El señoriaje es 97 centavos. Para el gobierno de los Estados Unidos, el señoriaje por imprimir dólares es alrededor de $25 mil millones lo cual es una gran cantidad de dinero en términos de dólares, pero es menos del 1,5 por ciento de los ingresos totales del gobierno y sólo 0,3 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Este estudio investiga la posibilidad de que los Estados Unidos ofrezca compartir el señoriaje con los países oficialmente dolarizados, como una manera de reducir o eliminar la pérdida de señoriaje que de otra manera, experimentarían. Su participación sería voluntaria: ellos pueden continuar imprimiendo su propia moneda, dolarizar y compartir el señoriaje que los Estados Unidos gana si cumplen ciertos criterios, o aun dolarizar unilateralmente sin compartir señoriaje. Bajo el sistema que describimos aquí, es posible que la dolarización le cueste inicialmente poco o casi nada a los ciudadanos norteamericanos que pagan impuestos, en los años posteriores probablemente generará un aumento en el señoriaje para los Estados Unidos y traerá beneficios al comercio y a los mercados financieros.
Ya sea que los países compartan señoriaje o no con los Estados Unidos, la dolarización es complementaria a las propuestas que el gobierno de los Estados Unidos ha hecho, solo o como parte de grupos internacionales como el Grupo de 22 naciones (G-22 1998). Aparentemente, es también complementaria a todas las otras propuestas para reformar la arquitectura financiera internacional. No contribuye en ninguna forma en hacer las propuestas técnicamente más difíciles; al contrario, las torna más fáciles. En ese sentido, la dolarización es una pieza clave en la reforma de la arquitectura internacional financiera.
| Cuadro 1. Comportamiento del dólar versus otras monedas, 1971 a 1998
Países que evitaron inflación de más del 20 por ciento en cualquier año: Africa del Sur, Alemania, Antillas de los Paíse Bajos, Australia, Austria, Bahamas, algunas países del Banco Central de los Estados del Caribe del Este (Antigua y Barbuda, St. Kitts y Nevis, St. Vicent y Granada), Bélgica, Belice, Bhutan, Botswana, Canadá, Chipre, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Hong Kong, Islas Solomón, Japón, Jordania, Kuwait, Luxemburgo, Malasia, Malta, Mauritania, Marruecos, Mauricio, Nepal, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Panamá, Reino Unido, Sri Lanka, Suecia, Suiza, Tailandia, Tunisia. Países cuyas monedas perdieron no más del 25 por ciento de su valor contra el dólar o se comportaron mejor que el dólar: Alemania, Antillas de los Países Bajos, Arabia Saudita, Austria, Bahamas, Bahrain, Barbados, Bélgica, Bermuda, Bosnia, Brunei, Dinamarca, Emirato Arabe Unido, Estados Unidos, Estonia, Francia, Hong Kong, Islas Caimán, Japón, Kuwait, Latvia, Libia, Luxemburgo, Macau, Malasia, Noruega, Oman, Países Bajos, Panamá, Qatar, Singapur, Slovakia, Suiza, Taiwan. Países que no tuvieron ninguna restricción para la compra de moneda extranjera en ningún momento durante este período: Alemania, Arabia Saudita, Bahrain, Emirato Arabe Unido, Estados Unidos, Kuwait, Oman, Países Bajos, Panamá,Qatar, Suiza. |
| Fuentes: FMI, Exchange Arrangements and Exchange Restrictions, varios números (el título de la serie varía)
e International Financial Statistics, varios números.
Notas: Negrilla indica los países cuya moneda satisface todos estos criterios, lo mismo que los Estados Unidos. La información se inicia al principio de 1971 porque ese fue el primer año en el cual el actual sistema de flotación generalizada entre las monedas más importantes empezó a surgir. Para las monedas que no existían durante todo el período, la comparación se inicia al momento de su aparación. Los datos son de los miembros del Fondo Monetario Internacional, el cual incluye casi todos los países independientes y unos pocos territorios dependientes. La información para algunos países es incompleta. |
Qué es la dolarización: La dolarización se produce cuando en cierto forma, el dólar de los Estados Unidos desplaza la moneda local como la moneda preferida para mantener ahorros, hacer pagos y ponerle precios a los bienes. A menudo "dolarización" se usa en un sentido genérico para referirse a cualquier moneda extranjera, no sólo el dólar, que desplaza la moneda local.
La dolarización puede ser oficial o no oficial. Bajo la dolarización no oficial, típicamente el uso de la moneda local predomina en las pequeñas transacciones pero el dólar es importante en transacciones mayores y como un vehículo para ahorrar. Cuando la gente no confía en el sistema bancario local, pueden también tener grandes depósitos de dinero fuera del país en dólares y tener dólares "bajo el colchón". Estas formas de ahorro no aparecen en las estadísticas oficiales de los países que no están dolarizados oficialmente porque los ahorros están fuera del sistema financiero local y en algunos casos violan leyes nacionales que prohiben mantener dinero en moneda extranjera.
Menos difundida es la dolarización oficial, en la cual un país no emite sus propios billetes y moneda fraccionaria, sino que utiliza el dólar como moneda doméstica local. Muchos países han usado moneda extranjera en algún momento de su historia: en los Estados Unidos, moneda metálica extranjera era de curso legal hasta 1857. (En esa época, en los Estados Unidos predominaba el uso de las monedas metálicas en lugar de los billetes en el comercio al por menor).
Debido a que este estudio es específicamente acerca de oficialmente reemplazar la moneda local con el dólar de los Estados Unidos en vez de cualquier otra moneda, "dolarización" no se referirá a la dolarización no oficial o a otras monedas distintas que el dólar, a menos que se lo mencione específicamente.
Donde existe la dolarización: El uso no oficial de moneda extranjera es difundida. Un estudio del Fondo Monetario Internacional indica que en 1995, depósitos en moneda extranjera excedían el 30 por ciento de las medias amplias de oferta de dinero en 18 países. (Las medias amplias de oferta de dinero--M2, M3, M4--son la emisión más los depósitos bancarios, más los certificados de depósitos y otros pasivos bancarios en algunos casos.) En otros 34 países, depósitos en moneda extranjera eran menores pero todavía significativos, promediando un 16 por ciento de la liquidez bancaria (Baliño y otros 1999, pp. 2-3). En la mayor parte de los casos del estudio del FMI, el dólar es la principal moneda extranjera en poder de la gente. Un estudio de la Reserva Federal de los Estados Unidos estima que los extranjeros mantienen alrededor del 55 al 70 por ciento de los billetes dólares en circulación, principalmente en denominaciones de $100 (Porter y Judson 1996, p. 899), aunque otros investigadores estiman cifras más altas o más bajas (Feige 1997; Rogoff 1996, p. 268). Considerando que los dólares en billetes en circulación son actualmente cerca de $480 mil millones, si la estimación de la Reserva Federal es correcta, los extranjeros mantienen aproximadamente $300 mil millones. La concentración más alta ocurre en América Latina y en la ex-Unión Soviética. En Bolivia, por ejemplo, a la gente se le paga en bolivianos y los usan para comprar alimentos y otras transacciones pequeñas, pero cerca del 80 por ciento de los depósitos bancarios y muchos préstamos están en dólares, y los artículos más caros tales como automóviles pueden tener su precio y ser pagados en dólares. Se estima que los rusos tienen alrededor de $40 mil millones de dólares en billetes, lo cual es más del doble del valor de los billetes y depósitos en rublos (Melloan 1998).
El país oficialmente dolarizado más conocido es Panamá, que ha estado dolarizado desde 1904. El apéndice describe su experiencia. Panamá imprime su propia moneda fraccionaria y tiene su propia unidad de cuenta, el balboa, pero como un balboa es igual a un dólar de los Estados Unidos y las monedas son una parte pequeña y subsidiaria de la oferta monetaria, eso no interfiere con la dolarización. Además de Panamá, otros 11 países oficialmente usan el dólar de los Estados Unidos; el Cuadro No. 2 es una lista de ellos. Cinco son posesiones de los Estados Unidos. Alrededor de otras 20 economías pequeñas oficialmente usan otra moneda extranjera distinta que el dólar de los Estados Unidos, tales como el dólar australiano y el franco francés. Otros países emiten billetes y monedas locales, pero también otorgan al dólar de los Estados Unidos o a otra moneda extranjera el status de curso legal paralelo. Entre esos está Liberia, la cual anteriormente usaba el dólar de los Estados Unidos exclusivamente, pero ahora también usa los billetes de dos gobiernos rivales emitidos durante la guerra civil de 1989 a 1996. Los dólares liberianos circulan junto a los dólares de los Estados Unidos a una tasa de cambio depreciada (Bogetic y Schuler 1999).
El uso oficial del dólar o de otra moneda extranjera es raro hoy en día, con la excepción de ciertas economías pequeñas, debido a las aparentes ventajas económicas de una política monetaria independiente. Una política monetaria independiente implica que un país tiene una moneda domestica distinta, emitida típicamente por un banco central local. De acuerdo a algunas teorías económicas, una política monetaria independiente permite a un país manejar su oferta monetaria, tasas de interés y tasas de cambio, de manera que logre un mayor crecimiento económico o al menos, menos variable de lo que lo seria bajo otro esquema. Sin embargo, en la práctica, los países en desarrollo con bancos centrales han tenido peores monedas y menor desarrollo económico que los que no han tenido bancos centrales (Ghosh y otros 1998; Hanke 1999; Hausmann y otros 1999; Schuler 1996). A pesar del pobre desempeño de la banca central en los países en desarrollo, ésta todavía persiste porque mucha gente todavía cree que teóricamente debería funcionar y por la ventaja política de permitir al gobierno imprimir dinero cuando no puede o no quiere cubrir sus déficit presupuestarios por otros medios (generando un tipo de señoriaje). Finalmente, muchos gobiernos ven una moneda emitida localmente como un símbolo de identidad nacional y de orgullo político, aun cuando sus ciudadanos preferirían usar dólares exclusivamente.
Cómo funciona la dolarización: En una economía oficialmente dolarizada, la masa monetaria funciona en forma similar a la manera en que opera dentro de los Estados Unidos. Panamá, por ejemplo, tiene la misma relación con los Estados Unidos continental como Puerto Rico o Pennsylvania. Si la gente desea acumular dólares, gasta menos; si quieren deshacerse de dólares, gastan más. Los precios y la oferta de dinero está determinada por una combinación de preferencias locales y arbitraje con el resto del mundo. Así como dentro de los Estados Unidos, las tasas de interés y índices de precios tienen la tendencia a moverse hacia arriba y hacia abajo en relativamente pequeños pasos, no en saltos repentinos. Las tasas de inflación puede diferir entre Panamá y los Estados Unidos así como pueden ser distintos entre Filadelfia y Los Angeles, pero el uso de una moneda común, especialmente si está reforzada por el libre comercio, tiende a mantener los precios de los bienes que se comercian internacionalmente, cerca a los niveles que tienen en los Estados Unidos, poniendo un techo a la inflación. Las tasas de interés tienden a estar cerca a los niveles de los Estados Unidos, además de un premio por el riesgo país (inestabilidad política u otros factores que operando a nivel nacional reducen la perspectiva de que se pagarán los préstamos). Debido a que un sistema dolarizado no tiene moneda local, excepto quizá moneda fraccionaria, no hay necesidad de controles de cambio para mantener la moneda y las crisis de balance de pagos no suceden (Ingram 1962).
La diferencia principal entre un país dolarizado como Panamá y los Estados Unidos es que los bancos panameños locales no tienen acceso al Sistema de Reserva Federal como prestamista de última instancia. Sin embargo, los bancos panameños pueden prestar en los mercados de dinero locales que están muy unidos a los mercados mundiales a través de la presencia de los bancos de los Estados Unidos y extranjeros en Panamá. Las oficinas principales de esos bancos pueden actuar como fuente de fondos de emergencia para sus propias agencias y para otros bancos en Panamá. Un país dolarizado también tiene la posibilidad de establecer una línea de crédito internacional, tal como la que ha establecido Argentina para su sistema de convertibilidad (BCRA 1998). Así, un sistema dolarizado tiene o puede implementar sustitutos para el banco central como prestamista de última instancia.
Señoriaje: Bajo los arreglos actuales, los países que dolarizan pierden ante los Estados Unidos todo su señoriaje. Anteriormente definimos señoriaje como la diferencia entre el costo de poner la moneda en circulación y el valor de los bienes que se podían comprar con esta moneda--en el caso de un billete de $1, es aproximadamente 97 centavos. (Igual que con un billete de $1 dólar, un billete de $100 cuesta alrededor de 3 centavos imprimir, de manera que el señoriaje por éste es aun una parte mayor de su valor total.). En forma más general, el concepto de señoriaje se aplica no solo a la moneda, sino a toda la base monetaria, la cual incluye la moneda en circulación (billetes y monedas fuera de los bancos) más las reservas de los bancos (billetes y monedas guardadas en las bóvedas de los bancos, y depósitos de los bancos en el Banco Central o autoridad monetaria que tenga el país).
Una forma equivalente pero más complicada de pensar del señoriaje es observar que la moneda no paga interés. Una persona que tiene $100 en billetes y monedas pudiera, en vez de tenerla en billete, comprar un Bono del Tesoro y ganar interés sobre el bono. Manteniendo billetes y monedas en vez del Bono del Tesoro, es como si le está dando al gobierno de los Estados Unidos un préstamo sin cobrarle interés. Bajo esta forma de pensar, señoriaje es la base monetaria multiplicada por una medida de la tasa de interés.
Es importante establecer la distinción entre señoriaje bruto y señoriaje neto. Señoriaje bruto es la cantidad que se gana por imprimir dinero sin tomar en cuenta los gastos. Señoriaje neto es lo que queda después de deducir los gastos de imprimir dinero, acuñar monedas y pagar los sueldos de los empleados del Sistema de Reserva Federal. Señoriaje neto es la parte de señoriaje que el resto del gobierno dispone para gastar. En los últimos años, el costo de imprimir billetes y acuñar monedas ha sido alrededor de $400 millones anuales. El costo de operar el Sistema de Reserva Federal ha sido aproximadamente $2 mil millones, de los cuales la mitad ha sido cubierta por los pagos que hacen los bancos, tales como cargos por el uso del sistema de compensación de cheques de la Reserva Federal.
Las ganancias netas de la Reserva Federal incluyen tanto el interés sobre los certificados del Tesoro, los cuales son como
señoriaje, y las ganancias en su actividad de negociar valores para alcanzar sus metas en política monetaria. El sistema de
Reserva Federal compra y vende bonos del Tesoro y monedas extranjeras. Cuando su actividad negociadora genera
beneficios, sus pagos al Tesoro son más altos que lo que ganaría por señoriaje; cuando ésta le genera pérdidas, los pagos
son menores. En 1998, más del 90 por ciento del dinero que la Reserva Federal pagó al Tesoro proviene de los intereses de
que la Reserva Federal tenía en certificados del Tesoro. El Cuadro No. 3 muestra pagos al Tesoro y otras estadísticas
relevantes para el señoriaje. Recientemente los pagos han sido cerca de $25 mil millones al año. La mayor parte del
señoriaje se obtiene de los billetes; el señoriaje producto de acuñar monedas fue solo $600 millones en 1998 (Estados
Unidos 1999, p. 261).
| Cuadro 2. Economías oficialmente dolarizadas a comienzos de 1999 | ||||
| Economía | Población | PIB ($ mil millones) | Situación política/ otros comentarios | Dolarizada desde |
| Guam* | 160.000 | 3 | territorio de los EE. UU. | 1898 |
| Isla Pitcairn | 42 | 0 | dependiete de Gran Bretaña/tambien usa dolares de Neuva Zelandia | 1800s |
| Islas Marianas del Norte* | 52.000 | 0,5 | estado asociado de los EE. UU. | 1944 |
| Islas Marshall | 61.000 | 0,1 | independiente | 1944 |
| Islas Turks y Caicos | 14.000 | 0,1 | colonia Britanica | 1973 |
| Islas Vírgenes de los EE. UU.* | 97.000 | 1,2 | territorio de los EE. UU. | 1934 |
| Islas Vírgenes Británicos | 18.000 | 0,1 | dependiente de Gran Bretaña | 1973 |
| Micronesia | 120.000 | 0,2 | independiente | 1944 |
| Palau | 17.000 | 0,2 | independiente | 1944 |
| Panamá | 2.700.000 | 8,7 | independiente
emite su propria moneda |
1904 |
| Puerto Rico* | 3.800.000 | 33 | estado libre asociado de los EE. UU. | 1899 |
| Samoa de los EE. UU.* | 60.000 | 0,2 | territorio de los EE. UU. | 1899 |
| Total | ~7.000.000 | ~47 | ||
| Estados Unidos | 268.000.000 | 8.100.000 | independiente | 1700s |
| Fuentes: Statesman's Year-Book 1998-99; CIA 1998; FMI 1998, 1999. La población y el PIB (producto interno bruto)
son del año 1997 o el último año anterior disponible.
Notas: *Como posesiones de los Estados Unidos, estas economías ya reciben indirectamente una parte del señoriaje por estar oficialmente dolarizadas. Cerca de 20 otras economías usan monedas extranjeras distintas que el dólar de los Estados Unidos, tales como el dólar australiano y el franco francés, como moneda oficial. Varios otros países emiten billetes y monedas locales pero otorgan al dólar de los Estados Unidos u otra moneda extranjera, el status paralelo de moneda de curso legal. Excepto por Panamá, las estimaciones del PIB son en términos de la paridad del poder de compra, el cual tipicamente proporciona cifras más altas que el método alternativo de paridad de la tasa de cambio. | ||||
Ocasionalmente, se ha sugerido en el pasado que los Estados Unidos compartan el señoriaje de la dolarización, pero nadie ha descrito en detalle como hacerlo. Para mostrar cuales son los factores que se necesitan tener en cuenta, este estudio ofrece ideas específicas, aunque la versión que se implemente puede diferir en algunos detalles.
La idea: El gobierno de los Estados Unidos hará una oferta permanente a todos los países que califiquen. No habría límites de tiempo: los países que califiquen pueden adherirse o salirse en cualquier momento. En otra sección se describen los criterios para obtener la certificación de los Estados Unidos como un país calificado. El propósito de estos criterios es estar razonablemente seguro que los dólares en billetes (papel moneda) en lugar de los billetes de alguna otra moneda, predominarán en los países que eliminen su moneda local. Los Estados Unidos aceptarán a los países que acepten la oferta y satisfagan los criterios de certificación, pero no presionará a ningún país a usar el dólar.
Para calificar para una parte del señoriaje de la dolarización, entonces, un país tendrá que retirar de la circulación toda su base monetaria en moneda local, excepto por monedas fraccionarias si pretende continuar emitiéndolas (como Panamá). En la mayoría de los países el valor de las monedas en circulación es 5 por ciento o menos que el valor de billetes en circulación, de manera que la cantidad de señoriaje por moneda fraccionaria es correspondientemente más pequeña.
Las economías que ya están dolarizadas pero no son protectorados o territorios de los Estados Unidos, y por lo tanto no reciben indirectamente una parte del señoriaje a través del gasto del gobierno podrían calificar mediante la introducción temporal de su propia moneda y luego re-dolarizar. Para evitar estas estratagemas, parece justo compartir el señoriaje con las economías ya dolarizadas dentro de las mismas líneas que los nuevos países dolarizados. Como muestra el Cuadro No. 2, la población combinada con el tamaño de las economías ya dolarizadas, que no son protectorado de los Estados Unidos es relativamente pequeño, por lo tanto, participar en el señoriaje con ellos significaría un gasto pequeño.
Para prevenir algún malentendido, los términos de la oferta permanente establecerán que los países que la aceptan, reconocen que el Sistema de Reserva Federal no actuará como un prestamista de última instancia para ellos, ni estarán obligados a considerar más que su propia situación doméstica en la formulación de su política monetaria. Esto no significa que la Reserva Federal ignorará las condiciones de otros países: después de todo, al hacer su política reciente ha tomado en cuenta los posibles efectos en la economía de los Estados Unidos de las crisis en Asia, Rusia y Brasil--lugares que ni siquiera están dolarizados. Además, la intervención ocasional de la Reserva Federal en los mercados de divisas, indican que si le preocupa la tasa de cambio del dólar con otras monedas, especialmente el euro y el yen. Pero los países que se dolarizan deben entender desde el principio que el acuerdo de oferta permanente se aplica únicamente a participar en el señoriaje. El Sistema de Reserva Federal no será un banco central multinacional como el Banco Central Europeo.
Para fortificar la Reserva Federal contra las presiones políticas que surjan debido a la mayor difusión del uso oficial del dólar, el Congreso debe revisar sus leyes estatutarias para otorgar a la Reserva Federal un mandato más claro. El Acta Humphrey-Hawkins debe ser revisada y la estabilidad de precios debería ser la única meta del Sistema de Reserva Federal. Una propuesta para llevar esto a cabo fue el Acta de Crecimiento Económico y Estabilidad de Precios de 1997 del Senador Connie Mack (Congreso No. 105, Ley del Senado S. 611), que debe ser presentada nuevamente. Una ley similar presentada en la Cámara de Representantes fue la H.R.2360 de 1997, patrocinada por el representante Jim Saxton.
¿Cuál debe ser la base para calcular la participación en el señoriaje? La elección más lógica para calcular la participación en el señoriaje parecería ser el valor en dólares del dinero en circulación. Otra posibilidad es la base monetaria, la cual como habíamos mencionado, es la moneda en circulación más las reservas bancarias. Muchos países requieren que los bancos mantengan un porcentaje mínimo de los depósitos en reservas; en los Estados Unidos, el porcentaje es 10 por ciento. La parte de la base monetaria constituida por las reservas bancarias son principalmente las reservas requeridas, las cuales actúan como un tipo de impuestos sobre los bancos porque típicamente son mayores que la necesidad económica de los bancos. Por otra parte, la moneda en circulación existe porque el público tiene una demanda genuina por ella, no porque se exija que el público mantenga un cuociente mínimo de billetes y monedas con relación a su ingreso total. Tomar en cuenta toda la base monetaria para calcular la participación en el señoriaje, en efecto, premiaría países como Chile que ponen más impuestos a sus bancos mediante requisitos de reserva (encaje). Este estudio asume para simplificar, que solamente la moneda en circulación se tomará en cuenta para calcular la participación en el señoriaje, pero el tema merece reflexión adicional.
A efectos de calcular la cantidad sobre la cual los Estados Unidos pagaría señoriaje, se les permitirá a los países dolarizados contar la moneda local en circulación que el público en realidad cambia por dólares, hasta un máximo del total de la moneda doméstica en circulación.
Para dolarizarse, un país necesita solamente convertir la moneda local en circulación (o máximo la base monetaria doméstica en circulación, M0) a alguna forma de base monetaria en dólares; no requiere convertir las medidas más amplias de la oferta monetaria que incluye depósitos bancarios, tales como M1, M2 y M3; los depósitos bancarios en moneda local se transformaran en depósitos bancarios en dólares, no billetes dólares.
¿Cuánto señoriaje debe compartir los Estados Unidos? Es factible dividir el señoriaje producto de la dolarización en cualquier proporción: 75 por ciento para el país que dolariza, 25 por ciento para los Estados Unidos, 50-50, etc. La dolarización será más atractiva mientras más señoriaje entregue los Estados Unidos. Este estudio asume que los Estados Unidos dará a los países dolarizados todo el señoriaje neto de aumentos en la base monetaria en dólares que se atribuye a la dolarización. Los Estados Unidos retendrán todo el señoriaje que recibe de los aproximadamente $540 mil de millones de la base monetaria ya en circulación, excepto por una pequeña cantidad que cedería las "viejas" economías ya dolarizadas.
Vale repetir que participar el señoriaje de la dolarización con los nuevos países dolarizados--aun hasta 100 por ciento del señoriaje producto de convertir la moneda local en circulación a dólares--no reducirá el nivel actual de señoriaje que reciben los Estados Unidos.(1) Para obtener billetes de a dólar, un país tendrá que entregar al Sistema de Reserva Federal activos en dólares de valor equivalente, tales como Certificados del Tesoro de los Estados Unidos. Si el país continúa imprimiendo su propia moneda y mantiene los Certificados del Tesoro como reservas extranjeras, el gobierno de los Estados Unidos pagaría interés sobre los certificados. Compartiendo el señoriaje con el país que se dolariza, los Estados Unidos en efecto paga interés sobre los billetes en dólares, esto es lo que de otra forma hubiera pagado sobre los Certificados del Tesoro. Este cambio ni añade ni resta nada al pago de interés total que los Estados Unidos tiene que hacer.
Además de compartir el señoriaje de la cantidad inicial de dólares, parece también justo compartir señoriaje del aumento general en la demanda de dólares, de acuerdo a los procedimientos que discutiremos después. Por consiguiente, si la base monetaria en dólares se duplica y la tasa de interés permanece sin cambio, un país dolarizado recibirá aproximadamente el doble de la cantidad de señoriaje que recibió al principio cuando se suscribió a la oferta permanente. Esto parece justo porque se asume que los países dolarizados contribuirán al aumento general en la demanda de la base monetaria en dólares, por lo tanto merecen participar en el aumento de señoriaje resultante. Esto es similar a reinvertir el interés ganado por tener Certificados del Tesoro, comprando nuevos certificados. Compartir el señoriaje producto del aumento de la demanda de dólares, también parece justo porque la demanda por dólares depende en parte de la inflación, la cual es controlada por los Estados Unidos. Mientras la inflación se mantenga baja, digamos que en un solo dígito, la gente tiende a acumular más billetes dólares cuando el poder adquisitivo del dólar baja, con el fin de mantener una cantidad aproximadamente constante de poder adquisitivo. Si los Estados Unidos no compartiera el aumento en señoriaje que resulta de la reducción del poder de compra del dólar, en realidad se beneficiaría de la inflación más alta a expensas de otros países, finalmente reduciendo a nivel de cero el valor real del señoriaje que recibe y disminuyendo el incentivo que tienen para permanecer dolarizados. Bajo la formula que señalaremos luego, todos los países dolarizados calificados compartirán proporcionalmente con los Estados Unidos cuando la base monetaria en dólares se expanda o se contraiga.
Compartir señoriaje es importante no tanto en si mismo, sino como un medio para reducir un obstáculo para la dolarización. La dolarización tiene el potencial de estimular el crecimiento económico en muchos países porque casi elimina el riesgo de devaluación y pone las tasas de interés más cerca a los niveles que existen en los Estados Unidos. Los beneficios que genera un mayor desarrollo económico son potencialmente más grandes que las cantidades que implica el señoriaje.
Temas de discusión para un país que se dolariza: Un país que quiere dolarizarse oficialmente, necesitará considerar algunos problemas. Entre ellos están:
Estos temas pueden ser complicados, pero no es necesario discutirlos aquí porque no conciernen directamente a los Estados Unidos y ya los hemos discutido extensamente en otra oportunidad (Schuler 1999). Bajo la oferta permanente, cada país que desea compartir el señoriaje de la dolarización será libre de tomar la ruta a la dolarización que piensa es la mejor siempre y cuando cumpla los criterios que el gobierno de los Estados Unidos ha establecido para compartir el señoriaje. El gobierno de los Estados Unidos no tendrá ningún papel excepto asegurarse que luego que la conversión está completa, los billetes de moneda local (y las monedas fraccionarias si así lo decide el país que dolariza) no están ya en circulación.
Como puede un país que dolariza obtener dólares: Para obtener dólares en billetes y monedas del Sistema de Reserva Federal, un país que dolariza entregará a la Reserva Federal, activos altamente líquidos en dólares de un valor equivalente de una corta lista especificada por el gobierno de los Estados Unidos. (El oro que muchos países guardan en depósito en el Banco Federal de Nueva York podría también ser parte de esta lista, aunque este es un asunto que requiere más examen.) Los activos en dólares pueden entregarse directamente a la Reserva del Banco Federal o a través de la intermediación de un banco que se especialice en manejar billetes en dólares. El Banco Federal únicamente entregará dólares a cambio de activos específicos en dólares; no regalará dólares simplemente. Por lo tanto, la dolarización de acuerdo a este sistema requiere que un país tenga un respaldo de 100 por ciento en activos en dólares por la cantidad que dolariza. La dolarización no requiere que un gobierno ya tenga todos los activos necesarios antes de que aun empiece a considerar iniciar la dolarización. El gobierno y el banco central pueden tener activos en otras monedas, siempre y cuando puedan intercambiarlas por billetes en dólares o por activos aceptables al Banco Federal. En algunos países, los activos en moneda local pueden tener un mercado suficientemente líquido que el Banco Central puede obtener una cantidad sustancial de dólares vendiéndolas. Repetimos, el gobierno de los Estados Unidos no tendrá ningún papel en decidir que camino sigue un país para dolarizar; todo lo que hará es certificar que un país califica para compartir el señoriaje.
El país en proceso de dolarización convendrá con los Estados Unidos una fecha en la cual se dolarizará oficialmente, esta fecha será el momento en el cual los Estados Unidos empieza a acreditar a ese país la porción de señoriaje. Para ese día, al menos 75 por ciento de la moneda local en circulación debe haber sido intercambiada a dólares. Desde ese día en adelante, no se imprimirá o se pondrá en circulación nuevos billetes en dinero local y (si es aplicable) tampoco se acuñarán nuevas monedas metálicas locales, y se destruirán las planchas y los tintes que se usan para hacerlos. Esta cifra de 75 por ciento parece aconsejable porque no es realista esperar que la gente redima el ciento por ciento de su moneda doméstica en circulación por dólares. Los coleccionistas retendrán algunos billetes, o se habrán perdido o destruido. Un reemplazo sustancial más que un reemplazo total de la base monetaria debería ser el standard para determinar que un país está dolarizado.
Especialmente en países grandes que se dolarizan, los gobiernos han de querer permitir a la gente continuar cambiando la moneda local en circulación por dólares por algún tiempo después la fecha de la dolarización oficial. El período de gracia le dará a la gente que vive en áreas remotas, tiempo para cambiar su moneda local por dólares. Para reflejar esto, los Estados Unidos puede permitir a los países en proceso de dolarización hacer un incremento final a la cantidad inicial en dólares de su parte de señoriaje un año después de la fecha de la dolarización oficial.
Implementando la dolarización en el país que se está dolarizando: Además de la base monetaria, otros activos, pasivos y precios también se expresarán en términos de dólares. Por propósitos contables, activos, pasivos y precios se convertirán en los libros de la moneda local a dólares a la tasa de cambio que haya señalado el gobierno. En términos de dólares, se asume que tendrán el mismo valor que tenían antes. La única diferencia será que ahora se expresan en dólares, que es una unidad de cuenta más estable.
En el día que un país llega a ser oficialmente dolarizado, dejan de aplicarse las leyes que establecen la moneda local como curso legal, aunque el gobierno de ese país continúe posteriormente por algún tiempo aceptando la moneda local y entregando dólares a cambio. El dólar debe ser de curso legal, pero de acuerdo a la naturaleza voluntaria de la oferta permanente, los Estados Unidos no presionaran a ningún país dolarizándose para a hacer el dólar de curso legal forzoso. Curso legal es la moneda que puede usarse legalmente en transacciones entre las partes que estén de acuerdo, mientras que curso legal forzoso es la moneda que la gente está legalmente obligada a aceptar aunque no quiera. Es posible que múltiples monedas sean de curso legal al mismo tiempo, aunque los billetes de una moneda tiendan a ser la moneda dominante en circulación.
La tasa de retorno por pagar señoriaje: ¿Qué tasa de retorno (tasa de interés) debería usarse para calcular el señoriaje? Como lo hemos mencionado, una forma de pensar sobre la base monetaria en dólares es como si se trataran de Certificados del Tesoro, pero pagando un interés cero. Esto sugiere usar la tasa de interés en algún tipo de Certificados del Tesoro para calcular el señoriaje bruto de la dolarización. El Sistema de la Reserva Federal paga señoriaje al Tesoro semanalmente. Si algunos países se dolarizan, pagarles semanalmente se tornaría complicado administrativamente. Pagos trimestrales parecería más razonable. Si el señoriaje se paga trimestralmente, parecería lógico dar instrucciones al Banco de la Reserva Federal para que calcule la tasa de retorno de la base monetaria usando la tasa promedio de un Certificado del Tesoro a 90 días. La Reserva Federal pagaría interés sobre la parte de la moneda en circulación que el país dolarizado ha intercambiado por dólares, compartiendo el señoriaje de acuerdo a la fórmula que se indica en la siguiente sección.
El economista Robert Barro (1999) ha sugerido una forma alternativa de calcular y participar del señoriaje, la cual no utiliza una tasa de interés. El usa Argentina como un ejemplo debido a que este país se encuentra debatiendo la dolarización. Bajo su plan, si Argentina tiene billetes de peso equivalentes a 16 mil millones, se los daría al Sistema de la Reserva Federal a cambio de $16 mil millones en billetes de dólar. Barro difiere en lo que propone este estudio en que no se requeriría que Argentina entregue a la Reserva Federal ningún activo en dólares y él entregaría una suma total al inicio en lugar de hacer una serie de pequeños pagos trimestrales durante el tiempo que Argentina permanezca dolarizada.
El problema con la idea de Barro es que Argentina puede tomar la suma total inicial, darse la vuelta y reintroducir su
moneda doméstica, estafando a los Estados Unidos con $16 mil millones. Los Estados Unidos tendría $16 mil millones en
billetes de pesos para gastar, pero Argentina pudiera simplemente imprimir nuevos billetes de un diseño diferente y
declarar que los viejos no valen. Un problema similar ocurriría si en vez de billetes de pesos, la Reserva Federal recibe
bonos del gobierno Argentino. Argentina parece confiable, pero no todos los países pueden serlo.
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Cuadro 3. Estadisticas relevantes al señoriaje del dólar, 1990-1999 | |||||||
| Año | Base monetaria al final del año ($ mil millones) | Promedio moneda en circulación($ mil millones) | Tasa de interés promedio de las Certificados del del Tesoro a 90 dias (%) | Gastos brutos de la Reserva Federal($ mil millones) | Gastos netos de la Reserva Federal ($ mil millones) | Pago de la Reserva Federal al Tesoro ($ mil millones) | Presupuesto federal($ mil millones) |
| 1990 | 325,6 | 246,8 | 7,51 | 1,5 | 0,6 | 24,3 | 1253,2 |
| 1991 | 337,2 | 267,3 | 5,42 | 1,6 | 0,7 | 19,2 | 1324,4 |
| 1992 | 366,8 | 292,9 | 3,45 | 1,7 | 0,7 | 22,9 | 1381,7 |
| 1993 | 400,2 | 322,2 | 3,02 | 1,8 | 0,9 | 14,9 | 1409,4 |
| 1994 | 434,6 | 345,3 | 4,29 | 2,0 | 1,0 | 18,0 | 1461,7 |
| 1995 | 453,8 | 372,4 | 5,51 | 2,0 | 1,0 | 23,4 | 1515,7 |
| 1996 | 475,2 | 394,9 | 5,02 | 2,1 | 1,1 | 20,5 | 1560,5 |
| 1997 | 513,2 | 425,5 | 5,07 | 2,2 est. | 1,1 est. | 19,6 | 1601,2 |
| 1998 | 528,6 | 460,1 | 4,81 | 2,2 est. | 1,1 est. | 24,5 | 1652,6 |
| 1999 | -- | -- | -- | -- | -- | 25,4 est. | 1727,1 est. |
| Fuentes: FMI 1999, línea 14 (base monetaria--el FMI la llama "dinero de reserva");Economic Report of the
President 1999, pp. 408, 412, 419 (dinero en circulación, tasa de interés, presupuesto federal); varios números del
memoria anual de la Reserva Federal (gastos brutos y netos de la Reserva Federal); Historical Tables 1999, pp.
40-1 (pagos de la Reserva Federal al Tesoro).
Notas: La base monetaria para 1998 es noviembre. Los gastos netos (columna 5) son los que no están cubiertos por pagos hechos por cambiar cheques y efectuar otros servicios. Los pagos de la Reserva Federal al Tesoro son principalmente por señoriaje, pero también incluyen las pérdidas y ganancias del Sistema de Reserva Federal en sus operaciones de negociar Bonos del Tesoro y monedas extranjeras. | |||||||
Hemos analizado los principios para compartir el señoriaje, veamos ahora algunas fórmulas que se pueden usar para calcular como participar del señoriaje.
Señoriaje neto: Recordemos que el señoriaje bruto es la ganancia que se obtiene de emitir moneda sin tomar en cuenta los costos de hacerlo, mientras que señoriaje neto es lo que queda luego de pagar por la impresión de los billetes, de acuñar moneda y pagar los gastos de operación de la Reserva Federal. Lo que se puede compartir con los otros países es el señoriaje neto. Una fórmula simple y lógica para calcular la participación en el señoriaje neto que un país dolarizado recibirá de los Estados Unidos es la siguiente:
Participación en el señoriaje neto del dólar de un país dolarizado = ([total del promedio de la base monetaria en dólares en el período x promedio de las tasas de interés en los Certificados del Tesoro a 90 días durante el período] - el costo neto de operación de la Reserva Federal) x la participación del total de la base monetaria en dólares del país dolarizado x la proporción de la ganancia del señoriaje que pagan los Estados Unidos.
Si los Estados Unidos paga el 100 por ciento del señoriaje neto atribuido al uso del dólar del país dolarizado, el último término de la fórmula anterior es 1 (el decimal equivalente al 100 por ciento) y el término desaparece de la fórmula. Si los Estados Unidos paga 75 por ciento en vez de 100 por ciento, el último término en lugar de 1 es 0,75.
Lo que le corresponde a un país dolarizado del total de la base monetaria en dólares se determinará cuando el país se dolarice. (Si solo se toma en cuenta el dinero en circulación como la base para calcular la proporción del señoriaje, se podría usar el total de dólares en circulación en lugar del total de dólares de la base monetaria. Eso cambiaría los porcentajes para cada país pero no la cantidad en dólares de participación del señoriaje.) Usando Argentina como ejemplo otra vez, supongamos que se dolariza oficialmente en el 1 de enero de 2000 y que todos los cálculos se hacen sobre la base de un año calendario. Supongamos además que la base monetaria en dólares para el 31 de diciembre 1999, es $550 mil millones. Para dolarizar, el gobierno argentino entrega al Sistema de la Reserva Federal, Certificados del Tesoro por un total de $16 mil millones, que es la cantidad de pesos argentinos en circulación (billetes y monedas fuera de los bancos) que la gente ha cambiado a dólares. A cambio, el gobierno argentino recibe $16 mil millones de dólares en billetes. La dolarización de Argentina a incrementado el total de la base monetaria a $566 mil millones, de manera que
Participación de Argentina del total de la base monetaria promedio en dólares = $16 mil millones ÷ $566 mil millones = 0,028, o 2,8 por ciento.
(Estas cifras, aunque son sólo ejemplos, son bastante cercanas a las cifras reales. Algunas veces se redondearan las cifras en los ejemplos).
La base monetaria ha crecido aproximadamente en 5-10 por ciento por año durante algunos años, en parte debido a la creciente demanda por dólares en los Estados Unidos y en parte por la creciente demanda en el exterior. Argentina compartirá el aumento del señoriaje que provenga del incremento en la circulación de dólares. Su participación será proporcional a su participación del total del total de la base monetaria en dólares cuando se dolarizó. Por lo tanto, si no hay nuevos países que se dolaricen en el año 2000, todavía se le acreditará a la Argentina el 2,8 por ciento del total (en decimales, 0,028). Asumamos que la tasa de interés promedio en los Certificados del Tesoro a 90 días es 5 por ciento anual (en decimales, 0.05), lo cual es superior al nivel actual de cerca de 4.25 por ciento anual, pero está en línea con el nivel promedio para 1996-1998. Asumamos además, que el costo neto de operar la Reserva Federal permanece en $1 mil millones, y que la base monetaria promedio durante el año 2000 es $580 mil millones. Insertando estas cifras en la fórmula del señoriaje neto resulta:
Participación de la Argentina en el señoriaje neto en dólares = ([$580 mil millones x 0,05] - $1 mil millones) x 0,028 x 1 = ($29 mil millones - $1 mil millones) x 0,028 x 1 = $784 millones.
Añadiendo nuevos países dolarizados: Se asume que la cifra de $580 mil millones es el promedio para todo el año 2000. Supongamos que la cifra de la base monetaria en dólares en el 31 de diciembre de 2000 es $600 mil millones. A la Argentina se le acreditarán 2,8 por ciento ($16.8 mil millones). Ahora supongamos que en el 1 de enero de 2001, Brasil se dolariza y que esta acción añade $50 mil millones a la base monetaria, incrementando la base monetaria inmediatamente a $650 mil millones. Las participaciones del total de la base monetaria serán recalculadas reconociendo la presencia de Brasil. En lugar de asignársele una participación de 2.8 por ciento ($16.8 mil millones ÷ $600 mil millones), a Argentina se le asignará ahora una participación de cerca de 2,58 por ciento ($16,8 mil millones ÷ $650 mil millones). El porcentaje de participación de Argentina del total de la base monetaria en dólares cambiará, pero la cantidad de dólares de su participación permanecerá en $16,8 mil millones. La adición de Brasil no cambiará la cantidad en dólares de la participación de Argentina, ni cambiará la cantidad de señoriaje que recibe Argentina, si el costo por dólar de emitir dólares es constante. Si, como parecería, existen algunas economías de escala en emitir dólares, lo cual permite que el costo de emitirlos no suba tan rápido como el aumento en el total de la base monetaria en dólares, tal vez la decisión de Brasil de dolarizarse puede generar un pequeño ahorro en los costos. Agentina, Brasil y los Estados Unidos compartirán los ahorros en la forma de un ligero aumento en el señoriaje neto.
Si Brasil reintroduce una moneda local o en alguna forma, pierde su elegibilidad para señoriaje, se recalculará la división del señoriaje para darle a los Estados Unidos, Argentina y los otros países dolarizados elegibles, una participación proporcional mayor. Por lo tanto, si añadiendo Brasil como un país dolarizado causó que el porcentaje de participación del señoriaje neto de Argentina cayera de 2,8 por ciento a 2,58 por ciento, la salida de Brasil incrementará la participación de Argentina de regreso al 2,8 por ciento, asumiendo que no hay otros país nuevos que se hayan dolarizado en ese período. Hay que anotar que si un país reintroduce una moneda local, el total en dólares de la base monetaria no cae necesariamente. La gente de un país puede retener dólares en billetes "bajo el colchón" si no confían en la moneda local que se ha reintroducido. A menos que se investigue casa por casa, el gobierno no puede recabar los dólares dispersos en el público, cuando se dolariza.
Economías ya dolarizadas: ¿Qué pasa con las economías ya dolarizadas? Siete economías--las islas Marshall, Micronesia, Palau, Panamá, la isla Pitcairn (un caso imperceptible), las islas Turcas y Caicos y las Islas Vírgenes Británicas--no son protectorados de los Estados Unidos y por lo tanto no reciben señoriaje directa o indirectamente. Su población combinada es menos que 3 millones y su producto interno bruto combinado en 1997 alcanzó solamente cerca de $10 mil millones. A diferencia de los países recientemente dolarizados, ellos en efecto, ya han entregado activos en dólares a cambio de moneda en circulación. No podemos saber precisamente cuan grande es la circulación, de manera que es necesario estimarla. Tal vez la manera más simple de hacerlo es asumiendo que los países ya dolarizados son promedio en términos de su ratio de moneda en circulación al producto doméstico bruto. Esto los colocaría en un rango de 4 a 6 por ciento del PIB; usemos una cifra de 5 por ciento (en decimales, 0,05). La fórmula para calcular la cantidad en dólares de la moneda en circulación estimada para una economía ya dolarizada, es entonces:
Moneda en circulación estimada para una economía ya dolarizada = PIB x promedio de la moneda en circulación en el mundo como un porcentaje del PIB.
Para el año 1999, el total del PIB de las economías ya dolarizadas que no son protectorado de los Estados Unidos debe ser alrededor de $11 mil millones de dólares. Se estima que el total de la moneda en circulación para esas economías es:
Moneda en circulación estimada para las economías ya dolarizadas que no son protectorado de los Estados Unidos = $11 mil millones x 0,05 = $550 millones.
Asumamos nuevamente que tasa promedio de interés sobre los Certificados del Tesoro a 90 días es 5 por ciento anual (en decimales, 0,05), y que los Estados Unidos paga 100 por ciento del señoriaje neto atribuible al uso del dólar en el país dolarizado. El señoriaje que los Estados Unidos compartirá con los países ya dolarizados que no son protectorados de los Estados Unidos será:
Participación en dólares del señoriaje para las economías ya dolarizadas que no son protectorados o posesiones de los Estados Unidos = $550 millones x 0,05 x 1 = $27,5 millones.
Panamá recibirá casi el 90 por ciento de esa cantidad porque su economía constituye una gran parte del total. La cantidad total, aunque es minúscula comparada con los $25 mil millones aproximados del señoriaje total de la dolarización y "apadrinamiento" las economías ya dolarizadas para permitirles compartir el señoriaje, reduciría muy ligeramente el aumento de $900 millones en los pagos que la Reserva Federal tiene que hacer al Tesoro este año.
¿Por qué estas fórmulas? Las fórmulas son muy simples. Ese es su atractivo: ellas implican el uso de cifras fácilmente verificables, los países que están considerando la dolarización sabrían que esperar si se dolarizan y habría menores oportunidades de discutir sobre cómo participar del señoriaje. Para dividir el señoriaje en proporciones exactas al uso del dólar de cada país dolarizado, la situación ideal sería saber la cantidad de dólares en billetes y monedas que están en circulación en el país. Sin la emisión de un dólar diferenciado que permanezca dentro de los límites nacionales, es imposible saber la cantidad exacta. En algunos países la demanda por billetes de dólar y monedas crecerá más rápido que el promedio, en otras más lento que el promedio. Debido a que cada país recibirá un aumento en señoriaje igual al aumento promedio (excluyendo el efecto de una sola vez que se produce cuando un nuevo país se dolariza), algunos países pueden recibir algo más de señoriaje y otros menos que si fuera posible determinar con un alto grado de exactitud cuantos billetes de dólar y monedas están circulando en cada país. Sin embargo, entregándole a cada país calificado una proporción del aumento del señoriaje parece justo ya que alcanzar un alto grado de exactitud es imposible.
Se pueden concebir otras fórmulas para compartir el señoriaje, pero implican dificultades porque son más difíciles de verificar y son más controversiales. Las estimaciones del uso del dinero provenientes de encuestas a los hogares ha sido cuestionada en los Estados Unidos porque arroja cifras mucho más bajas que el total de la moneda en circulación. Este es el caso en los Estados Unidos aunque su economía informal es menor que otros países y por lo tanto se presume que se usan menos los billetes para pagos ilegales. Las fórmulas basadas en estimaciones del PIB son también problemáticas en el sentido de que calcular el PIB involucra muchos supuestos estadísticos. Tales fórmulas son apropiadas únicamente para países que ya han estado dolarizadas durante muchos años y donde no se puede usar el método simple de cálculos básicos de la cantidad de dólares intercambiada por la moneda local durante la dolarización.
Los países que desean calificar para compartir el señoriaje de la dolarización requerirán una certificación del gobierno de los Estados Unidos. Los criterios para certificación serán sencillos y uniformes.
El propósito de la certificación será asegurarse que un país ha retirado de la circulación su moneda local y que el uso del dólar es suficientemente difundido de manera que el país está contribuyendo significativamente al señoriaje total. Si la gente en el país usa los billetes y monedas de algún otro país, tal como el marco alemán, el país estaría recibiendo un señoriaje al cual no está contribuyendo.
Para obtener la certificación, el país necesita satisfacer ciertos criterios económicos, legales y políticos. El cumplimiento de estos criterios no le otorga al país el derecho al señoriaje: señoriaje es un regalo del gobierno de los Estados Unidos, no un derecho. Pero será un regalo que se otorga de acuerdo a ciertas reglas establecidas por ley, no una cantidad arbitraria que varía de acuerdo a la voluntad.
Criterios económicos: Debe existir una alta probabilidad que la gente en un país dolarizado usará al menos la cantidad de dólares que comprenden la porción inicial del total de la base monetaria en dólares. Luego, el país debe continuar formando parte de la zona del dólar en vez de la zona de otra moneda.
Algunas indicaciones de que un país dolarizado pertenece a la zona del dólar son que considere actualmente la tasa de cambio con el dólar la tasa de cambio más importante; compra y vende principalmente en dólares cuando interviene oficialmente en el mercado de cambio; la mayor parte de los precios de las exportaciones son en dólares; si se permiten depósitos en moneda extranjera, el dólar es la principal moneda extranjera que se mantiene; y los billetes dólares ya circulan extensamente en una forma no oficial o semi-oficial más que cualquier otra moneda extranjera.
Para ilustrar, comparemos Argentina y Bulgaria. Argentina satisface todos los criterios mencionados. Bulgaria no. La tasa de cambio del lev de Bulgaria esta fijada al marco alemán más que al dólar; el Banco Nacional de Bulgaria compra y vende marcos en vez de dólares en el mercado de valores extranjero; la mayor parte de los precios de las exportaciones están en marcos o en euros, la nueva moneda de Europa Occidental de la cual el marco es ahora una subdivisión; y los búlgaros aparentemente tienen más billetes en marcos que en dólares. Bulgaria es parte de la zona del marco/euro más que de la zona del dólar. Si Bulgaria quisiera dolarizar, el marco sacaría al dólar de circulación rápidamente. Compartir señoriaje otorgaría un ingreso a Bulgaria al cual habría contribuido muy poco porque los búlgaros no están usando el dólar.
La Argentina u otro país calificado debe haber retirado al menos el 75 por ciento, pero no más del 100 por ciento, de la moneda doméstica en circulación e intercambiarla por dólares. (En casos excepcionales donde no existe razón para creer que una gran parte de la moneda doméstica en circulación se ha destruído, el gobierno de los Estados Unidos puede reducir el límite menor que el 75 por ciento.) A cambio de los dólares que han reemplazado la moneda local en circulación, el gobierno del país en proceso de dolarización debe haber entregado a la Reserva Federal una cantidad igual de activos específicos en dólares, tales como Certificados del Tesoro de los Estados Unidos. Las placas que se usan para imprimir billetes locales y, en caso que así fuera, los tintes que se usan para hacer monedas locales debe destruirse junto a los billetes y a las monedas.
Debe haber una condición que impida que los países en proceso de dolarización que posean un exceso muy grande de reservas extranjeras, incorporen en el último minuto aumentos en el valor en dólares de la moneda doméstica en circulación solo con el propósito de obtener una inmerecida proporción del señoriaje. Una manera de hacer esto es no contar en la determinación del señoriaje un valor en dólares de la moneda local en circulación mayor que el valor promedio del año previo, más una alícuota de crecimiento de no más del 10 por ciento tal vez. A su discreción, el gobierno de los Estados Unidos otorgará excepciones en circunstancias extraordinarias: durante un proceso de estabilización de la moneda posterior a una inflación alta, por ejemplo, el valor en dólares de la moneda doméstica en circulación a menudo aumenta a tasas de dos dígitos a medida que la demanda por el dólar resurge.
La dolarización será más efectiva en fortalecer el sistema si se combina con la eliminación del control de cambios (el cual restringe la habilidad de comprar moneda extranjera) y la apertura del sistema financiero de manera que las firmas extranjeras puedan competir en bases iguales con las firmas locales. Aunque es deseable un sistema financiero más abierto, no es aconsejable establecerlo como una condición para compartir señoriaje. Desde un punto de vista económico es más deseable abrir el sistema financiero a la participación internacional antes de dolarizar, pero por razones políticas eso puede ser impracticable. Los países que tienen dolarización o cajas de conversión, las cuales en muchas formas funcionan como la dolarización, han descubierto que si inicialmente su sistema financiero estuvo cerrado, eventualmente la necesidad los ha obligado a permitir firmas extranjeras, aprovechando así totalmente las ventajas de la combinación (pool) internacional de fondos de inversión.
Criterios legales: La moneda doméstica debe dejar de ser de curso legal, aunque el gobierno puede continuar, durante un
período de gracia posterior, pagando dólares por la moneda doméstica en circulación a una tasa de cambio establecida. El
dólar debe tener un status de curso legal, aunque repetimos, los Estados Unidos no debe presionar a ningún país en proceso
de dolarización para que el dólar sea de curso legal forzoso. El euro y el yen pueden ser de curso legal junto al dólar, por
ejemplo, aun cuando el dólar es la moneda dominante en circulación.
Si un país dolarizado experimenta una guerra civil o una invasión habrán grupos rivales que se crean con derecho a la parte de señoriaje. Deben desarrollarse procedimientos para manejar este tipo de situaciones, así como el gobierno de los Estados Unidos los ha desarrollado para el tema general del reconocimiento de gobiernos durante una guerra civil o invasión.
Criterios políticos: El gobierno de los Estados Unidos debe estar convencido de que el país dolarizándose está actuando de buena fe y no está tratando de abusar en alguna forma de la participación en el señoriaje. Parecería deseable para los Estados Unidos evitar conectar la participación del señoriaje con algún problema político sin relación. La dolarización es beneficiosa para los Estados Unidos aun si la Administración o el Congreso no está de acuerdo con las políticas de un país que está considerando la dolarización. Unicamente bajo circunstancias cuidadosamente especificadas, siendo guerra contra los Estados Unidos el ejemplo más obvio, debe un país que ha sido certificado, ser descertificado por no cumplir algún criterio político.
Manteniendo la certificación: Para continuar siendo certificado para compartir el señoriaje de la dolarización, un país debe continuar cumpliendo los criterios de acuerdo a una revisión periódica del gobierno de los Estados Unidos. El propósito de esta revisión no es para usar la recertificación como un arma política, sino solamente para determinar si un país continúa mereciendo el señoriaje debido a que el dólar continúa circulando allí. Como una manera de evitar que la Administración use la amenaza de decertificación como un arma política, se les puede otorgar a los países decertificados la opción de apelar la decertificación al Congreso. Sin embargo, algunas acciones serán causales automáticas de decertificación sin apelación: reintroducción de una moneda local emitida por el gobierno, discriminación contra el dólar como moneda de curso legal, o guerra contra los Estados Unidos. Un país que está automáticamente decertificado perderá cualquier señoriaje acumulado en el trimestre anterior que no haya sido aun pagado por los Estados Unidos.
Un país decertificado por otras razones que no sean los causales automáticos de decertificación, tendrá la opción de negociar un arreglo bilateral especial con los Estados Unidos para obtener nuevamente algo de señoriaje. Tomemos Ucrania como un ejemplo hipotético, porque aunque el uso del dólar es muy difundido no-oficialmente, Ucrania está cerca de Europa Occidental que usa el euro. Si Ucrania quisiera dolarizarse, pero simultáneamente otorgarle al euro igual status, con el dólar de curso legal, en el tiempo el euro puede desplazar el dólar como la moneda dominante en circulación a medida que la economía ucraniana se integra con las economías de Europa Occidental. La base monetaria en dólares que se usó en Ucrania puede contraerse tal vez a la mitad de lo que se le acreditó inicialmente, por lo tanto, el país no estará en realidad generando su parte proporcional del señoriaje en dólares. En tales circunstancias, en tanto Ucrania u otro país dolarizado continúe usando lo que el gobierno de los Estados Unidos considere ser una significativa cantidad de dólares en la base monetaria , el gobierno de los Estados Unidos puede ofrecer una participación en el señoriaje basándose en alguna fórmula negociada individualmente menos generosa que la oferta standard. Además para dar tiempo para encontrar una formula diferente mediante negociaciones bilaterales, el señoriaje puede continuarse pagando de acuerdo a la fórmula establecida por un año para los casos de decertificación que no sean por causales automáticas. Este ofrecimiento de continuar compartiendo el señoriaje hasta por un año posterior a la decertificación, será una señal de parte de los Estados Unidos de que no corta una fuente de recursos que puede ser importante sin aviso previo.
Si un país es recertificado dentro de tres años posteriores a la decertificación, el gobierno de los Estados Unidos puede, con la aprobación del Congreso, entregarle algo del "señoriaje atrasado" que el país hubiera ganado si hubiera sido certificado en un período continuo. Esta condición permitirá a los Estados Unidos premiar a los gobiernos que revierten su curso, tales como aquellos países que llevan a efecto las primeras etapas de reintroducir una moneda local, y luego revierten a la dolarización oficial. Después de tres años un país perderá la oportunidad de ganar el "señoriaje atrasado". El señoriaje atrasado será puramente un regalo entregado únicamente a la discreción de los Estados Unidos.
Quienes probablemente calificarían: Bajo los criterios que hemos descrito, la mayor parte de los países calificarían para compartir señoriaje si ellos deciden dolarizarse. Las principales excepciones son un número de países en Europa y Africa que forman parte de la zona del euro. Casi todos los países europeos al oeste de Ucrania pertenecen al Banco Central Europeo o le otorgan al euro más peso que al dólar en sus políticas de tasas de cambio. Cuando se utilizan frecuentemente billetes extranjeros como en los países balcánicos, el marco alemán predomina más que el dólar. El franco CFA de Africa, usado en más de una docena de países, está anclado al franco francés, y hay algunos otros países africanos tales como Marruecos cuyas circunstancias especiales inducen a pensar que el euro más que el dólar predominaría si no hubiera moneda emitida localmente. (El euro ahora existe como una unidad financiera, pero el euro en billetes y monedas no reemplazará el marco alemán, el franco francés y otras monedas hasta el año 2002.) Sin embargo, en principio, la dolarización se puede extender a todos los países en las Américas, Asia y el Pacífico, además de los países de la ex-Unión Soviética y mitad o más de Africa.
Una pregunta diferente es cuantos de estos país se dolarizarán en la realidad. La dolarización probablemente tenga poco atractivo en los países que ya tienen buenas monedas. Singapur, por ejemplo, ha tenido poca inflación y bajas tasas de interés durante muchos años. No es probable que se dolarice a menos que lo hagan los países a su alrededor. Pero la mayor parte de los países de los mercados emergentes tienen monedas que funcionan peor que el dólar de Singapur, de manera que para ellos la dolarización es correspondientemente, más atractiva.
El Cuadro No. 4 muestra información sobre algunos países donde los miembros del gobierno o de la prensa local ha
mostrado recientemente interés en la dolarización.
| Cuadro 4. Información sobre algunos candidatos a la dolarización | ||||||||
| Pais | Población(millones) | PIB ($ mil millones) | Presupuesto ($ mil millones) | Base monetaria ($mil millones) | Moneda en circulación ($mil millones) | Reservas extranjeras netas($mil millones) | Tasa de inflación (%) | Tasa de interés(%) |
| Argentina | 36 | 324 | 41,1 | 16,4 | 13,5 | 20,8 | 1,0 | 6,81 |
| Brasil* | 160 | 804 | 113 | 49,0 | 14,4 | 44,2 | 3,2 | 29,50 |
| Ecuador* | 12 | 19,8 | 3,38 | 1,23 | 0,51 | 1,62 | 36,1 | 39,3 |
| El Salvador | 5,9 | 11,2 | 1,39 | 1,85 | 0,40 | 1,76 | 2,5 | 9,43 |
| Indonesia* | 200 | 215 | 34,4 | 10,1 | 5,2 | 9,9 | 57,6 | 62,79 |
| México | 96 | 403 | 69,0 | 19,5 | 11,7 | 22,1 | 15,9 | 26,89 |
| Rusia* | 147 | 443 | 78,6 | 13,0 | 9,1 | -4,5 | 27,8 | 50,6 |
| Venezuela | 23 | 88,4 | 21,0 | 6,70 | 1,94 | 13,7 | 35,8 | 34,84 |
| Panamá | 2,7 | 8,7 | 2,26 | n.d. | n.d. | 0,73 | 0,6 | 6,77 |
| Estados Unidos | 268 | 8100 | 1652,6 | 528,6 | 464,0 | 77,5 | 1,5 | 5,35 |
| Fuentes: FMI 1999, lineas ae y rf (tasas de cambio), 11 y 16c (activos extranjeros y pasivos de la autoridad
monetaria), 14 (base monetaria--el FMI lo llama "dinero en reserva"), 14a (moneda en circulación), 60b (tasa de
interes para la mayoría de los países) o 602 (tasa de interés para Ecuador, Panamá y Venezuela), 64
(inflación--indice de precios al consumidor), 82 (presupuesto del gobierno nacional), 99b (PIB), y 99z (población).
Notas: *Países que han sufrido crisis monetarias en el último año. n.d.= no disponible. Población, PIB (producto interno bruto) y el presupuesto son el año 1997; la base monetaria y las reservas extranjeras son a finales de 1998; inflación y tasas de interés son las tasas promedio anuales de 1998; la base monetaria, moneda en circulación y las reservas extranjeras netas son para finales de 1998. Cuando la información que se especifica no está disponible, se utiliza en el cuadro la información disponible más reciente. Estos casos son ilustrativos, han sido elegidos porque a habido algo de discusión local sobre la posibilidad de dolarización. Se incluye Panamá y los Estados Unidos por efectos de comparación. | ||||||||
La oferta estará disponible para todos los países que califiquen. De considerarlo prudente, el gobierno de los Estados Unidos puede complementar la oferta con opciones disponibles para países selectos solo a la discreción de los Estados Unidos. El objetivo de estas opciones sería el de ayudar a los países que podrían tener problemas eventuales en convertirse y mantener una dolarización permanente.
Ayudar a la dolarización cuando las reservas son menores al 100 por ciento: Las reservas internacionales de muchos países son mayores de lo que indican las estadísticas oficiales, porque las personas ya mantienen considerables cantidades de billetes dólares y depósitos extranjeros (offshore) que escapan la detección y estadística oficial. La reciente experiencia en varios países, incluyendo Argentina y Estonia, es que una reforma monetaria con alta credibilidad puede atraer dólares en efectivo y depósitos "offshore" al sistema bancario domestico. Las reservas internacionales del sistema financiero, incluyendo las reservas del banco central u otra autoridad monetaria, se incrementan. Debido a que la dolarización es una reforma con un alto grado de credibilidad, es muy probable que tengo un efecto similar en muchos países.
Aun así pueden haber casos en el que el país que quisiera dolarizar no tenga suficientes activos en dólares para convertir toda la moneda local en circulación en dólares al tipo de cambio actual. En esos casos, los Estados Unidos podría prestar la diferencia y mantener parte o todo el señoriaje de los siguientes años como pago de la obligación. Por ejemplo, si un país tiene dinero en circulación equivalente a $10 mil millones al tipo de cambio actual, pero solo tiene $5 mil millones en activos dólares, los Estados Unidos podría hacerle un préstamo por los restantes $5 mil millones. En ese caso el país podría convertir toda la moneda en circulación a dólares. En vez de pagarle al país el señoriaje correspondiente a los $10 mil millones, la Reserva Federal retendría todo o parte de la misma hasta que el préstamo de $5 mil millones se haya pagado con intereses.
Estos préstamos tienen problemas potenciales, por lo que requieren un cuidadoso escrutinio y deberían requerir la aprobación del Congreso. Los Estados Unidos necesita tener confianza de que el país prestamista se mantendrá dolarizado por un tiempo lo suficientemente largo como para permitir el repago del préstamo con el producto del señoriaje. Para asegurar esto, los Estados Unidos no debería prestar más del 50 por ciento de los dólares que el país en proceso de dolarización intercambie por su moneda local. En reconocimiento de la existencia de elementos de riesgo, el préstamo debería tener una tasa de interés más alta que la que se utiliza en el calculo del señoriaje. La tasa debería variar de acuerdo con el plazo del préstamo, y debería ser la tasa de los bonos del Tesoro Norteamericano del mismo plazo más un premio que podría variar de país en país. Los países que no cumplan con sus obligaciones, al terminar con la dolarización antes de haber pagado el préstamo, estarían expuestos a las mismas sanciones que enfrentarían por incumplir cualquier otro tipo de préstamo del gobierno de los Estados Unidos.
Si un país reintroduce su moneda local antes de pagar su préstamo, es improbable que su gobierno obtenga algún beneficio de la presencia de los dólares circulando en el país. Al dolarizar, habrá distribuido dólares al publico, y no habrá una forma fácil de retirarlos. La dolarización distribuye efectivamente las reservas monetarias internacionales que se mantienen centralizadas en los bancos centrales u otras autoridades monetarias en otros sistemas monetarios; recentralizar las reservas puede ser difícil. Si la gente no confía en la nueva moneda domestica, puede que sigan manteniendo dólares como "dinero de colchón". En tal caso, los Estados Unidos recibirá señoriaje de los dólares aun si el gobierno del país anteriormente dolarizado haya roto su promesa.
Permitir que el señoriaje sirva como colateral: Los países en proceso de dolarización cuyas reservas iniciales sean menores a 100 por ciento de la totalidad de la moneda local en circulación, tendrán una opción que no depende del gobierno norteamericano para obtener las reservas adicionales. Debido al hecho que los ingresos por dolarización son un flujo estable de ingresos, los mismos pueden ser prendados como colateral, para líneas de crédito con bancos extranjeros y para dar apoyo a bancos locales durante crisis financieras. Los términos bajo los cuales se podría prendar estos flujos serían materia de conversación entre el país dolarizado y el prestamista. El gobierno norteamericano no tiene que estar involucrado excepto por el hecho de que obedecería las instrucciones del país dolarizado para depositar el señoriaje en una parte o en otra. Una vez más, el Sistema de Reserva Federal no debería aceptar ninguna obligación de ser un prestamista de última instancia para países dolarizados, aunque con los procedimientos actuales el Tesoro podría prestar a un país a través del Fondo de Estabilización Cambiaria (Exchange Stabilization Fund) y demandar que el señoriaje sea prendado como colateral. El Congreso podría requerir que los países con los cuales los Estados Unidos comparte el señoriaje deban comprometer el señoriaje como colateral en el caso de que presten del Fondo de Estabilización Cambiaria.
Legislación: Para que la oferta sea duradera y para especificar opciones más allá de la misma, si son aconsejables, los arreglos descritos aquí, o algo similar, deberían ser estipulados en leyes. La ley debería ser específica, dejando ciertos detalles administrativos flexibles pero especificando claramente la intención y puntos claves del arreglo. Mientras más predecibles sean las reglas de la oferta, más razones existirán para que un país considere la dolarización.
Administración: ¿Quién debería administrar el arreglo que propone este estudio? Parecería lo más apropiado que el Sistema de Reserva Federal administre la certificación, descertificación y pago de señoriaje, aunque cualquier negociación internacional, tales como extenderle ayuda a un país en proceso de dolarización más allá de la oferta inicial, deberían involucrar el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado (ministerio de relaciones extranjeros). El preciso delineamiento de las responsabilidades es un tema para meditación futura. El Sistema de Reserva Federal es, por diseño, más independiente de la Administración y el Congreso que el Departamento del Tesoro. Asignar a la Reserva Federal la responsabilidad de la administración de la oferta permanente recalcaría la naturaleza imparcial de la oferta.
Pagando la distribución del señoriaje: Para pagarle su parte proporcional del señoriaje a un país dolarizado, el Sistema de Reserva Federal acreditará trimestralmente al gobierno la cantidad calculada de las fórmulas anteriores. El gobierno podrá entonces dejar los fondos en un depósito en la Reserva Federal, aunque presumiblemente no ganaran intereses; transferirlos a un banco comercial, o convertirlos en billetes dólares, como prefiera.
El arreglo propuesto en este estudio tiene importantes beneficios para los Estados Unidos. Es una forma en la que los Estados Unidos puede ayudarse a sí mismo al mismo tiempo que ayuda a otros países.
Costos económicos: Como se ha mencionado antes, el permitir que las siete economías que actualmente ya están dolarizadas que no son territorios de los Estados Unidos costará menos de $30 millones al año bajo supuestos realistas sobre tasas de interés y el tamaño de sus economías. Esa cantidad apenas se notará frente al incremento de $900 millones que se espera que el Sistema de Reserva Federal pague al Tesoro en este año (los cuales incluyen señoriaje y ganancias por operaciones de la Reserva Federal). Es muy improbable que la dolarización en países que actualmente emiten sus propias monedas reduzca el actual nivel de señoriaje que recibe los Estados Unidos, o aun que disminuya el ritmo de crecimiento del señoriaje. Hay que recordar que al darle su proporción de señoriaje atribuible a su utilización de dólares a los nuevos países dolarizados no reduce la cantidad de señoriaje que recibe actualmente los Estados Unidos. Es simplemente como cambiar de pasivo gubernamental sobre el cual se pagan los intereses, de bonos del Tesoro a la base monetaria. Debido a las economías de escala presentes en la emisión de billetes, mientras más países se dolaricen, habrá una mayor base sobre la cual distribuir los costos, incrementando levemente el señoriaje que reciben los Estados Unidos y los países dolarizados.
Es improbable que promover la dolarización en otros países sea costoso en el sentido que haga más difícil que la Reserva Federal conduzca su política monetaria. Más de la mitad de todos los billetes dólares en circulación probablemente ya se hallen en el exterior, aparentemente el mayor crecimiento en manos de los extranjeros ha ocurrido en los últimos años (Judson y Porter 1996, p. 896). Pero precisamente ha sido en los últimos años que la Reserva Federal ha reducido con éxito la inflación, primero al 3 por ciento y ahora a menos del 2 por ciento anual.
Riesgos políticos: ¿Tiene la dolarización algún riesgo político para los Estados Unidos? Uno de estos riesgos es la posibilidad de que cuando el Sistema de Reserva Federal incremente la tasa de interés, los países dolarizados traten de ejercer presión política sobre el gobierno de los Estados Unidos, esperando que el gobierno trate de presionar a la Reserva Federal para que mantenga las tasas de interés inapropiadamente bajas. Es probable que la presión sea especialmente fuerte si viene de un país importante como México.
La aseveración de que esto pudiera ser un serio riesgo ignora que la Reserve Federal ya recibe críticas, debido a que sus acciones afectan aun a países que tienen monedas domésticas separadas y tipos de cambio flotante. Adicionalmente, los movimientos de un cuarto o medio punto porcentual que hace la Reserva Federal son enanos al compararlos a los incrementos de 10 y 20 puntos porcentuales que los bancos centrales han hecho en países tales como Brasil, Ecuador, Indonesia y Rusia en los últimos dos años.
Como se había mencionado antes, la manera más efectiva de proteger a la Reserva Federal de las presiones políticas, ya sea extranjera o domestica, es la de revisar sus estatutos para darle un mandato mas claro a la Reserva Federal, haciendo de la estabilidad de los precios su única prioridad.
Otro riesgo es la posibilidad que un país dolarizado de mayor tamaño, o un grupo de países más pequeños, de pronto reintroduzcan sus monedas locales y precipiten una inundación masiva de los dólares, forzando a la Reserva Federal a incrementar las tasas de interés para mantener baja la inflación. Sin embargo, mientras el dólar sea una moneda que inspire confianza, en poco probable que la gente se deshaga de sus dólares de una sola vez. La mejor manera de prevenir una masiva inundación de dólares es que el dólar continúe el buen desempeño que ha mantenido, especialmente desde los principios de la década de los 1980s.
Beneficios: Aun si solo un país mediano como Argentina, o una serie de países pequeños como El Salvador fueran a dolarizar, los Estados Unidos ganaría más en nuevo señoriaje de lo que perdería en compartirlo con las economías que actualmente se hayan dolarizadas. La tenencia de la base monetaria en dólares parece ser que está creciendo más rápidamente en el extranjero que en los Estados Unidos, mientras que la fórmula para compartir el señoriaje asume que la tenencia crece al mismo ritmo en todos los países dolarizados. Correspondientemente, los Estados Unidos ganará más señoriaje de lo que ganaría si la oferta para compartirlo fomenta la dolarización en otros países que bajo otras circunstancias hubieran continuado emitiendo sus propias monedas. En el futuro, si el dinero electrónico, como las tarjetas de crédito y débito, reemplaza la mayoría de los billetes y monedas en circulación, lo cual en efecto capturaría el señoriaje para aquellos emisores y utilizadores del dinero electrónico, los Estados Unidos estaría en una posición ventajosa debido a su riqueza y sus avances tecnológicos. Una vez más, la fórmula para compartir el señoriaje probablemente otorgará más a los Estados Unidos que lo que recibe actualmente por su participación en la base monetaria en dólares.
La dolarización casi eliminará los riesgos monetarios y los gastos que por conversión de monedas incurren los turistas y gente de negocios. Los beneficios serán pequeños en relación a la economía de los Estados Unidos y dependerá de la cantidad de países que se dolaricen. Los beneficios mayores se obtendrán debido al mayor crecimiento económico de los países dolarizados, lo cual aumentará la demanda de productos de los Estados Unidos. Aproximadamente una tercera parte del comercio de los Estados Unidos es con Japón y Europa Occidental, los cuales difícilmente se dolarizaran porque ya tienen monedas relativamente buenas. Pero México, que está ganándole al Japón el segundo lugar como socio comercial de los Estados Unidos, puede dolarizarse, y aun Canadá, el socio número uno, puede también considerar esta posibilidad.
Al incrementar el número de países que utilicen el dólar, la dolarización contribuirá a mantener el dólar como la moneda internacional de preferencia, un status que el euro está amenazando. La dolarización por parte de uno o más de los grandes países Latinoamericanos expandiría significativamente la cantidad de gente que oficialmente utilice el dólar, estableciendo la población de la zona dólar bastante más alta que la de la zona euro.
La dolarización debería reducir las quejas de los productores americanos sobre el dumping de bienes por parte de extranjeros al eliminar la posibilidad de que un país dolarizado pueda devaluar contra el dólar. Mucha de la controversia alrededor del dumping se suscita debido a que grandes e inesperadas devaluaciones hacen que los productos se vuelven más baratos de lo que eran antes, no por ninguna ventaja tecnológica, sino por una caprichosa política cambiaria. Cabe notar que las recientes controversias sobre las importaciones de acero involucraron a Rusia y Brasil, cuyas monedas se han depreciado en gran medida.
Es difícil medir con precisión los beneficios que podría obtener la economía de los Estados Unidos de un mayor crecimiento económico en los países dolarizados, pero está claro que habría un beneficio. Mientras más rápido crecen las otras economías, más rápido crece su demanda de productos americanos. Debido que el señoriaje anual del dólar solo asciende al 0,3 por ciento del tamaño del producto interno bruto de los Estados Unidos, y el incremento anual del señoriaje es solo del 0,01 por ciento del PIB, existe un potencial de que los efectos de crecimiento de compartir el señoriaje sean mucho mayores para los Estados Unidos que las ganancias obtenidas al no compartir el señoriaje y no fomentar que otros países se dolaricen.
Para algunos países los beneficios de la dolarización superan en mucho los costos. Sin embargo, el propósito de examinar sus costos y beneficios no es inducirlos a dolarizar sino explicarles porque ellos quisieran dolarizar.
Costos: El costo principal de dolarizar fácilmente identificable para los países dolarizandose es el de adquirir activos adicionales en dólares, en caso de que las reservas existentes en dólares sean insuficientes para convertir toda la moneda local en circulación a dólares. Observemos nuevamente que para dolarizarse, un país solo necesita convertir la moneda en circulación (o tal vez la base monetaria en moneda local, M0) a alguna forma de base monetaria en dólares. No necesita convertir una medida más amplia de la oferta de dinero que incluye depósitos bancarios, tales como M1, M2 y M3; depósitos bancarios en moneda local se harán depósitos bancarios en dólares, no billetes en dólares. (Sin embargo, así como los depositantes pueden convertir depósitos bancarios en moneda local a billetes en moneda local, si quieren, pueden también convertir depósitos en dólares a billetes si eligen hacerlo). Por una serie de razones, los costos de la dolarización son más bajos que los que han sugerido varios economistas en trabajos anteriores (Bogetic y Schuler 1999, Moreno 1998).
Considerando que la oferta permanente otorgará a los países dolarizandose una participación en señoriaje igual al valor en dólares de su moneda doméstica en circulación más una parte proporcional del crecimiento promedio de la base monetaria en dólares, se eliminará la perdida del señoriaje que resultaría de dolarizarse unilateralmente (lo cual son libres de hacerlo si así lo quisieran, y pueden hacerlo sin necesidad de permiso de los Estados Unidos).
A menudo se consideran como costos de la dolarización la pérdida de flexibilidad para el gobierno local de determinar política monetaria (especialmente la tasa de inflación) y la falta de un banco central como prestamista de última instancia. Sin embargo, como lo hemos mencionado, la experiencia histórica indica que los países en desarrollo con bancos centrales han tenido peores monedas y menor crecimiento económico que los países en desarrollo sin bancos centrales (Ghosh y otros 1998, Hanke 1999, Hausmann y otros 1999, Schuler 1996). Las peores crisis bancarias y los rescates bancarios más costosos de los años recientes han ocurrido en países en desarrollo con bancos centrales, lo que sugiere que en los países en desarrollo la existencia de un banco central hace más daño que lo que ayuda a la estabilidad financiera (ver Caprio y Klingebiel 1996; Lindgren y otros 1996, pp. 21-35, 76-7).
Un costo relacionado que es similarmente hipotético, es la posibilidad de que los Estados Unidos y, digamos, Argentina no son lo que los economistas denominan un área óptima monetaria. El problema con la teoría standard de áreas óptimas monetarias es que analiza las monedas desde el punto de vista de cómo planificar centralmente el manejo de la moneda en vez de preguntarse cuáles monedas prefieren los consumidores (White 1989). En algunos países los consumidores obviamente prefieren el dólar más que la moneda local, lo cual indican que ellos consideran de hecho que sus países son parte de un área monetaria óptima con los Estados Unidos. Ellos continúan usando la moneda local hasta cierto punto principalmente porque las leyes le otorgan a esa moneda ciertos privilegios que no se lo dan al dólar o a otra moneda extranjera. Hay una forma mediante la cual los gobiernos pudieran probar que sus monedas no son tan apetecidas como ellos piensan: ofrecer a los empleados públicos la elección de que se les pague su sueldo fijo ya sea en la moneda local o en dólares a la tasa de cambio actual. En México, por ejemplo, un empleado del gobierno que gana un sueldo fijo de 950 pesos a la semana durante el próximo año podría elegir entre recibir 950 pesos cada día de pago o $100, ya que la tasa de cambio actual del peso es aproximadamente 9,5 pesos por dólar. Si la mayor parte de los empleados públicos prefieren que se les pague en dólares, es una señal que ellos consideran la dolarización deseable.
Un costo final posible es el hecho de que la dolarización coloca las tasas de interés en un país dolarizado en correspondencia cercana a la tasa de interés de los Estados Unidos, tiende a sincronizar los ciclos económicos más estrechamente de lo que hubiera sido si un país retiene su propio banco central. Puede suceder a veces que un país crezca más rápidamente si tiene su propio banco central que pueda bajar las tasas de interés. Esto es verdad aun dentro de los Estados Unidos. Petróleo es el principal producto de Tejas, por lo tanto, los precios altos del petróleo han beneficiado el crecimiento económico en Tejas mientras perjudicaba el crecimiento de la mayoría de los otros estados. Sin embargo, en lugar de tener una moneda separada y manipularla de acuerdo a las fluctuaciones en el precio del petróleo, los téjanos usan el dólar. La Reserva Federal orienta la política monetaria de acuerdo a las necesidades de los Estados Unidos como un todo, no a las necesidades específicas de Tejas o de cualquier otro estado. En el largo plazo, es claro que los téjanos se han beneficiado del uso del dólares antes que tener una moneda separada como México o Venezuela, otros dos grandes productores de petróleo. En vez de pensar en casos aislados de corto plazo donde un país puede crecer más rápidamente si tiene su propio banco central, se debe pensar en el largo plazo. Los Estados Unidos ha tenido un crecimiento a largo plazo mejor que la mayoría de los otros país en parte debido a que su política monetaria ha sido mejor que la mayoría de los otros países.
Beneficios: La dolarización casi elimina los riesgos de devaluación con otros países dolarizados y con los Estados Unidos. Ningún sistema monetario puede eliminar el riesgo de devaluación completamente porque el país puede siempre reintroducir una moneda local, pero la dolarización es más difícil de revertir que otras reformas monetarias. La dolarización elimina la moneda local distinta y permite la dispersión de las reservas extranjeras que se encontraban centralizadas. Es más difícil reintroducir una moneda doméstica y luego devaluarla que devaluar la moneda local existente.
La dolarización promueve la inversión y reduce las tasas de interés debido a que casi elimina los riesgos de devaluación. En los países de América Latina cuyos bancos efectúan préstamos tanto en dólares como en moneda local, las tasas de interés en dólares son más bajas. Las tasa de interés contienen un premio por las expectativas de inflación, y cuando éstas son altas, la tasa de interés es alta aunque la inflación no se materialice. Las tasas de interés bajas benefician a los consumidores, a los empresarios, y al gobierno porque reduce el costo de prestar. Para la mayoría de los países de América Latina la dolarización debería hacer bajar las tasas de interés a los niveles de los Estados Unidos más un porcentaje no mayor de 4 puntos de premio por riesgo, como es el caso de Panamá (ver el Cuadro No. 4 y FMI 1999).
La dolarización elimina las crisis de balanza de pagos. Bajo la dolarización, Panamá no se preocupa sobre su balanza de pagos, como no lo hace Puerto Rico o Pennsylvania. Como no existen monedas locales separadas, no hay necesidad de defenderla imponiendo controles de cambio. Si, al igual que en Panamá, la dolarización se combina con un sistema bancario que es "internacionalizado" (altamente abierto a la participación extranjera, incluyendo apertura de agencias bancarias sin restricciones), los flujos de capital son un poco más notorios que dentro de los Estados Unidos. No están confinados dentro de los límites nacionales, como sucede cuando una moneda doméstica crea los riesgos de devaluación. Por lo tanto, no tienden a crear el tipo de ciclos de prosperidad y depresión basados en los flujos de capital que ha experimentado Asia oriental en años recientes. En un sistema bancario internacionalizado, los bancos buscan globalmente las oportunidades para prestar y hacer préstamos, emparejando los flujos de capital entre todos los países y regiones que usan oficialmente el dólar. De hecho, el dólar estimula la internacionalización del sistema financiero.
La dolarización reduciría la inflación en los países menos desarrollados debido a que los Estados Unidos tiene una inflación más baja. En los últimos 30 años, más de los cinco sextos de los países en desarrollo que tienen bancos centrales han sufrido por lo menos un año de inflación mayor del 20 por ciento, y más de la tercera parte de ellos ha sufrido por lo menos un año de inflación superior al 100 por ciento (Schuler 1996, p. 28). La dolarización les impedirá repetir esta experiencia.
Todos estos beneficios estimulan el crecimiento económico. El gobierno argentino estima que la dolarización aumentaría el crecimiento económico en 2 por ciento anualmente (Warn 1999). Eso es casi diez veces el valor del señoriaje que Argentina recibe por tener una moneda local--$750 millones al año, aproximadamente el 0,22 por ciento del PIB.
La dolarización por si misma no garantiza el crecimiento--otras políticas económicas deben también favorecerlo-- pero al eliminar las malas monedas locales, la dolarización elimina uno de los obstáculos más grandes al crecimiento en muchos países.
Este estudio ha analizado un arreglo particular para compartir la dolarización, un sistema que es simple y fácil de implementar. La versión que se implemente puede diferir in algunos detalles. Se debe analizar con más detalle el uso de la moneda en circulación o la base monetaria como la base para calcular la participación del señoriaje; si el sistema de Reserva Federal debería aceptar el oro que los países en proceso de dolarización tienen en depósito en el Banco de la Reserva Federal en Nueva York a cambio de dólares; y cual debería ser la división de funciones entre la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro para administrar la participación del señoriaje.
Pocas monedas han tenido un récord por tanto tiempo tan bueno como el que ha tenido el dólar. La gente en muchos países prefiere dólares en vez de la moneda local debido al relativamente buen funcionamiento del dólar. La dolarización no oficial es ya muy difundida, particularmente en América Latina y en la ex-Union Sovietica. Los ciudadanos de esos países han votado a favor del dólar con su billetera. La dolarización oficial simplemente daría a la gente lo que ellos quieren. Los Estados Unidos no deberían presionar a ningún país para que se dolarice. Sin embargo, ofreciéndole compartir señoriaje, los Estados Unidos pueden eliminar un obstáculo importante para la dolarización oficial y beneficiarse así mismo y a otros países al hacerlo.
Panamá se independizó de Colombia en 1903. Por el Canal de Panamá, Panamá ha tenido importante conexiones comerciales y financieras con los Estados Unidos durante largo tiempo. A partir de 1904, Panamá ha usado oficialmente los dólares en billetes como moneda doméstica. (Antes de eso, los dólares habían circulado en forma no-oficial.) Panamá tiene una moneda local, el balboa (1 balboa = 1 dólar), pero circula únicamente como moneda fraccionaria. El balboa se usa también como unidad de cuenta para pagar sueldos y demás, pero eso no afecta en manera alguna las cantidades que se pagan. Panamá no tiene banco central y tampoco reservas extranjeras centralizadas. El Banco Nacional de Panamá, propiedad del gobierno, opera como un banco comercial que conduce todos los negocios bancarios del gobierno y algunos con el sector privado. Actúa también como cámara de compensación, aunque algunas veces los bancos compensan sus pagos mutuamente. Si el Citibank Panamá presta $10 millones al Chase Manhattan Bank Panamá, efectúan los pagos a través de su oficina principal en Nueva York.
Una ley en 1970 liberalizó los mercados financieros de Panamá y permitió ingreso irrestricto a los bancos extranjeros. Estos poseen la mayoría de sus activos en el sistema bancario, aunque muchos de ellos lo constituyen depósitos extranjeros situados en Panamá por su papel como centro financiero internacional. A pesar de los grandes flujos de capital que han entrado y salido de Panamá, el país ha evitado los auges y las depresiones que como resultado de esos flujos, han experimentado otros países latinoamericanos.
La economía panameña ha funcionado mejor que el promedio de América Latina. Durante el período 1971 a 1997, su inflación promedio fue de 3,5 por ciento anual, menor que cualquier otro país latinoamericano y que los Estados Unidos. El crecimiento económico per capita fue un promedio de 1,7 por ciento al año durante el mismo período. La tasa de crecimiento económico relativamente baja es el resultado principalmente de leyes que hacen los salarios innecesariamente rígidos y la existencia de barreras tarifarías--esto es un ejemplo de que la dolarización elimina algunos pero no todos los obstáculos para un rápido crecimiento económico. No han habido crisis bancarias que hayan abarcado todos los bancos y el sistema sobrevivió intacto los problemas de 1989.
Este reporte expresa la opinión del autor únicamente. Los puntos de vista expresados no necesariamente reflejan las opiniones del Comité económico, su Presidente, Vicepresidente o de sus miembros. La traducción de este documento al español de su original en inglés fue efectuada en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política.
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